miércoles, 24 de febrero de 2016

Donación de órganos, un acto noble y meritorio



Los progresos de la medicina tienen protección espiritual, no cabe  duda, ya que  están acompañados por espíritus benefactores, que aportan remedios  en el tratamiento de las enfermedades, propiciando su cura o aliviando en la medida de lo posible el dolor que estas causan.

Entre los grandes avances de la medicina, en el intento de suavizar los sufrimientos físicos de los hombres, uno de los que se han mostrado más eficaces es el de los trasplantes de órganos.
Nosotros, que tenemos conocimientos espíritas,  no deberíamos ser reacios  a este tema, ni sentir miedo o aversión.

Después de la muerte física, los lazos energéticos que unían el espíritu al cuerpo material van deshaciéndose gradualmente. Sin embargo,  una vez iniciado el proceso, es imposible para el espíritu volver a “reencarnar” en el mismo cuerpo. Entonces, los órganos del cuerpo ya no sirven para nada.

Siendo las donaciones de órganos un acto de amor, se entiende que el donador ya tiene cierto  desapego de la materia, en cuyo caso, no  debería sufrir ninguna impresión negativa con la retirada de algún órgano suyo.

De esta manera, el sufrimiento no será nada más que una pequeña impresión o, tal vez, una repercusión energética. Generalmente no pasa de un sufrimiento moral, pero cada caso es diferente.
Hay que considerar además, el constante amor de Dios hacia todos sus hijos. En caso de donación, cuando sucede una muerte reciente, el donante tiene  un merecimiento adicional, fruto de la utilidad del  desprendimiento de su organismo físico, el cual, en caso contrario, terminaría volviendo a la tierra o reduciendose a cenizas.

Joanna de Ángelis nos habla sobre el cuerpo humano en los siguientes términos:
“Gran préstamo divino, es el instrumento de la evolución espiritual en la Tierra. Por ahora sirve también de laboratorio de experiencias por las cuales los constructores de la vida, hace milenios, vienen desenvolviendo posibilidades superiores para culminar un resultado todavía más refinado y sano”.

La palabra préstamo deja patente que el hombre,  no es dueño del cuerpo que utiliza en la Tierra, solo es,  un inquilino temporal de este, por lo tanto, podemos afirmar que el altruismo de las donaciones de órganos para trasplantes tienen su razón de ser y su jus-tificación.

La donación de órganos, por tanto, presupone un desprendimiento de los bienes terrenos, específi-camente del cuerpo físico, del cual el hombre no pasa de ser un usuario eventual.

Así pues, donar órganos es  un acto de amor con la finalidad de beneficiar a los demás, por lo tanto, solo traerá beneficios para quien lo realice.

La ley Divina de Acción y Reacción,  también beneficiará al donante, ya que no solo el beneficiado con la donación, sino su espíritu guía, sus parientes, amigos y el propio equipo médico del trasplante estarán dirigiendo hacia él vibraciones positivas en oraciones de gratitud. Para el donante desencarnado eso es una bendición incomparable.

Si en esa etapa terrena hay la oportunidad de una última acción de amor al prójimo, ¿por qué no invertir en esta acción que traerá tanto beneficio para nuestro Espíritu?

Naturalmente no donar órganos es un derecho pleno de cada individuo. Pero la verdad es que quien dona demuestra un avance considerable en su progreso moral que le beneficiara espiritualmente.
No hay duda, el hombre ha de procurar al hombre, ha de velar por el bien propio y por el de los demás. Hoy la ciencia nos da la posibilidad de dar vida incluso física, después de la muerte.
Seamos generosos, por tanto, y comprome-támonos por la felicidad de los demás.
Anímate por tanto y anima también a los demás a que sean donantes ya que tú eres la esperanza de otros seres humanos.

Dónate hasta el extremo. En vida entrega tu tiempo, tu amistad, tus conocimientos, tu afecto, tu amor, tu persona, da todo de ti a los demás. A aquellos que tiene sed de amor, llénalos; y al desencarnar sigue dándote a los demás en un acto de profunda gene-rosidad entregando los órganos de tu cuerpo que harán que otros encuentren la alegría y vivan en carne propia los frutos maravillosos del amor.

 
 Cielo Gallego 
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

sábado, 20 de febrero de 2016

La extraordinaria mediumnidad de Eileen J. Garrett (1893-1970)



Nacida en Beauparc (Escocia), ha sido una de las médiums más respetadas del siglo XX. Sus contri-buciones a la investigación, y a los fenómenos desarrollados a través de su mediumnidad siguen siendo incon-mensurables.

Desde muy temprana edad su vida estuvo marcada por la tragedia. Sus padres Anthony y Ana se suicidaron cuando era niña y fue adoptada por sus tíos.  En su niñez sentía a su alrededor personas, animales y plantas, incluso diversas formas de luz y energía. Tenía amigos imaginarios, a los que llamaba “hijos” y comentaba que para verlos no se desplazaba a otro lugar determinado.
Desde muy joven sintió la presencia de la muerte a través de varias experiencias y comprendió que había algo “más” en la vida que la forma física y que este “más” se separa del cuerpo en el momento de la muerte.

A los 15 años, debido a la tuberculosis y otras enfermedades respiratorias a las que con frecuencia se enfrentaba, abandonó Irlanda buscando un clima más suave en Inglaterra. Más tarde conoció a un señor llamado Clive que empezó a visitarla. Se casó con él y durante su breve matrimonio tuvo tres hijos, los cuales murieron a temprana edad. Después  y eventualmente,  nació Eileen, y su salud se fue deteriorando. Luego se recuperó, y su matrimonio terminó en divorcio.
Durante la Primera Guerra Mundial colaboró con un albergue para soldados convalecientes y fue cuando conoció durante ese periodo a su segundo marido, un joven oficial que fue llamado inmediatamente al frente. El presentimiento de que este matrimonio sería de corta duración se confirmó cuando más tarde la comunicaron que había desaparecido en combate y que había sido muerto en Ypres.

Nuevamente cayó enferma y mientras se recuperaba, se hizo amiga de un joven atrayendo su atención con quien se casó finalmente. Fue en esa época cuando comenzó a investigar psíquicamente. Como sensitiva era muy consciente de los estados de ánimo y sentimientos de las personas. Como investigadora psíquica reconoció la necesidad de realizar con mente abierta los fenómenos. Como autora, conferenciante y editora, trató de compartir sus ideas y experiencias con el público.
Cierto día, durante una sesión de "raps", a través de la mesa, empezó a quedarse dormida y cuando despertó, descubrió que los familiares muertos de las personas que estaban en la sala se habían comunicado a través de ella. Un caballero que estaba presente, familiarizado con el fenómeno de la mediumnidad, explicó a la joven lo que le había sucedido.

A pesar de las advertencias de su marido para que no asistiese a ningún tipo de reuniones, buscó el consejo del Sr. Hubnli quien se ocupó de guiar a Eileen para que comprendiese lo que estaba sucediendo. La mediumnidad de la señora Eileen había llegado a su momento más álgido, pero el miedo, la mala salud y la ruptura de su matrimonio retrasó su desarrollo. A pesar de ello, conoció y buscó el consejo personal del parapsicólogo James  Hewat McKenzie, fundador del Colegio Británico de Ciencia Psíquica. Y fue, que bajo su cuidada orientación su mediumnidad se engrandeció. El Sr. McKenzie y su esposa Bárbara, eran muy conscientes de la necesidad de que la mediumnidad se extendiese más allá de los mensajes de los espíritus. Reconociendo así que la mediumnidad podría proporcionar una herramienta mediante la cual el investigador podría profundizar en las diversas dimensiones y niveles de percepción de la conciencia. El Sr. McKenzie fue probablemente la más poderosa influencia sobre Eileen J. Garrett. Ella continuó estudiando y desarrollando su mediumnidad en el Colegio Británico hasta la muerte de Hewat McKenzie el 20 de agosto de 1929.
A partir de este momento decidió visitar los Estados Unidos, para buscar ayuda en la comunidad científica. Contactó con muchos científicos y parapsicólogos académicos, sometiéndose a una intensa experimentación fisiológica y psicológica, con la esperanza de que dichas pruebas podrían arrojar algo más de luz sobre los procesos de la mediumnidad y del psiquismo. Con Hereward Carrigton, uno de los principales investigadores en ese periodo, tuvo décadas dedicadas a las investigaciones psíquicas, con un énfasis especial en los diversos fenómenos de la mediumnidad. 
Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en Europa, ella se encontraba en Francia trabajando con los niños y los refugiados. Allí permaneció hasta final de 1940, hasta que comprendió espontáneamente que debía partir y buscar otro trabajo. Muy milagro-samente, llegó a Lisboa y encontró un pasaje en un barco de refugiados con destino a Nueva York.

Su vida tomó un rumbo definitivo. A los pocos, meses de su llegada a Nueva York, fundó la revista mensual "Mañana" dedicada a temas literarios y públicos. Más tarde también inició la firma editorial "Edad Press".

No obstante, su mayor logro fue la constitución de la Fundación Parapsicológica Inc. en la ciudad de Nueva York en 1951. Su honestidad y perspicacia para los negocios ayudó a esta fundación a ser una de las más respetadas, publicando varias revistas, boletines e informes, bajo la supervisión de la Sra. Garrett. Desde el otoño de 1952 se editaron las revistas "Mañana", "Parapsicología monográficas", "Revista Internacional de Parapsicología", "Parapsicología Review" y "Parapsi-cología revisión", que se publicaron de manera continua, hasta que se suspendieron hace tan solo unos años. Destacando que la Fundación Parapsicología acogió veintiocho conferencias inter-nacionales anuales sobre parapsicología y ciencias afines.

Retornando a la mediumnidad de Eileen J. Garrett, diremos que ella recibía en trance las comunicaciones de un soldado árabe del siglo XIV llamado Uvani, quien expresó su interés en ayudar a probar la supervivencia, y que en adelante él iba a servirla de guía, al tiempo que controlaría su mediumnidad. También a Abdul Latif, un médico persa del Siglo XVII que se ocupó principalmente de la curación. Y hablando muy rara vez y en cuestiones más filosóficas y espirituales se manifestaban Tahotah y Ramá.

Una de sus comunicaciones más memorables, como médium, fue el caso del dirigible británico R101 que se estrelló en Beauvais (Francia), el 5 de octubre de 1930. Nandor Fodor, Doctorado en Derecho por la Real Húngara Universidad de Ciencias de Budapest, parapsicólogo y psicoanalista, considerado como de  las máximas autoridades de la época, comentó acerca de este suceso lo siguiente: ”En una sesión en el Laboratorio Nacional de Investigación Psíquica el 7 de octubre de 1930, dos días después de la explosión del R101, el teniente de vuelo HC Irwin, capitán de la aeronave, de repente a través de la mediumnidad de la señora Garrett, anunció su presencia y dio a los  oyentes cuenta altamente técnica de cómo se estrelló la aeronave. El relato fue tomado en taquigrafía y una copia fue presentada al Ministerio del Aire. De acuerdo con la opinión de los expertos, una serie de obser-vaciones en el mensaje se anotó en cada detalle,  con lo que se encontró después en el curso de la investigación oficial. EF Spanner, el arquitecto naval bien conocido y el ingeniero marino, llegaron a las mismas conclusiones en su libro "La Tragedia de la R101".

A pesar de la gran cantidad de información y de la evidencia de la supervivencia, que llegó a través de ella, nunca estaba bastante convencida de que su mediumnidad provenía de una fuente independiente. Una actitud que hacía que su facultad fuese maravillosa. Siempre se destacó su búsqueda para obtener más información acerca de los secretos de la conciencia de la mente y de su relación con el organismo físico.

Publicó varios libros, y de ellos destacamos: "Aventuras en el Supernormal", "Telepatía", "Conciencia", "El sentido y sinsentido de la Profecía", "La vida es el Sanador", y "Muchas Voces".
En el prólogo de “La autobiografía de un médium” en 1.968 escribió:

“Tengo un regalo, una capacidad – un engaño, si se quiere – que se llama psíquico. No me importa cómo se pueda llamar, para vivir y utilizar esta capacidad psíquica. Hace mucho que me he acostumbrado a una variedad de calificativos, que van desde expresiones casi de reverencia, a través de la duda y la piedad, para abrir reproches. En resumen, me han llamado muchas cosas, desde una charlatana a una mujer milagro que soy, al menos, ninguno de estos”.

Para Eileen J. Garrett, la mediumnidad no era un “romper hacia abajo de la personalidad”, sino un estado de plenitud. Ella consideraba sabiamente, que la comunicación con el “otro mundo” bien puede convertirse en un sustituto de la vida en este mundo. Entendiendo que este mundo, en el que vivimos, tiene prioridad en esta existencia ya que es el núcleo de la ética mediúmnica.”

Eileenn J. Garrett murió el 15 de septiembre de 1970, en Niza (Francia), tras un periodo de deterioro de  su salud.


Juan Miguel Fernández Muñoz