domingo, 22 de abril de 2012

Profilaxis mediúmnica



El Espiritismo es pionero en lo paranormal, precediendo a la Teosofía o la Parapsicología, principalmente con la publicación de “El libro de los médiums”, en 1861.

La doctrina espiritista toma los cultos iniciáticos y  prácticas secretas del pasado, con mirada positivista, retirando el velo del misterio, las connotaciones esotéricas privilegio de minorías escogidas, y le añade método, organización racional y planteamiento humanista.

Contactar con espíritus por contactar, recibir comunicaciones (presuntas o reales) o consultar al mundo invisible como práctica adivinatoria, no es asunto de la doctrina espiritista. Lo paranormal, lo extrafísico, lo misterioso... interesa al Espiritismo sólo en la medida que contribuye a elevar el ser y se hace instrumento de ayuda y esclarecimiento a las almas sufridoras de ambos lados de la vida.

Es por eso preciso distinguir entre Espiritismo y mediumnismo. Ser portador de facultades, por si solo, no nos dice nada... no hace mejor ni peor a un individuo; lo que lo hace especial es el uso desinteresado y ennoblecedor que hace de su facultad.

Con el surgimiento de esta revelación superior, que toma cuerpo con la codificación de Allan Kardec, el Mundo Mayor establece un antes (los oráculos del pasado) y un ahora (el psiquismo como instrumento de trabajo y solidaridad).


Aspectos a tener en cuenta

Aceptación del compromiso
Es el primer paso, producto final de las intuiciones de nuestros guías (que conocen bien nuestra trayectoria espiritual y los compromisos asumidos) y el uso de nuestro libre albedrío, que siempre será respetado.
Todos, en mayor o menor medida, y especialmente aquellos que tienen adquiridos requerimientos kármicos de su pasado, se enfrentarán a las grandes resistencias que nuestro Yo inferior presentará, reaccionando contra todo aquello que lo saque del comodísimo y la inercia.

A medida que va venciendo los disculpismos y las proyecciones de la mente condicionada, el discípulo demostrará que está preparado para colaborar con los trabajadores de la luz y el amor, hecho que además de satisfacción, mucho le reportará a nivel de adquisiciones internas de cara a su progreso.


Escollos
Una vez abrazada la invitación del trabajo mayor, dos cosas deberemos vigilar para que ni nos aparten de la trayectoria abrazada, ni terminemos convertidos en obstáculo para las tareas de la luz: la humildad y el trabajo en equipo.

No dudemos que la confianza, el apoyo fraternal y la tolerancia nos serán puestos a prueba.

Trabajadores de la luz... y de la sombra
Cuando decidimos trabajar en un grupo mediúmnico al servicio de la caridad, se producen dos movimientos paralelos: por un lado recibimos el apoyo y los recursos espirituales de parte de las esferas superiores; y por otro, se produce una reacción desde la parte contraria, pues nos colocamos en el punto de mira de las organizaciones del astral inferior, que todo harán para apartarnos del camino.

Todo colaborador encarnado, como todo mensajero de la paz (incluyendo a los grandes iluminados y redentores del mundo) se hace blanco de las fuerzas contrarias enemigas de la luz y el progreso. Esto será siempre un buen recordatorio de cuan importante es la vigilancia interna, para que el orgullo o la vanidad no nos tomen terreno.

Disciplina
Por el punto anterior, comprendemos porqué la disciplina es requisito imprescindible entre los componentes de una reunión mediúmnica; lo es en las reuniones abiertas, donde leemos y comentamos las obras de Kardec, realizamos el pase, etc., y lo es con mayor énfasis cuando orientamos a entidades en sufrimiento o tratamos a hermanos en actitud abiertamente amenazadora.

La disciplina (horario, pensamiento elevado, etc) es tan importante como lo es la asepsia o el instrumental quirúrgico para que un cirujano realice una operación reduciendo al mínimo los riesgos posibles.
Aunque no es un culto ni práctica esotérica, las reuniones mediúmnicas son, por su naturaleza íntima, recogida y discreta, de carácter privado. La psicoterapia desobsesiva no debe estar expuesta a la curiosidad de los neófitos, por razones de respeto a las almas sufridoras que precisan de un ambiente específico y consagrado.

Reuniones de estudio mediúmnico
Por todo lo anterior es fácil deducir que antes de realizar sesiones mediúmnicas, el Espiritismo aconseja un período de estudio previo a cualquier práctica de toma de contacto regular y continuada con las potencias del mundo invisible.

Toda prisa por avanzar, por creerse en posición privilegiada por el mero hecho de ser médium, por realizar reuniones fuera del ambiente acordado con los Guías, etc, etc., conlleva riesgos innecesarios y actitudes vanidosas e inconsecuentes que la doctrina no aprueba.
Las reuniones de estudio sirven para:

- Adquirir conocimiento, vocabulario y cultura espírita. Cultivar la convivencia con los compañeros.
- Todo ambiente de estudio y convivencia fraternal atrae las simpatías de la Espiritualidad amiga, con lo cual obtendremos credibilidad y merecimiento para recibir su influjo protector.
- Ir practicando la disciplina formal (asistencia, puntualidad, confianza en el grupo) e interna (pensa-miento positivo, concentración, etc).
- Poseen en sí mismas un valor preventivo y terapéutico. Nadie es mejor que nadie, todos somos una cadena donde el fin principal es mejorarnos y   SERVIR.
- La asistencia, la voluntad, la confianza..., contribuyen a ir formando la   atmósfera psíquica que favorecerá la eclosión y/o identificación de las diversas facultades que estén en estado latente (o  las que estando ya afloradas precisen de un mejor reajuste).

Protocolo de intervención
Todo proyecto de orientación o de intervención que se precie, incluye un protocolo (seguimiento, análisis) que nos orienta como mejorar nuestras propuestas y prever posibles eventualidades.
Obedeciendo al buen sentido y la formalidad, la correcta organización y la prudencia, entre los requisitos de un programa mediúmnico, deberían estar tres cosas:
- Ninguna persona debería pasar a formar parte de una sesión mediúmnica, si previamente no está asistiendo a las reuniones doctrinarias del centro.
- El coordinador de las sesiones mediúmnicas tiene el deber y la responsabilidad de alertar contra temperamentos poco educados, polemistas, etc., que, bajo ningún concepto, deben aflorar en una sesión de intercambio mediúmnico. Si los detecta, debe llamar la atención de manera discreta, y por supuesto actuando con parcialidad y respeto (él es el responsable más directo ante los amigos de la espiritualidad).
- A la hora de ingresar un nuevo miembro, un aspecto no imprescindible pero sí a valorar es que tenga hábito de lectura de temática específica (mediúmnica), especialmente de las obras de André Luiz, Philomeno de Miranda,  Ivonne Pereira, Herculano Pires, etc.

*   *   *

No valen tan sólo las buenas intenciones si estas están desprovistas de criterio y racionalidad. Para ayudar a los necesitados de la luz y del consuelo que malviven entre los dos mundos, como a las entidades responsables por los procesos obsesivos, necesitamos ejercitarnos y ser humildes, necesitamos estudiar y aclimatarnos, (compartir dudas y experiencias,  apoyarnos los unos en los otros).
Con todo lo hasta aquí reflejado, se pueden considerar las reuniones de estudio mediúmnico (y más aún las de su práctica) como el periodo “iniciático” que toda disciplina o filosofía de crecimiento requiere, sobre todo al tomar contacto con el complejo mundo del psiquismo, encarnado o desencarnado.

"Cuando el servidor está preparado el servicio aparece" (André Luiz)

(Recomendación: lectura de la cuestión 327 a 330 de “El libro de los médiums”)

Juan Manuel Ruiz

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