sábado, 31 de agosto de 2013

Suicidio y Espiritismo


Una de las primeras cosas que podemos preguntarnos con respecto a este tema es ¿qué es lo que lleva a las personas a tomar este tipo de decisiones?

Son muchos los motivos que hacen que se tome esta resolución, pero la razón más habitual suele ser un acto de fuga. La persona necesita huir de una determinada situación y se encuentra dominada por la angustia, la ansiedad, sintiendo que no hay otra salida y viendo en la muerte el fin de todos sus sufrimientos.

Asimismo, ocurre con frecuencia que cuando la persona se encuentra sumido en este tipo de pensamientos, vibra en una frecuencia energética muy baja, en la que, sin pretenderlo, atrae a su lado a determinados espíritus afines a sus sentimientos que fomentan este estado y que acaban insistiéndole en la idea del suicidio. La situación que se produce viene a ser como si alguien a nuestro lado nos sugiriera al oído constantemente la idea de que la muerte nos librará de la angustia y del sufrimiento que estamos padeciendo y que, por lo tanto, no merece la pena continuar viviendo. No obstante, aunque toda esta situación es real, no debemos olvidar que las influencias espirituales no nos eximen de responsabilidad en las cosas que vayamos a cometer, ya que el espíritu que está al lado no obliga a la persona a suicidarse, tan sólo se lo sugiere. Siempre la víctima es dueña de sus actos.

El suicidio, al contrario de lo que mucha gente piensa, tiene muchas y terribles consecuencias. La primera con la que se encuentra quien realiza este acto es ver que no ha puesto fin a su vida. El espiritismo nos enseña que nuestra existencia no termina con la muerte, la persona continúa viviendo y con el agravamiento de ver sus problemas acentuados. Son muchas las comunicaciones de espíritus que cometieron suicidio en las que nos cuentan como reviven una y otra vez el momento de su muerte, sintiendo dolores constantes, como una pesadilla de la que no consiguen salir. En este sentido es importante saber que, en muchos de los casos, la cantidad de fluido vital que tenemos en el momento de la muerte determina la duración de dicha expiación, es decir, que las personas jóvenes están más tiempo reviviendo los tormentos de su suicidio. En el libro “El Cielo y el Infierno” de Allan Kardec podemos encontrar el testimonio de algunos espíritus que cometieron este acto contra sí mismos y que describen su terrible experiencia. Tenemos, entre otros, el caso de Francisco Simón Louvet, que se arrojó desde lo alto de una torre y siente cómo se le repite la dura y dolorosa escena sin descanso.

Pero, además de todo esto, el ponerle fin a la vida conlleva consecuencias físicas que afectan al periespíritu y que después se verán reflejadas en el cuerpo físico en vidas sucesivas. Cuando nos suicidamos, el periespíritu, que es el cuerpo sutil que une nuestro espíritu con el cuerpo físico y que interactúa con nuestros pensamientos y acciones, se ve afectado de manera dramática regresando al plano espiritual con una herida coincidente con el área que nos hayamos dañado.

Cualquier tipo de suicidio afectará siempre la zona correspondiente en el periespíritu, con sufrimientos que permanecerán durante bastante tiempo ya que, como he dicho anteriormente, las victimas del suicidio reviven el momento de la muerte. Por ejemplo, la persona que se ha suicidado disparándose un tiro en la cabeza sentirá el impacto de la bala atravesándole el cerebro incesantemente; si la persona decide suicidarse quemándose experimentará fuertes dolores constantes.

Igualmente sufrirán consecuencias las personas que intentan suicidarse sin conseguirlo, ya que, todo acto de violencia contra nosotros mismos tendrá repercusiones en el periespíritu generando problemas que se manifestarán de manera física y psíquica.

De esta manera, lo mismo sucede en los casos de suicidio inconsciente. Con esto me refiero a cuando la persona no es consciente de que determinado comportamiento, hábitos, forma de vida… pueden dificultar y acortar la misma. Estoy hablando de las personas que desencarnan a causa de, por ejemplo, un cáncer de pulmón provocado por el tabaco, muertes derivadas del alcohol, las drogas, accidentes mortales de tráfico debido al exceso de velocidad, etc. y que tendrán consecuencias en los mismos órganos que han sido dañados.  Un ejemplo claro de este tipo de suicidio lo encontramos en el libro “Nuestro Hogar” de Chico Xavier, donde André Luiz nos cuenta, al principio del mismo, cómo fue su entrada y posterior permanencia en el mundo espiritual después de morir tras llevar una vida completamente materialista, siendo muy egoísta y sin pensar para nada las consecuencias que podía traerle no cuidar su propio cuerpo.

Gracias a la doctrina espírita y a las informaciones de la espiritualidad, sabemos que cuando desencarnamos, vamos a un lugar en el mundo de los espíritus, acorde a nuestro grado de moralidad y afinidad, por lo tanto, las personas que se suicidan tienden a agruparse en las mismas regiones aunque no permanecen allí durante el mismo tiempo. En el libro “Memorias de un Suicida” de  Yvonne A. Pereira encontramos una clara descripción de cómo suelen ser estas zonas. De todas maneras,  hay muchos factores que determinan esto, el tipo de suicidio, los motivos, influencias espirituales, grado de conocimiento… cuanto más consciente se es de los actos cometidos más tiempo se permanece en esas áreas.

Del mismo modo, también tenemos conocimiento de que a esos mismos lugares se acercan espíritus protectores que actúan a modo de médicos y que en cuanto ven que los espíritus suicidas que allí habitan tienen condiciones favorables para ser ayudados, habiendo superado las perturbaciones más exageradas, los recogen inmediatamente.

Para corregir este grave error que es el suicidio, la persona que lo cometió tendrá que reencarnar para reajustar y reequilibrar dicha equivocación. Las lesiones periespirituales repercutirán en su cuerpo físico produciendo muchos padecimientos y complicaciones. Si la persona se suicidó ahogándose tendrá enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio; si ingirió veneno los problemas estarán en el aparato digestivo… Normalmente serán enfermedades que se desarrollarán desde la más tierna infancia y donde los médicos enfrentarán grandes dificultades para poder erradicarlas, si es que lo consiguen.

Para terminar, transcribo un mensaje del espíritu Emmanuel, sacado del libro “Religión de los Espíritus” escrito en psicografía por Chico Xavier:

“El Suicidio.
En el suicidio intencional, sin los atenuantes de la enfermedad o la ignorancia, se debe considerar no solamente el problema de la infracción a las Leyes Divinas, sino también el acto de violencia que el ser humano comete contra sí mismo, a través de la premeditación más profunda y del mayor remordimiento.
Atormentada por el dolor, la conciencia despierta en el nivel de sombra al que se precipitó y debe soportar compulsivamente las compañías que eligió para sí misma, durante el tiempo indispensable para la adecuada renovación.

Sin embargo, los resultados no se circunscriben a los fenómenos del sufrimiento íntimo, porque surgen los desequilibrios consecuentes en las sinergias del cuerpo espiritual, con necesidades de reparación en existencias próximas.

Es así que luego de un determinado tiempo de reeducación en las regiones de trabajo fronterizas a la Tierra, los suicidas son habitualmente conducidos otra vez a la internación en el medio carnal, en un régimen de hospitalización dentro de la celda del cuerpo, que refleja sus penurias y angustias en forma de enfermedades e inhibiciones.

Fácil nos será entonces identificarlos en la cuna donde vuelven a la vida, sugiriendo la expiación en la que se resguardan.

Los que se envenenaron, según los tóxicos de que se valieron, renacen con afecciones valvulares, malestares del aparato digestivo, enfermedades de la sangre y disfunciones endocrinas tanto como otros males de etiología imprecisa; los que incendiaron su propia carne padecen los ardores de la ictiosis o el pénfigo; los que se asfixiaron, sea en el lecho de las aguas o con las emanaciones de gas, muestran procesos mórbidos de las vías respiratorias, como en el caso del enfisema o los quistes pulmonares; los que se han ahorcado son portadores de dolorosos disturbios del sistema nervioso, como las neoplasias diversas y la parálisis cerebral infantil; los que se destrozaron el cráneo o entregaron su propia cabeza a las ruedas destructoras, experimentan desarmonías de la misma especie, en especial las que se relacionan con el cretinismo, mientras que los que se arrojaron desde gran altura reaparecen como portadores de los padecimientos de la distrofia muscular progresiva o de la osteítis difusa.

Según fuera el tipo de suicidio, directo o indirecto, surgen las distonías orgánicas derivadas, que corresponden a diversas calamidades congénitas, incluso la mutilación o el cáncer, la sordera, la mudez, la ceguera y la locura, que representan la terapia providencial para la cura del alma.

Junto a tales cuadros de prueba regeneradora, funciona la ciencia médica como misionera de la redención, que consigue ayudar y mejorar a los enfermos, de conformidad con los créditos morales que alcanzaron o según el merecimiento de que dispongan.

Cuida pues la existencia como un don inefable, porque tu cuerpo siempre es un instrumento divino, para que en él aprendas a crecer hacia la luz y a vivir para el amor, en relación con la gloria de Dios.”

Yolanda Durán.
Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra.

Obligada capacitación de los espíritas



En los tiempos actuales, después del llamado Siglo de Oro de las ciencias, Dios nos envió la Ley de Instrucción y los espíritas deben cumplirla para ayudar a la Tierra a ascender en la Escala de los Mundos.
Para todos aquellos que de una forma u otra estamos vinculados a la Doctrina Espírita, es importante recordar el Item. 5 del Capítulo VI de “El Evangelio según el Espiritismo” donde El Espíritu de Verdad nos da las pautas a seguir, transmitiéndonos: “¡Espíritas! Amaos, he aquí la primera enseñanza; Instruíos, he aquí la segunda.”

Al instruirnos nuestra creencia se fortifica y crece en la “Ley eterna del Progreso”. El capacitarnos es “obligatorio”, porque tenemos un compromiso que hemos asumido, un deber que cumplir, ya que hemos sido llamados para ser trabajadores del Padre. Por ello al igual que los cimientos son indispensables en cualquier edificación, es necesaria nuestra formación doctrinaria a través del estudio y la investigación. Debemos alimentar nuestro espíritu con los conocimientos que están ahí y que la Espiritualidad nos ha proporcionado.

Los hebreos estudiaban minuciosamente la Ley Antigua, que está en el Viejo Testamento. Los cristianos estudian la Ley Nueva, que se cita en el Nuevo Testamento. Los espíritas, que son los cristianos renacidos del agua y del espíritu, deben estudiar las obras de Kardec, que forman la Codificación del Espiritismo. La Nueva Revelación anunciada por Jesús.

Claro está que el espiritista no precisa ser un sabio. Sería bueno que todos pudiésemos serlo, pero eso es imposible y sería contrario a la propia Ley de Evolución. Cada uno de nosotros tiene ya su rumbo evolutivo a seguir. Pero si no precisa ser sabio, tampoco debe ser ignorante. ¿Cómo él va a mantener su fe y con ella auxiliar a los que sufren la ceguera del ateísmo, del materialismo o de la más simple duda? Con artículos de fe nadie convence a nadie de la verdad espiritual. Estamos en la edad de la razón, en la fase racional de la evolución humana. Tenemos que cimentar nuestra fe en el conocimiento, si queremos que ella sea una luz para todos y no apenas una lamparilla de uso particular.

No podemos cerrarnos en nuestra cómoda ignorancia. Los que quieran permanecer en el Espiritismo deberán instruirse, libertándose de sus falsas ideas, de sus conceptos anticuados, de sus errores. Sin instrucción no podemos cumplir el mandato de amor al prójimo y del amor a Dios. ¿Pues, cómo amar a Dios sin comprenderlo, sin tener idea de su grandeza y naturaleza inteligente? ¿Y cómo amar al prójimo sin ayudarle a comprender, a esclarecerse de las supersticiones, de las mentiras, de los falsos juicios?

Los grandes misioneros que de tiempo en tiempo renacen en la Tierra, con el fin de activar el progreso y la evolución de las criaturas y del mundo, en todas las áreas del conocimiento humano, fueron hombres comunes. Nada había en Sócrates, Pitágoras, Arquímedes, Galileo, Francisco de Asís, Teresa de Ávila, Vicente de Paúl, Newton, Mozart, Darwin, Allan Kardec, que los diferenciase de los demás, sino la responsabilidad y la fidelidad con que desempeñaron sus misiones.

Es evidente que cada cual tiene su propia medida. Unos podrán instruirse más que otros. Unos tendrán mayores posibilidades, otros menos. Pero aprenderán lo suficiente para enseñar a los que saben menos.
Todo espírita puede y debe instruirse. Cada cosa viene a su tiempo, y por tanto, de acuerdo con su época. No es suficiente decirse espírita o cristiano, sino que hay que probarlo en la práctica. Kardec ya lo dijo: “Solo se consideran adeptos los que ponen en práctica sus enseñanzas”.

Ya para concluir y volver al origen del título de este artículo, recordemos la comunicación que el Espíritu de Joana de Angelis a través de la psicografía de Divaldo Pereira Franco en “Invitaciones de la Vida”, en su capítulo “Invitación al estudio” nos recomienda para protegernos de los peligros generados por la gran variedad de ataques psíquicos que recibimos a nuestro alrededor…

“Por lo tanto, más que nunca se presenta la necesidad consciente del estudio espírita como vehículo de liberación de la conciencia y ruta iluminativa en el viaje de la evolución.

El estudio espírita conduce al discípulo al esclarecimiento que es la base segura, condición principal para alcanzar la paz.

La Doctrina Espírita, siendo portadora de las informaciones que ofrecen seguridad y armonía íntima, requiere estudio y reflexión, para asimilarla mejor y más fácilmente vivirla.

Profundizar en su análisis, dedicar algún tiempo del día, o de la semana, al estudio frecuente, a fin de impregnarte de la convicción y renovación indispensables a la preservación con el cual despertarás más allá de la vida orgánica.

Examina el conocimiento general a la luz del Espiritismo y asimilarás mejor las conquistas de los días modernos, despertando definitivamente para la vida mejor, curado de las antiguas heridas impresas en el espíritu y así, ascenderás más allá y por encima de las vicisitudes.
Kardec se hizo profesor para ayudarnos a estudiar y reflejar las sagradas lecciones del deber y de la caridad que son las metas de nuestra real liberación”.

Juan Miguel Fernández Muñoz
Presidente de la Asoc. de Estudios Espíritas de Madrid

Aburrido en la propia vida



¿Cuál es la necesidad de carácter más urgente en la vida? ¿Sabes contestar a esta cuestión de forma inmediata?

Unos podrán decir: la necesidad más urgente es comer o trabajar, pagar las cuentas, tener un hogar, o más bien todas a la vez; esas podrían ser sin duda algunas entre tantas respuestas diferentes a las que se puede llegar con la pregunta planteada. ¿Pero será la respuesta acertada?

Conseguir el triunfo real es ser feliz. ¡La felicidad no depende de nadie más que de uno mismo! Tener éxito implica focalizar los objetivos de la vida en la realidad espiritual y así lograr lo que hemos venido a  hacer realmente en la Tierra. Todos, con raras excepciones, estamos aquí por nuestra inferioridad moral e intelectual.

Hay sin duda innúmeros caminos y cuestiones ontológicas para llegar a comprender la vida, sin embargo el Espiritismo expresa la Educación integrando el alma humana en los patrones Divinos.

La Doctrina Espírita, con su grande y útil objetivo de carácter Divino, llega hasta nosotros a través de las mentes de los buenos Espíritus para dar un empujón necesario al progreso, como fuente desbordante de aprendizaje, cuyo meollo es una enseñanza profunda de valores y conceptos que nos envuelven en conocimientos nuevos. Las enseñanzas que el Espiritismo nos brinda facilitan de manera amplia la comprensión de las Leyes Divinas, funcionando como un frontispicio que ilumina a la Humanidad en sus tinieblas, horadando en las oscuridades de todo aquel que lo desea, mostrándole la forma, los medios y el camino para clarificar su propio ser aún muy lóbrego en relación a su moralidad.

Una vez hayamos tenido acceso a sus contenidos, el hombre debe asimilar la información, practicando lo que ha aprendido para ser verdaderamente un ser humano mejor. No basta solamente trabajar para comer, pagar las cuentas, crear un hogar, etc. (tareas de la vida material) o acudir a un centro espírita, leer los libros, asistir a conferencias, venir a reuniones de confraternización de forma esporádica (teniendo una espiritualización superficial).  Se hace inaplazable que el ser humano interiorice las verdades espirituales, comprendiendo los deberes a los que todo espíritu está sometido, realizando la mudanza de actitud esperada por el Educador Divino en nosotros.

Lo primero que se debe plantear en un análisis imparcial de la vida es qué felicidad deseo, la material que es finita o la espiritual que es perenne. Para obtener el bienestar espiritual uno debe corregirse y enderezarse. ¡Crecer es una decisión que marca la diferencia! Si buscamos el camino de la fortaleza espiritual, fijando la mirada en ideales sublimes, cuando realmente direccionamos todos los esfuerzos en la elevación moral enriqueciéndonos en valores del espíritu, todo lo demás viene por añadidura, no lo superfluo, sino lo necesario. Siempre estamos en busca de más y más cosas materiales que satisfagan nuestras necesidades. ¿Pero serán necesidades reales o ficticias que nos impulsan a la complacencia de nuestros caprichos más íntimos? El bienestar material es vulnerable, endeble y provisorio, siendo hecho de materia más densa, no perdura en la distancia temporal.

Los buenos espíritus nos brindan a través del entendimiento de lo que propone el Espiritismo todo lo necesario para el fenómeno de la madurez del espíritu, y nos muestran además que la materia es un medio, no el objetivo o el fin a alcanzar en la vida de encarnado.

¿Cuántos se sienten aburridos en la propia vida, sin metas ni objetivos? Anhelantes, infelices, acomodados, hastiados en una eterna veleidad de propósitos efímeros sin saber qué hacen aquí. Recordad que las acciones realizadas cotidianamente son las mejores intérpretes de los pensamientos del hombre, y los pensamientos construyen el futuro, si la atención de la vida está enfocada a una meta errónea es bueno que sepas que invariablemente la infelicidad visita el alma insatisfecha.

Algunos podéis decir <>, sin embargo, la mayor sorpresa de la muerte carnal es la de colocarnos cara a cara con la conciencia, que de frente muestra el tiempo perdido. Por lo tanto,  cotejar las emociones inferiores ante la conciencia escogiendo el buen camino asegura la dicha, quien deja el cultivo ennoblecedor de sí mismo abandonado permite que las malas hierbas de sus imperfecciones asuman el control de su alma.
La respuesta a la pregunta que empieza este artículo es fácil. ¡Lo que más urge es la concienciación de quiénes somos! Somos espíritus inmortales y el desarrollo de las ideas morales hará que el progreso no se quede restringido a la ciencia y a la intelectualidad ayudando al hombre en su camino eterno. Venimos a crecer, en moralidad con el amor y la caridad; en lo intelectual con el conocimiento y con ello procurar influir positivamente en todas las almas que podamos. ¿Pero cuántos estamos dispuestos a ello? ¿Cuántos nos encontramos habilitados de voluntad para superarnos en nuestros desvíos de conducta, con la fuerza necesaria para emplear el mejoramiento espiritual al que nos propusimos? Lo arduo del camino estrecho es conseguir resistirse a no caer en el ancho. Si venimos a reeducarnos urge corregirnos, ésta es la necesidad más imperiosa de la vida. Modificándonos todo el entorno se modificará, pues el destino es ser feliz y la felicidad resume todo lo bueno, agradable, verdadero, puro, sano y maravilloso que pueda existir. ¡El hombre renovado en el bien es garantía de futura felicidad!

Cuando uno pretende reconducir su vida, que se encuentra apartada de Dios por las resoluciones que toma, pasa a luchar contra el hombre viejo de su interior, muy guerrero, debo resaltar, y que no se da por vencido a la primera de cambio. Derrotar los excesos propios del atraso espiritual requiere esfuerzo, dedicación, determinación y voluntad férrea. ¿Por qué? Porque es más cómodo, confortable y sencillo seguir haciendo lo que nos plazca, seguir manteniendo las sensaciones que nos causan gozo, deleitándonos en el vicio emocional que nos tienen atrapados desde hace muchas vidas. El ser humano busca aquello que le satisface, que le causa impresión subjetiva u objetiva de poder, alegría, éxtasis, gloria, fama, comportándose caprichosamente consigo mismo, exigiendo de la vida cada vez más las sensaciones aledañas que le devuelvan una y otra vez esa impresión engañosa del éxito esclavizando el alma en ellas. ¡Cuidado! No se recogen las cenizas con la misma facilidad que se esparcen, es preferible empezar desde ya el camino del bien, lo que no se enfrenta voluntariamente se encuentra como destino.

No me refiero aquí solamente a los deseos físicos inmediatos que puedan amainar las ansias de la dependencia de esas sensaciones, sino que expongo sin evasivas todas las conductas erróneas que tenemos en nuestro día a día en el ámbito emocional. En esa categoría se clasifican todas las emociones que violen, menosprecien o expolien algún derecho de nuestro prójimo. En el afán continuo del hombre de ser y tener lo mejor, comúnmente exhibe su prioritario egoísmo usando la ficticia superioridad de uno frente a otro, lo que conocemos como orgullo, para usurpar algún beneficio con fines exclusivos para sí. ¡Estas son las acciones autodestructivas que se deben corregir! Hoy día no es algo ignoto para nadie que la verdadera felicidad está en seguir las directrices de amar al prójimo como a uno mismo y a Dios sobre todas las cosas.

Aún en nuestros días todo aquel que procure la mudanza de actitudes íntimas beneficiando a su prójimo en detrimento de sí, sentirá al principio impedimentos naturales de su propio ser y recogerá invariablemente reacciones adversas de los que conviven con él, puesto que todo cambio genera alguna consecuencia.
Los impedimentos naturales vienen primeramente del propio interior, ya que la tendencia será hacer como siempre se ha hecho, seguir los mismos patrones y estímulos que han sido acumulados a lo largo de múltiples vidas. ¿Estás dispuesto a dejar de ser borrego de las pasiones para tornarte león de la conducta recta? Lograr conseguir el freno de una tendencia viciosa encamina a la virtud, puesto que exige sacrificio y tenacidad en la nueva elección.

Además, hay otra barrera a superar, la social. Muchos amigos y parientes demostrarán una cierta incomprensión, disgusto, negativa o rechazo a las nuevas proposiciones de conducta.  En cierto modo son bastante comunes y esperadas. Por ejemplo, si perteneces a una familia adinerada y avariciosa muy materialista, si deseas compartir algún bien con los menos afortunados no serás bien visto y encontrarás quien que te critique. En otro caso, si tu entorno es formado por personas que gritan, se ofenden o agreden, si decides hablar con calma, tranquilamente, sin alterarte, enseñando el camino de la dulzura, no te será fácil. Los hombres recogerán siempre el fruto de su flaqueza o de su coraje como consecuencia oriunda de los mismos.

Debemos estar preparados porque el cambio para bien encuentra obstáculos y discriminaciones en el camino. No obstante, es necesario persistir y no contabilizar ingratitudes considerándote por ello desafortunado, eres llamado al testimonio del silencio y de la confianza. Ahí está el mérito a conseguir, la persistencia y voluntad decidida traerán muchas bendiciones. Darse al prójimo es seguir la estela de Dios y eso significa estar en sintonía y armonía con el Progenitor Divino.

Es necesario enriquecer la vida con sentimientos de nobleza, con toda armonía, entendimiento, comprensión, colaboración y tolerancia que podamos encontrar en nuestro interior, valores mensurables en la vida del espíritu. Aquel que ve en la existencia un aburrimiento debe analizar crudamente, con exactitud y objetividad su intimidad y constatará invariablemente que no estará realizando su propósito de vida, ni reeducándose en el amor y en la caridad, no estará buscando la verdad en sí mismo, en realidad estará adornando la vida con eludible superfluidad pasajera que no le realizará jamás en su totalidad.

A partir del instante en que comprendemos nuestro deber, cuando nos concienciamos de que venimos a servir y no a ser servidos, que nadie llegará a las esferas superiores sin su consagración al prójimo, podremos por elección individual, insistir y lograr corregir muchos actos mal practicados que no percibimos y que desentonan con las Leyes Morales. La vida está llena de oportunidades para crecer, avanzar y mejorar, basta que quieran verse. Un buen camino para obtener el éxito en el bien es buscar en todos los actos amar, reflexionando siempre en las actitudes y elecciones que tomamos en la vida para conquistar la libertad espiritual. Modificándose para el bien y manteniendo esa actitud cada alborada, ayudarás a tu cambio y al del entorno, facilitando el camino de los demás, trabajando así para Dios y encontrando la felicidad.

Claudia Bernardes de Carvalho
Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra

Ensayo sobre mediumnidad


Para que se produzca una comunicación mediúmnica, es mucho trabajo el que deben realizar nuestros hermanos mentores del plano espiritual. Lo que vamos a exponer puede variar en forma y desarrollo, dependiendo de las dificultades y de los objetivos de cada caso concreto. Describiremos el proceso psico-orgánico necesario, para que se produzca una comunicación a través de Psicofonía consciente (1).

Cada espíritu alcanzó un determinado grado de crecimiento espiritual, por lo que los resultados del trabajo mediúmnico, difieren de individuo a individuo, así como las interpretaciones de la vida son distintas de alma a alma. Mediumnidad es sintonía. Cada espíritu vive entre las fuerzas con las cuales armoniza, transmitiéndolas según las concepciones que caracterizan su modo de ser...

Para el servicio de preparación, primeramente se produce un diálogo entre el mentor y el espíritu comunicante (2). Se le invita a meditar sobre la importancia del acontecimiento y se le recuerda que va a utilizar un organismo neuromuscular que no le pertenece. En la mayor parte de los casos se le conduce, con algunas horas de antelación a la reunión, al lado del médium, a efecto de facilitar el trabajo de armonización vibratoria entre ambos. Lo ideal en este acercamiento, es que se trabaje en una atmósfera confortadora y apacible, pero no siempre es así. Muchas veces las dificultades del entorno del médium, o el propio médium como ser humano susceptible a las vicisitudes o desequilibrios de la esfera carnal, hacen este trabajo todavía más complicado.

El mentor realiza pases magnéticos fortaleciendo el sistema nervioso del médium, tanto en sus fibras nerviosas, como en las células gliales (3). Posteriormente, se forma una especie de cordón fluídico que liga a ambos. Se solicita al espíritu a hablar con el médium con todas sus energías mentales. El médium registra inconscientemente su presencia y su lenguaje bajo la forma de figuración y memorización, aparentemente imaginarias, en la esfera del pensamiento. Este singular dialogo psíquico, ayuda a sintonizar a ambos.

Una vez llegados al recinto de trabajo todos los participantes, comienza la preparación del médium sobre su sistema endocrino. De un modo general, se proporcionan recursos para la normalización de todas sus glándulas. La epífisis, que es la glándula de la vida mental y de la mediumnidad, juega un papel fundamental en el proceso, facilitando, entre otras cosas, la expansión del periespíritu para la conexión de los campos biomagnéticos de espíritu y médium. Capta vibraciones del espectro electromagnético, traduce las emociones de nuestros pensamientos y la energía del mundo espiritual, archivándola e interactuando con el cerebro de las más distintas formas (4).

Para el trabajo magnético de los mentores sobre el sistema nervioso y endocrino del médium, se accionan los centros de fuerza, que están conectados a ambos sistemas del organismo (5).

Posteriormente, comienza la tarea de auxilio a todas las células de la corteza cerebral del médium, a los órganos del lenguaje y a las piezas y músculos del centro del habla, especialmente sobre la región de la glotis (6).

En el transcurso de este proceso, suele dar comienzo la reunión mediúmnica. Con la oración general para el inicio de los trabajos, se logra el efecto de equilibrio vibratorio del ambiente. El médium se aleja de su cuerpo a una distancia variable de algunos centímetros, mientras que, el espíritu comunicante se inclina y se une a el, en un sutil proceso de injerto neuro-psíquico, a la manera de alguien que se asoma por una ventana. Se pueden observar entonces, unos pequeños hilos brillantes que unen la frente del médium, desligado del cuerpo físico, al cerebro del periespíritu de la entidad comunicante. Esto provoca una corriente magnético-nerviosa, a través de la cual el médium le controla. Conocerá las palabras en formación, valorándolas previamente y reservándose el derecho a corregirlo ante cualquier extralimitación. Los impulsos mentales del espíritu, repercuten sobre su pensamiento como resonancia.
El espíritu hace uso del órgano vocal, reviviendo sus propios sentidos al contacto con las fuerzas nerviosas del médium... comienza la comunicación...

Alfredo Alonso de la Fuente

Notas del artículo:
(1) Comunicación de los espíritus por la voz de un médium parlante, también llamada mediumnidad de incorporación.
(2) Exceptuando casos de espíritus sufrientes en procesos de alienación mental, que son llevados a las reuniones totalmente desorientados.
(3) Células que dan soporte a las neuronas, sobre todo en la organización de los niveles de neurotransmisores en las sinapsis.
(4) La pineal forma cristales de apatita. Cuanto mayor es la concentración de estos cristales, mayor es la mediumnidad de la persona, puesto que tiene más facilidad para absorber el campo electromagnético y captar informaciones. Es posible visualizar estos cristales en la tomografía.
(5) Exceptuando el centro de fuerza Coronario, que controla todos los otros centros, que no está vinculado a ningún plexo nervioso, asociándose a todo el encéfalo. Es el centro conectado a la epífisis o pineal.
(6) En nuestro cerebro, las células nerviosas de la corteza motora primaria están directamente conectadas con las células que causan las contracciones musculares de nuestro cuerpo. En el hemisferio izquierdo, se encuentra el Área de Broca, donde reside la capacidad del habla. Esta región de Broca, está comunicada con la porción de la corteza motora primaria que controla los músculos de los labios, la lengua y la garganta.

¿Justicia?


Regla de Oro que ya fue recibida por todos los pueblos desde la antigüedad, con el distintivo genérico: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran”.

Este sentimiento natural que hace que nos rebelemos ante la más pequeña de las injusticias, no es creado a través del progreso moral, sino que lo desarrolla, ya que fue puesto, por la Divinidad en el corazón de los hombres, como una Ley Natural.

Sin embargo, las pasiones que se unen a ese sentimiento de rebeldía, tienen la capacidad de desvirtuarla, pudiendo ser apreciada desde un punto de vista falso.

La Justicia basada en el respeto a los derechos de cada uno, está determinada de dos formas: “la ley natural y la ley humana”.

Así pues, el derecho que los hombres establecen no siempre es conforme a la justicia.
Tomemos como ejemplo aquella, establecida en La Edad Media o en la época de Moisés… Vistas a los ojos de hoy día, son crueles. Sin embargo, para su época, y a través de la mira de quién la aplicaba era justa.

El principio de la ley natural tiene como asesor, a la propia conciencia del hombre. Conciencia otorgada para la reflexión en los momentos críticos, en los cuales, la persona debería exponer ante sí la Regla de Oro, anteriormente expresada.

La vida en sociedad, que dispone derechos y aplica deberes recíprocos, requiere del respeto ante los semejantes. No obstante, en la mayoría de las situaciones, nuestro orgullo nos incita a servirnos de revanchas que producen desconciertos y desasosiegos.

Cuando hablamos de justicia, debemos tener presente la asistencia del amor. ¿De qué forma sino podríamos ser benevolentes, indulgentes con las imperfecciones de quienes nos rodean?

Sí, es cierto que perdonar a aquél que nos ha dañado en lo más íntimo, que nos ha arruinado o nos ha arrebatado la vida de un ser querido, es prácticamente una misión imposible. Para ello, y con la intención de reformarlo, el la sociedad dispone de cárceles, reformatorios, psiquiátricos…

No obstante, si nos remitiéramos a la ley de reencarnación, y a través de ella, a la comprensión de que todos somos seres en evolución, que progresamos a través de experiencias propias en las distintas existencias, y que en esas vidas, seguramente, hemos cometido actos de barbarie que probablemente hemos deseado se nos perdonaran, probablemente, la elección sería la de buscar el origen y el motivo que conlleva a una persona a realizar acciones que van en contra de los derechos del prójimo. Sólo, actuando así, podríamos darnos cuenta de que la venganza siempre nos coloca por debajo de aquellos que nos hirieron, mientras que ayudarles nos libera y nos hace crecer.

No se trata de querer a quien nos ha dañado, como queremos a alguien de nuestra familia, pero sí de devolverles bien por mal.

Ampliando nuestra visión a vidas pasadas podríamos comprender que en la mayoría de las ocasiones, recogemos aquello que sembramos, ya que los espíritus que tienen la capacidad de elegir una nueva encarnación, solicitan en  ella aquellas circunstancias que le sirven para reparar ofensas cometidas.
Enmanuel a través de la psicografía(*) de Chico Xavier nos da ejemplos como el siguiente:

“En los obstáculos de la vida social dolorosa y difícil, recuperas exactamente los impedimentos que montaste en el camino ajeno, para que llegues a labrar en el santuario de tus propias fuerzas, el respeto preciso para con la tarea de los otros”

Así, teniendo en cuenta motivos como éste, el hecho de aplicar justicia sin amor, puede convertirse en un arma de la violencia.

Del mismo modo, emitir juicios sin saber el porqué del comportamiento de cada ser, también implica una falta de respeto por los derechos de aquellos a quienes se juzga, ya que no podemos captar la causa del dolor que los envilece.

Deberíamos pues, trabajar en nuestras imperfecciones. Primero a nivel individual, para que así, obtenga después su reflejo a nivel colectivo, y poder alcanzar una justicia natural. Como dice Enmanuel(*): “La justicia que prescinde del amor, es como tierra sin agua.”

Ana Mª Sobrino Talavera*Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra.

(*) Libro "Religión de los Espíritus", Chico Xavier.

Biografía de Gustave Geley



Gustave Geley nació el 13 de abril de 1868 en Monceau-les-Mines, región industrial de la Borgoña francesa. Abandonó su tierra natal y a su regreso de Suiza se estableció en Lyon, donde comenzó sus estudios de medicina. Ingresó en la Facultad de Medicina de Lyon donde cursó sus estudios en forma  brillante y los coronó con una tesis de grado titulada "Las aplicaciones periféricas de ciertos alcaloides o glucósidos", por la que recibió el premio máximo de su facultad. A los 28 años de edad comenzó su práctica médica como interno del Hospital de Lyon, y para ese entonces ya estudiaba con pasión los fenómenos psíquicos para-normales, siendo miembro de la Sociedad de Estudios Psíquicos de Ginebra, interesándose también por el Espiritismo, extendido por Francia y otros países de Europa.
En 1897 publicó, bajo el pseudónimo de Dr. Gyel, su primera obra titulada:"Ensayo de revisión general y de la interpretación sintética del Espiritismo". En 1899 apareció su obra "Ser inconsciente, ensayo de síntesis explicativa de los fenómenos oscuros de la psicología normal y anormal", en la que formuló conclusiones netamente reencarnacionistas. Desde 1912 hasta 1915 realizó importantes experiencias con diversos médiums, en los que aplicaba estrictamente el método científico, reportandole fama internacional. Con el conjunto de datos obtenidos deducía una posible respuesta; examinaba todas las teorías ya formuladas sobre ese punto, las analizaba aceptándolas o no; escogía las que primasen conclusiones sobre su procedencia; por último las confrontaba, procuraba mostrar los pros los contra y finalmente, sacaba conclusiones.

Su alto nivel profesional y su actividad responsable lo hicieron merecedor de la designación como Secretario del Gabinete de la Comisión Sanitaria de Higiene de las Naciones Aliadas, durante la guerra de 1914 a 1918.

En 1919 renunció a su ejercicio de la medicina para convertirse en el director del Instituto Internacional de Metapsíquica de París. En la actualidad es uno de los investigadores metapsíquicos más recordados por su investigación en el área de la mediumnidad física, especialmente con los médiums Eva Carrière, Stephan Ossowiecki, Jean Guzik, y Franek Kluski.

En 1920 fundó el Boletín del "Instituto Metapsíquico Internacional", luego convertido en "Revista Metapsíquica", donde se publicaron los artículos de eminentes estudiosos como Ernerto Bozzano, Gabriel Delanne y Charles Richet entre otros.
Experimentación científica

"Las materializaciones más notables que yo mismo he observado son los producidos por Eva en mi laboratorio durante tres años consecutivos durante los meses del invierno de 1917-1918 ",  escribieron Geley.

"En las sesiones de espiritismo bi-semanales en colaboración con Madame Bisson, el Médico Inspector General M. Calmette, M Jules Cortesano y M. LeCour, se obtuvo una serie de registros del mayor interés. Hemos visto, tocado y fotografiado representaciones de cabezas y rostros formados a partir de la sustancia original (ectoplasma). Estos fueron formados bajo nuestros ojos. A veces, se produjeron mediante la emisión de un hilo de sustancia sólida saliendo del médium, otras veces progresivamente a partir de una niebla de sustancia vaporosa condensada frente a ella o al lado.”(1)

Geley hizo hincapié en que los experimentos se realizaron bajo un estricto control. Fueron encerrados en su laboratorio, donde nadie había tenido acceso anteriormente al experimiento. Eva C. estaba completamente desnuda bajo la presencia de supervisoras su confianza, y seguidamente era vestida con una ropa apretada, cosida en la espalda y en las muñecas.

El cabello y la cavidad de su boca eran examinadas tanto por él mismo y sus colaboradores antes y después de las sesiones de espiritismo. Eva C. se echó hacia atrás, ante la silla de mimbre en el gabinete, manteniendo sus manos siempre a la vista completamente fuera de las cortinas, la habitación siempre muy bien iluminada todo el tiempo. "Yo no digo simplemente: No hubo trucos, digo ‘No había ninguna posibilidad de engaño", subrayó Geley.

"Casi todas la materializaciones tuvieron lugar bajo mis propios ojos, y he observado la totalidad de su génesis y desarrollo ".(2)

Dr. Charles Richet, que fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1913, asistió a muchas de las sesiones de espiritismo en el laboratorio de Geley. "Puedo decir exactamente lo mismo ", Richet secundando a Geley respecto sus comentarios de que no había posibilidad de fraude.(2).
Geley describe el proceso necesario para obtener materializaciones comenzando con la inducción al médium en un  estado hipnótico ligero, no lo suficientemente profundo como para alcanzar el olvido de su personalidad normal.

El armario era para proteger a la médium en trance de las influencias perturbadoras y de la acción de la luz, el resto de la habitación tenía suficiente luz con fines de observación. Los fenómenos a veces aparecían después de unos pocos minutos, pero otras veces se necesitaba más de una hora. "Ellos siempre empezaban por sensaciones dolorosas en el medium", explicó Geley. "Ella suspira y gime de vez en cuando al igual que una mujer dando a luz. Estos lamentos tienen su auge en el momento en que comienza la manifestación, disminuyendo o censado posteriormente cuando las formas están completas".(1)

Aunque Richet y el inglés Sir William Crookes, ambos, habían observado materializaciones completas, Geley sólo presenció materializaciones parciales con Eva C.

"Yo no tengo, por desgracia, observados fenómenos de materializaciones completas, pero, por otro lado, he visto con mucha frecuencia representaciones completas de un órgano, como un rostro, una mano o un dedo", explicó Geley. "En los casos más completos el órgano materializado tiene toda la apariencia y las funciones biológicas de un órgano vivo. He visto dedos admirablemente modelados con sus uñas; he visto manos completas con huesos y articulaciones; y he visto una cabeza viva cuyos huesos yo podía sentir bajo una espesa masa de pelo. He visto rostros humanos vivos y bien formados ".(3)

Como Geley llegó a entenderlo, estas materializaciones incompletas eran resultado de la insuficiente capacidad por parte del médium. "Para construir en pocos segundos un órgano o un organismo biológico completo - para crear la vida - es una hazaña metapsíquica que puede ocurrir, pero que rara vez se produce con resultado perfecto", explicó. "Es por eso que la gran mayoría de las materializaciones son incompletas, fragmentarias, defectuosas, y muestran lagunas en su estructura ... pero en estos intentos encontramos casi siempre las marcas del poder creador, la firma de la vida. En estas formas rugosas el enigma de la vida universal - las relaciones entre la Idea y la materia - se revelan en el esplendor de su belleza".(3)

Eva C. también produjo algunos fenómenos mentales. "Ella ha 'leído' automáticamente en una pantalla imaginaria, como la de un cine, páginas de la filosofía", añadió. "Estas producciones automáticas no tenían relación con sus capacidades normales y conocimiento, superando en gran medida estos últimos. Esto fue muy interesante, pero durante este período de su mediumnidad la facultad ectoplásmica desapareció ".(3)

Materializaciones similares se obtuvieron con Franek Kluski, escritor y poeta polaco de 50 años de edad. Con Kluski, sin embargo, Geley decidió ver si podían obtener moldes de parafina de las manos materializadas. Geley y sus colaboradores colocaron un recipiente de cera de parafina en el laboratorio en el que se llevaron a cabo los experimentos. Se pidió entonces a la "entidad" materializada hundir una mano, un pie o incluso parte de una cara en la parafina varias veces. Se formó así una envoltura muy ajustada, que se sumergió en otro recipiente con agua fría. Se obtuvieron nueve moldes en su primera experiencia - siete de diferentes manos, uno de un pie, y el último de una boca y su barbilla. Estos se produjeron en diferentes tamaños, incluyendo la mano y el pie de un niño; y así que estaba claro que no se trataba de las miembros de Kluski y que no había posibilidad de engaño, aunque otros controles descartaron completamente esta posibilidad.
Geley escribió que había manifestaciones que mostraban inteligencia mental, incluyendo comunicaciones mediante golpes. "Uno de ellos nos pidió que cantáramos", informó Geley. "Nosotros cantamos la Marsellesa en voz baja, y esto fue aplaudido por los aplausos en el gabinete oscuro, detrás de la médium."(3)

Sin embargo, Geley concluyó que las "entidades" en esta particular sesión de espiritismo y subsiguientes "no me parecían ser de un alto grado de inteligencia."(3)

Al escribir sobre la mediumnidad en general, Geley rechazó la hipótesis de la segunda personalidad que ofrecieron algunos psicólogos. "En las disyunciones ordinarias, los personajes secundarios que aparecen como consecuencia de la descentralización mental se comportan como usurpadores del lugar del Ser", explicó. "Parecen apuntar hacia la sustitución del gobierno legítimo; ellos se declaran a sí mismos como el verdadero Ser. En mediumnidad, su comportamiento es diferente - Ellos se declaran a sí mismos ajenos al Ser como entidades distintas.

Por lo general, al menos en nuestros días y en occidente, ellos declaran ser los espíritus de los muertos, y dicen que sólo toman prestado del médium el dinamismo vital y elementos orgánicos que ellos necesitan para actuar en el plano material."(4)

Muchos científicos materialistas criticaron a Geley alegando que fue engañado, pero tenía, entre otros, a muchos científicos estimados, incluyendo a Richet, al famoso astrónomo Camille Flammarion, y el renombrado físico Sir Oliver Lodge, quien observó algunos de sus experimentos y validando totalmente su investigación. Sir Oliver Lodge se refirió a las pruebas con parafina como "una demostración permanente de algo inexplicable por la ciencia normal... un prueba material permanente, que puede ser examinada, y que ... son, por así decirlo, un milagro perpétuo".(5)

El 14 de julio de 1924 Geley fallecía en un accidente de avión regresando a París desde Varsovia, donde se estaba llevando a cabo experimentos adicionales con Kluski. Su libro de 1927 se publicó póstumamente

Sus Trabajos

Todo este trabajo quedó documentado en muchos escritos y entre sus obras fundamentales se pueden mencionar: "Ensayo de la revisión general y de la interpretación sintética del Espiritismo" (1897),  “El  ser  inconsciente”  (1899), “Monismo  idealista  y  palingenesia”  (1912), ”Las  correspondencias  cruzadas” (1914),  “La  fisiología  llamada  supranormal  y  los  fenómenos  de  ideoplastia” (1918),  “Del  inconsciente  al  consciente”  (1919),  “La  ectoplasmia  y  la clarividencia” (1924) y "Clairvoyance and Materialization: A Record of Experiments"(postumo, 1927)

1.Geley, Gustavo, "Del Inconsciente al Consciente."
2. Richet, Charles, "30 años de investigaciones psíquicas"
3 Geley, Gustave, "Clairvoyance and Materialization: A Record of Experiments".
4 Geley, "El Ser inconsciente"
5 Berger, Arthur & Joyce, The Encyclopedia of Parapsychology and Psychical Research.


miércoles, 31 de julio de 2013

Editorial - JULIO 2013

Editorial

Queridos lectores.

Vosotros que sois nuestros compañeros de viaje, que nos habéis visto nacer y crecer desde el número uno de nuestro querido periódico, Gracias.

Según la Real Academia de la Lengua Española, Gratitud es: “Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera”.
La gratitud es algo que todo el mundo debería practicar. Tan difícil a veces, pero tan necesario en muchas ocasiones.

Bien es cierto que debemos trabajar por amor al bien, que no debemos esperar recompensa, que cada gota de sudor derramada por el trabajo bien realizado ya es de por sí una alegría. No obstante, en este mundo que habitamos, de expiación y pruebas, es necesario que se siga practicando.

Muchos pensarán que es tan sólo un formalismo, una norma de educación, palabras buenas de corazones fríos. Sin embargo, sabemos que no es siempre así. Las palabras que formulamos provienen de un pensamiento y ese irradia e impregna el alrededor.

"Gracias", esa palabra tan simple que nos enseñan cuando somos pequeños y que a veces olvidamos. Que suprimimos en nuestras conversaciones diarias e íntimas por entender que no es necesario agradecer a las personas que queremos.

Esas siete letras nos acercan al Creador más de lo que creemos. Al pronunciarlas emitimos rayos de luz que impactan sobre la mente receptora y le aportan bienestar. No nos disgustemos si no recibimos respuesta al exteriorizarla, ya que hicimos lo correcto.

¿Por qué no somos agradecidos? Tal vez porque pensamos que aquellos que nos ayudan o nos benefician, están en la “obligación “de hacerlo. Otras veces, porque no sabemos ver esos actos amables y desinteresados o bajo nuestro punto de vista, no son suficientes para saciarnos. Otras, por descuido, falta de tiempo, rutina, etc. pero en el fondo todo son excusas que esconden nuestro Ego.

No dejemos nunca de utilizarla en nuestros actos cotidianos, porque todos necesitamos de ella y todos tenemos algo por lo que agradecer.

Cada mañana, al despertar, tengamos ese primer pensamiento de gratitud por estar encarnados y haber tenido una noche de descanso físico y de vivencia espiritual. Al anochecer, agradezcamos siempre por un día que pasó lleno de oportunidades de progreso.

Todos los días tenemos algo que agradecer o a alguien a quien decirle esa magnífica palabra.
Hoy, que se cumplen siete años de nuestra publicación, queremos daros las gracias a todos, porque sin vosotros nada seríamos.

La redacción.

sábado, 15 de junio de 2013

Deuda moral con el Espiritismo



En las reuniones espiritistas a las que solemos frecuentar, casi siempre se suscita la situación actual del Espiritismo en España.

Un freno muy importante a la labor de introducción de la Doctrina, como todos muy bien sabemos, es la poca receptividad que obtenemos al acercarnos al familiar, amigo, o conocido. En fin a las personas que nos rodean en el día a día y a las que desearíamos hacerles participar de este maravilloso conocimiento que nos envuelve y que alimenta nuestro espíritu.

En la mayoría de los casos nos hemos visto rechazados en el mismo instante de saber que íbamos a hablar de Espiritismo, sin darnos oportunidad siquiera a plantear ningún tema relacionado con él.
En verdad debemos situarnos también en el lugar de estas personas que no conocen la Doctrina nada más que a través de comentarios, reportajes, noticias y bulos aparecidos en prensa, radio y televisión, donde el Espiritismo es confundido y calumniado al mezclarlo con otra seria de actividades ajenas totalmente a él como bien sabemos. Nosotros de no conocer debidamente esta fuente de sabiduría, quizá actuaríamos de forma análoga.

El vocablo “espiritismo”, neologismo creado por Allan Kardec, codificador de la Doctrina de los Espíritus, comprende solamente la doctrina transmitida por los espíritus y con base en eso sus adeptos son denominados espíritas o espiritistas.

El Espiritismo, además de la creencia en Dios, en la inmortalidad del alma, base de todas las religiones, difiere de las demás por fundamentarse también, en la pre-existencia del alma, en las vidas sucesivas o reencarnación, en la comunicación de los espíritus con los hombres y en la pluralidad de los mundos habitados.

La Doctrina de los Espíritus no tiene vínculos de origen africano, fetichismos, otros credos, sectas o rituales de magia, pues no proviene de cualquier forma de sincretismo religioso.
El Espiritismo no es responsable por el uso indebido de la mediumnidad para fines ilícitos y comerciales, una vez que tiene como norma, para todas sus actividades, el “dad de gracias lo que de gracias recibisteis”, recomendado por Jesús.

Si al Espiritismo, bien entendido, se le hubiese dedicado en España, solamente la décima parte del tiempo que se le dedica a otros actos en los que se le relacionan con él, ahora tendría la proyección y la importancia que todos los espiritistas desearíamos y se merece.

Han proliferado últimamente en nuestro País los “videntes” y “futurólogos” que a través de las cartas del Tarot, la bola de cristal, los posos del café, etc. etc., predicen y leen el presente y futuro, siendo estos enmarcados dentro del mundo espiritual.

Y lo peor  de todo ello es que los medios de comunicación colaboran apoyando y aplaudiendo estas prácticas. Incluso en el medio televisivo, donde en la mayoría de los programas dedicados a las típicas entrevistas, existen en espacios fijos y de forma continuada la presencia de estas personas que involucran en sus actividades al Espiritismo.

Quedamos atónitos al ver que inclusive la videncia funciona para aquellos que consultan interesándose telefónicamente por su situación personal o la de su familia. ¿Cómo es posible que personas tan exigentes en otros aspectos de sus vidas puedan caer en estas supercherías?

Debemos recordar también, que en el Espiritismo no se contempla el exorcismo para retirar los malos espíritus. Ni sacrificio de animales y mucho menos de seres humanos. No existen altares, imágenes u otros objetos materiales. Tampoco talismanes, amuletos, oraciones milagrosas, danzas, procesiones y otros actos análogos. No es preciso utilizar el incienso, mirra, humo, velas o sustancias que induzcan a cualquier otra práctica.

Es por ello que desde estas páginas nos dirigimos, con toda humildad, pero con todo derecho, a todos aquellos profesionales que de una forma u otra tienen la tarea de informar a través de sus medios de comunicación sobre estos temas, rogándoles muy encarecidamente que sean ecuánimes y veraces a la hora de realizar sus artículos y entrevistas, informándose debidamente para no seguir atropellando al Espiritismo. Separando la paja del trigo.

No han prestado ninguna atención a la Doctrina Espírita. Es más, la han perjudicado frenando su avance e introducción por el confusionismo que a lo largo de los años, han creado al mezclarla con otras cuestiones.

Deberíamos plantearnos también y muy seriamente, con qué intención esto se realiza, si por desconocimiento o por acatamiento.

Cuando nos hemos dirigido por escrito a los directores de diarios o revistas, reclamándoles rectificaciones sobre noticias aparecidas y mal interpretadas en sus publicaciones, no se nos ha prestado ninguna atención. Obteniendo siempre la callada por respuesta.

Somos un colectivo que no hacemos ruido…que no nos manifestamos… que no protestamos…, quizá es por esto que no interesamos.

Pero lo que si deseamos dejar muy claro y para ello debemos denunciar aquí, una vez más, llamando la atención de todas aquellas personas que de una forma u otra representan a los medios de comunicación, es que la prensa, la radio y televisión de nuestro País, tienen una deuda moral con el Espiritismo.

Pedimos y esperamos de ellos, solamente, un trato de objetividad, situando en su justo lugar la Doctrina Espírita, para que no se la vuelva a confundir más a partir de ahora. Los grupos espíritas de toda España, comandados por la Federación Espírita Española, están siempre a la disposición de todos aquellos que tienen interés por conocer. Conociendo aprendemos y sobre todo podemos opinar con saber.

Juan Miguel Fernández Muñoz
Presidente de la Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

jueves, 13 de junio de 2013

Los dos lados de la vida



Todas las filosofías religiones y culturas, han tratado de explicar y dar forma cada una a su manera el futuro del alma, pero con el espiritismo podemos constatar en primera persona el porvenir. Tras ver como narran sus experiencias los espíritus vemos un abanico con un colorido sin igual; desde los que sufren hasta los que narran una felicidad portentosa, coincidiendo muchos en que no tienen palabras para explicarnos las visiones y sensaciones del otro lado.

Esto lo explica nuestra filosofía con la ley de acción y reacción (recogemos lo que sembramos), solo que la ley divina no suele ser inmediata, por eso podemos ver personas muy buenas que padecen grandes desgracias y otras perversas a las que la suerte parece favorecer. Realmente  desconocemos lo que traen en su archivo espiritual, es decir lo que hicieron en sus vidas pasadas, tal vez la persona muy buena no lo fue tanto y a la persona perversa se le está dando una oportunidad para cambiar su rumbo, entonces nuestro raciocinio al solamente poder ver  esta vida (la actual)  no encuentra explicación a muchas cosas. Así que si conseguimos elevarnos aunque solo sea con el pensamiento y asimilar que lo que nos está ocurriendo en la actualidad es lo mejor que nos puede pasar para nuestro adelantamiento, si podemos enfrentar nuestra situación con resignación y confianza en nuestros guías espirituales y sobre todo en Dios, seremos más felices y relativizaremos nuestras desgracias porque al fin ay al cavo aquí solo estamos de paso nuestra verdadera vida es la espiritual ya que antes de personas somos espíritus inmortales creados por Dios dotados de inteligencia y libre albedrío, con esto no quiero decir que tengamos olvidarnos de todo y llevar una vida de oración o reclusión, estamos encarnados con unas responsabilidades y obligaciones materiales. (Como me dijo en una ocasión un amigo espiritual: Cuidado que no te puedo pagar el recibo de la luz”). Con esto quiero decir que hay que vivir con un pie en la tierra y el otro en el cielo, no hay que dar más importancia a las cosas materiales que a las espirituales pues nadie viene para quedarse aquí. Hay que administrar bien nuestro tiempo que es un regalo divino ya que no sabemos si mañana vamos a desencarnar y debemos aprovechar cada día como si fuera el último en la tierra para que cuando lleguemos allí no tengamos pesar por no haber cumplido algo.

Tenemos cientos de libros que hablan sobre la vida espiritual y cuanto más sabemos más queremos conocer y con todo esto no vislumbramos más que un 10%  quedando deslumbrados. La teoría es sencilla, asimilarla y llevarla a la práctica es otra cosa, nos dicen los espíritus que con la codificación de Alan Kardec  para llevarla a la práctica y asimilarla del todo tenemos para varias encarnaciones y aun así hay quien dice que ya se lo sabe todo y que se le queda corto, esto quiere decir que leyeron pudieron estudiarla pero no la comprendieron. Tenemos un tesoro en nuestras manos, la llave de nuestro porvenir, en nosotros está el dejarla guardada en nuestro bolsillo o intentar abrir la puerta, el comienzo es sencillo: Tratar de ser mejor persona. Todas las religiones tienen o deberían tener esta finalidad y es que el mejorar y el acercarnos cada existencia un poco más a Dios no es patrimonio ni del espiritismo ni de ninguna filosofía, doctrina o religión, de ninguna raza, casta o color de piel.

Profundizar en los dos lados de la vida es una aventura maravillosa que nos hará ser más felices, valorar más a los que nos quieren y a todos los talentos que Dios nos concedió en esta existencia. nuestro destino es la felicidad y enredarnos en laberintos de dolor y sufrimiento retrasa nuestra dicha.
Recogemos lo que sembramos, así que sembremos amor en lugar de dolor y recogeremos flores que cuando florezcan nos brinden colores y paisajes nunca descritos por el hombre, pues la dicha reservada a los justos y buenos es algo que aún se escapa a nuestros sentidos materiales.

Después de las nubes grises siempre hay un sol que brilla. Todos tenemos uno reservado y un centinela que nos llevará a él. Ese centinela es nuestra conciencia, escuchémosla y seamos fieles a ella.

Nunca estamos solos siempre tenemos una mano amiga en los dos lados de la vida. Abramos nuestro corazón y aprendamos a estrechar esa mano.

Javier Gargallo
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

domingo, 9 de junio de 2013

¿Soy espírita?



Espiritismo,. ¿qué es el espiritismo?... Comunicación con los llamados muertos. ¡Qué miedo!! No, no quiero saber nada de eso.

 Y no nos damos cuenta el Espiritismo  con mayúsculas es mucho más que es eso. Es ciencia, filosofía de vida, moralidad.

Es una apertura al gran mundo espiritual.

Es la enseñanza de que somos inmortales e individuales para toda la eternidad. Que mantenemos esa individualidad a través de todos los tiempos abriéndonos un porvenir, un futuro esplendoroso en donde sin duda llegaremos a ser tan humildemente buenos y bellos de alma que podremos estar en paz y disfrutar del equilibrio y armonía del llamado Dios, (ya que por ese nombre le conocemos).

El camino es largo, ya se sabe, pero los amigos espirituales que nos ayudan en esa trayectoria tales como familiares, guías, guías custodios, luces del más allá y que según la escala que vayamos conquistando seremos dignos o no de ser acompañados de “esas Luces”  que Dios nos proporciona.
SI, trabajo. Trabajo de nuestro Ser interior, de nuestra alma, la cual se abre camino encarnación tras encarnación hasta llegar a ser dignos de compartir esa forma de vida espiritual con Dios.

Si pensamos en estas ayudas y de que mundos más avanzados que la Tierra nos esperan para ir disfrutando del AMOR INCONDICIONAL, no nos costaría tanto limar nuestras asperezas interiores…
Erradicar odios, la falta de humildad, incomprensión,… distonías al fin de nuestro interior.

Si con toda humildad de corazón pidiéramos al Maestro Jesús y a Dios en definitiva que nos ayudaran en el caminar, sin duda tendríamos respuesta enseguida de ese Plano Espiritual, pero sin embargo nos estancamos en actitudes malsanas y falta de comprensión al hermano, sea cual sea la ideología que tuviere,..Y así vamos caminando, dando tumbos, y todavía tenemos el valor de llamarnos espíritas.
Dios, Maestro Jesús, ayúdanos no a subir escalones en la fama sino para ir subiendo escalones poco a poco en la realidad espiritual nuestra, interna.

Ayúdanos a cubrirnos de humildad y a mirarnos en los espejos de nuestros hermanos superiores que encontraron el camino ante que yo. ¡Son tantos!, que falta cuartillas para nombrarles a todos…
Miguel Vives, Teresa de Jesús, Amalia Domingo Soler, Allan Kardec…

Maestro Jesús, Padre Eterno. Condúcenos hasta encontrar el verdadero camino ESPÍRITA para estar en las filas en servicio a la humanidad tanto encarnada como desencarnada.
Gracias por dejar expresar a mi alma.

Aurora
CEyDE

sábado, 8 de junio de 2013

¿Tienen ocupaciones los espíritus?



Tenemos la falsa idea de que las almas de las personas, una vez extinguida la vida corporal, sólo tienen dos lugares a los que ir; el cielo, donde están en perpetua adoración al Creador, o, el infierno, donde sufren las penas eternas.

Dejando a un lado esta teoría, que contradice la bondad y misericordia Divina, sabemos que en la Naturaleza todo se eslabona, desde el átomo al arcángel.

Desde que el espíritu es creado, tiene una actividad que realizar, bien de forma consciente, o bien inconscientemente ya que, en ocasiones, es utilizado por espíritus superiores, para la realización de determinadas actividades.

Primero, ejecutan, después, a medida que su inteligencia se desarrolla, ordenarán y dirigirán las cosas del mundo material. No existe diferencia con el desarrollo humano. De niños se aprende a través de las indicaciones de los educadores. Más tarde adquirimos la autonomía de nuestros pensamientos y acciones.

En el ítem 560 del Libro de los Espíritus, nos indican que cada uno de nosotros debe vivir en todos lados y adquirir el total conocimiento de todas las cosas, pero como se dice en el  Eclesiastés, para todo hay un tiempo.

Los espíritus deben recorrer los diferentes grados de la escala para perfeccionarse, ya que la Justicia de Dios  no ha podido dar a unos el conocimiento sin trabajo y a otros sólo a través del esfuerzo.
Los espíritus por la conciencia que tienen de ser útiles, les resulta agradable permanecer en activo. Su actividad es incesante, teniendo en cuenta, que su pensamiento siempre lo está, y viven por él.
No obstante, al igual que los hombres, hay espíritus que permanecen ociosos, que sólo viven para ellos, (no por pasar al estado espiritual, un hombre ocioso pasa a ser un espíritu activo). Sin embargo, más tarde o más temprano se cansan de este estado y el deseo de adelantar les hace sentir la necesidad de ser útiles, siempre que hayan llegado al estado de tener conciencia de sí mismos y gocen de libre albedrío.
Los espíritus que han alcanzado la perfección reciben directamente los mandatos de Dios y se encargan de transmitirlos por toda la Creación, al mismo tiempo que velan por su ejecución. La ociosidad para ellos sería un eterno suplicio.

Hay misiones que pueden realizar en estado errante o encarnados, en cualquiera de ellos su objeto es el de realizar el bien, ayudar a progresar a la humanidad preparando las sendas adecuadas para que determinados acontecimientos se produzcan.

Otros tienen misiones más personales, como asistir a enfermos o afligidos, velar por aquellos en quienes se convierten en sus guías o protectores.

Actividades como cultivar la tierra, son también una misión, porque cada uno es  útil acorde a sus capacidades y necesidad de aprendizaje, y de esta manera progresa según la forma en que desarrolle su actividad.

Cuando un espíritu fracasa en la ocupación que ha elegido deberá recomenzar de nuevo, acumulándosele la reparación del mal que haya ocasionado.
Su influencia sobre nosotros, es considerable, tanto para el bien como para el mal, en virtud de su elevación o de su inferioridad.

Hay que tener en cuenta que todo lo que hace el hombre no es el resultado de una misión para la que estaba predestinado. Con frecuencia es él, el instrumento del que se sirve un espíritu para hacerle ejecutar algo que considera útil. Es el caso de determinados descubrimientos, trabajos artísticos…., ya que durante el sueño del cuerpo, el espíritu encarnado entra en contacto con el espíritu en estado errante.

Del mismo modo, su influencia, para derivarnos por caminos incorrectos, es acentuada.
En las grandes misiones del mundo hay espíritus que se equivocan, difundiendo graves errores, al lado de grandes verdades, sus capacidades son inferiores a la tarea que han emprendido, no obstante, hay que tener en cuenta las circunstancias, porque a veces, una enseñanza en determinada época puede parecer errónea, mientras que en otra más adelantada sería mejor comprendida.
Es de esta forma que podemos comprender que los espíritus tanto en estado  encarnado, como desencarnados, son siempre útiles en la Creación.
Ana Mª Sobrino
(Del Capítulo X, libro segundo del Libro de los Espíritus)

martes, 28 de mayo de 2013

Editorial - Periódico núm. 24

Editorial

       Estimado amigos, podemos estar seguros que el Espiritismo no llega a nuestras vidas por casualidad. A algunos les llega para consolar la pérdida de un ser querido, dándole la certeza de que la vida continua y de que nos están esperando amigos y familiares en el mundo espiritual. A otros les llega como respuesta a sus preguntas filosóficas sobre la vida, Dios, el destino, etc., ante la imposibilidad de dar crédito a los dogmas promulgados por las religiones. Otros, poseedores de la facultad de la mediumnidad, encuentran en él la forma de equilibrar sus facultades y utilizarlas para el provecho de los demás altruistamente. Pero todos, sin excepción, recibimos el Espiritismo, como oportunidad de dar un giro en nuestras vidas, hacia la conducta moral, el estudio y la práctica de la caridad como principal vía de transformación interior.

      Existen dos yugos que soportar. El propio yugo, causa de nuestras deudas con las Leyes Divinas ocasionadas en esta y otras vidas anteriores; y el yugo de Jesús, que tal como él mismo nos dice: “mi yugo es suave y mi fardo débil”.

     Pero no podemos dejar nuestro yugo fácilmente, tenemos nuestra conciencia interior que no nos lo permite sin equilibrar nuestra balanza con méritos ante la Ley.

     Tampoco es sencillo tomar el yugo de Jesús. Nos falta conocimiento y práctica. El Espiritismo nos da el manual práctico del trabajador cristiano. Manual que ya utilizaban los primeros cristianos, cuando recibían fenómenos de voces directas en sus reuniones en la catacumbas; fenómenos de psicofonía con discursos de los buenos espíritus; fenómenos de profecía, clarividencia y xenoglosia (don de lenguas).
Practicar Espiritismo es ser realmente un cristiano interdimensional. Siendo consciente que los espíritus, de toda clase, nos acompañan, nos dejamos inspirar por los buenos y hacemos de ejemplo para los malos mediante la conducta moral. Haciéndonos conscientes del mundo fluídico-energético, aprendemos a donar nuestras fluidos-energías mediante el pensamiento, favoreciendo estados de salud y anímicos. Aprendiendo sobre las capacidades anímicas del ser humano, las desarrollamos para ser instrumentos mediúmnicos humildes, no para adquirir habilidades psíquicas que nos otorguen reconocimiento. Conociendo la reencarnación, nos explicamos las dolencias y pruebas de la vida presente, adquiriendo ánimos para vencerlas ante la certeza de nuevas oportunidades futuras cada vez más próximas a nuestra iluminación.

     Pero el Espiritismo no es para una única vida. Mira en tu interior, si todo lo que aquí exponemos te resulta familiar e internamente es como piensas, amigo muy posiblemente ya fuiste espírita en una vida anterior. Si por el contrario, te llama la atención por su lógica racionalista pero todo es nuevo, aquí tienes la oportunidad de empezar, con este nuevo ejemplar de “El Ángel del Bien”, con nuestro blog http://www.elangeldelbien.com, con todos los números anteriores disponibles, pero sobretodo mediante el estudio de las obras de la Codificación Espírita de Allan Kardec, “El Libro de los Espíritus”, “El Libro de los Médiums”, “El Evangelio según el Espiritismo”, “El Cielo y el Infierno”, “La Génesis” y “Obras Póstumas”, todas ellas disponibles para descargar en la dirección: http://www.espiritismo.es

La Redacción.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Autoamor y otras potencias del alma - Dr. Andrei Moreira



Conferencia impartida el 6 de mayo en el Centro Espírita "Entre la Tierra y el Cielo" 
de San Martín de Valdeiglesias (Madrid)

miércoles, 15 de mayo de 2013

Homosexualidad bajo la optica del espiritu inmortal (Dr. Andrei Moreira)







Conferencia sobre homosexualidad bajo la óptica del espíritu inmortal impartida por 
Dr. Andrei Moreira en el Centro Espírita León Denis de Madrid el 7 de mayo de 2013.

sábado, 9 de marzo de 2013

Espíritas y espiriteros I




"Se reconoce el verdadero espiritista por*su transformación moral y por los esfuerzos*que hace para dominar sus malas inclinaciones."

Allan Kardec, el primer recopilador y gran propagandista del Espiritismo, la encarnación del sentido práctico, como le ha llamado el ilustre Flammarión; Allan Kardec, el que dio a conocer al mundo las enseñanzas de los Espíritus y a quien la generaciones venideras le serán deudoras del más importante paso de la humanidad en el camino del progreso; Allan Kardec, maestro a quien veneramos con el profundo cariño que el más respetuoso hijo pueda tributar a un padre y a quien la posteridad venerará también cuando apreciarse sepa la trascendencia de la sublime y consoladora doctrina, definió bien al verdadero espiritista, que se reconoce por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones.
Al tratar de tal materia en esta serie de artículos, deber nuestro, imperiosa necesidad es invocar ante todo el nombre del que nos enseñó en sus libros y sigue enseñándonos con sus comunicaciones desde el mundo de los Espíritus, a seguir sus nobles tradiciones en el trabajo (que voluntariamente nos hemos impuesto dentro del modesto límite de nuestro alcance) de contribuir al desarrollo y propaganda de las hermosas y consoladoras doctrinas espíritas.
Y esta invocación reviste aquí un doble carácter; es un tributo de agradecimiento y es una deuda hacia el que a porfía se vio combatido por propios y extraños, unas veces tachándole de atrevido hasta la osadía y otras de iluso por sostener doctrinas que jamás había de sancionar la razón. Porque también nosotros, afiliados a las escuelas de los enemigos de Allan Kardec, nos complacimos en arrancar una hoja a su corona; pero felizmente la razón, lumbrera del entendimiento, se hizo paso y hubimos de reconocer la injusticia de nuestra conducta al atacar, siguiendo una fatal corriente nacida entre los espiritistas, al venerable maestro, siquiera porque expuso teorías y vertió ciencia en mayor cantidad de la que podía digerir sus contemporáneos.
Satisfecha esta deuda, que hace tiempo comenzamos ya a pagar, pues que desde hace algunos años todos nuestros escritos espiritistas se han inspirado en la enseñanza de fundador del Espiritismo moderno, entremos en materia, sin temor de ser tan mal juzgados desde luego como aquel lo fue, esperando y confiando en que también se nos hará justicia, aun por los mismos espiriteros a quienes vamos a poner en evidencia, intentando corregirlos, no por virtud de una autoridad de que carecemos, sino por la fuerza del convencimiento llevado al ánimo de nuestros hermanos, que deseamos ver convertidos en espiritistas, a fin de destruir nuestro aforismo: “El mayor enemigo del Espiritismo está en los espiritistas”.
Muchas veces brotaron de nuestros labios estas palabras, pero la pluma no se había atrevido a consignarlas, porque no podía hacerlo sin poner de manifiesto las razones que las fundaban.
En el periodo de lucha que atraviesa el Espiritismo, hemos tenido muchísimas ocasiones de pelear en su defensa midiendo nuestras débiles fuerzas con las de hombres eminentes y avezados polemistas; siempre saló triunfante la bandera espiritista, que para todo argumento contrario tiene razones incontrovertibles, para todo ataque, defensa sobrada, sólo nos hemos visto obligados a enmudecer alguna vez cuando después de exponer las bases racionales de la doctrina, después de sancionarla con el hecho o fenómeno y después de manifestar sus resultados en la vida práctica, nos han señalado con el dedo a uno que se llamaba espiritista, diciéndonos: “¿Esos son los frutos de vuestro Espiritismo?” pues si por los frutos se conoce el árbol, juzgado está el que tales los produce”. Y en verdad que para este argumento no teníamos réplica, no cabía defensa contra ese inesperado ataque.
¿Qué decir, qué contestar a esa especie de razonamiento viviente, encargado de destruir todo el edificio de la doctrina espiritista? Nada más que lamentar profundamente en el silencio el único punto vulnerable y repetir a cada paso: “Cierto es que el gran enemigo del Espiritismo está en los espiritistas”. Si éstos se reconocen, como ha dicho Allan Kardec (El Evangelio según el Espiritismo, cap. XX) por los principios de verdadera caridad que profesen y practiquen, por el número de afligidos que consuelen, por su amor hacia el prójimo, por su abnegación, por su desinterés personal; si se reconocen, en fin, por el triunfo de sus principios, no son espiritistas, aunque de tales blasonen, quienes no ajustan su conducta a las enseñanzas de los espíritus, que constituyen aquellos principios. No, no son espiritistas; pero ya que algún nombre hay que darles, les llamaremos espiriteros, o sea, hermanos que se han estacionado guardando el nombre, conservando en cierto modo la forma, pero habiéndose olvidado por completo de todo cuanto representa la esencia del Espiritismo, que es ante todo y sobre todo regla universal de vida.
“El Espiritismo bien comprendido, dice Allan Kardec hablando de los buenos espíritas (Evangelio cap. XVII), pero sobre todo bien sentido, conduce forzosamente a los resultados expresados que caracterizan al verdadero espiritista, como al verdadero cristiano, siendo los dos una misma cosa. El Espiritismo no viene a crear ninguna moral nueva, facilita a los hombres la inteligencia y la práctica de la de Cristo, dando una fe sólida o ilustrada a los que dudan o vacilan”.
Pero muchos de los que creen en las manifestaciones no comprenden ni sus consecuencias, ni su objeto moral, o si las comprenden no las aplican a sí mismos…
Esto depende de que la parte de algún modo material de la ciencia sólo requiere vista para observar, mientras que la parte esencial requiere cierto grado de sensibilidad que se puede llamar madurez del sentido moral, madurez independiente de la edad y del grado de instrucción, porque es inherente al desarrollo, en sentido especial, del espíritu encarnado. En los unos, los lazos de la materia son aún  muy tenaces para permitir al espíritu desprenderse de las cosas de la tierra; la niebla que les rodea les quita la vista del infinito; por esto no dejan fácilmente, ni sus gustos ni sus costumbres, ni comprenden nada mejor que lo que ellos poseen. La creencia en los Espíritus es para ellos un simple hecho, que modifica muy poco o nada sus tendencias instintivas, en una palabra, sólo ven un rayo de luz, insuficiente para conducirles y darles una aspiración poderosa y capaz de vencer sus inclinaciones. Se fina en los fenómenos más que en la moral, que les parece banal y monótona, piden sin cesar a los Espíritus que les inicien en nuevos misterios, sin preguntar si se han hecho dignos de entrar en los secretos del Creador. Estos son los espiritistas imperfectos (los que nosotros llamamos espiriteros), de los cuales algunos se quedan en el camino o se alejan de sus hermanos en creencia, porque retroceden ante la obligación de reformarse, o se reservan sus simpatías para los que participan de sus debilidades o de sus prevenciones. Sin embargo, la aceptación del principio de la doctrina es el primer paso que les hará el segundo más fácil en otra existencia.
El que puede con razón calificarse de verdadero y sincero espiritista está en un grado superior de adelantamiento moral (por eso decimos nosotros que sólo llega al Espiritismo quien lo merece); el espíritu que domina más completamente la materia le da una percepción más clara del porvenir; los principios de la doctrina hacen vibrar en él las fibras que permanecen mudas en los primeros, en una palabra, tiene el corazón enternecido, su fe es también a toda prueba. El primero es como el músico que se conmueve por ciertos acordes, mientras el otro sólo comprende los sonidos. Se reconoce al verdadero espiritista por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones, mientras el uno se complace en su horizonte limitado, el otro, que comprende alguna cosa mejor, se esfuerza en ir más allá y lo consigue siempre, cuando para ello tiene una firme voluntad.
He aquí perfectamente descritos por Allan Kardec el espiritero y el espiritista, siquiera a los primeros no les definiese con el nombre que nosotros hemos aceptado. Y es ocasión de advertir lo que nos ha hecho notar el largo y el profundo estudio de las obras del gran recopilador: que no hay asunto alguno, no hay cuestión, no hay punto de vista en el Espiritismo, que deje de haberlo tratado con su incomparable sentido práctico y clarísima inteligencia, aquel cuyas huellas nos hemos propuesto seguir, siquiera desde luego alcancemos el mismo martirio moral del que supo adelantarse a su siglo, conquistando uno de los primeros lugares al agradecimiento eterno de la humanidad, por cuya regeneración tanto hizo el gran apóstol del Espiritismo.
¡Que él nos ilumine en nuestra misión, pequeña, pequeñísima por la personalidad que se la ha impuesto; pero grande, muy grande, por la fe y la esperanza que la sostiene y sobre todo por la grandeza de la causa a que aquella se consagra!¡Que él nos ilumine, repetimos, para realizar el propósito de estos artículos, cuyo objeto es hacer ver que al Espiritismo debe juzgársele por los espiritistas, no por los espiriteros!

El Vizconde de Torres-Solanot.

Revista de Estudios Psicológicos
(Julio de 1891)