domingo, 22 de abril de 2012

Biografía de D. Ángel Aguarod (Pionero del Espiritismo en España)



Oriundo de Ayerbe (Huesca), nació el 2 de Octubre de 1860 dentro de un hogar humilde, donde recibió una educación católica a cargo de su tío materno. Con el tiempo y según fue creciendo, se fueron despertando en él ideas más espirituales en las cuales primaba al igualdad, la libertad y la fraternidad.
Fue allá por el año1887, siendo ya un iniciado en la doctrina Kardeciana, que Ángel tuvo que emigrar de su pueblo natal a la ciudad de Barcelona debido, principalmente, a que el ambiente enrarecido de aquella época era poco propicio para los que se permitían pensar por cuenta propia.
Al llegar a la capital catalana tuvo muchas dificultades para poder mantenerse, cambiando frecuentemente de ocupación hasta que al fin logró un modesto trabajo en un taller de un amigo suyo llamado Balaña, que más que un amigo fue como su propio hermano. A su vez, por las noches, frecuentaba “La Escuela Normal de Barcelona” para poder estudiar.

A todo esto, como es natural, se había puesto al habla con destacadas personalidades del espiritismo barcelonés y no tardó en colaborar con ellos para divulgar la doctrina espírita, tanto en prensa como en los diferentes centros de la provincia. Colaboró junto con el Vizconde de Torres Solanot, de quien era amigo, en el “Centro Barcelonés” y se ocupó en gran parte de la preparación del Primer Congreso Espírita Internacional, celebrado en Barcelona con motivo de la Exposición Universal de 1888. Trabajó en la “Unión Espírita Kardeciana Española” y en su órgano oficial “La Unión Espírita” conjuntamente con su fundadora, nuestra querida y admirada Amalia Domingo Soler.

Apasionándole todas las obras de Kardec, anteponía sin duda las de orden moral y medianímico, con preferencia del “Evangelio Según el Espiritismo”.

A los pocos años su querido amigo Balaña desencarnó. A raíz de este suceso, Ángel decidió emigrar a Argentina con toda su familia, más concretamente a Buenos Aires. Pronto se dio a conocer por medio de prensa e impartiendo conferencias, trabajó en diferentes revistas como “Constancia” o “La Fraternidad”, fundó el  "Centro Amor y Ciencia" y la "Liga Espiritista Kardeciana de Propaganda" presidiendo ambas instituciones, pero el ambiente de allí no le fue del todo propicio, por lo que, después de viajar de un lado para otro decidió volver a España.

De nuevo en su país natal, pasó a instalarse por breve tiempo en la provincia de Alcoy (Alicante). Allá por el año 1912/13  se celebró en Sabadell, una Asamblea General debido a la fundación de la Federación Espírita Española. En ella, Ángel Aguarod tuvo un papel muy importante siendo considerado uno de los ponentes más destacados ya que se encargó de elaborar los Estatutos y siendo nombrado por la misma director de la revista “Nueva Era”, su órgano oficial. Debido a esto decidió trasladarse de nuevo e irse a vivir a Sabadell. Allí trabajó de profesor en la “Escuela de Libre Enseñanza” que tuvo que abandonar a los pocos meses debido a desacuerdos con el director de dicha institución, el célebre Max Bembo. Fue entonces, cuando nuevamente vuelve a emigrar, esta vez con destino Brasil.

En Brasil fijó su residencia en Porto Alegre. Allí colaboró intensamente con el movimiento espírita, publicando y dirigiendo revistas como "Eternidade", órgano de las sociedades "Dias da Cruz" y "Allan Kardec". En dicha revista inició una intensa campaña en pro de la unión de los espíritas riograndenses, campaña que fue coronada con éxito con la creación de la Federación Espírita del Río Grande do Sul, siendo su presidente y realizando numerosos trabajos de divulgación, que dieron como resultado la fundación de nuevas sociedades y centros de estudios por el interior del Estado.

Fundador, en 1921, en Porto Alegre, del Grupo "Paz" y en 1922 de la Sociedad "Paz y Amor", donde fue elegido su presidente, cargo que desempeñó hasta su desencarnación.

Además de todo este trabajo, fue autor de muchas obras de divulgación espírita, entre ellas: "Los Mensajes del Abuelo Pablo", "Del Maestro al Discípulo", "Confidencias Espirituales", "Grandes y Pequeños Problemas a la Luz de la Nueva Revelación, "Voces de Além Túmulo (en portugués), la importante obra "El Sermón de la Montaña", "La Verdad a los Niños", libros que decían ser de origen espiritual, pues Aguarod poseía mediumnidad intuitiva, por medio de la cual él comentaba que le fueron dictadas.

El día 13 de Noviembre de 1932, desencarnó, en Porto Alegre, contando con 72 años.

En el periódico espírita “La Luz del Porvenir”, su amigo Juan Torras Serra escribió como despedida: “Ha sido pues, el hermano Aguarod, un luchador constante por nuestro ideario y un abnegado propagador de nuestros principios filosóficos, científicos y morales. Un amantísimo padre de familia y digno esposo, que en todo tiempo y ocasión, supo sacrificarse por la paz de su hogar y el bienestar de los suyos sin arredrarse por vicisitud más, por vicisitud menos ¡Hasta luego querido hermano!”

Igualmente, para terminar esta biografía y a modo de curiosidad, pasamos a transcribir una carta al mismo periódico donde su hija, Pilar Aguarod de Picó, comunica la desencarnación de su padre:

“Queridos amigos y hermanos en ideales: Con el natural sentimiento que ustedes pueden suponer, les comunicamos la desencarnación de papá, acontecida en la mañana del domingo 13 del corriente.
La terrible enfermedad que abatió su cuerpo en pocos días, aunque ya tiempo andaba delicado, fue soportada con valor y heroica valentía, conservando su espíritu la habitual lucidez, con la entereza de su carácter hasta el momento de expirar.
Nuestro querido papá, Ángel Aguarod, tenía 73 años, ha muerto como vivió: valientemente.
Los que hemos tenido la fortuna de asistir a los últimos momentos de su vida planetaria, pudimos comprobar la eficacia del auxilio espiritual, que en el momento grandioso de su desprendimiento corporal, le prodigaron los hermanos del espacio más afines con él.
Otra cosa nos tranquiliza a los miembros de la familia, es el de haberle atendido en todo lo necesario a menguar sus sufrimientos en la grave enfermedad.
Hasta el último momento de partir, estuvo rodeado de cariños, cuidados y afectos, acompañado de hermanos que lo veneraban.
Le estimaré, hermano querido, comunique la noticia a otros hermanos que usted comprenda puedan interesarles la memoria de mi querido papá.
Les saluda cariñosamente mamá, Lorenzo e hijas y ustedes acepten mi humilde amistad.”


Yolanda Durán.
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra.”

domingo, 15 de abril de 2012

Artículo recomendado: “La homosexualidad bajo la óptica del espíritu inmortal” - Entrevista con el Dr. Andrei Moreira


1. ¿La homosexualidad es o no una enfermedad a la luz del Espíritu inmortal?
“Desde 1973, la homosexualidad dejó de ser clasificada como tal por la Asociación Americana de Psiquiatría. En 1975 la Asociación Americana de psicología adoptó el mismo procedimiento, dejando de considerar la homosexualidad como una enfermedad. En Brasil, en 1985, el Consejo Federal de Psicología deja de considerar la homosexualidad como un desvío sexual y en 1999, establece reglas para la actuación de los psicólogos en relación a cuestiones de orientación sexual, declarando que “la homosexualidad no constituye una enfermedad, ni disturbio y ni una perversión” y que los psicólogos no colaborarán con eventos y servicios que propongan tratamiento y cura de la homosexualidad. El día 17 de Mayo de 1990 la Asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, la clasificación internacional de enfermedades (CIE). Por fin, en 1991, Amnistía Internacional pasa a considerar la discriminación contra los homosexuales una violación de los derechos humanos”.
La homosexualidad, según la ciencia, es una orientación afectivo-sexual normal. Bajo el punto de vista espírita, ha sido catalogada por muchos escritores espíritas como enfermedad o disturbio de la sexualidad, en franco desacato al conocimiento científico actual. No hay base en el conocimiento espírita para afirmar tal cosa. No hay una visión que sea consenso sobre el asunto en el movimiento espírita, pero hay excelentes textos de los espíritus de André Luiz y Emmanuel direccionando nuestro pensamiento y reflexión hacia el respeto, la acogida e inclusión de la persona homosexual, entendiendo la homosexualidad como una condición evolutiva natural (entiéndase “natural” como sinónimo de “presente en la naturaleza”) en consecuencia de múltiples factores, siempre individuales para cada espíritu, construido o escogido por el espíritu, en función de tareas específicas o pruebas redentoras, incluyendo ahí las condiciones expiativas y reeducativas debidas a abusos afectivo-sexuales en el pasado, que parecen ser la causa determinante de la mayor parte de las condiciones homosexuales, según la literatura espírita.

2. ¿Cuál es la diferencia entre orientación y elección sexual?
Orientación sexual representa el deseo y el interés afectivo-sexual (obsérvese bien: no solamente sexual, sino también afectivo) del individuo, en consecuencia de múltiples factores, los cuales determinan con qué sexo él se siente realizado para una relación íntima. La orientación sexual es fruto de la historia personal del individuo, presente y pasada; es influenciada por la cultura y por las identificaciones psicológicas, pero no controlada o determinada conscientemente por el individuo. Se nace con ella. La elección es fruto de la decisión consciente de vivir o no la orientación, aceptarla o reprimirla, de acuerdo con las ideas y la presión familiar-social-cultural del medio en que el individuo se encuentra reencarnado.

3. ¿El hombre homosexual se siente mujer? ¿La mujer homosexual se siente hombre?
De forma alguna. Identidad y orientación sexual son cosas distintas. Identidad es como el individuo se siente, a qué sexo pertenece, con qué sexo se identifica psicológicamente. La orientación homosexual representa exclusivamente el direccionamiento del afecto y del interés sexual en los individuos del mismo sexo. El hombre homosexual tiene su identidad masculina, se siente hombre, aunque pueda o no tener gestos afeminados, conforme su historia e identificación psicológica. Igualmente, la mujer homosexual tiene identidad femenina, aunque pueda tener o no gestos masculinizados. Cuando el individuo está en un cuerpo de un sexo y su identidad es la del sexo opuesto, decimos que es transexual, que es diferente de homosexual.

4. ¿En todos los casos, el espíritu ya renace homosexual? ¿Es posible revertir esa orientación?
Hay una diferencia entre comportamiento homosexual e identidad afectivo-sexual homosexual.
Observamos comportamientos homosexuales en individuos con enfermedades psiquiátricas, entre presidiarios y soldados en guerra. En estas condiciones, por la ausencia de la figura femenina, la práctica sexual entre iguales es realizada por muchos como forma de liberación de tensiones sexuales y de la búsqueda de placer. Eso no quiere decir que sean homosexuales. El individuo con identidad homosexual es aquel que se siente atraído afectiva y sexualmente por personas del mismo sexo, lo que puede ser percibido o descubierto en diferentes fases de la vida del individuo. No podemos afirmar que todos los homosexuales hayan nacido con esa orientación, pues la variedad de manifestaciones en esa área nos remite a múltiples causas, aunque la literatura mediúmnica espírita nos informe de que en buena parte de los casos, las personas homosexuales traen de su pasado espiritual la fuente de su orientación presente.
No siendo, en sí, una condición maléfica para el individuo, sino neutra, pudiendo ser positiva o no, dependiendo de la forma de cómo sea vivenciada, no hay necesidad de revertir esa condición. La información de la ciencia médica y psicológica actual es que el individuo homosexual que no se acepta y sufre con eso, debe ser clasificado como portador de trastorno egodistónico y los esfuerzos deben ser direccionados en el sentido de ayudarlo a aceptarse y a amarse tal cual es, sintiéndose digno de amor y respeto, buscando relaciones que le fortalezcan el auto-amor y en las cuales pueda ser natural, espontáneo y verdadero, en busca de su felicidad y de su progreso.
Hay religiosos y profesionales fundamentalistas que ofrecen terapia y asistencia espiritual, sobre todo en iglesias evangélicas, para que el individuo se “cure” de la homosexualidad. No hay constancia de casos exitosos. Lo que frecuentemente se observa es a individuos bisexuales alterando el direccionamiento de su afecto hacia individuos del mismo sexo pero que muchos de ellos tienen relaciones sexuales clandestinas con personas del mismo sexo y nos buscan en las consultas médicas llenos de culpa, miedo y vergüenza por no sentirse “curados”. Más allá de esto, están los individuos homosexuales que deciden ponerse la máscara de heterosexuales y que por algún tiempo forman familias, frecuentemente abandonan el hogar después de algún tiempo para vivir lo que sienten como su atracción afectivo-sexual.

5. ¿Existen casos de homosexualidad desarrollada exclusivamente por la educación en la infancia? En caso afirmativo ¿Es posible revertir el proceso?
Según Freud sí, lo que no significa que sea pasible de reversión o que haya necesidad de esto.
Según el Consejo Federal de Psicología, la identidad y la orientación sexual estructuradas en la infancia no son pasibles de reversión, y la homosexualidad no es una condición que necesita reversión, ya que no es una enfermedad y mucho menos un desvío moral. Pero, en la visión espírita, los benefactores espirituales nos informan de que el espíritu, al reencarnar, ya elige la naturaleza de sus pruebas y las condiciones familiares, sociales y personales necesarias a su progreso, conforme su conciencia le indique la necesidad de reparación de las equivocaciones del pasado y de la mejora personal. En otras situaciones, cuando el espíritu no se encuentra maduro para definir sus pruebas, ellas son establecidas por orientadores evolutivos, pero aún así, son definidas previamente a la reencarnación. Así, la familia, el cuerpo que la persona tiene y los principales puntos de la existencia ya están definidos para aportar las condiciones necesarias al progreso del individuo. Más allá de eso, el espíritu trae impreso en sí mismo el fruto de sus elecciones, el resultado de sus experiencias pasadas, en su psiquismo y en el cuerpo espiritual, al determinar la identidad y la orientación sexual de la presente encarnación.

6. Muchos consideran que la abstinencia es una recomendación evolutiva en el caso de la homosexualidad ¿Qué piensa usted?
La abstinencia no representa la educación del deseo y de la práctica sexual. A pesar de eso, puede ser una etapa necesaria en ciertos casos, para la disciplina de los impulsos íntimos de heterosexuales y de homosexuales, cuando se sientan necesitados de control del deseo y de la práctica sin límites. También puede ocurrir que tengan una condición de abstinencia impuesta por la misericordia divina, como recurso de emergencia y de salvación ante circunstancias de abusos reiterados en esa área.
Dice Ermance Dufaux, en el libro “Unidos para el Amor”: “La abstinencia no siempre es la solución y puede ser apenas una medida disciplinaria sin que, necesariamente signifique un acto educativo. Por educar debemos entender, sobre todo, el desarrollo de las cualidades íntimas, capaces de habilitarnos en el trato moral seguro y provechoso con la vida. (…) La cuestión de la sexualidad es personal, intransferible, conciencial y la ética en ese campo pasa por muchas y muchas adaptaciones”
El Espiritismo recomienda a todas las criaturas la concienciación al respeto de la sacralidad del cuerpo físico y de la sexualidad, como fuente creativa y creadora, destinada a ser fuente de placer físico y espiritual, sobre todo de realización íntima para el ser humano, en todas sus formas de expresión.
Sintetiza Emmanuel, en la introducción del libro “Vida y Sexo” (…) En torno al sexo, será justo sintetizar todas las opiniones en los puntos siguientes: No prohibición, sino educación. No abstinencia impuesta, sino empleo digno, con el debido respeto a los otros y a sí mismo. No indisciplina, sino control. No libertinaje, sino control. Fuera de eso, es teorizar simplemente, para después aprender o volver a aprender con la experiencia. Sin eso, será engañarnos, luchar sin provecho, sufrir y volver a empezar la obra de la sublimación personal, tantas veces como fuese necesario, por los mecanismos de la reencarnación, porque la aplicación del sexo, ante la luz del amor y de la vida, es un asunto que pertenece a la conciencia de cada uno”.

7. ¿El homosexual no consigue, de forma alguna, sentir atracción por la persona del sexo opuesto o esto puede ocurrir de forma natural?
Según el informe Kinsey, extensa investigación sobre el comportamiento sexual humano, realizado en los E.E.U.U. en la década de los 60 del siglo XX, por el biólogo Alfred Kinsey, tanto la homosexualidad como la heterosexualidad absoluta, son condiciones raras en nuestra sociedad. La gran mayoría de las personas tienen una condición de deseo predominante, en grados variables. Por ejemplo, una persona puede ser un 80% heterosexual y un 20% homosexual y viceversa. Es natural, por lo tanto, que una atracción heterosexual pueda ocurrir en la vida de un individuo homosexual, lo que muchas veces es entendido por el lego como “cura” de la homosexualidad.
Emmanuel nos informa al respecto de esta realidad en el libro “Vida y Sexo” capítulo 21 “a través de milenios y milenios, el Espíritu pasa por hilera inmensa de reencarnaciones, ora en posición de feminidad, ora en condiciones de masculinidad, lo que sedimenta el fenómeno de la bisexualidad, más o menos pronunciada, en casi todas las criaturas. El hombre y la mujer serán, de ese modo, de manera respectiva, acentuadamente masculino o acentuadamente femenino, sin especificación psicológica absoluta”.
Podemos comprender así que todos los individuos traen en su interior la posibilidad de sentirse atraídos y apasionarse por alguien del mismo sexo (al fin de cuentas, la persona se apasiona por un individuo completo y no sólo por su cuerpo). Eso no significa que vaya o necesite vivir esa experiencia. El psiquismo atiende y responde al impulso del espíritu, que es asexual, pero que cumple programas específicos en uno u otro sexo, conforme a la definición anterior y la necesidad evolutiva, sumergido en un contexto sociocultural que lo limita en la percepción y expresión de lo que hay en su más profunda intimidad.

8. ¿El hombre o la mujer que tengan fantasías con personas del mismo sexo pueden ser considerados homosexuales?
En la adolescencia, las experiencias homosexuales son naturales, definidas por la psicología como experiencias de experimentación de una identidad sexual en formación; no declaran, necesariamente la orientación homosexual. Ya en el adulto la fantasía es una de las formas de expresión del deseo y de la atracción homoafectiva y declaran la intimidad de la criatura, aunque no sea aceptado por la personalidad consciente.

9. ¿Cuál es su valoración sobre cómo trata la comunidad espírita la homosexualidad?
En general, observamos un abordaje superficial y discriminatorio, por parte de la comunidad espírita con los homosexuales y la homosexualidad. Es comprensible que sea así, pues todo medio religioso lidia con ideas y preconceptos seculares. Todavía, tal postura pude ser modificada por medio de lo que recomienda Allan Kardec: “Estudio serio y profundo de un tema para que se pueda opinar sobre él”. Es lamentable que nosotros, adeptos de una fe raciocinada, nos permitamos el mismo comportamiento que los religiosos fundamentalistas.
Se observa mucha opinión personal sin fundamento, tomada como regla y ley. Tales opiniones, faltas de compasión y de amorosidad, terminan por aislar al individuo homosexual, tachándole de enfermo, perturbado, promiscuo y/u obsesado. A veces hasta es apartado de las actividades espíritas habituales, como si fuese portador de una grave molestia que debiese recibir reprobación y crítica por parte de la parcela heterosexual “normal” de la sociedad. Tales posturas son frecuentemente basadas en el tradicional preconcepto judaico-cristiano-occidental de que la única y exclusiva función de la sexualidad es la procreación humana, tomando la parte por el todo.
El Espiritismo es una doctrina libre y libertadora, comprometida con el entendimiento de la naturaleza íntima del ser humano y el progreso espiritual. Nos da bases muy ricas de entendimiento del psiquismo y de la sexualidad del espíritu inmortal, como instrumentos divinos dados por Dios al hombre para su perfeccionamiento y felicidad. Más allá de eso, nos ofrece informaciones al respecto de las condiciones y situaciones determinadas por la libertad del hombre, que desvía esos instrumentos superiores de sus funciones sagradas.
Es imprescindible que se extinga en nuestro movimiento el preconcepto y que los homosexuales tengan campo de trabajo, se dediquen al estudio y práctica de la doctrina espírita, con la misma naturalidad de los heterosexuales. Eso, para que comprendan el papel de su condición en su momento evolutivo y lo utilicen con respeto y dignidad, con vistas a la ecuación de los dramas internos, al cumplimiento de los planos de trabajo específicos en su propuesta encarnatoria y a su progreso personal, de familia y de sociedad, de la cual hace parte, de la misma manera como debe hacerlo el heterosexual.

10. ¿Cómo deben comportarse los padres espíritas de un individuo que se descubra homosexual?
A los padres de una persona homosexual les corresponde la acogida integral y amorosa del individuo, con la aceptación de su condición, que no es nada más que una de las características de la personalidad. Ser homosexual no es sinónimo de promiscuo, inferior, afeminado (para hombres) o masculino (para mujeres). Simplemente manifiesta que el individuo se realiza sexual y afectivamente entre iguales. La persona homosexual debe recibir la misma instrucción y educación al respecto de la sexualidad que los heterosexuales, a fin de dirigir bien sus energías y esfuerzos en el sentido de la construcción del afecto con quien elija como compañero/a. La postura en la vivencia de la sexualidad, para homosexuales, debe ser la misma aconsejada por los espiritus a los heterosexuales: “dignidad, respeto a sí mismo y a los otros, valorización de la familia, del intercambio afectivo profundo en la pareja y dedicación de la energía sexual creativa en beneficio de la comunidad en la que vive.
La acogida amorosa de la familia es fundamental para que el individuo homosexual pueda aceptarse, comprenderse, entendiendo el papel de esa condición en su vida actual y para que se sienta digno y responsable delante de sus elecciones. La lucha, para aquellos que viven esa condición es grande, a fin de afirmar su autoestima en una sociedad que banaliza la condición sexual y vulgariza la diferencia. La familia es el núcleo donde se encuentran corazones comprometidos en proyectos reencarnatorios comunes, con vínculos personales de cada uno, con el pasado de aquellos con quien se convive, debiendo ser cada miembro de esa célula de la sociedad, un amparo para que lo mejor del otro surja, por medio de la experiencia amorosa.
Los padres de homosexuales pueden leer y compartir interesantes experiencas de otros países en el site y en los libros de Edith Modesto:     http://www.gph.org.br


11. ¿Le gustaría añadir algo más?
Romanos 14:14 “Yo se y estoy seguro del Señor Jesús, que nada es de sí mismo inmundo a no ser para aquel que así lo considera, para ese es inmundo”.
Todas las experiencias evolutivas donde esté presente el auto-respeto, la auto-consideración, la auto-valorización y el auto-amor, son experiencias evolutivas promotoras del progreso y la evolución, pues aquel que se ofrece a si mismo esas condiciones naturalmente las extiende a los otros en la vida. La homosexualidad, independientemente de la forma como se haya estructurado como condición evolutiva momentánea del individuo, puede ser vivida con dignidad y ser un rico campo de experimentación del afecto y de la construcción del amor, desde que aquellos que la vivan se acuerden de que son espíritus inmortales y de que la vida en la materia es tiempo de plantío para la eternidad, en el terreno del sentimiento y de las conquistas evolutivas favorecidas por el amor, en cualquiera de sus infinitas manifestaciones.
Nos dice Emmanuel en el libro “Vida y Sexo” lección 21 – Homosexualidad:
“La humanidad aprenderá, gradualmente, a comprender que los conceptos de normalidad y de anormalidad dejan que desear cuando se trata simplemente de señales morfológicas, para erguirse como agentes más elevados de definición de la dignidad humana, toda vez que la individualidad, en sí, exalta la vida comunitaria por el propio comportamiento en el sustento del bien de todos o la deprime por el mal que causa con la parte que asume en el juego de la delincuencia”.
Y complementa André Luiz en el libro “Sexo y destino” cap. 5:
“(…) en el mundo futuro, los hermanos reencarnados, tanto en condiciones normales como en condiciones consideradas anormales, serán tratados en igualdad, en el mismo nivel de dignidad humana, reparando las injusticias cometidas, hace siglos, contra aquellos que renacen sufriendo particularidades anómalas, por lo tanto la persecución y la crueldad con que son apaleados por la sociedad humana les impide o dificulta la ejecución de los encargos que traen en la existencia física, cuando no hacen de ellos criaturas hipócritas, con necesidad de mentir incesantemente para vivir, bajo el sol iluminado que la Bondad Divina ofrece en beneficio de todos.”
Indico, entre otros, los siguientes libros espíritas, con temas responsables y bien fundamentados sobre el asunto:

1-“Vida y sexo” Emmanuel/Chico Xavier,en especial cap. 21 – ed. Feb
2- “Sexo y destino” y “Acción y reacción” – ambos de André Luiz/Chico Xavier – ed. feb
3- Más allá del rosa y del azul – Gibson Bastos – Ed. Celd
4- El precio de ser diferente (romance) – Ed. Vida e Consciência



Sobre el autor:




Andrei Moreira es médico formado por la Faculdad de Medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais. Integra,desde 2005, un equipo del Programa de Salud de la Familia, en Belo Horizonte, Minas Gerais.
Especializado en Homeopatía.
Preceptor del Internado en Atención Integral de Salud de la Faculdad de Medicina de la Universidad de Alfenas, campus BH, desde 2008.
Participa activamente del movimiento espírita nacional e internacional, realizando charlas y seminarios. Forma parte de equipos de atención a pacientes con la metodología médico-espírita en Amemg.
Presidente de la Asociación Médico-Espírita de Minas Gerais,desde 2007.
Autor de los libros:Cura y autocura – una visión médico espírita ; Homosexualidad bajo la óptica del espíritu inmortal y El Mundo de los muñecos de papel – AME Editora,2010


miércoles, 1 de febrero de 2012

Pases espíritas



En una ocasión, nos han presentado la siguiente pregunta: “Si lo único que deseo al ir al centro espírita es recibir pases, ¿por qué necesito asistir, antes de recibirlos, a una conferencia espírita o a una reunión de estudios doctrinarios?”

Discurriremos sobre el tema en base, no a opiniones personales, sino a la Doctrina Espírita, que nos invita incesantemente a la reflexión, puesto que uno de sus fundamentos es la fe razonada.
En primer lugar, es necesario considerar que, entre los factores para la eficacia de los pases, está el paciente, es decir, la persona que los recibirá. Así, la recomendación de previamente asistir a una conferencia espírita, participar en una reunión de estudios doctrinarios o en una lectura de carácter evangélico, por ejemplo, busca favorecer la preparación del paciente y, por lo tanto, incrementar las posibilidades de eficacia de los pases.

¿Cómo la participación en una conferencia espírita, en una reunión de estudios doctrinarios o en una lectura de carácter evangélico puede ayudar en la preparación del paciente?
En términos generales, se puede afirmar que los pases espíritas son una transmisión de buenos fluidos por medio de movimientos que el pasista realiza, en sintonía con la Espiritualidad Superior, con el pensamiento y la voluntad de ayudar al paciente.

Los fluidos afines se atraen y los opuestos se repelen (Allan Kardec, La Génesis, los milagros y las predicciones según el Espiritismo, cap. 14, ít. 21). Por lo tanto, cuanto más esté envuelto en buenos fluidos, más facilidad tendrá el paciente de atraer, debido a la afinidad, los buenos fluidos transmitidos por los pases.
Al propiciar la elevación de pensamientos y sentimientos hacia el perfeccionamiento moral, la participación en una conferencia espírita, en una reunión de estudios doctrinarios o en una lectura de carácter evangélico envuelve al paciente en buenos fluidos y, por consiguiente, le facilita la atracción de los buenos fluidos transmitidos por los pases.

Además, durante la conferencia espírita, la reunión de estudios doctrinarios o la lectura de carácter evangélico, la Espiritualidad Superior, aprovechando que el público eleva su sintonía espiritual, suele realizar tratamientos fluídicos en encarnados y desencarnados presentes (ver, por ejemplo, la obra Senderos de Liberación, cap. “Sexo y responsabilidad”, de Manoel Philomeno de Miranda, psicografiada por Divaldo Franco). De ese modo, los tratamientos fluídicos en los centros espíritas no se realizan solamente por medio del servicio prestado por pasistas encarnados. De hecho, esos tratamientos comprenden un amplio proceso, en el cual la aplicación de los pases por pasistas encarnados es una de las etapas.

También se debe observar que, cuando alguien va a un centro espírita para recibir pases, está buscando liberarse de una desarmonía, que puede tener repercusiones físicas, emocionales o espirituales. Los pases constituyen una ayuda muy importante para esa liberación, pero la conquista efectiva de la armonía interior se logra, en realidad, mediante la reforma moral.

Es necesario, pues, actuar más allá de los síntomas y eliminar la causa de la desarmonía. Así, en la conferencia espírita, en la reunión de estudios doctrinarios o en una lectura de carácter evangélico, el paciente recibe enseñanzas necesarias a su reforma moral y, por consiguiente, a su armonía interior.
Por lo tanto, la participación en una conferencia espírita, en una reunión de estudios doctrinarios o en una lectura de carácter evangélico es necesaria no solamente para el tratamiento fluídico de los síntomas del paciente, sino también para la efectiva liberación de la desarmonía en razón de la cual la persona desea recibir los pases.

Simoni Privato Goidanich

¿Qué significa supervivencia del alma?



Muchos hombres atentos solamente a sus preocupaciones cotidianas no tienen demasiado interés en pensar en lo que va a suceder después de la muerte, conllevando esa actitud a un olvido temporal durante la vida de ese inevitable tema.

La ocultación de la verdad de lo que significa morir para el hombre fue extendida desde hace siglos, camuflada bajo una capa nebulosa y espesa. ¿ Por qué motivo?

De una forma indirecta o intencionada, generada por miedo e ignorancia a lo desconocido, añadido a la ansiedad que causa el no saber en realidad qué es lo que va a suceder cuando llegue la hora de partir; o incluso por el dominio que unos pocos pueden ejercer sobre una masa de ciudadanos ignorantes de las verdades espirituales, son algunos de los motores por los cuales se mantuvo y aún se mantiene a un gran conjunto de la sociedad humana en la infancia del saber espiritual.

Actualmente la forma de vida está centrada en los placeres efímeros de adquisición y acumulación de bienes materiales que tienen como resultado un desvío de intereses, llevando a la mente a un estado ilusorio acarreando una insatisfacción permanente al hombre, donde la muchedumbre de una manera general, perdida, no sabe solventar sus inquietudes.

Sumergido en sus labores de conquistas exteriores, el hombre no es feliz, no es mejor que hace siglos, estos siglos donde los minutos de la eternidad han sido testigos de la creciente insatisfacción y desesperación humana; siglos donde el hombre levantó sus ideales bajo los cimientos de las apariencias vacías, no trayéndole a pesar de los años ningún sosiego, ni siquiera una clara noción de su porvenir.

Esa manera de vivir y ese comportamiento no proporcionan sostén alguno en la marcha de la confección de un ser integral, es por el contrario, como un vientre generador de insuficiencias morales, excesos y sublevaciones, brindándole el campo labrado  de las pasiones donde vive reinante los instintos inferiores. En la investigación de algo que le conforte las ansiedades prioriza la satisfacción de las necesidades eminentes; de los apetitos y de los deseos,  perdiéndose en la propia búsqueda de sí mismo.

A pesar de todos los esfuerzos, de todos los intentos de la sociedad en alcanzar el progreso innovador, el hombre aún titubea en la inseguridad de su futuro, no encontrando las respuestas a sus inquietudes. Amedrentado, prefiere no pensar y solamente vivir el hoy y ahora, en un descenso vertiginoso en la montaña rusa del materialismo donde desprovisto de los valores morales, se descarrila.

La suposición de la desaparición del ser humano con la muerte lejos de ser veraz, es un engaño superlativo que no se puede absolutamente creer ni fomentar.

El espiritismo viene a esclarecer con la ayuda de nuestros hermanos desencarnados, las necesidades de mejorar las conductas desviadas para poder avanzar en la escala evolutiva, como seres que sobrevivimos, seres inmortales que somos.

La Doctrina Espírita nos ofrece testimonios a través de las experiencias de los que ya partieron, en los ejemplos de comportamiento y las consecuencias de las actitudes del día a día en la situación posterior a muerte del hombre.

La muerte, no simboliza en absoluto y en hipótesis alguna el término de todo, ya que no existe,  siendo en realidad solamente un sinónimo de transformación.

A diario, nosotros somos testigos de esa transformación necesaria e irrevocable en todos los hechos que concierne a la Naturaleza y a todo el Universo. Todos los seres vivos de manera general vamos cambiando en diferentes etapas de la vida y la muerte es un cambio más que todos realizaremos. Basta parar y analizar la vida. Nuestro propio cuerpo material es un ejemplo, ya que se renueva periódicamente, pero podemos observar que la memoria y el pensamiento son siempre fieles a sí mismo,  hay pues un principio inteligente que mantiene eses cambios y que hace que no perdamos nuestra identidad a lo largo de la vida.

Ese principio inteligente es el espíritu actuando sobre la materia que agrupa, asociando todas las potencias intelectuales manteniendo de ese modo las características físicas de cada uno.

León Denis, unos de los defensores y propagadores del Espiritismo, en “Después de la muerte”, nos dice: “Si nuestra entidad espiritual se mantiene y persiste a través de la perpetua renovación de moléculas y las transformaciones de nuestro cuerpo físico, la disgregación, la desaparición final de este último no podrán alcanzarla tampoco en su existencia.

Hemos visto que nada se aniquila en el Universo.
Cuando la química nos enseña que ningún átomo se pierde, cuando la física nos demuestra que ninguna fuerza se desvanece, ¿cómo creer que esa unidad prodigiosa en que se resumen todas las facultades intelectuales, que ese Yo consciente en quien la vida abandona las cadenas de la fatalidad, puede disolverse y aniquilarse?

No solamente la lógica y la moral, sino también los hechos mismos, hechos de orden sensible, a la vez fisiológicos y psíquicos, todo concurre, mostrando la persistencia del ser consciente después de la tumba, a probarnos que el alma se encuentra más allá del sepulcro tal cual ella misma se ha formado por sus acciones y sus esfuerzos en el curso de su existencia terrestre.”

Pues, es así. El alma es un espíritu eterno, encarnado momentáneamente en un planeta material, cuyo cuerpo es la envoltura temporal de materia perecedera que utiliza para domar sus instintos inferiores y ejercer sus potenciales divinos, a través de las vivencias en situaciones que lo experimentarán y que le van proporcionando el campo íntimo necesario para que el espíritu avance en su marcha evolutiva.
Después de un período de tiempo, que nosotros reconocemos como “vida”, el espíritu desecha ese cuerpo que ya no le sirve, por diversos y diferentes motivos y vuelve a la patria espiritual, para seguir su aprendizaje en un período de erraticidad.

No debemos confundir el cuerpo, la sangre, las venas, los músculos, con la razón, con la voluntad o el juicio de nuestro ser que están regidos por la conciencia del espíritu.
Ese proceso ocurrirá cuantas veces sea necesario hasta que el espíritu llegue al nivel exigido, es lo que se denomina reencarnación.

Ese mundo espiritual que no vemos normalmente, por nuestros sentidos densos, está en otra faja de vibración, en otra esfera de sensaciones, pero existe, es el mundo original o primitivo, preexistente y superviviente a todo.

El mundo que se deja al desencarnar o morir es el mundo material, secundario, que si no hubiese existido jamás, no causaría ningún perjuicio para el mundo espiritual.

La única certeza que cualquier persona puede tener en la vida con toda la seguridad, es que va a morir, las demás cosas pueden suceder o no. De hecho, desencarnar es la consecuencia de una de las Leyes Morales, no siendo posible derogarla, porque es profunda y de un orden inmutable.
¿No es avasalladora esa afirmación?

Esa cuestión interesa a todos los hombres, porque todos somos sometidos a esa Ley e irremediablemente pasaremos por ella, todos.
Por lo tanto, el conocimiento de la supervivencia del espíritu abre los campos de las percepciones y asimilaciones de nuevos conocimientos, al mismo tiempo que conforta, apacigua, alienta y renueva al hombre, porque le da esperanza en un mañana.

Mirando de frente, el ser humano debe analizar las cuestiones que siempre ha intentado a lo largo de la historia contestar y ha buscado con incesante codicia la respuesta: ¿Qué pasará después?
Seguiremos vivos y podemos afirmar que somos espíritus inmortales, los seres inteligentes de la Creación. El alma es el ser inmaterial e individual que reside en nosotros y sobrevive al cuerpo.

Fuimos creados por Dios para un propósito, tenemos un destino que es colaborar con Él en su Creación. Somos sus pupilos amados, y Él ha creado para nosotros con Amor condiciones para que podamos llegar por nuestro propio perfeccionamiento a este destino.

Los hermanos que nos preceden, los buenos espíritus que vinieron durante toda la historia de la humanidad a auxiliar al hombre, vuelven ahora de una manera clara e innegable, a partir de las manifestaciones denominadas mesas girantes, a explicar de una forma metódica, racional y elevada las enseñanzas de Cristo, para ayudarnos a avanzar más rápido en el camino de nuestro destino, cambiando la perspectiva errónea que hemos asimilado después de tanto tiempo de ignorancia y aclaran que el porvenir depende de nosotros mismos.

El saber que estaremos vivos en el mundo espiritual, es tranquilizador, da al hombre confianza y esperanza, confirma las múltiples oportunidades de enriquecimiento noble y de valores elevados, que Dios nos concede en cada nueva encarnación; entonces ¿por qué no nos preparamos como es debido para ese pasaje?
Esos seres que han pertenecido al mundo corpóreo, constituyen ahora después de perder el cuerpo físico a lo que llamamos mundo espiritual.

De hecho en el ítem V de la introducción del Libro de los Espíritus el insigne pedagogo Allan Kardec nos declara esta certeza cuando afirma que las respuestas dadas por los espíritus son “un sello de tal sabiduría,  de profundidad y exactitud; revelan pensamientos tan elevados y sublimes, que no pueden emanar más que de una inteligencia superior, identificada con la moral más pura.

No obstante, Allan Kardec advierte también que “...otras veces son tan superficiales, frívolas e incluso triviales, que la razón se rehúsa a admitir que proceden de la misma fuente. Esa diversidad de lenguajes sólo encuentra una explicación en la diversidad de las inteligencias que se manifiestan...”

Entonces nos llama la atención para el discernimiento, en el análisis de las comunicaciones, porque el espíritu cuando desencarna será lo que haya forjado en sí mismo durante su vida, será las consecuencias de sus actos.

Por sintonía los actos van determinando la posición en que corresponderá vivir cuando llegue en el plano espiritual, porque bajo Las Leyes Morales, esta ley justa y equitativa, los actos son fundamentales y nadie podrá evadirse de ellos.

Es durante la vida encarnada que el espíritu escoge el sitio en que va a estar después de su desencarnación. Con sus actitudes, volcadas así al bien, la bondad, y el amor, vislumbrará un sitio donde podrá seguir trabajándose en esta línea de perfeccionamiento.

O por el contrario, con sus acciones desprovistas de honestidad y caridad, en un perpetuo combate de riqueza, gloria, vicios que son reinados de un día, se asociará a planos menos dichosos donde tendrá que recapacitar, arrepentirse y solicitar reajustarse con los designios de Dios.

Como consecuencia de ese conocimiento, a partir de ahora que eres consciente que seguirás vivo, es de suma importancia prestar atención en la vida actual, y preguntarnos cada día: ¿qué es lo que hice hoy por mí, por mi prójimo?

Aprovechar el tiempo en que estamos internos en esa escuela de la vida, es ser sabio y previsor. Algunos rechazan la oportunidad de enriquecimiento, en razón de la parálisis momentánea de sus facultades superiores, otros sin embargo prefieren la comodidad a que están acostumbrados, y desperdician las ocasiones de enriquecimiento superior. ¡No seas uno de ellos!

Indagar y examinar son los deberes que el hombre debe hacer, para evaluar sus actos y cambiar los que no se ajustan a la moral elevada secándola de la animalidad, asumiendo la dirección de su propia senda evolutiva.
El espiritismo mató la muerte, quitó el paño que la cubría demostrando que seguimos vivos, abriendo una visión amplia basada en fundamentos racionales, lógicos e irrefutables a cerca del futuro del hombre como espíritu inmortal.


Cláudia Bernardes de Carvalho
Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra

La Felicidad




¿Qué se supone que es la felicidad? El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar, ideal o permanente al que llegar y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, parece ser que se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día. Es un concepto con profundos significados, incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesariamente positivas (compromiso, lucha, retos, incluso dolor).
Es muy difícil que en el mundo en el cual estamos, el hombre tenga una felicidad total, ya que, como sabemos, éste es un mundo de expiación y pruebas, y como dice una máxima: “La felicidad no es de este mundo”.

En la Tierra, hágase lo que se hiciese, a cada cual toca su parte de trabajo fatigoso y de miseria, su lote de sufrimientos y desilusiones. Tenemos que saber que lo que nos parece un mal no lo es siempre, pues a menudo ha de resultar de él un bien, que será más grande que el mal y esto es lo que muchas veces no comprendemos porque sólo pensamos en el presente y en nuestra persona.

En mis 54 años vividos, he tenido la gran suerte, “entre comillas”, de haber nacido sin uno de los defectos del ser humano, la envidia. Mi vida desde la infancia ha sido de dar más que de recibir. Mis padres me inculcaron que hay que ayudar al necesitado, de todo tipo y también a ponerlo en práctica. Éramos pobres pero no es necesario poseer mucho para ayudar a los demás, tenemos dos manos, tenemos una conciencia, tenemos unos valores, más o menos desarrollados… Que nadie se diga a sí mismo “yo no puedo”, no hay que ser hipócrita, pues todos poseemos, en medida de nuestras posibilidades. No hay excusa posible para no hacer la caridad.

La caridad es muy amplia. Algunas personas, cuando oyen la palabra caridad les suena a dar limosna al mendigo o necesitado que está en la calle con un platillo. Sin embargo, la caridad es tan amplia que es casi inabarcable, desde ayudar a llevar las bolsas de la compra a una persona anciana, a dar consuelo al afligido, visitar y animar al enfermo, ayudar al vecino… Podríamos seguir y seguir, pero creo que se ha comprendido lo que quiero decir.

Hay muchas personas que dicen “¡No soy feliz! ¡La felicidad no se ha hecho para mí!” sea cual fuese la situación social en la que se encuentre. Está demostrado que ni la fortuna ni el poder son condiciones esenciales de la dicha. ¿Cuántas veces no hemos visto u oído, en medio de las clases más privilegiadas, a personas de toda edad quejarse con amargura de su situación? Ante tal resultado es inconcebible que las clases trabajadoras y luchadoras ambicionen con tanta avidez la situación de aquellos a quienes la fortuna parece haberles favorecido.

Doy gracias a Dios por la profesión que tengo, con la cual estoy en contacto con las personas, y me permite transmitir e irradiar esta energía vital que tengo. A veces mis compañeros espíritas me dicen: “Tú también tienes que dejarte ayudar” (porque a veces me resisto), y reconozco que tienen razón, yo también necesito ayuda, como todo ser humano.

La felicidad es una cualidad producto de un estado de armonía interno, que se manifiesta como un sentimiento de bienestar y perdura en el tiempo. Es un estado de ánimo que se produce en la persona, cuando cree haber alcanzado una meta deseada y buena, tal estado propicia paz interior, un enfoque de medio positivo, al mismo tiempo estimula a conquistar nuevas metas, es definida como una condición interna de satisfacción y de alegría.

Me he criado con esta máxima, que va conmigo desde que tengo uso de razón y que ustedes ya habrán oído infinidad de veces: “No es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita”. Esta y la caridad son mis secretos para ser feliz.

Les he querido hacer partícipes a todos ustedes que están ahora leyendo este escrito de lo que siento y lo hago con toda humildad, porque este es mi modo de ver y sentir la verdadera felicidad. Sólo las personas que comprenden estas ideas saben perfectamente lo que estoy diciendo y a las que, por el motivo que sea, no entienden lo que digo, les propongo que pongan en práctica lo dicho aquí. Si por el contrario necesitan ayuda, pónganse en contacto con esta publicación o el Centro Espírita.

Cuando notemos que no somos felices, pensemos que a menudo depende de nosotros mismos.  Dios nos ha dado la inteligencia para que nos sirvamos de ella y nos dice… Buscad y encontraréis,… llamad y se os abrirá. Y, en ese punto especialmente, vienen a nuestra ayuda los espíritus sugiriéndonos pensamientos propicios, pero… tenemos que poner mucho de nuestra parte para encontrar la felicidad.

Yo, por mi parte, me considero una persona feliz y les puedo narrar, como estoy encontrando la felicidad. En el transcurso de los últimos me he ido desprendiendo de cosas materiales, que yo notaba no me hacían feliz, a pesar de que otras personas allegadas a mí entendían lo contrario. Para esas personas, la opulencia, el aparentar ante los demás, el tener casa vez más posesiones, tener el poder para dominar a ciertas personas, la avaricia es su modo de entender que así pueden (teniendo  supuestamente todo) ser felices, más que otras personas que no tengan sus mismas ambiciones.

Les puedo decir por experiencia propia, ya que yo he convivido con estas personas, que son muy desgraciadas. Los demás no lo notan, pues la apariencia lo es todo para ellos y se cuidan mucho de que no se les note, pero como ya les he dicho, cuando se convive con ellos se les nota las muchas carencias que tienen, y se llega a tenerles lástima. Yo rezo por ellos para que, de alguna manera, descubran lo que yo he descubierto con el Espiritismo, que la verdadera felicidad la tenemos todos dentro de nosotros, sólo nos hace falta un detonante para que explote y quedemos impregnados de ella, día tras día. Pero esto tiene un precio… ¿cuál? La mejora, por nuestra parte, de nuestros actos y nuestras actitudes de entender. ¿Para qué estamos aquí, en este mundo?, ¿para acumular riquezas, para intentar ser más que nadie? etc. La respuesta, a mi modo de ver, está en poner en práctica los valores morales que todos podemos tener, si nos lo proponemos. Valorar y reforzar, descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos, sacar jugo y gozo, vivir abiertos al prójimo, pensar que es preferible que nos engañen 5 o 6 veces en nuestra vida, a que pasemos la vida desconfiando de los demás, tratar de comprenderlos y de aceptarlos tal y como son, distintos a nosotros, buscar todo lo que nos une y no todo lo que nos separa, creer en el bien, porque el bien nos hace bien y el mal nos hace mal, preocuparse más por amar que por ser amados, procurar sonreír con ganas o sin ellas, transmitir y compartir nuestra felicidad interna, ser útiles a nosotros mismos y a los demás, cada día, con cualquier persona, se lo merezca o no. En dos palabras “hacer caridad”.
Esto que les estoy contando, les puede parecer difícil, inaccesible, casi imposible, por el modo que se tiene de vivir hoy en día. Yo les digo por propia experiencia que es mucho más fácil de lo que creen, piensen un poco en esta reflexión de nuestro querido León Denis: "Tener pocas necesidades también es una forma de riqueza”.

En esta sociedad de consumo que nos está tocando vivir, el materialismo se apodera de las personas, o mejor dicho, son las personas las que adoran el materialismo, como si fuese “El becerro de oro”, como si ser rico y poderoso, fuese la meta a alcanzar.

Personalmente creo que todas las personas tenemos que proporcionarnos una familia, una casa, un medio de transporte, ropa, comida, etc. y prosperar en la vida, alcanzar un bienestar. Ayúdate a ti mismo, para después hacer lo mismo por los que lo necesiten. Debemos decirnos “tengo lo necesario para ser feliz” y recordar que todo lo que hay en este planeta, incluido lo que todos nosotros creemos poseer, no es nuestro, nos ha sido prestado por Dios (de una manera o de otra) para que disfrutemos de ello, lo cuidemos y lo mejoremos para las generaciones venideras (que en algunas de ellas también estaremos nosotros).
Si sólo nos preocupamos de destrozar y derrochar, y no atendemos a lo que se nos ha dicho, Dios nos aplicará estas palabras: “Tú has recibido ya tu recompensa”.

Alguien dijo: “¡Señor! ¡He conocido todas las alegrías de la opulencia y me has reducido a la más profunda miseria! Gracias, gracias, Dios mío, por haber querido probar a vuestro siervo”

Mi fórmula de la felicidad: pn + c = p + s + h^2 = √cm = ai = Felicidad; donde, pc= Pocas necesidades; c= Caridad; p= Percibes; s= sientes; h= hacer más; cm= cambios morales; ai= Armonía interior.
La felicidad se puede contagiar… ¡contágiate!
Que Dios nos bendiga a todos.


Lorenzo

Desigualdad de riquezas


Este es un serio problema que con frecuencia nos asalta, sobre todo cuando vemos imágenes tan escalofriantes de criaturas que mueren cada día por falta de medios básicos.
La indignación nos supera, si a continuación de éstas, nos presentan otras donde el derroche no tiene término.
¿Qué hacer, por qué ocurre?
Atendamos, ahora, a estas cuestiones:
-¿Somos todos igual de previsores y sobrios para conservar lo que tenemos?
-¿Disponemos por igual de la misma inteligencia y capacidad de elaborar para adquirir los bienes?
-¿De qué serviría un reparto equitativo de todas las riquezas, si la razón nos dice NO a las anteriores preguntas?
Pero aún así, vamos a suponer que se pueden racionalizar todas las fortunas existentes, teniendo cada individuo, lo necesario para vivir. ¿Seguiría existiendo el afán de lucha que ha empujado a los grandes descubrimientos y empresas útiles que han concurrido al progreso de la humanidad?
Probablemente, no.
Por tanto, si se acumula en ciertos puntos, debería ser para distribuirse en cantidad suficiente según las necesidades.
Sin embargo, ¿por qué Dios se la concede a personas incapaces de hacerla fructificar para el bien de todos?
Nos lamentamos, con razón, al ver el miserable uso que ciertas personas hacen de las riquezas  y entonces nos preguntamos ¿Dios es justo dándosela  a semejante gente?
Es verdad, que si el hombre tuviera una sola existencia, nada justificaría semejante reparto.
No obstante, con la pluralidad de existencias podemos llegar a tener otra perspectiva del problema. Podemos comprobar que todo se equilibra con justicia, ya que en sí, la riqueza es una prueba a superar por todos y cada uno de nosotros, en el momento que nos corresponda tener ese aprendizaje.
Es, sin duda, una asignatura muy resbaladiza, por las tentaciones que da y la fascinación que ejerce, haciendo que muchas veces, el que pasa de la miseria a la fortuna, con frecuencia  olvida muy pronto su anterior posición, volviéndose insensible, con quienes le ayudaron.
Y algo peor, ¿cuántos crímenes no se han cometido por la avaricia?
Entonces, si la riqueza es el origen de tantos males ¿por qué existe?
Porque es a través del libre albedrio, que el ser humano aprende, por su propia experiencia, el conocimiento de lo que está bien o mal.
Debemos comprender que, no es en sí la fortuna la que genera esas pasiones, sino su uso irracional e incontrolado que forma parte de la inmadurez moral de quien la posee. Es por tanto al hombre, a quien corresponde el aprendizaje de hacer salir, de ella, el bien.
No es motivo, glorificarse por lo que se tiene, porque no será por las leyes suntuarias, que tienen por objeto poner moderación y tasa en los gastos, como podrá remediarse el mal, sino por el cambio producido en el corazón.
La riqueza, por tanto, es la prueba de la caridad y la abnegación, que hace crecer la generosidad y la humildad; así como la pobreza lo es de la paciencia y la resignación.
En conjunto debemos trabajar para la mejora material del planeta, considerando la fortuna como un elemento del progreso, ya que el hombre ha tenido que sacar los materiales hasta de las entrañas de la tierra; ha buscado en la ciencia los medios de ejecutarlos con más seguridad y rapidez; pero para llevarlos a cabo le han sido necesarios los recursos.
Además, la actividad obligatoria para estos trabajos aumenta y desarrolla la inteligencia, y ésta, que al principio se concentra en la satisfacción de sus necesidades, le ayudará más tarde a comprender las grandes verdades morales:
“Que el mejor empleo de la fortuna es aquél que viene animado por el amor al prójimo.”

Ana Mª Sobrino                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

El pan nuestro de cada día, dánosle hoy


El “Padrenuestro” desgranamos una y otra vez, ya de memoria, apenas sin sentimiento las más de las veces, ese que todos hemos rezado alguna vez de pequeños, cuando nuestros padres nos obligaban a asistir a misa los domingos y cuyo significado nunca nos hemos parado a analizar, contiene  enseñanzas sobre las leyes divinas que “El Evangelio según el Espiritismo” nos ayuda a comprender. Como esta frase que sirve de título al artículo de hoy.

Es evidente que Dios no nos pone todas las mañanas un pedazo de pan sobre la mesa  para que empecemos el día, pero si nuestra conducta es apropiada, si luchamos por ser un poco mejores, si trabajamos y nos lo ganamos con el sudor de nuestra frente, el proveerá lo necesario para que no pasemos calamidades, igual que alimenta a los pájaros del cielo.

Pero nosotros, que vivimos dentro de la materia, tan inmersos en ella que ni nos damos cuenta de hasta qué punto nos “posee”, siempre queremos más de lo que tenemos, nunca estamos conformes, nos puede la avaricia, nos duele compartir por si después nos falta y no podemos cubrir nuestras necesidades básicas. Ese afán por poseer más que el vecino, por ser, incluso, más importante que él, en nuestro “estatus” social, alimenta nuestra vanidad y dispara nuestras ansias de poder. Sin darnos cuenta que todo tiene un límite y un fin, y que al final nos sobra con tres pies de tierra para cubrir los restos de nuestra envoltura carnal.
Que todo lo demás se queda aquí, imposible transportar el automóvil lujoso, el chalet adosado, la casita en la playa, las joyas, el dinero a plazo fijo que tan buenos intereses nos propinaba. Agua de borrajas todo, papel mojado. En el más allá nadie te valorará por nada de eso, los Reyes no gozan de mayores privilegios que quienes fueron sus siervos en la vida terrena. Sólo el alma es lo que se pesa; los sentimientos puros y honestos y las buenas acciones son lo que cuenta, para equilibrar la balanza de los errores.
¿Por qué todos soñamos alguna vez con ser ricos,  con “darnos la vida padre”?  Posiblemente porque somos un punto indolentes y queremos que nos lo den todo hecho.

Creemos que es una vida fácil la del potentado y no es así. La de la riqueza es una prueba harto complicada. Porque Dios da a  algunos más que a otros con el fin de que se reparta y no con el de malgastarla. Quiere que sea productiva y no que se guarde en los arcones o en las cuentas corrientes a dormir el sueño de los justos. El que poseyendo un gran capital no crea puestos de trabajo, o no socorre al necesitado, no se  siente responsable de hacer la caridad con el prójimo, falla la prueba estrepitosamente. No sería extraño que después volviera menesteroso para aprender la importancia real del dinero.
En “El Evangelio  según el Espiritismo” encontramos cuidadosamente explicado todo cuanto necesitamos saber al respecto. A continuación transcribo unos párrafos que espero os sirvan de guía en el camino de la evolución personal, y os ayuden a entender el porqué de muchas cosas que antes posiblemente carecieran de lógica.

En el Capítulo XXVIII  en lo referente a la oración dominical del “Padrenuestro” va analizando frase a frase su significado y al llegar  a la que nos ocupa dice lo siguiente:

“El bruto encuentra su alimento;  pero el hombre lo debe a su propia actividad y a los recursos de su inteligencia porque vos le habéis creado libre.

Vos le habéis dicho: “Extraerás el alimento de la tierra con el sudor de tu frente” por eso habéis hecho una obligación del trabajo a fin de que ejercitara su inteligencia buscando los medios de proveer a su necesidad y a su bienestar;  los unos por el trabajo material y los otros por el trabajo intelectual; sin trabajo quedaría estacionado y no podría aspirar a la felicidad de los espíritus superiores.
Vos secundáis al hombre de buena voluntad que confía en vos para lo necesario, pero no al hombre que se complace en la ociosidad, que todo quisiera obtenerlo sin pena, ni al que busca lo superfluo.”
“Antes de quejarnos de nuestra suerte preguntémonos si es producto de nuestras propias acciones: a cada desgracia que nos sucede, preguntémonos si hubiese dependido de nosotros el evitarla; pero digamos también que Dios nos ha dado la inteligencia para salir del atolladero, y que de nosotros depende el hacer uso de ella.

Puesto que la ley de trabajo es la condición del hombre en la Tierra, darnos ánimo y fuerza para cumplirla, danos también previsión y moderación, con el fin de no perder el fruto de este trabajo.”

 Y en el capítulo XVI “No se puede servir a Dios y a las riquezas” encontramos lo siguiente:

UTILIDAD PROVIDENCIAL DE LA FORTUNA
“La riqueza es, sin duda, una prueba muy resbaladiza, más peligrosa que la miseria por sus consecuencias, por las tentaciones que da, y la fascinación que ejerce, es el supremo excitante del orgullo, del egoísmo y de la vida sensual; es el lazo más poderoso que une al hombre a la tierra y que desvía sus pensamientos del Cielo; produce tal vértigo, que se ve muchas veces que el que pasa de la miseria a la fortuna olvida muy pronto su primera posición a los que le han protegido y los que le han ayudado, y se vuelve insensible, egoísta y vano. Pero de que se haga el camino difícil, no se sigue que lo haga imposible y que no pueda haber un medio de salvación entre las manos de aquel que sepa servirse de ella, así como ciertos venenos pueden volver la salud si se emplean a propósito y con discernimiento.”

“Si la riqueza debiera haber producido el mal, Dios no la hubiera puesto en la tierra; al hombre toca el hacer salir de ella el bien. Si no es un instrumento directo del progreso moral es, sin contradicción, un poderoso elemento de progreso intelectual.

En efecto, el hombre tiene por misión trabajar para la mejora material del globo, debe demostrarlo, sanearlo, y ponerlo para que un día, reciba toda la población que corresponde a su extensión; para alimentar a esa población que crece sin cesar, es preciso aumentar la producción; si la producción de una comarca es insuficiente, es necesario buscarla más lejos. Por esto mismo las relaciones de pueblo a pueblo se hacen cada vez más necesarias, y para hacerlas más fáciles, es menester destruir los obstáculos materiales que los separan y hacer las comunicaciones más rápidas. La  actividad indispensable para estos mismos trabajos aumenta y desarrolla su inteligencia, y esta inteligencia, que al principio se concentra en la satisfacción de sus necesidades materiales, le ayudará más tarde a comprender las grandes verdades morales. Siendo la riqueza el primer medio de  ejecución, sin ella no habría estimulante, no habría descubrimientos. Con razón pues, está considerada como un elemento del progreso.”

INSTRUCCIONES DE LOS ESPIRITUS
“El hombre no tiene en propiedad más  que lo que puede llevarse de este mundo. Lo que encuentra cuando llega y lo que deja cuando se va, lo goza mientras permanece en él; pero puesto que está obligado a abandonarlo, solo tiene el usufructo y no la posesión real. ¿Qué posee pues? Nada de lo que pueda ser de uso para el cuerpo, y si todo lo que es para uso del alma la inteligencia, los conocimientos, las cualidades morales, esto es lo que trae y lo que se lleva, lo que ninguna persona puede quitarle, y lo que le servirá en el otro mundo más aún que en éste: de él depende el ser más rico cuando se va que cuando llega porque de lo que haya adquirido en bien, depende su posición futura.”

“Siendo el hombre el depositario, el gerente de los bienes que Dios  pone en sus manos, se le pedirá una cuenta estricta sobre el uso que haya hecho de ellos, en virtud de su libre actuación. El mal uso consiste en hacerlos servir solo para apetencias personales; al contrario el uso es bueno siempre que resulta un bien cualquiera para otro; el mérito es proporcional al sacrificio que uno se impone.”

DESPRENDIMIENTO DE LOS BIENES TERRESTRES
“Vuestro apego a los bienes terrenales es una de las peores trabas para vuestro adelantamiento moral y espiritual, y por esta pasión de poseer os despojáis de vuestras facultades amadoras concentrándolas todas ellas en las cosas materiales. Sed sinceros. ¿La fortuna, da por ventura una felicidad inalterable?  ¿Cuándo vuestras arcas están llenas, no hay siempre un vacío en vuestro corazón?”

“El desprendimiento de los bienes terrestres consiste en apreciar la fortuna en su justo valor, en saber servirse de ella para los otros y no sólo para sí, en no sacrificar a ella los intereses de la vida futura, en perderla sin murmurar si le place a Dios el quitársela. Este es el verdadero desprendimiento. En primer lugar sed sumisos; tened fe en aquel que habiéndoosla dado y quitado puede volvérosla; resistid con valor el abatimiento y la desesperación que paralizan vuestras fuerzas;  pensad sobre todo que hay bienes infinitamente más preciosos que los de la Tierra, y este pensamiento os ayudará a desprenderos de estos últimos.

El Señor no ordena que uno se despoje de lo que posee para reducirse a una mendicidad voluntaria porque entonces vendría a ser una carga para la sociedad;  obrar de este modo sería comprender mal el desprendimiento de los bienes terrestres, es un egoísmo por otro estilo, porque es descargarse de la responsabilidad que la fortuna hace pesar sobre el que la posee. Dios la da a quien mejor le parece para administrarla en provecho de todos, el rico tiene, pues, una misión, misión que puede hacer agradable y provechosa para él; desechar la fortuna cuando Dios se la da, es también renunciar al beneficio del bien que puede hacer administrándola con prudencia. Saber pasar sin ella cuando no se tiene, saberla emplear útilmente cuando se tiene, saberla sacrificar cuando es necesario, es obrar según las miras del Señor.
Sabed contentaros con poco, si sois pobres no envidiéis a los ricos porque la fortuna no es necesaria para la felicidad;  si sois ricos, no olvidéis que estos bienes se os han confiado y que deberéis justificar su empleo como en una cuenta de tutela.

No seáis depositarios infieles haciéndolos servir para  la satisfacción de vuestro orgullo y vuestra sensualidad; no os creáis con el derecho de disponer únicamente para vosotros de lo que sólo es un préstamo y no un don. Si no sabéis devolver, no tenéis el derecho de pedir, y acordaos que el que da a los pobres paga la deuda que ha contraído con Dios.”

Así pues, si sabemos sacar provecho de estas enseñanzas nos conformaremos con lo que tenemos y daremos gracias por ello a nuestro Padre, porque solo él sabe lo que nos conviene. Y lo que realmente necesitamos “Dios proveerá” confiemos en su sabiduría.

Cielo Gallego

Embarazo, una experiencia espiritual


El embarazo desde el punto de vista espiritual es un proceso bellísimo y a su vez complicado. Todo lleva un orden y una programación que comienza antes de que los futuros padres lleguen a encarnar. Es una de las más grandes oportunidades que tenemos para poder solucionar y corregir problemas, odios, enemistades y débitos de vidas anteriores que sólo al calor del amor de padres, madres e hijos podrán ser solucionados, unas veces de forma más llevadera, otras con mayor complicación, dependiendo de los lazos que nos unan. Concebir un niño es una de las decisiones más importantes de nuestra vida y con ello lo que estamos haciendo es dar una oportunidad de progresar a un espíritu, por lo tanto es una gran ocasión que tenemos para poder ayudar de una de las maneras más desinteresadas y con muchísimo amor.
Dejando a un lado la programación familiar que hacemos antes de encarnar, en este artículo vamos a centrarnos en cómo se desarrolla un embarazo, partiendo de una visión espiritual, desde días antes de la concepción hasta el momento del alumbramiento.

Considero importante tener en cuenta que tiempo antes de la concepción, el espíritu que reencarnará como nuestro hijo/a ya se encuentra a nuestro lado. Durante este tiempo está viendo el hogar en donde va a nacer, observa a los miembros de la familia y va poco a poco sugiriendo a los futuros papás, a través de la intuición o durante el sueño de los mismos, la idea del próximo embarazo, con el consecuente sentimiento de alegría si ve que la idea está siendo aceptada por los progenitores o con preocupación si ve que la misma va siendo continuamente postergada, puesto que, por mucho que nos hayamos programado tener hijos, disponemos de libre albedrío y casi siempre, somos nosotros los que tenemos la última palabra a la hora de decidir si finalmente tendremos descendencia y cuando será.

Es justo en el momento de la fecundación, en el instante en que el espermatozoide alcanza al óvulo, cuando comienza la unión del espíritu reencarnante con el embrión a través de un lazo fluídico que se irá estrechando, poco a poco, hasta que el bebé salga a la luz. Este lazo de unión forma parte de lo que en el espiritismo denominamos periespíritu, siendo este una sustancia vaporosa que envuelve al espíritu y hace de intermediario entre el este y el cuerpo físico. De esta manera el periespíritu se va uniendo molécula a molécula de forma inversa al proceso de desencarnación. Dicha unión permanecerá durante toda la encarnación del mismo.

Es en este periodo cuando el espíritu empieza a sentir una especie de turbación o adormecimiento que irá aumentando de intensidad a medida que el embarazo vaya avanzando, aunque hay casos en los que este adormecimiento no es necesario si el espíritu que va a reencarnar es bastante evolucionado y entonces vive la experiencia de la gestación de una manera más consciente. A partir de ahora el espíritu queda ligado al embrión y por tanto a la madre también. Todo esto lleva un gran trabajo que es realizado por la espiritualidad superior que prepara, realiza y supervisa todo el proceso de unión y desarrollo del mismo para que concurra según lo programado anteriormente.

En muchas ocasiones, el embarazo está unido a algunas molestias físicas que sufre la madre. Éstas tienen su origen en dos puntos, uno meramente orgánico y otro espiritual. Espiritualmente hablando estas molestias pueden deberse al choque energético que sufre, tanto la madre como el embrión, al unirse. Pensemos que somos individuos diferentes y que ya traemos un bagaje de vidas anteriores, en las que muy probablemente hemos tenido relación entre nosotros con los consiguientes arreglos y desavenencias que una vida conlleva. Estas situaciones o experiencias vividas en el pasado y que en el presente continúan sin resolverse son las que generan ese malestar. También pueden deberse a la diferencia de evolución entre la madre y el niño que va a nacer. Esta “incompatibilidad” energética suele resolverse más fácilmente si el bebé es más evolucionado que la madre, ya que a los espíritus más adelantados les cuesta mucho menos adaptarse y comprender los límites de los menos avanzados.

Durante los nueve meses que dura el embarazo, la relación de los padres con el futuro bebé es importantísima, sobre todo por parte de la madre. No podemos olvidar que el espíritu de nuestro bebé está aquí junto a nosotros durante toda la gestación, viéndonos, escuchándonos y sintiendo todo lo que nosotras sentimos, hacemos, pensamos… sobre todo si es acerca de él. Debemos ser conscientes de lo necesario que es que les trasmitamos todo el amor que seamos capaces de dar para que, además de sentirse bienvenidos y queridos, tengan un buen equilibrio tanto emocional como espiritual y de esta manera estaremos ayudándoles, en gran medida, en su correcto desarrollo físico dentro de nuestro cuerpo.
Según va transcurriendo el embarazo, el bebé va creciendo y desarrollándose física y mentalmente. Es muy importante el contacto con él, hablándole, enviándole sentimientos de cariño y sobre todo actuando de una manera correcta, moralmente hablando, pues como he mencionado anteriormente, su espíritu nos acompaña durante todo este tiempo y está aprendiendo constantemente de todo lo que hacemos. Es esencial también, intentar mantener el hogar dentro de una vibración elevada y una buena sintonía, haciendo con esto que los buenos espíritus estén a nuestro alrededor y de esta manera también envuelvan a nuestro preciado futuro bebé.

A medida que van pasando los meses, el espíritu se va ligando cada vez más al cuerpo físico, el adormecimiento cada vez es mayor hasta el momento del nacimiento y durante todo este periodo el espíritu se encuentra más o menos como nos encontramos nosotros, los encarnados, durante el sueño del cuerpo.
Se va acercando el momento del nacimiento y sus ideas y recuerdos del pasado se van, poco a poco, borrando. Las facultades que le son propias las irá desarrollando después del nacimiento, gradualmente, a medida que sus órganos se desarrollan y su espíritu se va acoplando del todo, cosa que no sucederá totalmente hasta la adolescencia.

A los nueve meses llega el momento del parto y es justo aquí, en el mismo instante en que nuestro pequeño sale al mundo, cuando se completa la unión del espíritu con su cuerpo físico. Esta unión, como he dicho es completa, aunque muy débil y es a partir de ahora que el espíritu comienza su acoplamiento. Ahora sólo queda, por nuestra parte, darle todo el amor que seamos capaces y asistirles en su nueva reencarnación, en la que tendrán que aprender, pasar alegrías y penas… Nosotros como padres deberemos ayudarles a progresar.

Yolanda Durán.
Centro espírita Entre el cielo y la Tierra.