martes, 28 de mayo de 2013

Editorial - Periódico núm. 24

Editorial

       Estimado amigos, podemos estar seguros que el Espiritismo no llega a nuestras vidas por casualidad. A algunos les llega para consolar la pérdida de un ser querido, dándole la certeza de que la vida continua y de que nos están esperando amigos y familiares en el mundo espiritual. A otros les llega como respuesta a sus preguntas filosóficas sobre la vida, Dios, el destino, etc., ante la imposibilidad de dar crédito a los dogmas promulgados por las religiones. Otros, poseedores de la facultad de la mediumnidad, encuentran en él la forma de equilibrar sus facultades y utilizarlas para el provecho de los demás altruistamente. Pero todos, sin excepción, recibimos el Espiritismo, como oportunidad de dar un giro en nuestras vidas, hacia la conducta moral, el estudio y la práctica de la caridad como principal vía de transformación interior.

      Existen dos yugos que soportar. El propio yugo, causa de nuestras deudas con las Leyes Divinas ocasionadas en esta y otras vidas anteriores; y el yugo de Jesús, que tal como él mismo nos dice: “mi yugo es suave y mi fardo débil”.

     Pero no podemos dejar nuestro yugo fácilmente, tenemos nuestra conciencia interior que no nos lo permite sin equilibrar nuestra balanza con méritos ante la Ley.

     Tampoco es sencillo tomar el yugo de Jesús. Nos falta conocimiento y práctica. El Espiritismo nos da el manual práctico del trabajador cristiano. Manual que ya utilizaban los primeros cristianos, cuando recibían fenómenos de voces directas en sus reuniones en la catacumbas; fenómenos de psicofonía con discursos de los buenos espíritus; fenómenos de profecía, clarividencia y xenoglosia (don de lenguas).
Practicar Espiritismo es ser realmente un cristiano interdimensional. Siendo consciente que los espíritus, de toda clase, nos acompañan, nos dejamos inspirar por los buenos y hacemos de ejemplo para los malos mediante la conducta moral. Haciéndonos conscientes del mundo fluídico-energético, aprendemos a donar nuestras fluidos-energías mediante el pensamiento, favoreciendo estados de salud y anímicos. Aprendiendo sobre las capacidades anímicas del ser humano, las desarrollamos para ser instrumentos mediúmnicos humildes, no para adquirir habilidades psíquicas que nos otorguen reconocimiento. Conociendo la reencarnación, nos explicamos las dolencias y pruebas de la vida presente, adquiriendo ánimos para vencerlas ante la certeza de nuevas oportunidades futuras cada vez más próximas a nuestra iluminación.

     Pero el Espiritismo no es para una única vida. Mira en tu interior, si todo lo que aquí exponemos te resulta familiar e internamente es como piensas, amigo muy posiblemente ya fuiste espírita en una vida anterior. Si por el contrario, te llama la atención por su lógica racionalista pero todo es nuevo, aquí tienes la oportunidad de empezar, con este nuevo ejemplar de “El Ángel del Bien”, con nuestro blog http://www.elangeldelbien.com, con todos los números anteriores disponibles, pero sobretodo mediante el estudio de las obras de la Codificación Espírita de Allan Kardec, “El Libro de los Espíritus”, “El Libro de los Médiums”, “El Evangelio según el Espiritismo”, “El Cielo y el Infierno”, “La Génesis” y “Obras Póstumas”, todas ellas disponibles para descargar en la dirección: http://www.espiritismo.es

La Redacción.

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