Periódico espírita trimestral editado por el “Centro Espírita Entre el cielo y la tierra” Avda. de Madrid nº 29 Local - San Martín de Valdeiglesias (Madrid) - Blog de Espiritismo
lunes, 3 de octubre de 2011
Nadie viene “del Más Allá” para contarnos qué sucede
Es curiosa la cantidad de veces que se llega a oír esta afirmación a lo largo de los tiempos.
Sin embargo, me pregunto el motivo que cada persona puede tener para aseverar de forma tan categórica semejante argumento, si a lo largo de la historia del ser humano, se han encontrado relatos en innumerables obras que versan sobre la comunicación con los espíritus.
¿Por qué, en ese caso, no iban a contar lo que sucede en “el Más Allá”?
Se me ocurren dos opciones por las cuales se realiza esa manifestación: o bien el sujeto en cuestión no tiene interés en saber, por el motivo que sea; o posiblemente, el desconocimiento del asunto le puede llevar a esa conclusión.
No obstante, todo aquel que desee ignorar este tema, puede encontrar algunos textos en libros sagrados y en otros clásicos de sabiduría espiritual, en los cuales se descubre, que las personas que han muerto pueden contar lo que saben y viven “al otro lado”.
Así, por ejemplo, en la Biblia, en el cap. XVI, vs 19 a 31 del Evangelio de San Lucas, se nos habla de la parábola del mal rico y cómo, estando éste en el “infierno”, le pide a Abraham que envíe a Lázaro, que goza en el “cielo” para que avise a su familia y le cuente su lamentable estado a causa de su falta de caridad.
En los Vedas de la India podemos leer cómo en el momento de la muerte pueden aparecer dos tipos de entidades: los sirvientes Srï Visnu, encargados de acompañar al alma que ha sido caritativa hacia el mundo espiritual; y los terribles enviados de Yamaräja, que se llevan por la fuerza el alma del penitente para prepararle en una nueva reencarnación.
El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte, relata la existencia de dos estados después de la desencarnación: el bardo “luminoso” de dharmata y el bardo “kármico” del devenir.
El primero le define como la experiencia del resplandor de la naturaleza de la mente, o “Luz Clara”, que se manifiesta como sonido, color y luz. Pero no todo el que tiene esa vivencia logra realmente “liberarse”.
El segundo se prolonga hasta el momento en que asumimos un nuevo nacimiento.
Este libro, además, relata las vicisitudes por las cuales pasamos, según nuestro grado de evolución moral o desapego de las pasiones.
Allan Kardec, en “El Cielo y El Infierno”, realiza un estudio exhaustivo de los estados denominados como Cielo, Infierno y Purgatorio, narrando en su Segunda Parte, las informaciones recibidas de los propios espíritus a través de la mediumnidad.
Con el estudio comparativo de estas obras, puestas como ejemplo, podemos preguntarnos ¿cómo es posible que teniendo entre ellas diferencias filosóficas tan dispares, puedan coincidir en la descripción de los estados y las situaciones por las que pasamos después de nuestra muerte?
¿Cómo ignorar que todo lo que sucede después de ese hecho depende exclusivamente de nuestra forma de actuar en el periodo de encarnación de nuestras almas?
Que la felicidad al otro lado se cultiva por la capacidad que en éste tengamos para desembarazarnos de nuestro orgullo, de nuestro egoísmo, de todas las pasiones que de ellos se derivan como la envidia, la avaricia, el odio, los celos.
Que la herramienta más útil para llegar a conseguirlo, es tomar la conciencia de nuestros errores, meditar sobre ellos y trabajar para modelarlos, a través de todo el bien que podamos hacer a todos aquellos seres que nos rodean.
Asimilar, también, que el hábito de nuestros actos llevados a cabo durante infinidad de encarnaciones, no se puede vencer de la noche a la mañana, sino que el trabajo será, posiblemente, en otras muchas vidas.
Ana Mª Sobrino
Influencia de los espíritus en los acontecimientos de la vida
El hecho de que, en todos los tiempos y en todos los pueblos, estuvo siempre viva la creencia en un algo invisible, que sobrevive a la muerte del cuerpo y que en ciertas condiciones puede manifestarse a nuestros sentidos, que nuestros más antiguos progenitores creyeron, si no en la inmortalidad del alma al menos en su existencia temporal después de la muerte, es una opinión común de los antropólogos en las épocas prehistóricas. En las tumbas, al lado del cadáver, se han encontrado víveres, armas, monedas, objetos ornamentales... Esto prueba plenamente la creencia en la vida futura y esta creencia la encontramos hoy día en todos los pueblos salvajes, aún en aquellos que tienen idea muy vaga de Dios o no tienen ninguna.
En esta fase primitiva de desarrollo humano, no hay templos, ni sacerdotes, ni ritos. La religiosidad consiste en creer en la existencia de espíritus antropomorfos y zoomorfos que habitan en las rocas, las grutas, los árboles, etc. Y la idea de comunicarse con estos seres no le ocurre a nadie. Un poco más tarde el hombre más inteligente y razonador, llega naturalmente a pensar que con genuflexiones, dones, etc. podrá pesar en las decisiones de estos dioses, hechos a su imagen. Entonces se edifica el templo y aparece el sacerdote. Al principio, el templo es muy humilde, es una cabaña como cualquier otra y se imaginan sus dioses como seres errantes parecidos a los hombres, a los que se les ofrece una casa para que reposen. Con el templo y a veces antes, aparece el sacerdote, que de buena o mala fe, pretende tener el privilegio de comunicar con los espíritus, de servir de intermediario entre ellos y los hombres. Los sacerdotes no son más que brujos que tienen la misión de relacionarse con los tan temidos demonios, siendo el culto de estos pueblos salvajes reducido casi exclusivamente a la conjuración de los espíritus y a la veneración de los amuletos. La mayoría de estos pueblos no tienen la menor idea de Dios ni de una vida futura, no obstante, ellos creen que sus muertos dejan tras de sí una sombra generalmente maléfica. En otras partes del mundo el indígena domina el prejuicio de que los espíritus de los antepasados están siempre en medio de los vivientes, sea para ayudarles, sea para causarles mal y de aquí el gran culto que rinden a los muertos, como los chinos y como los indios. Los antiguos egipcios distinguían en el alma la parte llamada "Ka", que reproducía como el doble del semblante del individuo y el alma, propiamente dicha, o "Ba". Creían en la trasmigración de las almas, que antes de llegar a transformarse en el alma humana, pasaba por diversos seres de la naturaleza, mejorando siempre. Antes de llegar al Eliseo, el espíritu del muerto debía realizar un largo viaje, luchando con el hambre, con la sed y con el fuego. Aunque podían los espíritus, salir de la región infernal para transformarse y retornar entre los hombres recuperando su forma. Los hebreos creían en la inmortalidad del alma y conocían las prácticas espiritistas, se deduce, entre otras cosas, de los anatemas lanzados por Moisés contra ellos. Así muchos pasajes de la Biblia muestran que la clase sacerdotal poseía ciertas ruedas adivinatorias. Lo que está claro es que desde que existe la humanidad, existen los espíritus, aunque la forma de percibirlos ha sido distinta según la cultura de cada pueblo, salvaje o no. Esto es lo que nos dice la historia.
Dios nos dijo que la humanidad tendría tres revelaciones: la primera, la de Moisés, la segunda, la de Jesús y la tercera, la del Consolador prometido por él mismo. Esta última se hizo realidad hace ciento cincuenta y cuatro años, y en ella los espíritus superiores contactaron con médiums. ¿Qué son los médiums? Toda persona que siente, en mayor o menor grado, la influencia de los espíritus. Esta facultad es inherente al hombre y en consecuencia no es privilegio exclusivo de unos determinados individuos. Sin embargo, el uso de esta calificación sólo se aplica a aquellos cuya facultad mediúmnica está claramente desarrollada y se conoce por los efectos patentes de cierta intensidad y debido a esto se les pregunta y ellos responden. Hay una persona que después de años de estudio, recoge todas estas revelaciones de médiums de todo el mundo, las organiza y de aquí sale la Codificación, que empezando por “El Libro de los Espíritus”, año 1857, en la primera edición, habiendo tirado hasta la fecha, su decimosexta edición, ha propagado entre todas las clases, ese cuerpo de doctrina elemental, que, en su esencia no es nuevo, puesto que la escuela de Pitágoras, en Grecia y la de los druidas en nuestra Galia, enseñaban esos principios, pero que tomaban una verdadera forma de actualidad por su correspondencia con los fenómenos. Les sigue “El Libro de los médiums”, año 1861, “El Evangelio según el Espiritismo”, en 1864, “El Cielo y el Infierno”, en 1865, y “La Génesis”, en 1868. Esta persona la conocemos con el nombre de Allan Kardec.
Nos dice en “El Libro de los médiums”: "Dios quiere que los espíritus vuelvan otra vez a conducir los intereses del alma. Quiere que el perfeccionamiento del hombre moral sea lo que debe ser, es decir, el fin y el objeto de la vida. El espíritu humano sigue una marcha necesaria, imagen de la gradación sufrida por todo lo que puebla el universo, visible e invisible. Todo progreso llega a su hora: La de la elevación moral ha llegado para la humanidad. No se cumplirá en nuestros días, pero dad gracias a Dios de que asistáis a la aurora bendecida."
Todos tenemos un espíritu bueno que se ha unido a nosotros desde nuestro nacimiento, tomándonos bajo su protección. Cumple junto a nosotros la misión de un padre con su hijo: llevarnos por la senda del bien y del progreso a través de las vicisitudes de la vida. Se siente feliz cuando respondemos a su solicitud y dolorido cuando nos ve sucumbir. Poco importa su nombre, ya que podría tener uno que no sea conocido en la Tierra. Lo invocamos entonces como nuestro ángel de la guarda. Además también tenemos espíritus protectores que por ser menos elevados, no son menos bondadosos y magnánimos. Se trata de parientes, amigos desencarnados o a veces de personas a quienes no hemos conocido en nuestra actual existencia. Nos asisten con sus consejos y a menudo con su intervención directa en los actos de nuestra vida. Los espíritus obran sobre los hombres de una manera oculta, por los pensamientos que le sugieren y por ciertas influencias y de una manera manifiesta, por efectos apreciables a los sentidos.
Si analizamos y sabemos darnos cuenta, notaremos la influencia de los espíritus en nuestra vida. Yo les podría contar infinidad de casos que me han pasado y que me pasan, pero para no extenderme, les explicaré solo uno: Un día, por la mañana, en el transcurso de mi trabajo, me di cuenta que una de mis herramientas estaba medio rota y pensé… No puedo esperar más, tengo que comprarme otra, antes de que se termine de romper.
Al rato, terminé de trabajar y me dispuse a visitar a unos amigos que trabajan en una tienda, como de costumbre me desplazo caminando y casi siempre por la misma calle. Esa mañana no tuvo nada de especial para que cambiara de ruta, la acera por la que camino es ancha, hay árboles, bancos para sentarse y papeleras circulares con orificios y sin tapa y con pie, cerca de la pared. En ese trayecto suelen haber bastantes papeleras, ya que la calle es muy larga, de hecho, cruza toda la población. Mientras caminaba, estaba yo pensando en mis cosas, cruzando árboles, bancos y papeleras, que dejaba a ambos lados de la acera, de repente, a lo lejos, encima de una papelera, veo un bulto y a medida que me voy acercando, se disipa la duda de qué era aquello, ya por fin estoy enfrente de la misma, y casi haciendo equilibrios, veo una bolsa nueva, semi-abierta, cuadrada. Por curiosidad, ya que estaba al borde de la papelera y no dentro, la cogí para saciar mi curiosidad, la terminé de abrir y..¡qué ven mis ojos, no puede ser!.. Efectivamente apareció de dentro de la bolsa, la herramienta que me hacía falta, pero es que no era solo eso, la herramienta era la misma que yo quería, de tamaño, de color y de proporciones. Me invadió una alegría indescriptible, ya no sólo por encontrar lo que mentalmente deseaba comprar, si no porque me reafirmé en la creencia que tenemos todos los que somos espíritas, que ellos (los espíritus) están entre nosotros y nos sugieren, nos inspiran, nos aconsejan. Fue tal mi alegría que apresuré el paso para llegar a la tienda de mis amigos (que también son espíritas) y contarles y enseñarles lo que me había pasado. Debo decir que desde el momento que pensé en cambiar la herramienta hasta que encontré la nueva, sin estrenar, transcurrieron solo veinte minutos.
Algunos de ustedes pueden pensar… Esto ha sido una casualidad y preguntarse… ¿Y si ese día hubiese usted pasado por otra calle? ¿Y si otra persona pasara antes que usted por esa papelera y se hubiese llevado la herramienta? ¿Y si la persona que la tiró, en vez de dejarla en el borde, la hubiese tirado dentro de la papelera, usted no la hubiese visto?
Sí, todo esto es cierto, pero hay que reconocer que no pasó de esta manera y sí de la otra. Los espíritus primero sugirieron a la persona que tiró la herramienta que la depositara en el borde, para que la viera alguna persona que pasara y la pudiera necesitar. Segundo, ellos no dejaron que ninguna otra persona viese la herramienta y se la llevara. Tercero, ellos me inspiraron para que ese día no cambiara de calle y mirase en la papelera.
Señores, yo no creo en las casualidades, ¿y saben por qué?: Desde que acudo al Centro Espírita (les recomiendo que conozcan uno, no se arrepentirán) y estudio la Doctrina Espírita (que no es ninguna religión, ni secta), me doy cuenta, como he dicho antes, de que todos tenemos espíritus guías, ángeles de la guarda, que nos inspiran, que nos aconsejan con los pensamientos, con los sueños, etc. Pero en nosotros está el libre albedrío, que no es otra cosa que el poder elegir, donde, cuando y de qué manera hacer las cosas, a pesar de los consejos que recibimos. Yo he comprobado que las cosas que me han pasado en la vida y las que me pasan ahora, en la actualidad, han tenido y tienen una razón de ser, todo sucede por una causa y en el momento apropiado, a veces antes, otras veces después, lo he estado analizando y les aseguro que es extraordinario.
Recordemos que: No estamos solos, nunca lo hemos estado y nunca lo estaremos.
Que Dios nos bendiga a todos.
Lorenzo
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”
El éxito
El éxito, cuestión tan buscada por todos los que habitáis el planeta Tierra.
El éxito, ¿qué significa esa palabra, a la vez corta pero tan codiciada por muchos?
¿Estar por encima, ser mejor, mejor posicionamiento social, laboral? Iluso aquel que cree que eso es el verdadero éxito.
¿Os habéis preguntado o dado cuenta de que el mayor de vuestros desgraciados puede conseguir mayor éxito que los grandes de la Tierra?
El éxito debe estar en vuestras acciones, en vuestros sentimientos, en cómo os desarrolláis en el planeta en el que vivís. Planeta al que volvéis una y otra vez para continuar aquello que dejasteis a medias.
El éxito está en superar vuestras pruebas, en hacer sonreír a aquel que perdió la esperanza.
Éxito es apreciar las leyes divinas, admirar la belleza de lo creado y su funcionamiento.
¡Hay tantas cosas que esto puede traeros! Y vosotros os empeñáis en gastar años de vuestras vidas encarnadas buscando esa felicidad efímera que trae la conquista de todo lo material.
Sed exitosos en vuestras reencarnaciones y seréis felices al recibir el pago a vuestro esfuerzo. Preocupaos más en vuestro interior y defectos, mismo si dormís sobre un colchón de paja sobre un suelo húmedo, porque la verdadera felicidad está en el espíritu eterno.
Un espíritu amigo
La familia espírita
El concepto de familia espírita es uno de los más amplios que existen en vuestro planeta llamado Tierra. A través de la pluralidad de existencias y de la reencarnación, vemos la gran solidaridad y el amor sublime del creador hacia sus criaturas al permitir que amigos, hermanos, padres, hijos y enemigos se encuentren una y otra vez para apoyarse, ayudarse y rescatar deudas del pasado. Toda familia debería ser así, pero poco son conscientes de lo que aquí contamos.
En la familia del espíritu no hay peros, no hay obstáculos, ni impedimentos a la hora de ayudar. ¿Quién de vosotros le negaría un vaso de agua a su padre, madre, hijo…? ¿Por qué negárselo al desconocido o en este caso al amigo necesitado? Debéis despertar a las verdades que enseña la doctrina de los espíritus y ver al prójimo como vuestra familia de sangre.
No esperéis nunca retribución, al menos de la misma forma que la dais porque todos sabemos que el bien siempre se transforma en beneficios duraderos a nuestro alrededor. Asimismo, si vosotros dais pan podéis recibir a cambio amor. Si dais abrigo recibiréis lealtad, fidelidad, desinterés. Eso debe ser mayor para vosotros que todo el oro del mundo.
Hay muchas personas que nunca podrán pagaros en esta vida aquello que les disteis materialmente, aun así su sonrisa y felicidad debe ser el mayor pago que jamás podáis recibir. Es insustituible y perdura tras la muerte.
Ayudad, ayudad siempre como buenos espíritas.
Os queremos
Editorial
¡Adiós 2011, adiós! Te vas como los anteriores, con nuestras alegrías y nuestras penas, habiendo marcado nuestras vidas encarnadas durante los últimos 365 días que contiene tu anualidad.
Contigo te llevas los pesares, consecuencia de nuestras vidas actuales y no sabemos que nos deparará tu hermano 2012. ¿Será mejor?¿Será peor, si cabe? ¡Quien sabe! Pero el Espiritismo nos enseña que hay que seguir siempre hacia delante.Espiritismo, sí, esa filosofía de vida que a quien llega alegra la existencia, si se sabe aprovechar. Esas instrucciones dadas por los espíritus que nos enseñan que todo continúa, que todo es pasajero y que los males tienen su fin donde comienzan las alegrías eternas.
Espiritismo, enseñanza que llega a nuestras vidas para abrirnos la puerta al porvenir, para enseñarnos que los que nos abandonan sólo dejan de ser visibles a nuestros ojos físicos, pero no a los del espíritu, siempre sensible a las sugestiones de aquellos que nos quieren y que desde el espacio nos cuidan.
En ti 2011, muchas familias se han visto forzadas a separarse de sus seres queridos, bien por enfermedad, bien por catástrofe, de lo que has venido bien surtido. Pero esa luz que se enciende en el fondo de sus corazones, que proviene del espíritu que cada uno individualmente posee les dice que es tan sólo un “hasta luego”.
En una ocasión, en ti 2011, escuché a una persona que no conoce las enseñanzas espíritas decir: “¡Qué felices seríamos todos en la Tierra si supiéramos respetarnos unos a los otros con sus ideas, creencias, costumbres, etc.” Tú te vas ya, aquí nos dejas, pero transmite a tu hermano que llega que nos dé la fuerza, la fe y la inteligencia para saber llevar a cabo esa bonita frase que muchos catalogan de utópica y que los espíritas sabemos que es certera, que será posible, desde que cada uno en su interior se lo proponga.
Vete ya, deja que nuevos tiempos lleguen, tiempos de aprendizaje, tiempos de unión, tiempos de amor, tan necesarios en el planeta que habitamos.
¡Marcha! No te detengas, llévate contigo nuestras penas, malestares, hasta si quieres las alegrías efímeras de la materia física, porque tenemos la certeza de que cuanto más avanzamos, cuanto más aprendemos y vivimos, más cerca estamos de disfrutar de las alegrías del espíritu eterno, aquellas que duran en el espacio infinito, aquellas que nos hacen reconocer la bondad del creador al permitirnos reencarnar una y otra vez para cumplir con nuestras pruebas.
¡Te has ido! y contigo un año más de nuestro Ángel, pero tenemos certeza que otros años más de publicación nos esperan para contribuir al bienestar general, partiendo del propio, al llenar estas páginas de luz y amor verdadero.
La redacción.
martes, 27 de septiembre de 2011
Reuniones de atención a espíritus sufrientes
Dichas reuniones, además de ser un gran servicio para nuestros hermanos desencarnados, nos permitirán adquirir un valioso conocimiento gracias a las experiencias que nos transmiten, grandes ejemplos de la Ley de Causa y Efecto en la mayoría de los casos.
Estas lecciones nos ayudarán en nuestra reforma interior, necesaria para todos los que queramos progresar dentro de un grupo mediúmnico y de la Doctrina Espírita.
Una reunión de atendimiento a espíritus sufrientes consta de varios ámbitos de actuación que debemos abordar: el psicológico y el fluídico-energético. Cada uno de ellos requiere preparación, experiencia y dedicación. Ambos aspectos se complementan, podemos decir, porque una buena atención psicológica creará la confianza necesaria para volverse permeable a nuestras irradiaciones o pases, y a su vez, buenas palabras sin sentimiento no surtirán efecto alguno en el comunicante.
El ambiente vibratorio del grupo es la base para una buena reunión mediúmnica. Por ejemplo, con nuestros fluidos se establecen barreras fluídicas que evitan visitas inoportunas que interrumpan y que intenten utilizar el tiempo establecido para la reunión. Si en la reunión no se reúne cierta cantidad de energía entre los presentes, no se podrá dar la comunicación vía incorporación del médium. Esto es importante porque en el proceso de incorporación, el espíritu necesitado recibe lo que se llama el "choque anímico", parte esencial del tratamiento fluídico. En esos casos el médium apenas podrá psicografiar y sentir los pensamientos del espíritu comunicante, reduciéndose considerablemente los beneficios recibidos.
Como gran ayuda en este apartado, tenemos el libro de "Desobsesión" de Chico Xavier, donde explica la predisposición y las normas mínimas que un grupo serio tiene que cuidar, así como el número de participantes y los diferentes papeles a desempeñar.
Aparte del tono vibratorio que debemos traer, hay que considerar el siguiente paso: mantener el mayor nivel de concentración que podamos en la reunión. De esta forma se podrán alcanzar los mayores objetivos. Sin concentración toda la energía del grupo se dispersa y desaparece. Con concentración se estable la estructura fluídica que permitirá a cada participante cumplir su cometido. En este punto es fundamental la preparación de los médiums de vibración, manteniendo la concentración e irradiando sentimientos y energías armónicas al paciente.
Normalmente la estructura de una reunión mediúmnica de atendimiento comienza con un tiempo de estudio de la doctrina espírita, poniendo los conocimientos en común y fomentando la igualdad de pensamiento y sentimiento, para a continuación pasar a la reunión propiamente dicha. El tiempo de estudio servirá para equilibrar nuestra vibración y desconectar de la realidad del día a día con sus problemas, preocupaciones, etc., aunque lo ideal sería venir ya armonizados en lo posible. Normalmente el estudio se realiza en una sala diferente a la de la reunión. Terminado el estudio se pasa a la sala mediúmnica, donde cada componente tendrá un lugar determinado. Comenzaremos con un ejercicio de armonización psíquica, ejercicio que tiene como objetivo conseguir un estado de paz interior, mediante el análisis de nuestra conciencia y nuestros actos. Pasamos al ejercicio de concentración, necesario para aquietar la mente y ponernos en disposición de donar fluidos, dando paso al inicio de la reunión mediante una oración realizada por el dirigente.
En algunos grupos existe una primera comunicación de los espíritus guías del grupo haciendo un saludo inicial y dando unas pequeñas indicaciones sobre los trabajos a realizar, aunque en otros grupos esto se desaconseja alegando que dichas indicaciones pueden fomentar el animismo del médium sabiendo con antelación que va a comunicar.
Las atenciones suelen durar unos quince minutos y no se aconseja que un mismo médium de paso a más de dos espíritus por sesión.
Al terminar los guías darán una comunicación valorando los trabajos realizados y por tanto valiosos consejos a los presentes.
Se terminará la sesión con cinco minutos de irradiaciones y una sentida oración final.
A pesar de que la parte psicológica de la atención, la conversación propiamente dicha, es quizás el aspecto más complicado para el adoctrinador, en la mayor parte de las ocasiones el aspecto vibracional y de donación de fluidos, es realmente el de mayor importancia. La realidad es que en apenas quince minutos podemos aportar un gran caudal de energía revitalizadora, con la ayuda de la espiritualidad del centro y una buena preparación previa del grupo, pero sin embargo, qué psicólogo clínico podría dar el alta a un paciente en apenas ese tiempo. Cierto es que es una parte fundamental, y que tenemos que cuidarla especialmente. Sin embargo, la mayor ayuda nos sale del corazón con los sentimientos que proyectamos y la sinceridad que transmitimos.
Una vez dicho esto, debemos recordar que el paciente es una persona como nosotros, que si bien ya no tiene cuerpo físico, muchos todavía no lo saben. Otros, aún sabiendo que murieron, tienen a veces dudas de estar todavía en el plano físico debido a las sensaciones, normalmente de dolor, que sienten de su cuerpo periespiritual, son como si todavía estuvieran encarnados. En este punto, es muy importante qué creencias trae el espíritu de su vida pasada.
Un espíritu sufriente, por diversas equivocaciones en vida, con creencias de la religión católica normalmente llevará al mundo espiritual su idea de penas eternas que pueden llevarle a la desesperanza. Sin embargo, si tuviera una firme creencia en Dios y en Jesús, tendrá una inestimable ayuda para superar las consecuencias de sus errores con abnegación. La base moral del cristianismo, católicos, evangélicos, protestantes, etc., es el Evangelio de Jesús, eje principal de toda evolución moral, tanto en el plano espiritual como en el material.
Especialmente dramático son los espíritus ateos que no creen en la vida después de la muerte porque suelen tardar mucho tiempo en reconocer que están desencarnados y por otro lado traen el pensamiento muy aferrado a cosas materiales impidiéndoles progresar.
Por tanto respecto a la terapia, podemos decir que realmente el verdadero tratamiento lo recibirán en el plano espiritual, por guías realmente especializados, con recursos técnicos y morales que todavía no nos podemos ni imaginar.
Los espíritus sufrientes se caracterizan por traer una baja vibración y diversos problemas que normalmente les incapacitan para entrar en contacto con espíritus de mayor elevación que puedan traerles algún alivio. Evidentemente existen otros métodos para su asistencia pero las reuniones mediúmnicas son un elemento valioso para ellos porque acortan especialmente su sufrimiento, recibiendo las energías específicas que necesita, entre ellas el choque anímico, para calmar parte de sus dolencias y recuperar momentáneamente cierta lucidez, suficiente para dejar atrás años a veces, de sufrimiento, elevando suficientemente la vibración para habilitar en él nuevas posibilidades de terapia, en planos de existencia más elevados.
Estas reuniones normalmente son llamadas de adoctrinación, cuando sencillamente podríamos llamarlas de asistencia a espíritus sufrientes. Asistencia porque traen unas necesidades por cubrir: miedos, traumas, fijaciones, confusiones, dolencias psicofísicas, depresión, tristeza, etc. Además es importante hablar con un lenguaje claro y sencillo, acorde a su nivel, para que haya una buena comunicación. Por ello tenemos que limitar la información que damos para no crear mayor desconcierto. Recordad que demasiada luz puede deslumbrar. No es raro que un espíritu reaccione contrario a una opinión vertida y rechace por tanto el ser ayudado al aumentar la desconfianza. Además el tiempo es corto y no podemos centrar el tema en asuntos que en toda una vida no le han preocupado. Por supuesto que tendrá mayores oportunidades de aprendizaje, además con los profesores y experiencias apropiadas en cada caso.
Lo mismo podemos decir en cuanto a contradecir lo que dicen. Debemos escoger cuidadosamente en donde les llevamos la contraria, porque muchas veces prima el objetivo de ganar su confianza, sobretodo si entendemos que esclarecerlo en ese tema no mejora la situación a remediar, o bien no nos va a conseguir entender. En general no hay prisa para hablarles de la reencarnación, o por ejemplo, si es ateo hacer que crea en Dios inmediatamente. Mejor que lo descubra el mismo a través de sus propias experiencias, desarrollando nuevos sentimientos, activando su autodescubrimiento.
Frecuentemente surge la pregunta: ¿quienes sois?, ¿dónde estoy? una buena respuesta es contestar que somos un pequeño grupo de acogida en una institución que tiene como misión ayudar a personas que están en su situación. Aunque es probable que enseguida diga que él no necesita ayuda y que está perfectamente. Esta afirmación siempre es mentira pero puede servir para preguntarle por sus posesiones, sus riquezas, etc. para pasar a preguntar si se siente sólo, o cuánto tiempo hace que no habla con algún amigo o familiar. El sentimiento de soledad es frecuentemente el quid de la cuestión en este tipo de pacientes. Con paciencia terminarán abriéndose movidos por las irradiaciones, el choque anímico y el sentimiento de interés sincero trasmitido.
Es importante, por tanto, encontrar la clave de lo que le ocurre. Recogeremos toda la información posible sobre su situación, dolencias, a qué se dedica normalmente (cuidando pertenencias, buscando a alguien, huyendo de algo, etc.). Es una fase muy útil porque el espíritu siente alivio al desahogarse ayudado por las irradiaciones de amor y cariño.
En esta etapa es importante escuchar más que hablar. Podemos animar a que siga hablando con palabras de comprensión seguidas de pequeñas preguntas que ayuden a profundizar en lo que le ocurre.
De forma general, establecer una relación de confianza sería el primer objetivo a alcanzar, exceptuando los casos de crisis donde primará el auxílio inmediato, mediante pases y oraciones oportunas, situación frecuente en caso de hermanos suicidas. Muchas veces después del tratamiento el paciente termina perdiendo el conocimiento, concluyendo por tanto la comunicación.
Es muy normal por tanto que un mismo espíritu retorne varias veces. Si es muy desconfiado, tardará varias sesiones en hacerlo, y será entonces cuando podremos realmente ayudarle. Deberemos determinar las necesidades reales del espíritu para dirigir nuestras preguntas y empujarle a pensar sobre ellas. Debemos detectar el miedo, la tristeza, la soledad, la apatía, etc., para buscar el remedio apropiado en cada situación. Si tiene miedo le hablaremos de que ahora está amparado en nuestra institución y que ya no tiene nada que temer porque está a salvo de todo peligro. Si está sólo, hablarle que compañeros de la institución le acompañarán hasta su recuperación, donde podrá encontrar familiares y amigos que le esperan. Frente a la tristeza y desesperanza, transmitir ánimo hablándole del abanico de posibilidades que pronto se le abrirán, con respecto a sus familiares y respecto a nuevas oportunidades de crecimiento que podrá proyectar conjuntamente a nuestros especialistas.
Establecida la confianza, rápidamente el espíritu permite ser ayudado. Es común entonces que en la reunión siguiente, el espíritu relate las atenciones espirituales recibidas durante la semana, como son las consultas con médicos espirituales y las gran dedicación que emplean los enfermeros en cuidarles y hacer que no les falte nada.
En las siguientes reuniones el espíritu compartirá su experiencia vivida al grupo, aliviando así su sentimiento de culpa, mostrando su arrepentimiento y mostrando a su vez su confianza y agradecimiento hacia el grupo.
José Ignacio Modamio
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"
Los antecedentes del Espiritismo
Desde tiempos inmemoriales, cuando el ser humano era solamente el germen de lo que actualmente conocemos como "homo sapiens", ya llevaba en su interior la semillita de la espiritualidad.
Cabe preguntarse cómo empezó el culto a lo "desconocido", la comunicación con el "más allá",... de donde le viene al hombre esa "conciencia espiritual" que parece surgir con él- o dentro de él- desde las eras más remotas de la humanidad.
La historia de la religión es tan antigua como la del hombre mismo. Hasta en las civilizaciones más primitivas se encuentran pruebas de algún tipo de adoración. Podría decirse que hasta donde ha llegado la investigación, nunca ha existido un pueblo que no fuera de alguna manera religioso.
El hombre primitivo ya mantenía contacto con el mundo invisible, colocaba el cráneo del difunto fuera de la caverna, en dirección al este, pensando que de ese modo el alma del fallecido no volvería.
La creencia de que el alma es inmortal es un legado de milenios.
Ya en la cultura Asirio-Babilónica antigua se creía en la vida después de la muerte.
También los egipcios tenían su idea de un alma inmortal. Antes de que el alma pudiera llegar a un lugar de felicidad, tenía que ser pesada contra "Maat" -la diosa de la verdad- Anubis u Horus ayudaban en el proceso. Si el alma recibía la aprobación de Osiris, seguía adelante para disfrutar de la felicidad con los dioses.
Era parte de la antigua mitología China una creencia de que se sobrevivía a la muerte y era importante mantener contentos a los antepasados. A estos se les concebía como espíritus vivientes, poderosos, todos muy interesados en el bienestar de sus descendientes vivos, pero con poder para castigar si no se les complacía.
Con el tiempo, las creencias mitológicas griegas sobre el alma, influyeron en el concepto romano, y los filósofos griegos-como Platón- ejercieron una gran influencia en los pensadores cristianos primitivos, que aceptaron en su doctrina la enseñanza de que existía un alma inmortal.
Los Aztecas, los Incas y los Mayas, también creían en la inmortalidad del alma. Y tenían sus ceremonias como ayuda para resignarse ante la muerte.
Para ellos, los muertos en realidad estaban vivos. Simplemente habían pasado de una fase a otra, eran impalpables e invulnerables. Los muertos habían llegado a ser los miembros invisibles del clan. El indígena Inca creía que uno nunca moría, simplemente pasaba a otro estado de vida. Y adquiría las influencias de los poderes invisibles.
También las mitologías africanas incluyen referencias a un alma que sobrevive. Muchos africanos viven en el temor de las almas de los difuntos. Ellos creen que los "magos" pueden pedir a los espíritus que aumenten sus poderes.
Aunque creen en la reencarnación, piensan que el alma del difunto transmigra a los animales o las plantas.
Los Masai, creen que su creador "Ngai", coloca un ángel guardián al lado de cada Masai, como protección, cuando sobreviene la muerte, el ángel se lleva al mas allá el alma del guerrero.
¿Por qué es religioso el hombre?
El estudio de la religión revela que uno de sus rasgos más importantes es un anhelo de valor en la vida. Un creer que esta no es accidental, ni está desprovista de significado. La búsqueda de ese significado lleva a ejercer la fe en un poder mayor que el humano y al fin, en una mente universal o sobrehumana cuya intención y voluntad es sostener los más altos valores para la vida humana.
En el primer siglo de nuestra era común, la ciudad de Atenas era un gran centro de enseñanza. Sin embargo había en ella muy diversas escuelas de pensamiento y se adoraba a muchos y diferentes dioses.
Alrededor del año cincuenta el apóstol cristiano Pablo, visitó la ciudad, y presento a los atenienses un punto de vista totalmente diferente. Les dijo:
"El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, siendo como es Este, Señor del Cielo y la Tierra, no mora en templos hechos de manos, ni es atendido por manos humanas como si necesitara algo, porque el mismo da a toda persona, vida y aliento y todas las cosas"
En otras palabras, Pablo estaba diciendo a los atenienses que el Dios verdadero -que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él- no es producto de la imaginación del hombre.
En el Nuevo Testamento se empieza a dar ejemplos de mediumnidad bajo el nombre de "carisma" o "don", y se llama a los médiums "profetas"-e incluso, si retrocedemos en el tiempo, ya en el Antiguo Testamento, podría considerarse a Moisés como profeta, o sea médium, capaz de comunicarse con el más allá -en el "Libro de los apóstoles" aparecen reflejados bastantes casos de este tipo- tomados entonces por milagros- practicados por los seguidores de Jesús.
En la edad Media surgieron nuevos casos de mediumnidad, algunos muy notables, como el de "Juana de Arco", que a los trece años confesó haber visto a "San Miguel", a "Santa Catalina" y a "Santa Margarita", y declaro que sus voces la exhortaban a llevar una vida casta y piadosa. Unos años más tarde se sintió llamada por Dios a una misión que no parecía al alcance de una campesina analfabeta: dirigir al ejército francés, coronar como rey al Delfín en Reims y expulsar a los ingleses del país. En España tenemos el ejemplo notable de "Santa Teresa de Jesús" una de las místicas más reconocidas de todos los tiempos, famosas por sus éxtasis espirituales. Pero es en la época moderna donde se puede situar mejor la fase inicial del espiritismo, y donde podemos encontrar a grandes precursores, como el famoso vidente sueco "Emanuel Swedenborg" quien a la edad de cincuenta y seis años abandonó sus múltiples investigaciones científicas para dedicarse a la investigación teológica, psicológica y filosófica, con el fin de hacer descubrir a los hombres una espiritualidad racional.
En mil setecientos setenta y cinco aparece la figura de "Franz Mesmer", médico alemán, descubridor de lo que el llamo "magnetismo animal" y que otros después denominaron "mesmerismo". La evolución de las ideas y prácticas de "Mesmer" hicieron que "James Braid" desarrollara la hipnosis en mil ochocientos cuarenta y dos.
Cabe destacar también a "Andrew Jackson Davis" sensitivo y vidente norteamericano, llamado también "El Juan Bautista" del espiritualismo moderno, pues el quien anunció definitivamente la próxima revelación de la comunión del espíritu.
Desde joven dio muestras de clarividencia y oía voces, por los consejos dados por un espíritu, convenció a su padre para ir a Poughkeepsie, donde más tarde -en 1843- conocería al doctor Grimes JS que era conferenciante sobre el tema del mesmerismo-hipnosis - más tarde con la ayuda de un sastre local, William Levingston, Davis entró en estado de trance hipnótico y se encontró, que en este estado alterado de conciencia, podía diagnosticar trastornos de salud. Así describió el cuerpo humano como si fuese transparente a los ojos del espíritu. Cada órgano se destacó claramente con una luminosidad especial.
Se cuenta que Davis, en 1844 tuvo una experiencia que cambió el curso de su vida, y que voló en estado de semitrance desde la ciudad a la montaña en pocas horas.... unos cuarenta kilómetros... Aquí afirmó haber conocido al filósofo Galeno y a Emanuel Swedenborg, cuando ambos habían fallecido ya evidentemente. También afirmó haber sentido gran iluminación mental y revelación.
Y para terminar-aunque la lista podría seguir-destaquemos la aportación literaria de Arthur Conan Doyle -autor de Sherlock Holmes- en su vida tuvo tres etapas, la primera muy religiosa, la segunda racional y agnóstica y la tercera y última mucho más espiritual. Le intereso mucho todo lo relativo al estudio de la muerte. Y fue en 1919, casi con sesenta años -y siendo ya muy admirado mundialmente- cuando anunció su conversión al espiritualismo.
Con la publicación y confirmación de los fenómenos psíquicos en su libro "La nueva revelación" desde entonces y hasta el día de su muerte gastó sus energías en la causa del espiritualismo. Su mujer desarrolló la facultad de la psicografía y en su propia casa recibían comunicaciones de un espíritu llamado Fineas que les guiaba y ayudaba.
En su obra "Historia del espiritualismo" relata hechos y experiencias de este tipo y afirma "De la fe se ha abusado hasta convertirse en imposible para muchas mentes alertas, y hay un llamado para pruebas y conocimientos. Esto es lo que el espiritualismo aporta. Fundamenta nuestras creencias en la vida de ultratumba y la existencia de mundos invisibles, no sobre tradición antigua o vagas intuiciones, sino sobre hechos probados. De tal manera que puede crearse una religión científica, dándole al hombre un paso seguro."
Y hasta aquí los antecedentes del Espiritismo. En nosotros está estudiar, profundizar en el tema y ampliar conocimientos. Porque queda demostrado que la eternidad es una gran verdad, trabajemos en el presente para mejorar nuestro futuro.
Cielo Gallego
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”
viernes, 8 de julio de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
¿Cremación o inhumación?
Ante la creciente popularización de la cremación, la primera impresión, que nos sugiere, es de ser más higiénica aunque tenemos la obligación de analizar determinados aspectos, bajo la luz del espiritismo. Quién mejor que nuestros amigos desde el otro plano para aclararnos estos momentos tan importantes que constituyen el desprendimiento del espíritu, dejando atrás el cuerpo material.
La desencarnación es un proceso que necesita su tiempo, es un cambio de estado donde abandonamos el cuerpo físico, la forma frágil y perecedera, despertando en otra fase de la existencia, donde el ser consciente e inmortal entra en acción. No resulta igual para todas las personas, se determina en función de lo aferrado que estemos a las cosas materiales y el conocimiento que podamos tener de las espirituales. A modo de ejemplo diremos que un criminal le podría llevar mucho tiempo, llegando a notar la descomposición del cuerpo, frente que a un hombre de bien sería suave, incluso casi inmediato. Entre estas polaridades nos situamos el común de los mortales y considerando que vivimos en un mundo de expiación y pruebas, donde el mal es superior al bien, la espiritualidad nos informa que la cremación provoca una separación más rápida, violenta y dolorosa. Por lo tanto, el espíritu necesita de un desprendimiento anticipado de los lazos materiales que unen el periespíritu al cuerpo físico, para que no sufra el desgarro que produce la cremación, pues mientras continúan los lazos del espíritu ligados al cuerpo ya sin vida orgánica, este le transfiere las sensaciones que se van originando, hasta producirse la completa desvinculación.
Realmente no es por el fuego en sí, sino porque desde el momento de la muerte hasta la cremación transcurre muy poco tiempo (24 horas aproximadamente). En nuestro país, sin embargo en la inhumación disponemos de más tiempo, hasta que el cuerpo comienza la descomposición.
Cierto es que muchas personas tienen miedo a ser enterradas vivas, (¿será un recuerdo de otra existencia?). Existen casos de difuntos que perma-necían en estado de letargo. Desgraciadamente esto es terrible y debería darse más tiempo desde la muerte física hasta el entierro.
Ante todas estas circunstancias, nuestra preferencia es la inhumación, ya que facilita a los hombres más sujetos a la materia, un desprendimiento lento y gradual.
Un dato a considerar, sería lo habitual de esta práctica en Oriente, por lo general están más preparados para la muerte que en países Occidentales. Siendo algo más conscientes y estando el hombre psíquico más desarrollado, pueden afrontar la problemática de la cremación, al tener un desprendimiento con mayor fluidez.
Debemos considerarlo a rasgos generales, pues cada persona es un mundo con sus características y peculiaridades, al igual que no hay dos individuos iguales, tampoco las desencarnaciones lo son.
Para la mayoría de las personas, la muerte y todo lo que a ella engloba constituye un misterio, un gran problema que no se atreven a mirar cara a cara.
El desprendimiento es un proceso complejo e interesantísimo, comienza a producirse antes de la muerte y continúa después de ella, siendo asistido por un grupo de espíritus encargados de ayudar.
En muchas ocasiones, enfermedades de larga duración que desembocan en la muerte, han sido un preparatorio, el cual va deshaciendo los lazos que nos une al cuerpo físico, para suavizar el tránsito al otro lado.
Como hemos comentado, este proceso será más o menos largo en función directa de la evolución moral y consciencia de la realidad espiritual del ser. Todo conocimiento espiritual nos dilata la mente, influenciando sobre estos últimos momentos, nos dará tranquilidad y facilitará el desprendimiento del alma. Comprender y aplicar las consecuencias morales, los estudios psíquicos, las relaciones afectivas entre los que ya partieron y los que moran aquí, todo esto desarrolla nuestras facultades latentes y al llegar la hora de la desencarnación, esta se efectuará con suavidad y la turbación (periodo de adaptación ó despertar) será de poca duración.
Los discípulos de Sócrates le preguntaron, cómo quería ser enterrado, y este contestó: “Enterrarme como queráis, si es que podéis cogerme”. Esto encierra una lección magistral, ya que los huesos y las cenizas, que en los sepulcros guardamos, no son nada, las almas que las animaron las abandonaron.
Querido lector, aquí aconsejamos la inhumación mejor que la cremación, por razones obvias de moralidad de nuestro planeta, pero recuerde que frente estas dos posturas, siempre será preferible la “DONACIÓN DE ORGANOS”. Piénselo…
Para profundizar a fondo estas cuestiones, aconsejamos la lectura de los siguientes libros:
- EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS (Allan Kardec)
- EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO (León Denis)
- DESPUÉS DE LA MUERTE (León Denis).
Javier Gargallo
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"
La vida que llevamos
¿Quién no se ha hecho alguna vez esta reflexión, o, quién no ha oído a otra persona hacérsela?
¿En cuantas ocasiones, especialmente cuando nos enteramos del contratiempo sufridos por alguien cercano, enfermedad, accidente, no hemos escuchado esas palabras: “Es que, la vida que llevamos...?
¿Alguna vez nos hemos atrevido a rellenar esos puntos suspensivos, o por el contrario, no somos capaces de tomar la decisión de enfrentarnos a ellos?
¿Somos conscientes de la tensión y la rapidez con la que pasamos por esta vida?
Podríamos empezar a rellenar esos puntos suspensivos teniendo conciencia del primer pensamiento al despertase cada nuevo día.
¿Me espabilo con ganas, con alegría, simplemente por el hecho de abrir los ojos, de saber que continuo respirando, que esa simple acción significa que tenemos una nueva oportunidad para aprender, para rectificar, para querer... para ayudar? O, por el contrario, la expresión utilizada es de desprecio, desánimo, apatía.
Según ese primer pensamiento, estamos condicionando las circunstancias que probablemente se nos darán a lo largo de esa jornada.
Si sabemos y comprendemos que todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, somos energía, y que como tal, estamos sometidos a las leyes físicas de atracción y repulsión ¿qué nos puede atraer ese primer pensamiento matutino? ¿Ilusión o desgana? Del mismo modo, lo que nosotros estamos irradiando atraerá o rechazará seres del mismo ánimo.
A partir de ahí, la rueda empezará a moverse en esa única dirección, a no ser, que tomemos conciencia de ello y logremos pararla y reanudar una nueva marcha en sentido contrario.
A la vez, nuestro organismo físico se prepara para reaccionar, ante esa corriente que estamos emitiendo y que afecta a cada célula de nuestro ser.
¿Cómo se siente nuestro cuerpo frente a un disgusto? ¿Y frente a una buena noticia?
Si lográramos, de vez en cuando, sólo de vez en cuando, observar la diferencia entre una y otra impresión y cómo nos hace sentir, seguro que optaríamos por mantenernos en la línea donde mejor nos encontráramos.
Por el contrario, las sensaciones desapacibles acaban por dejar huella en nuestra constitución física-psíquica, traduciéndose la mayoría de las veces, en enfermedades y desequilibrios que no nos permiten llevar una vida equilibrada.
Entonces, si logramos diferenciar entre uno y otro estado, ¿qué nos impide elegir aquél que mayor satisfacción nos reporte?
El siguiente punto suspensivo a rellenar es el de averiguar qué está ocurriendo en nuestras vidas que nos hace protestar desde el inicio de cada día. Estoy segura de que aquí se abre un amplio abanico de posibilidades, desde que quisiera dormir un rato más, hasta no deseo despertar porque la vida que llevo me está matando.
Sé la cantidad de momentos críticos a lo largo de esta existencia terrenal que nos hace no querer abrir los ojos, pero ese es un gran error. Siempre hay una salida. Hay que buscarla, claro, pero existe. Y la mayoría de las veces no es cuestión de abrir una puerta, sino de ser críticos con nosotros.
¿Qué es lo que me falta, a mí, personalmente, para salir de donde estoy? ¿Cómo he llegado a esta situación? ¿Realmente es culpa de quienes me rodean? o ¿he sido yo quien ha decidido y me he equivocado de camino? ¿No será que quizá, pretendía cambiar a quien es como es, y no quiere cambiar, y me hace sentir frustrado/a? ¿No será que mi orgullo me ciega haciéndome sentir que la razón es mía y no me permite tener otros ángulos de visión? O quizás, sea la envidia la que no me deja vivir, pensando en lo que tienen los demás, sin ver más allá de lo material.
Enjuiciamos sin conocimiento, sin saber, realmente, lo que ocurre detrás de la ventana de cada hogar.
Cuántas veces nos preguntamos ¿A quién he ayudado, para pedirle que me ayude ahora? Lo más seguro es que piense que nunca hice daño a nadie para merecerme estar donde estoy, pero ¿hice algún bien?
En el fondo nos sentimos vacíos y no logramos llenar ese hueco profundo y doloroso con todas las cosas materiales que nos rodean.
¿Entonces? ¿No será que nos hemos olvidado de nosotros mismos, de querernos, de valorarnos, de saber cuáles son nuestros límites, de cuál es nuestra capacidad de donar?
Si logramos parar, observar, veremos que la mayoría de esas veces ese desierto interno sólo se llena con una sonrisa y no con una moneda más en nuestro haber, con la gratitud de la persona que sufre y está sola y has sido capaz de aliviar, con los ojos abiertos de quien tiene hambre y frío y recibe un alimento o un vestido.
Llenar nuestro interior de sensaciones bellas y satisfactorias no es tan difícil cuando tomas conciencia de todas las cosas que se pueden hacer.
Y una vez satisfecho, seguro que cada mañana, al despertar verás la vida con mayor agrado.
Ana Mª Sobrino
Manuel Uceda Flores
Entrevista
A Manuel Uceda Flores le gusta ayudar a los demás y, para ello, suele escribir cartas a personas que sufren en cualquier parte del mundo. Hace muchos años que comenzó con esta práctica solidaria, que ha mantenido a lo largo de toda su vida.
¿Cómo empezó a escribir las cartas?.
Empecé hace casi sesenta años. Nos juntábamos un grupo de unas quince personas, pero al final me he quedado solo porque los demás se han ido muriendo. Hay mucha gente que necesita ayuda.
¿Qué le cuentan en las cartas?.
Por ejemplo, un preso de Teruel me explica cómo recibieron en la cárcel el atentado del 11 de marzo. Me dice que todos lloraron, excepto los terroristas. También he recibido una carta de un Colegio de Médicos de Portugal, pero no podré contestar porque no sé portugués. Otra señora me escribió para pedirme un libro y se lo mandé. Tenía cinco hijos, tres ingenieros y dos médicos. Estaba en una residencia y tenía tres habitaciones para ella sola en las que había colocado los muebles de su casa. La mujer me contaba que preferiría tener una sola habitación, para recibir la visita de sus hijos.
Le interesa todo lo relacionado con el Más Allá. ¿Por qué?.
Me interesa desde que murió mi madre en 1930, cuando yo sólo tenía seis años. Pensaba que Dios no era justo porque me había quitado a mi madre. Entonces, empecé a leer y me ayudó mucho la filosofía de Allan Kardec, quien ha escrito muchos libros sobre el Más Allá.
¿Le ayuda tener confianza en el Más Allá?.
No lo sé, pero encuentro facilidad en todo y todo me sale bien; tengo lo que necesito. Lo que pasa es que la gente no se conforma con lo que tiene.
¿Qué sistema utiliza para escribir las cartas?.
Como no manejo el correo electrónico, suelo emplear el sistema tradicional. He trabajado en Banesto durante cuarenta años y, al mismo tiempo, tenía una academia de mecanografía y contabilidad. Tres años antes de jubilarme, el banco empezó a introducir los ordenadores y solicité hacer un cursillo, pero me dijeron que era muy mayor. Ahora me ha dado por aprender y me gustan los ordenadores porque las cosas se hacen mejor que a máquina.
Extraído del periódico “Jaén” Mayo de 2004 nº 21.616 año LXIII.
Biografía
Soy Manuel Uceda Flores y nací el 28 mayo 1923,en Jaén (España),mi primer golpe fue en abril del año 1930, en que falleció mi madre, a la que estaba muy unido por ser el menor de 9 hermanos, esto para mi fue inexplicable, y estuve a punto de hacer una barbaridad para unirme a ella… Aquel mismo día, encontré un librito “El despertar del alma” este me dio paz y enseñanza. Leí y leí todo aquello que me pudiera aclarar algo, conocí un grupo de personas que se reunían. Pasada nuestra guerra, (guerra civil Española) tome contacto con el grupo, pero hasta los años 50, no me dejaron asistir. Muchísimas de las comunicaciones, que figuran en el libro “DESDE LA OTRA VIDA” fui testigo, pero en aquellas fechas, estaba yo escribiendo un libro, con las contestaciones al programa para el ingreso en la Banca, y entonces faltaba mucho a las reuniones, así que el grupo decidió llamarme la atención y decirme que no fuera hasta terminar mi trabajo, ya que muchos días retrasaban la reunión esperándome. Aquel día, en una comunicación, el espíritu que se comunicaba indicó “no llamar la atención a este hermano, que tiempo llegara en que se haga cargo del grupo y con el morirá el nombre.”
Pasaron muchos años y fueron desencar-nando los hermanos, y cuando sólo quedaban dos, yo me hice cargo, compre el local y los muebles, con la indemnización que me dieron al jubilarme. Pasaron infinidad de personas por allí, pero fueron fieles acompañantes Paquita y José Fernández, este ultimo también murió. Comenzaron a llegar cartas y cartas, y ya me era imposible atender el grupo y decidí buscar a una persona que fuera apropiada y conocí al joven Alfonso de la Casa Martínez que asistía a las reuniones del centro, quien reorganizo el grupo, recuperando toda la documentación del Centro que estaba perdida y legalizándolo de nuevo ya que había sido dado de baja en el Registro de Asociaciones de la Administración competente. Siendo elegido presidente por votación democrática de todos los miembros de la nueva Asociación, yo quedé de vocal de correspondencia.
Al poco tiempo se decidió abrir un apartado de correo oficial del centro el 1087 y yo seguir con el 550 de siempre. El nombre del “GRUPO ESPIRITA LUZ CIENCIA Y AMOR” fue cambiado por decisión democrática en votación de todos los miembros de la Asociación para adaptarlo a la época actual, volviendo a sus raíces iniciales ya que el Centro se constituyó como “Asociación de Estudios Psicológicos de Jaén” en los años 20 del siglo pasado, luego en la década de los 70 “Centro Espírita de Jaén” y en 1985 Centro “Luz Ciencia y Amor”. Desde el año 2000 se denominó “CENTRO GIENNENSE DE ESTUDIOS ESPÍRITAS.”
En aquel tiempo, correos emitió unos sellos con unas mariposas que estaban en extinción. Coincidió de una señora del Grupo Espirita de los Estados Unidos, me mando varios pliegos de animales y mariposas, por estar también yo en extinción y también recordarme la reencarnación, (con un poco de buen humor), tomé este, gusano a mariposa y nuevamente gusano.
Un fuerte abrazo, mientras llega “El día” esperare pendiente y a vuestra disposición.
Manuel Uceda Flores.
Grupo Espirita Luz Ciencia y Amor
Despedida
Desencarnó el viernes 17 de junio del 2005 por parada cardiaca, con más de setenta años al estudio, dedicación y divulgación de la doctrina espírita. Fue un gran trabajador, “un gran obrero de Dios”. Para todos lo que le hemos conocido, siempre le tendremos en nuestros corazones, porque le quisimos y le seguiremos queriendo, pero nos sentimos contentos, porque ya es libre, como una paloma y lo más hermoso es que está más cerca de nuestro querido Padre.
Bendito seas mi querido hermano Manuel, tu te has ganado la gloria, pide al Padre por todos los que todavía estamos aquí.
Te recordaremos, siempre.
Extraído www.luzespiritual.org
Editorial Abril 2011
EDITORIAL
Si hemos llegado a esta situación es debido claramente a una debilidad estructural que todavía nos acompaña. Durante años destruimos el entramado industrial de nuestro país, centrándonos en el turismo y la construcción. El turismo sigue siendo una fuente importante de ingresos y de empleo pero equivalente, por ejemplo, a lo que nos gastamos en el balance energético con las importaciones de energía (electricidad, gas y petróleo, principalmente). Por ello no es suficiente. Nadie se planteó que la construcción es un sector que transforma activos (capital, materiales) en pasivos (edificios por ejemplo), sin generar prácticamente nuevos activos que realimente el sistema, creando verdadera riqueza. Recordemos las fábricas que fueron trasladas a otros países con mano de obra más barata, muchas vendidas a multinacionales extranjeras, como todo el sector del automóvil, otras empleando capital nacional para producir en paises donde los derechos humanos todavía no son respetados y dicha industrialización no mejora su situación.
Con estas lecturas, es difícil mostrarse uno optimista realmente. Sin embargo debemos hacer una lectura más profunda, espiritual, como espíritas que somos, buscando un soporte donde coger impulso y recobrar ánimos.
En primer lugar debemos pensar que toda acción conlleva una reacción. Todo lo sucedido y lo que ha de suceder es consecuencia de los errores que todos hemos fomentado. Por tanto muchos debemos tomar conciencia de esta experiencia como una lección de la vida. La Ley de Destrucción implica que para que nazcan nuevos sistemas mejores tienen que desaparecer los antiguos. No podemos predecir los cambios que vendrán pero la confianza en un futuro siempre mejor nos dará las fuerzas necesarias para soportar la incertidumbre de los acontecimientos.
La Ley de Justicia, Amor y Caridad, es también un apoyo muy importante. Recordemos que todo acontecimiento crítico de la vida puede englobarse en esta división, prueba o expiación. Sabiendo que la Justicia Divina es perfecta, en todo momento, debemos entender que no viviremos ninguna circunstancia que no merezcamos, además en la justa medida. Pruebas y expiaciones son grandes oportunidades de avance espiritual, aunque la mayoría de las veces no seamos conscientes de ellos. Estamos inmiscuidos en un momento de prueba a nivel planetario, no podemos pensar que no nos va a tocar nada. Tenemos en cada momento todo lo que necesitamos para nuestro progreso y en ello debemos fundamentar nuestra felicidad. Como Ley de Amor y Caridad debemos ver que en estos momentos, más que nunca, nos vamos a encontrar con gente necesita-da. Es nuestro deber aliviarlos, aminorando sus pruebas o expiaciones todo lo posible. En este momento no vemos todo el potencial de felicidad que podemos sembrar para cuando regresemos al mundo espiritual. Pero cuidado a aquellos que teniendo oportunidad de ayudar no lo hagan, puesto que somos responsables del bien que no hagamos y del mal que no evitemos.
Recordemos "El Evangelio según el Espiritismo" como el gran manual práctico para el día a día. Grandes oportunidades de avance espiritual se nos presentan. La más mínima ocasión de ayuda es una oportunidad de crecimiento. Sembremos felicidad para el futuro mitigando penurias en el presente. Cualquier escala es válida, el óvalo de la viuda sigue siendo muchas veces nuestra única moneda. Seamos instrumentos de la asistencia divina en todos los planos posibles, espiritual con la atención fraterna y en lo material, con nuestro óvalo humilde.
La Redacción
¿Es correcto o errado?
Muchos podremos a lo largo de nuestras vidas hacernos la pregunta: ¿Qué es el bien y qué es el mal? Saber contestarla con precisión o al menos satisfactoriamente parece algo sencillo a primera vista. Normalmente suponemos fácil la respuesta si tenemos en cuenta los parámetros actuales que rigen el comportamiento de los hombres, pero nos exigirá para la debida contestación, una atención detenida en la cuestión.
Podríamos decir que matar y robar está mal, mientras que trabajar y comprar algo con tu esfuerzo está bien, por ejemplo. ¿Será eso correcto?
Pero esta sentencia abarca y merece un análisis del código ético-moral que engloba factores más profundos ya que todos somos seres poliédricos. Hoy enseñamos una cara, mañana otra, conforme a nuestros intereses y necesidades.
Para responder a esta simple cuestión, una mirada superficial nos dará una respuesta irreflexiva y no nos hará comprender la verdad de nuestros deberes y responsabilidades ya que éstos son mucho más amplios de lo que se supone.
Para entender mejor hay que mirar qué leyes debemos obedecer para ser felices.
Hay leyes que rigen el universo material, o sea la física de las cosas. Las estudiamos en el colegio, instituto, universidad y vemos las aplicaciones de ellas todos los días. Los científicos estudian las leyes de la materia para inventar e innovar su aplicación en la industria farmacéutica, siderúrgica y tecnológica, por ejemplo.
Hay, sin embargo, otras leyes, más sutiles que rigen el comportamiento espiritual, o sea, la moral de los hombres. En ellas deberíamos detenernos para comprender el avance que todos podremos alcanzar con un buen comportamiento. Digo sutiles porque pueden pasar desapercibidas en la vida diaria.
Esta Ley Divina, Ley Natural o también llamada Ley Moral es la ley de Dios, la ley de la vida.
Es la armonía designada por Él y que comanda el universo entero. Esta ley es la regla de comportamiento que deberíamos seguir siempre y sirve de estudio a todo hombre que busca su perfeccionamiento, a todo aquél que anhela la felicidad integral. Ella es perfecta, establecida para toda la eternidad, inviolable, y constituye la ruta segura en el rumbo evolutivo del hombre.
Siendo inmutable, no cambia como las leyes humanas a cada legislatura, por sus imperfecciones en su estructuración. Esta Ley no está sometida a las transitoriedades de las pasiones humanas, es pues la ética superior.
Luego, todo lo que está conforme con las leyes divinas es el bien y todo lo que de ella se separa es el mal. Esta ley indica al hombre lo que debe hacer o no.
Contestada la pregunta inicial, uno puede entonces hacerse otra pregunta derivada de ella, que sería: ¿Cómo seguir estas leyes? Es a través de su observancia, comportándose de acuerdo con las normas dictadas por la Providencia. Entonces ¿cómo observarlas si no las conozco?
Para eso vamos a esclarecer estos conceptos a continuación:
En el universo hay tres elementos: Dios, Espíritu y materia.
El espíritu utiliza la materia para su evolución. Ésta tiene diferentes grados de densidad, y el espíritu la necesita tanto en estado encarnado como desencarnado. El espíritu ha de seguir la Ley Divina en su toma de decisiones para las pruebas de carácter moral, y ceñirse a las leyes físicas en su interacción con la materia.
Partiendo de la base de que no es suficiente una sola existencia para que el espíritu profundice y aplique todos los aspectos a los que debe prestar atención de la ley divina, le es necesario ir asimilando poco a poco todos los prismas de la ley.
Por eso es importante tener en cuenta la pluralidad de existencias. El resultado de innumerables vidas es la acumulación de experiencias en las cuales tenemos la posibilidad de poner en práctica el correcto cumplimiento de la ley divina, a través de nuestra conducta.
La ley divina fue colocada en la conciencia al formarse el espíritu, es algo innato y por lo tanto está en nuestro ser. Todos hemos sido creados simples e ignorantes; a medida que maduramos interiormente y profundizamos en el conocimiento de los temas espirituales vamos evolucionando. La desobediencia de estos códigos crea el sufrimiento y la desarmonía interior del infractor, que más tarde o más temprano se someterá al reajuste con la ley.
La ley divina se puede dividir en diez puntos, para una mejor comprensión de sus normas y mayor asimilación de sus conceptos:
1. Ley de Adoración
Solamente hay un Dios, y el hombre llegó a ese resultado desarrollando su mente y sus ideas, dejando atrás los conceptos erróneos del politeísmo que asignaban a la Naturaleza y a dioses de piedra atributos divinos o sobrehumanos.
¿Qué significa obedecer la Ley de adoración? Elevar el pensamiento a Dios en un acto de oración, contemplando su magnitud y grandeza, admirando el enorme amor con que nos ha creado, agradeciendo el celo con que nos cuida, respetando su obra, reconociendo que somos todos sus hijos predilectos. De esta manera el hombre se aproxima a Él. Como este sentimiento es innato, porque está grabado en la conciencia de cada uno, todos los seres humanos lo poseemos, cualquiera puede elevar a través de la oración el sentimiento de gratitud hacia nuestro creador. Esto es más que una herramienta que podremos utilizar para resistir a las tentaciones del día a día. Es comulgar con Dios.
Uno de los beneficios de cumplir con esta ley es demostrarle nuestra humildad y otro es que Dios nos enviará amigos espirituales que nos ayuden a soportar nuestras pruebas y dificultades de la vida, auxiliándonos y sosteniéndonos en nuestras flaquezas y dificultades.
2. Ley del Trabajo
El trabajo es también una ley natural. Todo en la naturaleza está en pleno trabajo incesante y constante transformación.
Trabajo significa tener una ocupación útil, una acción benéfica que engloba cuerpo, mente y espíritu.
Podemos considerar dos tipos generales de trabajo: el trabajo en favor del prójimo y el trabajo para cubrir las necesidades vitales del hombre.
Dios, con esta ley, ha ofrecido al hombre dos metas a alcanzar como palanca para el desarrollo espiritual: la conservación del cuerpo y el desarrollo del pensamiento.
Hay múltiples ejemplos de trabajo útil: dedicar un tiempo para ayudar a un vecino, reservar unas horas del día para estudiar, tener en la semana una hora para ejercer de voluntario en una residencia, cuidar de un familiar. Cualquier acto en favor de otro es trabajo útil al prójimo, son bienes espirituales que se van almacenando y que generan un resultado benéfico que ayudará a liberar al espíritu de las cadenas de la materia, acercándole a la dicha. Es a través de la ocupación provechosa, sirviendo antes que ser servido, como uno crece y se aleja de muchas tentaciones. Ejerciendo el dar antes que recibir se conquistan valores incalculables con que el espíritu corrige las imperfecciones y disciplina la voluntad.
El trabajo útil junto con la oración es el más eficiente antídoto contra el mal.
Un oficio ejercido honradamente para cubrir las necesidades del día a día es un ejemplo de trabajo útil que ejercita mente y cuerpo. Sin embargo, un trabajo orientado a la acumulación de bienes y satisfacción de los goces materiales, estrecha los lazos del hombre a la materia.
3. Ley de Reproducción.
Es también una ley natural sin la cual no habría mundos corporales, como el nuestro.
Entre encarnados y desencarnados siempre hay un equilibrio, mantenido por los encargados que rigen el planeta y tienen estas tareas en la espiritualidad.
Todos volvemos para perfeccionarnos en nuevos cuerpos con la finalidad del progreso moral e intelectual, y traemos como bagaje nuestras experiencias adquiridas. De ahí las habilidades que cada uno tiene desde pequeño, sus gustos y facilidades de aprendizaje en determinados campos o sus dificultades en otros sectores del conocimiento.
Aquí podríamos hacernos también una pregunta: ¿Poner obstáculos a la reproducción es contrario a ley divina?
En respuesta, el "Libro de los Espíritus", dice que: “Todo lo que entorpece a la naturaleza en su marcha es contrario a la ley divina, y si tiene por efecto contener la reproducción para satisfacer la sensualidad, demuestra que el hombre es muy material, con predominio de la materia sobre el espíritu.”
Por otro lado, los hijos son planificados en la esfera extra-física de la vida material. Esto quiere decir que antes de que los padres encarnen, los hijos ya están programados, considerándose créditos y débitos de vidas pasadas.
No obstante, si los padres ponen impedimentos, los hijos alcanzarán el hogar de los que se niegan a tenerlos utilizando sutiles recursos, atraídos por el amor o la rebeldía. Prioritariamente dentro de la familia se llevarán a cabo las justas reparaciones. Si no es así, los espíritus encarnados bajo otros techos, llegarán a la convivencia de la pareja por otras formas. Por ejemplo, el novio que desarmoniza la familia, alguien que llega de una manera inesperada necesitado de cuidados, un niño (familiar o no) que necesita de adopción, etc.
4. Ley de Conservación.
Todos tenemos un instinto de conservación que es natural en nosotros y nos impulsa a luchar por sobrevivir, ya que la vida es necesaria para que el hombre vaya perfeccionando sus tendencias e inclinaciones en el transcurso de ella. El instinto siempre forma parte del espíritu, pero al ensanchar los conocimientos de la vida superior vamos dominando el instinto primario o maquinal, transformándolo en instinto racional.
Dios nos ha creado y nos da los medios de supervivencia, nos ofrece un mundo lleno de posibilidades. El suelo, por ejemplo, es el origen de los recursos primarios que el hombre transforma para crear bienes materiales con los que suplir sus necesidades.
¿Por qué Dios nos ha dado el atractivo de los bienes materiales? Nos lo ha dado con el objetivo de desarrollar nuestra razón, para que aprendamos a poner límites a nuestros deseos, evitando lo superfluo. No obstante, buscar el bienestar propio y de tu entorno es un deseo natural, siempre que no se consiga a costa de otros ni de la debilitación moral o física de uno mismo. En cambio, el deseo excesivo de bienes materiales es contrario a la ley de conservación.
Entonces, ¿cómo puede el hombre conocer el límite de lo necesario? El Libro de los Espíritus, en su cuestión 715, aclara: “El sabio lo conoce por intuición. Muchos lo conocen a costa de su propia experiencia.”
La vida material es necesaria para nuestro adelanto. No podemos alcanzar todos los espectros de virtudes en una sola vida, es sencillamente imposible. Necesitamos, pues, de muchas vidas para lograr ese crecimiento interior.
5. Ley de Destrucción.
En la Naturaleza no existe la destrucción de los seres vivos sino la transformación de éstos, con el propósito de su renovación y mejoramiento.
A primera vista podría parecer que esta ley es contradictoria con la cuarta, pero realmente son complementarias. La Naturaleza provee de medios de preservación y conservación con el propósito de que la destrucción no se produzca antes del tiempo necesario ya que la destrucción anticipada obstaculiza y retarda el desarrollo del espíritu.
El espíritu, o principio inteligente, una vez creado, no se destruye nunca. Sigue evolucionando, experimentando cambios en diferentes niveles de vibración, conforme va aprendiendo de las distintas experiencias vividas. Sí, porque aprendemos en la materia cuando encarnados y en el mundo espiritual cuando desencarnados.
La necesidad de destrucción entre los hombres disminuye proporcionalmente a medida que su desarrollo intelectual y moral aumenta.
Tenemos que tener muchísimo respeto a nuestra vida y a la del prójimo, luchando por preservarla y cuidarla, ya que es el instrumento de progreso a través de la cual realizamos la tarea que vinimos a cumplir.
6. Ley de Sociedad.
El ser humano necesita indudablemente de las relaciones sociales. Nadie es autónomo por completo. Por medio de la sociedad los hombres se ayudan y aprenden juntos a avanzar, unos aportan unas cualidades adquiridas mientras otros ofrecen otras facultades y complementándose, la Humanidad progresa. Siendo pues incuestionablemente un ser grupal, el aislamiento bajo pretexto de servir a Dios no es correcto, y constituye una violación de la ley, que se caracteriza por una especie de fuga de las responsabilidades de relacionarse y limar los aspectos imperfectos de nuestra personalidad en la convivencia con otros seres humanos.
La familia constituye un núcleo de suma importancia, ya que en ella se ensayan los lazos afectivos y los espíritus afines y reacios experimentan la puesta en práctica de esta ley. El hogar es la sociedad más pequeña, donde la educación moral debería ser priorizada, para formar ciudadanos responsables con los derechos y deberes que les tocan en la gran familia compuesta por la sociedad en general.
7. Ley del Progreso.
Todo hombre se desarrolla moral e intelectualmente por sí mismo, porque fuimos creados para adquirir un progreso completo, aunque, para lograrlo, cada uno requiera un tiempo diferente.
Cuanto más conocedor de las Leyes Morales, más responsable de sus actos es el ser humano. El objetivo final a que todos estamos destinados es nuestro perfeccionamiento, pero solamente llegaremos paso a paso a este destino. La moral y la inteligencia sólo se equilibran a largo plazo, después de varias experiencias y vivencias, donde el hombre se examina, aprobando o suspendiendo el examen de la vida.
Al conocer el bien y el mal el ser humano puede optar por uno u otro, aplicando el libre albedrío que todos poseemos, y así elegimos nuestro camino, siendo éste correcto o incorrecto.
Al conocer las leyes divinas, las cosas se facilitan mucho ya que podremos escoger la opción del bien y evitar disgustos y sufrimientos, creando con la elección un futuro mejor para nosotros mismos.
La marcha del progreso es incesante e imparable, una condición de la naturaleza humana, que no se debe obstaculizar. El progreso intelectual avanza siempre pero uno de los mayores impedimentos al progreso moral es el orgullo y el egoísmo tan arraigados en la conducta del ser humano.
El factor de la ignorancia nada más es que un estado temporal del ser, donde el hombre no mira los horizontes más lejanos. Sin embargo, aquél que eleva el pensamiento y admira los designios de Dios, comprende mejor lo que está mal y corrige sus excesos, entendiendo la necesidad de reformarse moralmente para cumplir con la ley. Esto significa corregir las imperfecciones y defectos que tenemos presentes en nuestro ser.
8. Ley de Igualdad.
Dios creó sus leyes para todos los hombres, todos somos iguales frente a nuestras responsabilidades. No hay privilegios ni concesiones en la vida material y espiritual, solamente esfuerzo y merecimiento. Cuanto más empeño dedica uno en el bien durante su trayectoria, más rápido progresará y se desarrollará antes unas aptitudes u otras. Las sucesivas vidas generan, por lo tanto, experiencias que son aprovechadas según la voluntad de cada uno de acuerdo con el libre albedrío. Por eso la aparente “suerte” que algunos tienen es exactamente lo que esos individuos necesitan para aprender. De ahí que envidiar a otra persona demuestra que no se ha entendido cómo funcionan las leyes morales.
Las desigualdades sociales no son una fatalidad, sino una elección de pruebas que cada uno escoge y traza así un tipo de destino para que, con esa oportunidad, sepa crecer y progresar más rápidamente.
Eso no significa que debamos dejar a cada uno abandonado en su elección. Nuestro deber como hermanos es esforzarnos por ayudar y socorrer a ese prójimo para que lleve su prueba más suavemente, aliviando en lo posible su desdicha.
Existe una sutil línea que demarca la diferencia entre progresar y evolucionar.
Progresar significa que la persona intenta con todas sus fuerzas no dejarse llevar por el defecto o imperfección; aun así, podría fallar al ponerlo a prueba. Evolucionar es alcanzar tras muchas tentativas, el dominio de esa imperfección, controlando por completo esa mala tendencia. Cuando la persona evoluciona en algún área de las que venía a corregir, no vuelve a caer en ella.
En cada encarnación se puede elegir un sexo u otro de acuerdo con las pruebas a corregir frente a las leyes divinas, puesto que el espíritu no tiene sexo. En conclusión, hombre y mujer son iguales.
9. Ley de Libertad.
Todos nosotros nos necesitamos, y no podemos vivir aislados del mundo por completo. Siempre habrá algo que otro nos pueda ofrecer que nos haga falta y viceversa. Puede ser una opinión, un sentimiento, una caricia, o simplemente algo material.
Hay que tener mucho cuidado en el cumplimiento de esta ley porque algunos confunden autoridad con despotismo.
Toda la degradación moral y física causada por un hombre a otro es contraria a Ley de Dios.
El poder temporal concedido a un individuo gracias a ciertas aptitudes que le facultan para un cargo, sirve como palanca para elevar al subordinado y no para embrutecer al superior. Por la Ley de Acción y Reacción, si una persona hace mal uso de su posición de superioridad, en el futuro habrá de reparar el mal ocasionado.
¿Cuándo somos realmente libres? Únicamente por el pensamiento el hombre es totalmente libre, gozando de una libertad sin fronteras ni límites. Debe el hombre ser consciente que es completamente responsable de su pensamiento. Al emitir un pensamiento bueno de amor, nos rodeamos de espíritus buenos que vibran en sintonía con estos pensamientos. Por el contrario, si nos centramos en pensamientos inferiores de venganza u odio, atraeremos espíritus afines a este pensamiento.
10. Ley de Justicia, Amor y Caridad.
La Ley de Justicia está de tal forma dentro de la conciencia humana que la simple idea de una injusticia nos rebela. De todas las leyes, ésta es la más amplia, porque resume todas las demás.
La exacta comprensión de esta ley natural no es tan sencilla, ya que unos consideran justicia lo que otros sienten como injusto. Las pasiones humanas y los intereses mundanos se mezclan en el sentimiento de justicia y van alterando el verdadero punto de vista. A medida que el hombre va adquiriendo experiencias ese sentimiento se acerca al de la Justicia Divina.
El amor es el sentimiento por excelencia, el más elevado que podemos alcanzar, sentirlo hacia el prójimo es la virtud más sublime. Al romper la oscuridad del egoísmo, saliendo de sí mismo en dirección al prójimo, podrá el hombre comprender a Dios y el amor trascendente. La mejor manera de amar a Dios es ejerciendo el bien, queriendo al prójimo.
La verdadera caridad profesada por el maestro Jesús, en el ejemplo de su vida, es la benevolencia hacia todos indistintamente, la indulgencia para con las faltas ajenas y el perdón de las ofensas que nos hagan. ¿Por qué?
Porque la caridad son estos tres sentimientos complementarios: ser buenos con todos porque somos hermanos; disculpar a todos porque nosotros también necesitamos de disculpa, nadie es perfecto; y perdonar, porque todos erramos a cada instante. Estamos sumergidos en una franja de evolución parecida, unos con mejores aptitudes para unas cosas, otros con valores en determinada área, otros aún necesitando de manos que les sostengan para no caer.
Como vemos, no basta un estudio superficial, hay que saber leer en las entrelíneas de la vida, porque las leyes engloban muchos aspectos profundos del comportamiento. En el Libro Tercero del Libro de los Espíritus se ofrece una minuciosa explicación que sin duda aportará un valioso saber al lector que desee progresar moralmente, ya que es fundamental para el espíritu respetar estos diez puntos de la Ley Divina tan importantes, sutiles y necesarios para su perfección moral y adelantamiento en la escala evolutiva.
Cláudia Bernardes de Carvalho
Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra.
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