viernes, 9 de noviembre de 2012

Carta - octubre 2012

Queridos hijos.

El amor es la sal de la vida. Él mueve el Universo. Sin amor no puede haber caridad, porque esta nace de ese sentimiento que embriaga el alma y la impulsa hacia la abnegación y la ayuda al prójimo.
El amor, cuando existe se respira en el ambiente y esa Divina Energía es absorbida por vuestros periespíritus y devuelve a estos su equilibrio natural.

¡Ay de aquel que no siente amor! Porque pierde la fase esencial de la vida física y extrafísica. ¡Ay de aquel que cree que sólo existe el amor por sí mismo! Porque es la excusa del egoísta y del orgulloso que por miedo a enfrentarse al mundo, por miedo a sentirse vulnerable o rechazado esconde bajo la coraza ese sentimiento tan puro que nos une con el Creador.

¡Ay de él! Porque sufrirá las consecuencias del bien que no hizo, de los corazones a los que no consoló.
Amados míos, quereos siempre, amad la vida, amad vuestras pruebas, amad aquello que os es útil y bueno y que os hace mejores, pero sobre todo, amad al prójimo.

Que Dios llene vuestras vidas de amor, luz y caridad.

    Joaquín.

Editorial Octubre 2012

Lectores, amigos, compañeros de ideal. Como cada trimestre, sale a la luz una nueva edición de “El Ángel del Bien”, un número más, cargado de energía, ánimo y esperanza.

En la época que pasa la humanidad, creemos que es de suma importancia la educación y control del pensamiento. A nuestro alrededor hay miles o millones de desgracias que ocurren a cada minuto del día. La televisión, los periódicos, las conversaciones en la calle, en el metro, en el trabajo, giran entorno al pesimismo, a la decepción y a la crítica. Nosotros, los espíritas, sabemos de la importancia real del pensamiento, de aquello que irradiamos o de las imágenes mentales que creamos a nuestro alrededor y que con el impulso de la voluntad, viajan por el espacio a través del fluido universal. Conocemos bien que estos pensamientos, con sus buenas o malas intenciones, llegan hasta sus destinatarios contribuyendo con su mejoría o todo lo contrario, según nuestra intención.

Reflexionando sobre este tema, deberíamos preguntarnos ¿por qué cuando vemos una desgracia o tenemos conocimiento de que ha ocurrido algún suceso grave en la vida de las personas que queremos pedimos al cielo ayuda por ellos? ¿por qué algunos hacen sacrificios, promesas, encienden velas, oran y hacen penitencias, según sus creencias? Porque esperamos que tal o cual persona mejore en aquello que le aflige y gran parte de las veces vemos que esto sucede así y salen del problema que les rodea. Digo muchas veces y no todas, porque no debemos olvidar la ley de acción y reacción, junto con los merecimientos de cada uno, según sus obras.

La lógica nos lleva a pensar que si con un acto de amor, como es una oración, o con nuestra voluntad dirigida hacia el bien, podemos ayudar a nuestro alrededor, con igual o mayor motivo podemos interferir de forma negativa en la vida de las personas que nos rodean, con ese mismo pensamiento mal dirigido. Discúlpenme los lectores pero si ponemos a un lado de la balanza el tiempo que empleamos en orar y al otro el invertido en critica, juzgar o sumarnos al pensamiento colectivo de desánimo, vemos que esta se inclina favorablemente hacia donde no debe.

En esta época de crisis es muy fácil conectar con el pensamiento general y más porque todos tenemos a alguien cerca que lo está pasando mal, si no somos, tal vez, nosotros mismos. Muchas personas nos escriben o bien nos preguntan en los centros espíritas a cerca de cómo combinar el Espiritismo con la vida real. Muchos, tras leer, empezar a comprender y  poner en práctica las enseñanzas de Kardec, se sienten mal al comprender que muchas de las cosas que hasta hoy su orgullo aprobaba, colaboran negativamente con el progreso de sí mismos y de inmediato con el de su alrededor. Algunos notan como dentro del centro les es fácil no juzgar, no criticar o estar en armonía y al llegar a sus trabajos y envolverse en la onda psíquica que les rodea, no pueden controlar sus pensamientos o formar parte de conversaciones poco edificantes.
Los Espíritus buenos nos dicen que no quieren que los espíritas vivamos apartados del mundo, sino todo lo contrario. El Espiritismo nos ayuda a comprender nuestro camino, el porqué de la vida y nos muestra que lo que nos ocurre a cada momento, es lo mejor para que podamos aprender y superarnos. Jamás nos piden que seamos perfectos, nunca nos han dicho que ésta sea nuestra última encarnación, más bien estamos más cerca del principio que del final. Nos dicen que en la Naturaleza no hay cambios bruscos y que todo se eslabona, ¿entonces? ¿cómo pensar en que si ayer no nos dábamos cuenta de nuestros propios actos y hoy empezamos a conocernos, podremos ser perfectos veinticuatro horas después? Eso es más que poco probable, por no decir casi imposible.

Empecemos educando nuestros pensamientos, distinguiendo de qué clase son y de dónde provienen. Una vez hecho esto, intentemos no avivar las llamas en las discusiones, no sumarnos a las críticas o empezar a disculpar las faltas de los otros, ya que nosotros tenemos las propias. A su vez, probemos el efecto de la oración, pero no de esas que son palabras repetidas sin sentimiento, dejemos que las palabras surjan del fondo de nuestros corazones y ya habremos conseguido algo.

En esta vida no hemos venido a ser perfectos, sino a ser mejores. El pensamiento es creador, así que utilicémoslo para crear un espacio armónico donde vivir y todo mejorará.
Que con el paso del tiempo podamos echar la vista atrás y comprobar que hay algo más de bueno en nosotros, que somos más conscientes de nuestra realidad. Pero esto, amigos, sólo se consigue conociéndonos a nosotros mismos y educando nuestros pensamientos.

La Redacción.

lunes, 1 de octubre de 2012

Diabetes – Una visión Médico-Espírita

La diabetes es una enfermedad caracterizada por la elevada tasa de glucosa (azúcar) en la sangre, debido a la deficiencia en la producción de insulina o en la dificultad de acción de esa hormona en el organismo. Actualmente, hay cerca de 240 millones de portadores de diabetes en todo el mundo y se estima que en 2025 ese número llegará a 350 millones.
La diabetes melitus puede ser dividida en tipo I y tipo II y tiene raíces, desde el punto de vida médico, en la interacción de factores genéticos con estímulos ambientales. El tipo I se da en individuos en la infancia y en la adolescencia y se caracteriza por ser una enfermedad autoinmune, o sea, el organismo produce anticuerpos contra las células Beta del páncreas, productoras de insulina, llevando a la deficiencia de esa hormona. Existe la necesidad de administrar insulina por vía subcutánea para suplir la falta de esa importante hormona, encargada de controlar el metabolismo de los carbohidratos, proteínas y lípidos. El tipo II es la diabetes que proviene predominantemente de factores ambientales y comportamentales, siendo la obesidad, sobre todo la abdominal, el principal factor de riesgo para su desarrollo. Hay producción normal o un poco disminuida de insulina, pero ella no consigue ejercer su papel en las células, debido a la resistencia en los tejidos, que impiden su absorción y acción intracelular. Es necesario administrar fármacos hipoglucemiantes, que reducen la tasa de azúcar en la sangre, pues la glucemia elevada produce un estado de inflamación crónica que puede dañar tejidos y órganos, generando complicaciones, siendo las más frecuentes la neuropatía, la retinopatía y las lesiones renales. Para evitar desarrollar diabetes y también tratarla, lo más recomendado es realizar actividades físicas aeróbicas y dieta, rica en ensaladas verdes, derivados de la leche, carne blanca y magra, además de la reducción de la ingestión de azúcares y uso de medicaciones específicas.
Desde el punto de vista espiritual, entendemos que las predisposiciones genéticas que traemos en la reencarnación hablan de nuestro pasado espiritual y de nuestras tendencias, pero sobre todo de nuestras necesidades reeducativas. La diabetes es, de forma general, una gran oportunidad de aprendizaje del límite y del auto-amor. Al revés de ser un castigo divino o una punición por los errores o también Karma, como algunos creen, esa enfermedad se presenta como expresión de nuestras elecciones y construcciones individuales a lo largo de los tiempos.  Es, por lo tanto, recurso de autodominio y autoconocimiento, que conduce a su portador, cuando este aprovecha la oportunidad para vencerse así mismo, a un estado de mayor equilibrio y armonía del que tenía antes, al reencarnar, recordando que somos todos espíritu inmortales y no meros seres carnales viviendo una experiencia pasajera. Según la propuesta del Dr. César Geremías, endocrino gaucho, la diabetes tipo I, por sus características, tendría raíces en la auto-agresión, culpa, victimismo y auto-punición, manifestaciones de falta de auto-perdón y sobre todo del orgullo, sentimiento base que sería el núcleo principal a ser trabajado en ese caso. La diabetes tipo II tendría sus raíces en la falta de auto-cuidado, en el hedonismo excesivo, el desgaste de las energías psicofísicas y el exceso de auto-preservación, manifestaciones diferenciadas del egoísmo, que sería el núcleo principal o sentimiento base en ese caso. Percibir esas características en sí mismo, reconocerlas, acogerlas y esforzarse en transformarlas, en el proceso reeducativo al que la enfermedad invita, sería el objetivo mayor de la enfermedad, acordándose siempre que es necesario individualizar cada caso y solamente el autoconocimiento podrá aportar la indicación segura de las necesidades de cada uno. Mas, independientemente de su origen, la diabetes es una invitación al auto-amor, la auto-preservación y a la superación de sí mismo, caminos de paz interior y de salud integral.

Dr. Andrei Moreira
Médico de familia
Integrante del equipo del PSM en Belo Horizonte / Minas Gerais
Presidente de la Asociación Médico Espírita de Minas Gerais

Drogadicción: ¿adicción u obsesión?


Cada cierto tiempo parece como si la humanidad retrocediera un paso hacia  sus orígenes. Da la impresión de que la evolución se estanca. De vez en cuando la sociedad  adelantada y civilizada  a la que pertenecemos, parece que retrocediera en el tiempo. Se me antoja que va por fases: si mejora moralmente no lo hace intelectualmente, y viceversa.
Como ocurre en el caso del tema que trataremos hoy: el de las adicciones.
Al alcohol y las sustancias alucinógenas entre otras muchas.
Empecemos por definir que se considera droga.  Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua es:
“Cualquier sustancia mineral, vegetal o animal medicamentosa de efecto estimulante, deprimente o narcótico.”
Hay precedentes en el consumo de drogas que datan de muchos siglos atrás; casi siempre con fines espirituales y a través de rituales como la famosa “pipa de la paz” de las tribus indígenas de América del Norte, o el “Santo Domine”-  de los chamanes para contactar con el más allá. Hoy en día ya no se respetan las tradiciones y el uso “terapéutico” que se les daba en la antigüedad ha pasado a la historia.
Actualmente el abuso generalizado de su consumo  por cierta parte de la sociedad- y no sólo desfavorecidos de la fortuna, sino gente perteneciente a la clase media y alta-la ha convertido en tristemente famosa en todas sus variedades, incluyendo las químicas, de diseño, fabricadas en  el laboratorio. Teniendo en cuenta los desequilibrios emocionales que conlleva, y las vidas que destroza- no solamente las de los propios afectados sino las de sus familiares y todo el circulo afectivo que les rodea- y las muertes prematuras que acarrea, intentemos analizar que lleva a un individuo al que podríamos considerar dentro de la normalidad, a caer en las redes de los estupefacientes.
Las causas pueden ser múltiples y variadas, desde depresión, falta de seguridad en si mismo, enfermedad, física o psicológica, pobreza , ausencia de cariño, soledad, falta de trabajo; situaciones extremas... en fin, que pueden desembocar en este río de aguas negras y mortíferas.
Aunque también se puede llegar a la adicción por la vía, de la libertad mal entendida, del querer vivir “sensaciones nuevas” y  tomar sin darse cuenta el camino sin freno hacia el abismo. Sea como fuere entrar es relativamente fácil, generalmente se empieza por un “porro”  o unas “pastis” y después, poco a poco se va avanzando cuesta abajo hacia el precipicio de “iras y no volverás”... ¡qué complicado resulta luego salir del laberinto!, cuando el cuerpo maltrecho y acribillado a pinchazos no puede con la  sordidez de la vida y la mente obsesionada por el veneno letal no responde a los intentos de “desengancharse”. Se trata realmente de una obsesión constante y se convierte en el único motivo  para levantarse cada mañana para vivir, ¡si es que a eso se le puede llamar vida! ¿Cómo inculcar a estas personas un rayo de esperanza en un mañana mejor, desintoxicado y armónico?... el Espiritismo tiene la respuesta.
Si tenemos claro que se trata de un proceso obsesivo previo al “enganche” y que continua a lo largo del duro camino de la drogadicción,
El efecto destructor  de las drogas es tan intenso que extrapola los límites del organismo físico  alcanzando y comprometiendo, sustancialmente el equilibrio y la propia salud a nivel espiritual.  Tal situación, sumada a aquellas de naturaleza fisiológica o, psíquica, responden, indudablemente, por los sufrimientos, enfermedades y desajustes emocionales y sociales a las que se ven sometidos los enfermos.

LA ACCIÓN DE LAS DROGAS EN *EL PERIESPíRITU:
Nos revela la ciencia médica que la droga, al penetrar en el organismo físico, ataca el aparato circulatorio, la sangre, el sistema respiratorio, el cerebro y las células, principalmente las neuronas.
En la obra "Misioneros de la Luz" de André Luis a través de la psicografia de Francisco Cándido Xavier, leemos: “El cuerpo periespiritual  que da forma a los elementos celulares, está fuertemente radicado en la sangre.  La sangre es elemento básico de equilibrio del cuerpo periespiritual.
En la obra de Chico Xavier "Evolución en dos mundos", el mismo autor revela que las neuronas guardan relación íntima con el periespiritu.
Comparando las informaciones de esas obras con las de la ciencia médica, se concluye que la agresión de las drogas a la sangre y las células neuronales también se refleja en las regiones del cuerpo periespiritual, en forma de lesiones y deformaciones considerables .

LA ACCIÓN DE LOS ESPÍRITUS INFERIORES JUNTO AL DROGADICTO:
Sabemos que después de desencarnado el espíritu guarda, por cierto tiempo, que puede ser largo o corto, sus condicionamientos, tendencias y vicios de encarnado.  El espíritu de un drogadicto, por ejemplo en fase de dependencia al que se haya sometido, en el otro lado de la vida, siente el deseo y la necesidad de consumir droga.  Solamente la forma de satisfacer su deseo es lo que varía, ya que la condición de desencarnado no le permite proceder como cuando estaba encarnado.  Como espíritu precisa vincularse a una mente afín, inicialmente para transmitiéndole sus deseos de consumo de drogas, posteriormente, para saciar su necesidad, valiéndose para tal efecto, de las emanaciones tóxicas impregnadas en su periespiritu o de la inhalación de esas mismas emanaciones cuando la droga está siendo consumida.
Esta sobrecarga mental, inadecuada, afecta tan seriamente el cerebro, a punto de tener sus funciones alteradas, con la consecuente disminución en el rendimiento físico, intelectual y emocional del toxicómano.
Según Emmanuel (guía espiritual de Chico Xavier): “El enfermo, al alimentar el vicio de esas entidades que se le unen, a través de un proceso de simbiosis en niveles vibratorios, recoge en su perjuicio las impregnaciones fluídicas maléficas de aquellas, tornándose enfermizo, triste, grosero, infeliz, preso a la voluntad de entidades inferiores, sin el dominio de la conciencia de sus verdaderos deseos."
Y poco más creo que podría añadir, salvo que , como en todas las enfermedades- y esta sin duda lo es- lo importante es prevenir, informar a nuestros adolescentes y jóvenes de los peligros de la “dama blanca”, fortificar la personalidad y el espíritu, y buscar alternativas viables a nuestros problemas, ayuda psicológica si la necesitásemos.
No creer nunca que podemos salir cuando queramos, porque no es cierto -es realmente complicado sin ayuda-. Creer en Dios y estar seguros de que su consuelo nunca nos ha de faltar, y él nos proporcionara fortaleza a través de nuestros guías espirituales si ponemos de nuestra parte la fe y la fuerza de voluntad. Recurrir a la oración puede ser un remedio efectivo y una forma de encontrar la salida cuando nos encontremos perdidos. Amén de la asistencia de los profesionales de la medicina  y del cariño y comprensión de quienes rodean al enfermo. Acudir a un Centro Espírita también puede ser útil y beneficioso para  quienes estando presos dentro de esta espiral de sinsentido, no encuentran las fuerzas para salir por sí mismos de la drogadicción. Si es en compañía de un familiar o amigo, tanto mejor, porque se sentirá más apoyado y menos frágil. Aquí damos por concluido este duro y espinoso tema ;cada cual que se aplique la parte que le toque en el socorro a sus semejantes cercanos que así es como se práctica la caridad bien entendida.

Cielo Gallego
Centro Espíríta "Entre el Cielo y la Tierra"

La alegría y tristeza (Ciclo control y desarrollo emocional - II)



Los instintos y las emociones primarias están íntimamente relacionados. En el anterior artículo abordamos las cuatro primeras emociones: miedo, sorpresa, ira y aversión; relacionándolas con los instintos de supervivencia y conservación.
Nos queda pendiente por tanto profundizar en las emociones de alegría y tristeza desde el punto de vista de su relación con los instintos.

La alegría
Una vez que el ser humano tiene garantizada su sustento y seguridad material en el presente, aplacado por tanto el instinto de supervivencia, es el instinto de conservación el que toma su relevo, dirigiendo nuestros esfuerzos para garantizar los recursos básicos en el futuro. Asegurada la necesidad material, para uno mismo y su entorno familiar, en el tiempo, el instinto de progreso aparece impulsando a los individuos hacia la evolución, rescatándonos del peligro del inmovilismo (que nos lleva a la ociosidad y a la pereza, como cuna de innumerables vicios).
Por tanto, sólo atenderemos a nuestro instinto de progreso una vez satisfechos los requerimientos del instinto de conservación y sucesivamente sólo atenderemos dichos requerimientos si tenemos satisfechos igualmente los del instinto de supervivencia.
Paralelamente, para poder acceder a las emociones de alegría o tristeza, relacionadas como veremos con el instinto de progreso, tendremos previamente que haber calmado o superado las emociones de miedo, sorpresa, ira o aversión. No podemos estar alegres o tristes y sentir miedo. El miedo ahoga emociones de menor intensidad y las cuatro primeras emociones, relacionadas con los instintos de supervivencia y conservación, son por tanto las emociones que mayor intensidad pueden llegar a movilizar.
Alegría es el estado de ánimo que obtenemos cuando conseguimos, confiamos o tenemos fe en alcanzar un progreso, un objetivo deseado, un bien o un placer. Es la sensación que sentimos cuando progresamos hacia dicho bien. Por tanto es parte de la recompensa por adelantado y a su vez, el acicate para seguir esforzándonos por dicho progreso. Sin la alegría el camino de la evolución perdería su energía. Nos podríamos quedar entonces estancados a mitad de camino sin fuerzas para seguir.
Es lo que ocurre cuando carecemos de Fe o confianza. La Fe y confianza es garantía de alegría. Si no tenemos alegría tenemos que revisar nuestra Fe y confianza. "La Felicidad no es de este mundo" (Evangelio según el Espiritismo, capítulo 5, ítem 20) pero por ello tenemos la alegría. La Fe nos da la visión pre-clara de lo venidero, la alegría surge ante dicha visión. Si no tenemos Fe aparece la duda. La duda, en contra de la Fe, nos roba energías mentales necesarias para nuestro avance debilitándonos. La duda es buena en ciertos momentos de crecimiento porque nos impulsa a la búsqueda de conocimiento. Nos protege de la Fe Ciega que nos estanca moralmente y nos acerca a un nuevo despertar cuando adquirimos la capacidad de despertar la conciencia.
La Fe Ciega, que no terminamos de creer internamente, no puede dar una alegría duradera, porque no puede engañar a la sabiduría acumulada en nuestro espíritu, a través de todas sus existencias. Por eso siempre la Fe ciega da paso a la duda, porque nace, en ese caso, del fondo de nuestro espíritu.
La Fe ciega cumple su papel en conciencias dormidas, aferrándolas a estrictas leyes que impiden su extravío moral, pero deja de ser necesaria cuando la conciencia adquiere la madurez del despertar. La duda es la puerta del conocimiento, la llave es la Fe Razonada alcanzada mediante el estudio y la práctica del Evangelio de Jesús.
La alegría es un adelanto de la felicidad venidera. La alegría está en el camino, en la meta la felicidad. La meta es la vida espiritual, cuando retornemos al mundo mayor después de dejar el cuerpo físico. Mientras tanto, la alegría es lo más parecido que tenemos a la felicidad. ¿Quién podría distinguir un estado de alegría de un estado de felicidad? ¿Conocemos acaso la felicidad? La felicidad, una vez alcanzada, no podría perderse, porque su añoranza nos hundiría en la más dura nostalgia. Si eso no ocurre es porque no conocemos la felicidad, conocemos apenas la alegría, no que no es poco. La sabiduría de la creación posibilita que una vez alcanzada la felicidad no tengamos que desprendernos de ella, salvo sublimes sacrificios, como el realizado por Jesús al encarnar en nuestro mundo.
Hasta aquí hemos hablado de la alegría de origen espiritual relacionándola con el progreso espiritual. Pero como fiel reflejo del progreso espiritual, tenemos la necesidad de progresar materialmente, gracias al instinto de progreso, causa de la alegría material que nos inunda ante la certeza de nuevos avances, desarrollos y placeres.
Cuando la alegría es por un objetivo material, nos encontramos que en la mayoría de las ocasiones, la satisfacción producida por dicha alegría, conforme nos acercamos al objetivo, supera con mucho a la propia satisfacción material a alcanzar, encontrándonos que una vez en su posesión, el encanto desaparece o no cumple las expectativas creadas, normalmente debido a recurrentes autosugestiones ilusorias.

La tristeza
La tristeza corresponde al estado de ánimo producido ante una expectativa de pérdida, dolor inminente o alejamiento de las metas y objetivos deseados.
Nos lleva a la introspección y al arrepentimiento, en su caso, como único remedio para asumir la pérdida o culpa con el mínimo desgaste psicológico, pese al sufrimiento implícito de dicho estado, capacitándonos para la necesaria superación del problema. Sin superación no hay avance y sin avance podemos caer en las dos principales salidas erróneas ante esta situación, la melancolía o la depresión. Melancolía como estado destructivo carente de esperanza que desplaza a la tristeza y la depresión como exageración desmesurada de la tristeza.
La tristeza pues, nos prepara para la llegada del dolor y este siempre es necesario en cualquier situación de estancamiento evolutivo. Todo evoluciona en el Universo, pero cuando por nuestros propios errores, nos estancamos en el camino evolutivo, el dolor aparece rompiendo las barreras que bloquean nuestro avance. Por ello podemos decir que todo dolor encierra en sí mismo un bien mayor, que no podemos percibir pero por el que, en muchas ocasiones una vez pasado, damos gracias a Dios.
La tristeza por tanto, debe ser utilizada como remedio justamente para cuando nos alejamos de las metas marcadas por nuestra conciencia, y por tanto nuestro espíritu. La tristeza nos lleva a la introspección como verdadera oportunidad para entrar en contacto íntimo con nuestro ser y reformular nuestros actuales valores, adquiriendo el ánimo y la voluntad necesarias para nuestra futura transformación.
Dejemos el inmovilismo o estancamiento, el primer paso es siempre el que más cuesta. Tengamos voluntad para crear el hábito salvador que nos permita perseverar y enseguida la alegría aparecerá con las primeras metas conseguidas. La Alegría es un alimento de la Fe, la Fe de la Esperanza y la Caridad («La esperanza y caridad son consecuencias de la Fe» El Evangelio según el Espiritismo Cap. XIX, ítem 11.). ...Y “Sin Caridad no hay Salvación” (Allan Kardec), sin alegría pues, se nos hace el camino hacia la salvación demasiado largo y empinado.

Conclusiones
Nuestro ejercicio diario será, por tanto, alcanzar la alegría constante, consecuencia de encontrarnos siempre en camino a nuevas realizaciones espirituales, reafirmando nuestra Fe con nuestros actos, siendo conscientes de la certeza de un bien mayor acercándose. Estamos destinados a la felicidad, no nos demoremos por el camino porque “mi yugo es suave y mi fardo ligero” (Mateo 9:30)
Una vez abrazado el Evangelio, la Ley es suave porque está basada en el Amor. El fardo es leve porque la verdadera carga fastidiosa y causante de infelicidad, la habremos dejado con nuestras pasiones y deseos materiales.
El Evangelio y la práctica de la Caridad es por tanto la mayor psicoterapia que podemos tomar, fuente de salud, paz, felicidad y alegría en el caminar.
Para el camino debemos fomentar la alegría, la cual nos embarga al alcanzar la autoconsciencia, mediante la oración y la meditación, haciéndonos conscientes de la realidad espiritual que nos rodea, del auto-conocimiento como fuente de nuevas metas a alcanzar.
La verdadera alegría, conlleva el despertar espiritual, el autoconocimiento (pregunta 919 de El Libro de Los Espíritus) nos marcará las etapas a alcanzar, la meta la felicidad verdadera.

Creamos constantemente expectativas de pérdida que nos entristecen y expectativas de ganancia que nos alegran. Esto es determinante para nuestro estado de ánimo. Eliminemos las expectativas de pérdida comprendiendo que realmente no poseemos nada, sólo somos usufructuarios de los bienes que nos son dados por Dios. Sin apego no hay dolor a la pérdida ni egoísmo, sin pérdida sólo puede haber ganancia, con ganancia Alegría, con Alegría, Confianza, con Confianza, Fe, con Fe, Caridad y con Caridad la “Salvación”.

Evaluemos día a día nuestro “termómetro” de Alegría. Somos los verdaderos responsables de ello. Buscar la Alegría significa reafirmarnos en nuestros valores, empujar un poco más fuerte, sentir la Fe más dentro, estudiar un poco más, elevar nuestro pensamiento, evitar dejarnos llevar por inercias o inmovilismos. Tenemos todo lo que necesitamos para acceder hoy mismo a toda la Alegría que atesoramos. Sólo tenemos que volver al camino, el camino de la evolución espiritual. La Providencia Divina nos da todo lo que necesitamos en cada momento, tenemos siempre lo necesario. Nuestra es la responsabilidad de hacer que además sea lo suficiente.
Pongamos todas las mañanas una sonrisa en la cara aunque nos cueste. El cerebro no sabrá que esa alegría es forzada, relajará montones de músculos y nos sentiremos mejor. Cambiemos la perspectiva por una visión espiritual de nuestra realidad, tendremos la segunda relajación, la emocional. Sintamos en cada momento la Alegría de vivir, trabajando la Caridad, sintiéndonos útiles en el día a día, señal de que estamos en el camino, nuestro camino.

José Ignacio Modamio
Centro Espírita "Entre la Tierra y el Cielo"


CICLO COMPLETO (4 artículos)

http://www.elangeldelbien.com/2012/04/instintos-y-emociones-subconscientes.html
http://www.elangeldelbien.com/2012/10/la-alegria-y-tristeza-ciclo-control-y.html
http://www.elangeldelbien.com/2012/12/cerebro-y-emociones-ciclo-control-y.html
http://www.elangeldelbien.com/2013/03/pensamiento-y-voluntad-ciclo-control-y.html



lunes, 27 de agosto de 2012

Miedo a la muerte

¿Qué es la muerte?
La muerte es una transformación necesaria, una renovación, la muerte no existe, no es más que aparente, se muere para renacer.
Durante la vida, el espíritu está ligado al cuerpo por la envoltura semi-material o periespíritu. La muerte no es más que la destrucción del cuerpo físico pero no la de la segunda  envoltura,  que se separa de aquel cuando cesa la vida orgánica. La observación prueba que en el instante  de la muerte, el desprendimiento del periespiritu no es completo, si no  que se opera  gradualmente y con lentitud muy variable según  los individuos. En unos es  bastante rápido y puede decirse que con  pocas horas de diferencia, pero en otros, sobre todo aquellos cuya vida ha sido completamente material y sensual, el desprendimiento es  mucho menos rápido y dura a veces días, semanas, hasta meses e incluso años.
En el momento en que la vida se extingue, el alma vuelve a ser espíritu, es decir, entra de nuevo en el mundo espiritual que había abandonado momentáneamente. Además sabemos que el alma conserva su individualidad y no la pierde nunca con lo que nos podemos preguntar:
 ¿El alma no se lleva  consigo nada de este mundo?... nos dicen los espíritus que nos llevamos el recuerdo y el deseo de ir a otro mundo mejor. El recuerdo que nos llevamos es grato o desagradable, según el uso que se ha hecho de la vida y mientras más pura es el alma, mejor comprende la futilidad de lo que deja en la Tierra.
Hay  otra pregunta que muchas personas se hacen, ¿es dolorosa la separación entre el alma y el cuerpo? La espiritualidad nos dice que no. A menudo sufre más el cuerpo durante la vida que en el momento de la muerte, pues el alma no toma parte alguna. Los sufrimientos que a veces se experimentan en el momento de la muerte son un placer para el espíritu, que ve llegar el término de su destierro.
El ejemplo de la oruga, que al principio se arrastra por el suelo y después se encierra en su crisálida (aparentemente muerta) y cuando se despoja de ella, vuela libre y ligera convertida en una  mariposa, puede darnos una idea, al hombre viviendo en la Tierra y cuando muere se independiza de su envoltura material siendo su espíritu libre de nuevo.
¿Qué causa el miedo a la muerte?
La muerte es un hecho natural que afecta a todo ser vivo y en todas las épocas el hombre se ha preocupado de su porvenir de ultratumba, cualquiera que sea la importancia que se le dé a la vida presente, pensando en lo corta que es y que puede ser interrumpida en cualquier instante sin saber lo que puede pasar mañana. Se nos decía  que hay un paraíso y un infierno y que si no teníamos cuidado lo más seguro es que acabaríamos yendo al infierno, porque hay muchos “Pecados Mortales“ para el alma y que están relacionados con el infierno,  que es el fuego eterno que nos quema sin destruirnos. Cuando el hombre habla del fuego eterno es porque no ha encontrado comparación más enérgica que la del fuego para él (el fuego es un suplicio) y  esta  creencia  se remonta a la más alta antigüedad, heredándola la sociedad actual, por eso se dice también en lenguaje figurado el fuego de las pasiones, los celos me queman, ardo de amor etc.
Cuando llegamos a cierta edad y podemos razonar lo que se nos ha dicho, las personas se hacen ateas, materialistas porque su creencia fuera de la vida presente es… la nada, que  nada existe, que cuando el cuerpo se pudre en la fosa, se acaba todo. Al hablar con ellos lo creen firmemente, en el fondo se han mentalizado. Por  otro lado los que persisten en las creencias de la infancia, temen a ese fuego  eterno  que ha de quemarles sin destruirles y aquí empieza el sufrimiento interior, una ansiedad… y una de las maneras de disiparla es pensando sólo en el presente e intentar vivir lo mejor posible satisfaciendo todos los  deseos. No obstante se piensa en la muerte y el sólo pensamiento les horroriza, porque dudan de su porvenir y porque van a dejar en la Tierra todas las riquezas, los afectos y esperanzas. También en muchos casos el miedo es simplemente por desconocimiento.
Una intuición íntima que tenemos nos afirma que esto  no es posible, con la creencia de la nada, de que no hay nada más, el hombre se concentra forzosamente en la vida presente  y no se preocupa del porvenir ya que no se cree en él.
 Supongamos que cierto número de personas o una sola, tuviera la certeza que dentro de un espacio corto de tiempo, desaparecerá, morirá y que no quedará nada de él o de ellos  después de la muerte. ¿Qué hará durante ese tiempo? ¿Trabajará para ser mejor? ¿Seguirá trabajando para poder vivir lo que le quede de vida? ¿Respetará a los demás? Hay muchas personas que no creen en la vida futura  y seguirán viviendo normalmente pero otras en cambio, si estudian o trabajan, lo dejarán y pudiendo entregarse a los excesos y como vulgarmente se dice “¡se fundan todo lo que tienen!” Su razonamiento es: “para que me voy a reprimir si me queda poco tiempo.Vivamos lo mejor posible todo lo que no hemos vivido”.
El sentimiento que se tiene al acercarse la muerte es en algunas de las personas escépticas… la duda, en otras personas que se sienten culpables…el temor. Hay que reconocer que hay menos escépticos de lo que nos creemos, muchos se hacen los despreocupados durante la vida, pero a la hora de morir ya no son tan  valientes.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    He de admitir que yo tenía miedo a la muerte. No había día que no pensara en ella de alguna manera. Tenía una angustia leve pero constante. Me consideraba feliz con lo que estaba consiguiendo en mi vida, pero esa incertidumbre que sentía seguía y seguía estando y no se me iba a pesar de ser una persona optimista y alegre. Me confortaba yo mismo, de alguna manera, al pensar que si me moría mañana o la semana que viene, la conciencia la tenía tranquila, ya que por más que pensara me consideraba una persona buena y que siempre había intentado hacer el bien. Tenía mis imperfecciones, claro estaba, pero al hacer  examen, realmente me consideraba feliz por lo que había conseguido y por los años que había vivido. Era  afortunado, ya que muchas personas, por diferentes motivos habían muerto muy jóvenes y yo seguía vivo. Mi desasosiego tenía también otra explicación y era el preguntarme: ¿Qué hacemos aquí en la Tierra? Nacemos, crecemos, vivimos, nos reproducimos, envejecemos y morimos. ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Hay algo más? ¿O sólo existe la nada? ¿Nuestro cuerpo se convierte en polvo  y aquí se acaba todo?… había algo en mi interior que no me dejaba aceptar la nada, que las cosas tienen que tener una razón de ser y de existir, pero… seguía teniendo miedo a la muerte. Hasta que un día descubrí y conocí  a unas personas las que me explicaron de dónde venimos, quienes somos y adonde vamos. Estas personas son…  espiritas, como yo  lo soy  hace años.
La muerte es parte de nuestra vida, el miedo a la muerte es a veces tan intenso que genera ansiedad y obsesiones, depresiones, algunas personas  pasan  demasiado tiempo pensando  en ella, tanto la suya como la de los otros y cuando esto ocurre, se nos hace difícil. Vivir pensando todo el tiempo que algo malo sucederá es una tortura y así no se disfruta de la vida. No hay que recrearse en los miedos, en las desgracias, en la autocompasión… no es sano. El espiritismo nos da consuelo y nos enseña a afrontar el miedo a la muerte. El primer paso  para poder ser feliz, sea cual fuere la prueba que marque tu camino, sopórtala  con amor  y agradece a Dios por ella. Tendríamos que temer más, a lo que hacemos  con nuestra vida, que al fin de ella, porque muchas personas viven inútilmente al no saber aprovecharla. La espiritualidad nos dice constantemente y en todos los lugares del mundo, que la vida siempre tiene sentido, aunque no podamos verlo  claramente y que no estamos solos. 
Las personas que creemos en el  espiritismo, diremos: “la muerte solo destruirá mi cuerpo, que dejaré  como se deja un vestido viejo, pero mi espíritu vivirá siempre”. Yo seré en la vida futura mejor de lo que he sido en esta  ya que todo lo  que he adquirido en cualidades morales e intelectuales no estará perdido y todos los defectos de que me despoje son un paso más hacia la felicidad. Mi dicha o mi desgracia venideras dependerá de la utilidad o inutilidad de mi existencia presente, me diré a mi mismo…me interesa mucho aprovechar el poco tiempo que me queda, y evitar cuanto pueda debilitar mis fuerzas.
Solemos encarar las cosas tan solo desde el punto de vista terrenal, en cambio el espiritismo nos las hace ver desde más alto, mostrándonos que los verdaderos lazos afectivos son los del espíritu y no los del cuerpo y que estos no se cortan ni por la separación ni por la muerte física, sino que en la vida espiritual se tornan mas fuertes mediante la depuración del espíritu, ¿a que es reconfortante saberlo? Esto nos infunde gran energía para soportar las vicisitudes de la vida.
Como también nos es de gran consuelo saber que nuestros seres queridos nos están esperando en la vida futura y nos preguntamos. ¿Encontraremos inmediata-mente a los que hemos conocido en la Tierra y que han muerto antes que nosotros? La respuesta es  sí, según el afecto que les profesábamos y el que ellos sentían respecto a nosotros. A menudo salen a recibirnos a la entrada, en el mundo de los espíritus y nos ayudan a separarnos de los velos de la materia. Veremos también a muchos a quienes habíamos perdido de vista durante su permanencia en la Tierra, y tendremos también la oportunidad de poder visitar a las personas que siguen vivas, encarnadas, en la Tierra.
 El espiritismo me ha ayudado a comprender y a dar un  sentido a mi vida, a no tener miedo. Les puedo intentar explicar lo que ha significado esto para mí, pero es tan grande lo que se siente  que es mejor sentirlo. Con el tiempo y el estudio se me aclararon todas las dudas que tenía y desapareció de mi  toda angustia, todo desasosiego, el miedo a la muerte y apareció en mi vida con más fuerza  aún de la que tenía, unas ganas enormes de potenciar mis cualidades positivas  y me inundó una alegría, una paz, una felicidad interior indescriptibles, a la vez  una nueva responsabilidad mucho más acentuada  de la que tenía. No me quiero extender con las emociones que sentí  y siento cada vez más, sólo darles un consejo  a las personas que están  leyendo ahora mismo estas frases escritas y salidas de mi corazón…hagan lo posible para conocer el espiritismo, bien por internet,  buscando un centro espirita  cerca de donde viven, no se arrepentirán, todo lo que yo les diga es poco, son las respuestas a todas las preguntas que todos nos hemos hecho y seguramente de otras cosas nos seguimos haciendo.
Se acabaron los miedos, las angustias los sufrimientos, todos sentimos el deseo de vivir, de gozar, de querer, en definitiva de ser…felices
Las personas que tratamos de trabajarnos la moral, somos dichosos por la calma y la serenidad, por el bien que intentamos  hacer. Yo por mi parte creo que para procurarme una muerte dulce y tranquila debo prepararme y desprenderme con anticipación de todo lo que me liga a la materia, y mientras viva procurar llevar una vida tranquila, vivir digna y sencillamente. Es ahora en el presente cuando precisamos reformarnos y no cuando llegue el fin de nuestra vida terrestre. Sería pueril creer que nuestra situación futura depende de ciertas formalidades más o menos bien llevadas en el momento de la partida, nuestra vida entera actual responde de la vida venidera, la una y la otra se enlazan estrechamente formando una continuidad de causas y efectos que la muerte no interrumpe.
La nada después de la muerte es lo que haría inútiles los esfuerzos que yo pudiese hacer  para mejorarme pero, gracias al conocimiento que tengo de la vida futura, se que nada de lo que se adquiere es perdido y que todo sirve para el propio progreso. No he de desperdiciar, pues, ninguna ocasión de mejorar como espíritu y de purificar mi alma, aún con la certeza  de que me quedan  pocos años de vida, diciéndome que todo eso tengo ganado para otra existencia. Según establece la matemática del universo, el destino siempre habla de devolvernos lo que le hayamos entregado.
También me he preguntado ¿qué pasa con el arrepentimiento? ¿Tiene lugar en estado  corporal o espiritual? Los espíritus nos dicen que en estado espiritual, pero puede también tener lugar en el corporal, cuando comprendamos bien la diferencia entre el bien y el mal. Hay más dicha en el cielo para un pecador arrepentido que para cien justos que perseveren.
Alguien dijo que la sociedad está demasiado obsesionada con el poder de la estética. Merece la pena reflexionar sobre la importancia de cultivar el espíritu, de alimentar el corazón y los sentimientos, porque ese tesoro estará contigo siempre.
Recordemos que el sepulcro no es el final, así como tampoco la cuna es el principio y siempre se teme lo que no se comprende.
Cada uno de nosotros es libre, sin duda alguna,  de creer en algo o no creer en nada. Yo por mi parte si les digo que para qué voy a tener miedo de algo que no existe ¡la muerte! Somos espíritus inmortales y para siempre ciudadanos del universo.
Que Dios nos bendiga a todos.

Lorenzo

¿Formales o estrictos?

A veces en nuestra infantil percepción de las cosas que realmente tienen valor, pensamos que un centro necesita a un doctor en filosofía, o un psicólogo, alguien con carrera para impulsar con seguridad al grupo. Y no es así en absoluto, no son las cualidades intelectuales adquiridas lo que va a elevar y proteger a un grupo, sino las cualidades del corazón, el sentido común y la madurez emocional, sin las cuales todos los títulos del mundo o toda la experiencia doctrinaria por sí sola, nada van hacer.
No todos venimos a prestar el mismo servicio, hay hermanos más humildes, culturalmente más distantes de nuestra época, y a estos sería pecar contra el principio de caridad (virtud sagrada en un centro que se diga espírita) si se les exigiese el mismo tesón y el mismo ritmo que otros completamente habituados a la lectura, a las disertaciones, etc. Esto no significa que no animemos siempre a la lectura, a veces podemos (y debemos) recomendar una obra específica que pensemos que la persona pueda hacerle bien, pero siempre de una manera discreta y amiga, sin caer en una actitud aparentemente cordial pero que esconde una velada exigencia. En un centro, el dirigente o los compañeros pueden exigir muy pocas cosas a nadie más allá de atender el horario, el correcto comportamiento y el respeto de unos hacia otros... esto sí, pero nada más; un centro espírita no debe ser un lugar de exigencias.
Ser discreto y racional es algo que la propia escuela espírita aconseja, pero esto no quiere decir que la desconfianza guíe nuestras actuaciones, pues poca luz puede filtrar una mente y un corazón desconfiados.
Si nos habituamos a focalizar la atención sólo en los aspectos negativos (sean reales o figurados) terminaremos condicionando nuestra mente a captar y resaltar lo malo, lo que es mejorable, etc., y sin embargo, no captaremos lo bueno, los logros de las personas, etc., simplemente porque nos pasará desapercibido. Algunos podrán alegar que es cuestión de disciplina y vigilancia, cuando esa actitud interiorizada de recelo perfeccionista no es precisamente señal de disciplina. Podemos habituarnos a llevar de manera continuada el “piloto rojo” de alarma encendido, y pensar que es normal... pero no lo es en absoluto.
Por otra parte, ¿cuántas de las cosas que nos parecen erróneas o negativas de los demás, sólo lo son por no ajustarse a nuestra manera de ver las cosas, que no tiene por qué ser la mejor, ni la única? Además, la ecuación es simple: tener un excesivo nivel de exigencia redunda en desconfianza y esta a su vez en negatividad, algo que no es útil ni sano, y menos trabajando con cuestiones espirituales.
Debemos buscar el punto medio entre preocuparse por mantener un ambiente ordenado y formal, y el generar un clima rígido donde la espontaneidad y la confianza fraterna queden bloqueadas. Esto se hace especialmente problemático en una reunión mediúmnica, donde un adoctrinador de carácter duro y exigente puede llegar a ser más un problema que una solución.
Es muy sano (es imprescindible) partir de la base de que todos somos imperfectos, y por lo tanto tendremos que contar con esa limitación perfectamente natural entre nuestros trabajos. Tengamos buena voluntad, dedicación, intentemos hacer las cosas lo mejor que podamos, pero no caigamos en el hábito de exigir lo que ni siquiera los Espíritus superiores nos exigen a nosotros.
La prudencia siempre será uno de los atributos del espírita concienciado, pero la desconfianza sistemática, el alto patrón de exigencia de algunos dirigentes y el recelo pueden (aún en el nombre de la precaución y la vigilancia) desviar instrucciones positivas del mundo espiritual, como también obstaculizar valiosas e inspiradas aportaciones de los compañeros de reunión.
Como en todo, intentemos ajustarnos al medio término; ni tan abiertos que nos entre todo... ni tan cerrados que no entre nada.

Juan Manuel Ruiz González

La música en el mundo espiritual

Remontémonos momentáneamente a la cuna de la civilización occidental, a la cima de la antigua Grecia, para buscar la definición y el origen de la música contemporánea e intentar comprender con mayor exactitud su finalidad.
La música es una forma de expresión artística que el hombre ha desarrollado a lo largo de su historia. De hecho, el arte de antaño se consideraba un concepto unitario que englobaba la música, la danza y la poesía, bajo la inspiración de las musas, las diosas protectoras de las artes.
Excavando en el pasado, percibimos que la música es mucho más antigua que esa época de dominación cultural griega. Una mirada antropológica nos muestra que, en realidad, sus comienzos se encuentran en las propias manifestaciones del sonido que el hombre desarrolló en su proceso evolutivo.
La palabra “arte” tiene su origen etimológico en el latín “ars”, que significa técnica o habilidad en algo. Es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginario con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
Ese concepto unitario original del arte ha evolucionando con el tiempo y hoy en día se toma a cada elemento de ese terceto como una rama separada del mismo. Así, la música, la danza y la poesía son consideradas en la contemporaneidad de nuestros días expresiones diferentes del arte, como pueden ser de igual modo la pintura, la escritura y la fotografía.
Todas esas expresiones poseen funciones muy variadas, adquiriendo, de acuerdo a su exteriorización artística, componentes sociológicos, lúdicos, pedagógicos, mercantiles, ornamentales, morales, entre muchos otros, estimulando las instancias correspondientes de la conciencia.
Siendo una combinación coherente de sonidos y silencios que utiliza los principios fundamentales del ritmo, la melodía y la armonía, la música causa invariablemente un estímulo emocional al receptor mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos.
No obstante, el concepto actual de música sigue siendo para muchos objeto de debate y permanece indefinido en su amplitud, porque esa definición varía con el tiempo y con la evolución de la cultura humana. La música es cambiante como las personas y sus avances evolutivos, de acuerdo a sus percepciones de lo espiritual.
Una destacable característica de la música comúnmente aceptada, es que desconoce totalmente las fronteras, acercando y sensibilizando a los hombres de todos los pueblos, porque la música hace parte de la esencia misma del Espíritu.
El compositor francés Claude-Achille Debussy, autor de Claire de Lune, una de las figuras más prominentes de la música impresionista, dijo que la música empieza donde las palabras son incapaces de expresar, la música está escrita para contar lo indecible.
Los grandes compositores contemporáneos, siguen sin osar circunscribir la definición de música dentro de los límites de los conceptos humanos, simplemente consideran la música una sinfonía de lo bello, un sentimiento excelso e incluso algunos la clasifican como un homenaje al concierto divino.
En realidad, algunos se atreven a considerar la música como una armonía de carácter genuinamente espiritual, cuya aplicación transcendental aporta un estado de equilibrio, tranquilidad y amor al ser que la escucha, tratándola como un arte divino. En la Naturaleza, ¿dónde no hay ritmos, tonos y sonidos?
En la cuestión 251 del Libro de los Espíritus, se explica que la música tiene infinitos encantos para los Espíritus, debido a que sus cualidades sensitivas se hallan muy desarrolladas. La música celestial es lo más bello y delicado que la imaginación espiritual puede concebir. ¿No es eso extraordinario?
De ese tema se ha ocupado el ilustre codificador Allan Kardec cuando, en la Sociedad Parisina de Estudio Espíritas, el Espíritu de Gioachino Antonio Rossini se manifestó mediúmnicamente, afirmando que la música es del mundo de los Espíritus y que en la Tierra no hay comparación para ella.
¿Cómo es la música, pues, en el mundo espiritual?
Las entidades que dominan la técnica musical en el mundo de los Espíritus, nos afirma Rossini,  la producen por la acción directa en el Fluido Cósmico, que es el fluido que llena todo lo aparentemente vacío, todo el Universo, cuyas vibraciones sublimadas penetran el ser fundiéndose con él, tal como una oración, donde la gloria de Dios es enaltecida y tiene la capacidad de llevar a aquellos virtuosos que la producen al éxtasis al concebirla. Esos acordes magistralmente orquestados resuenan en ese Fluido Cósmico de manera inigualable, de tal forma que ningún instrumento humano será capaz de aproximarse a reproducirlo en la Tierra.
Rossini compara, sin embargo, la música a un puente, donde por un lado está el compositor y por el otro está el oyente.
La armonía que resulta de los acordes, las notas y los tiempos musicales tiene entonces el papel de transportar los sentimientos del que la compone, con la intención de transmitir las sensaciones y emociones del compositor hacia el oyente. Al crearse una canción siempre llevará impresa en ella el sello particular del que la compone y el oyente conscientemente o no absorberá  ese contenido en ella proyectado. La producción musical invariablemente reflejará el sentimiento de que el corazón está repleto.
De acuerdo con Rossini, siendo la música una especie de puente de unión, si ésta es de calidad, con intención de agradar y aportar armonía, equivale a una donación de amor dirigida al que la escucha. Este tipo de melodía eleva el nivel de sintonía, llevando al oyente a aspirar a nuevas sensaciones.
Por otro lado, la música vulgar satura al oyente con sus notas y su letra, favoreciendo la inestabilidad y la irritabilidad. Puede inducir al oyente a un estado de desequilibrio y nerviosismo, porque escuchar una melodía es entrar en sintonía con ella, es asimilar lo que se oye, puesto que el oyente no mantiene un actitud meramente pasiva.
Abundando en esta idea, los estudios realizados por el científico japonés Masaru Emoto en los años 90 demostraron que el agua, expuesta a variados tipos de música tales como música clásica, cánticos budistas tibetanos, cantos rituales kawachi de Japón y heavy metal, modifica su estructura molecular de diferentes modos. Mientras la música clásica induce una estructura regular,  uniforme y bella, nos encontramos que la música heavy metal da como resultado una estructura deforme y oscura.
Rossini resalta también la importancia de la música Espírita, como herramienta o instrumento de elevación del Espíritu, puesto que genera sentimientos más nobles en la Humanidad. La música armónica como efecto terapéutico es un punto de despegue para el alma, transmitiendo un refugio de bienestar, un oasis para los sentimientos perturbados del hombre, ayudándole a elevar la vibración hacia los temas espirituales. Ya en la Tierra la música es recomendada por innumerables fuentes literarias, que consideran la música ambiental muchas veces de un orden metafísico, ofreciendo al oyente descanso, paz y armonía como receta de bienestar y confort del alma.
Si en la Tierra se pueden utilizar subterfugios y adornos para llegar a componer una “buena” música, en el plano espiritual eso no funciona así. La música espiritual es transmitida directamente de alma a alma, sin el auxilio de instrumentos que la limitan en su expresividad y exteriorización y transluce con exactitud el sentimiento y la emoción del compositor. Puede haber, sin embargo, en esferas más cercanas a la Tierra instrumentos musicales, como apreciamos en el libro y película Nuestro Hogar.
En el capítulo 10 del libro “Acción y reacción”, podemos observar cómo dos Espíritus vengativos son llevados a la presencia de un pianista encarnado que es instruido a ejecutar la 6ª Sinfonía de Beethoven “La Pastoral”. Al oír la suave melodía, ellos se sensibilizaron cambiando de patrón vibratorio...
Encontramos una de las explicaciones de Kardec con referencia al lenguaje de los Espíritus en el capítulo XIX, segunda parte del Libro de los Médiums. En el ítem 22, nos explica, que los Espíritus se comunican por el pensamiento. Esos pensamientos pueden ser exteriorizados por intuición a través de la poesía, del dibujo o de la música, entre otras formas, dependiendo únicamente de la aptitud del médium o de la del espíritu comunicante.
Existen muchas personas creativas que son en realidad médiums inspirados por Espíritus más elevados. Los Espíritus se sirven de los médiums que les ofrezcan mayores facilidades para la realización de su cometido y que sean mejores intermediarios de sus inspiraciones.
Podemos apreciar un ejemplo de eso, en los apuntes del día 8 de abril de 1859, de la Sociedad Parisina de Estudios Espíritas cuando el médium Sr. Brion Dorgeval, recibió un fragmento de una sonata, dictada por el espíritu del compositor austríaco Wolfgang Amadeus Mozart. La música fue interpretada por la señorita de Davans, una ex alumna de Chopin. Ambos compositores fueron evocados por Allan Kardec, en cuyo diálogo respondieron cuestiones que comprobaron su identidad.
Como medio de control de la veracidad de esa comunicación mediúmnica, el Sr. Brion Dorgeval, sin desvelar el nombre del autor de ese fragmento, llevó al análisis de varios artistas, siendo identificado el estilo tan propio y particular de Mozart por innúmeros artistas y conocedores de música, incluso reconociendo la superioridad de la composición hecha por el espíritu del compositor, después de su desencarnación. (Revue Espirite-Journal d’Etudes Psichologiques, publicado bajo la dirección de Allan Kardec, mayo 1859 - année II, música del Más Allá, página 123.)
Ese fragmento de sonata publicado en la Revista Espírita, así como copias de otros trescientos títulos espíritas, llegaron a España para la divulgación del Espiritismo entre el pueblo español. Fueron confiscados y quemados a las diez y media de la mañana del día 9 de octubre de 1861 en la explanada de la Ciudadela de Barcelona en el barrio de La Ribera, en el conocido como Auto de Fe de Barcelona, ordenado por el obispo de la ciudad. (Allan Kardec, El Educador y el Codificador, Volumen II, página 186.)
Pero se ha encontrado otro ejemplar de ese fragmento de sonata hace 8 años, en 2004, en una biblioteca de la ciudad de Londres. Restaurado con la ayuda de un software de edición de partículas, el ingeniero Alexandre Zaghetto ha recuperado la composición, que pertenece ahora a la Federación Espírita Brasileña. En el VI Congreso Mundial que tuvo lugar en Valencia en 2010, Enrique Eliseo Baldovino interpretó al piano dicho fragmento en la ceremonia inaugural del mismo.
De acuerdo, pues, con el progreso del Espíritu, que conforma las individualidades y las sociedades, la música también va evolucionando, sintonizando cada vez más con las bellezas inmateriales y con sentidos más depurados para apreciar lo virtuoso, permitiendo que ella nos acerque a Dios, tal es el préstamo y la importancia de la música a la Humanidad. Evaluar nuestros gustos musicales, es algo que se hace necesario, pues el flujo sonoro que recibimos puede cumplir o bien con funciones y finalidades positivas tales como entretenimiento, comunicación, ambientación y armonías emotivas; o bien negativas como puede ser el desequilibrio, la intoxicación mental o la alteración de ánimo.
Citamos como ejemplo cercano de hermoso concierto, el espectáculo de la Naturaleza. El canto de los pájaros en un atardecer, el trueno retumbante en la tormenta, el sonido agradable del agua corriendo por un río, incluso el benéfico y estimado silencio, como expresiones celestes de música, como una verdadera sinfonía para el Espíritu, siendo en ese caso Dios el compositor mayor y excelso del Universo.


Cláudia Bernardes de Carvalho
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”

La piedra milagrosa

Hace ya algunos años nos contaron la historia de una etapa de la vida de dos hermanos canarios de Santa Cruz de Tenerife.
Ambos, Agustín y Pablo eran propietarios individualmente de sendos comercios dedicados a la venta de telas, sabanas, toallas, encajes, bordados, manteles, etc., separados entre sí por algunas manzanas de casas de esta ciudad.
Cierto día que coincidieron en una celebración familiar, los hermanos se sinceraron y mientras el menor Pablo le argumentaba a su hermano la difícil situación económica por la que atravesaba, debido a la poca actividad de su negocio, Agustín le transmitía que el suyo funcionaba de acuerdo con los tiempos. No eran momentos para “tirar cohetes”, la verdad,  pero se cubrían los gastos generales y además todos los meses se finalizaba ganando algún dinero.
"¿Y tú como lo consigues?" - Preguntó Pablo.
Agustín respondió:
- "Yo tengo un amuleto. Una piedra que me ayuda en mi trabajo."
El hermano quedó muy sorprendido y solicitó:
- "¿Y tú me puedes proporcionar una piedra de esas que hablas?"
- "Naturalmente, como no."- Contestó Agustín.
Quedaron en hablarse más adelante.
Pasados unos días, Agustín llamó telefónicamente a su hermano menor para citarse con él y entregarle la piedra que le había solicitado.
- "Pablo te entrego la piedra que me pediste, pero ésta tiene unas características especiales. Verás, debes colocarla en la tienda cerca de la caja registradora, y cada diez o quince minutos debes acariciarla. Ya sé que es una obligación molesta pero solamente funciona de esta manera. ¡Lógicamente algún inconveniente debía tener!"
Transcurrió el tiempo y en otro nuevo encuentro familiar, Pablo corrió hacia su hermano abrazándole mientras le agradecía el gran favor dispensado, porque gracias a la milagrosa piedra que le había facilitado, el negocio estaba transformado y ahora era hasta próspero.
Agustín escuchó sus comentarios, le miró con amor y le dijo:
- "Querido Pablo, debo explicarte; antes te ausentabas frecuentemente del negocio visitando el bar y a los amigos varias veces al día, mientras tus empleados no prestaban atención al trabajo y dedicaban su tiempo a charlar entre ellos, sin atender debidamente a los clientes que entraban a comprar y cuando había que bajar de la estantería alguna tela que se encontraba un poco alta, ésta se había agotado, sin contar las frecuentes distracciones de la caja. Ahora como tú has de acariciar muy seguidamente la piedra, estás presente prácticamente casi todo el día. Ya no te ausentas de la tienda y tus empleados tienen que estar atentos a los clientes puesto que tú estás presente y naturalmente al estar cercano a la caja, ya no se distrae ningún euro de ella. Los amuletos y las magias carecen de importancia, solamente a través de nuestro esfuerzo y trabajo encontramos la compensación de nuestro buen hacer."
El hermano que había escuchado la explicación, agachó la cabeza mientras Agustín advertía con tristeza como las lágrimas se escapaban lentamente de sus ojos, como tributo a sus errores.
El código moral de “El Evangelio de Jesús” dice:
“A cada uno le será dado según sus obras”
Todos nos hallamos ligados indisolublemente a nuestras propias obras y debemos aprender de nuestras experiencias.
El presente y futuro se encuentran condicionados por nuestras acciones.
Los Espíritus nos transmiten que “nuestros actos tejen alas de liberación o cadenas de cautiverio, para nuestra victoria o nuestra derrota.”
No achaquemos la situación que vivimos a “la suerte” ni tampoco al repetitivo “karma” como a veces acostumbramos a implicar. Los que hemos tenido la necesidad o el “merecimiento” de despertar. Aquellos que por las causas que desconocemos ahora somos conocedores de la parte teórica que los Espíritus nos ofrecen, no debemos demorar más la puesta en marcha de la práctica. Sabemos que el espíritu es perezoso por naturaleza y mucho más aquellos que estamos encarnados en este maravilloso planeta llamado Tierra, pero de nada nos servirá tener buenas intuiciones, estar trabajando y colaborando con los buenos espíritus, si no arrancamos de una vez para alcanzar este peldaño que solo nosotros podemos generar.

Juan Miguel Fernández Muñoz 
Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

martes, 10 de julio de 2012

NOTICIA IMPORTANTE!! DIGITALIZADOS LIBROS Y REVISTAS ESPÍRITAS POR LA BIBLIOTECA NACIONAL



Encontrados nuevos libros espíritas en los Fondos Digitalizados de la Biblioteca Nacional Española:  

http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigital/


Por no existir previamente en formato digital, destacamos los siguientes enlaces:

- Cuentos espíritas de Amalia Domingo Soler

- Consejos de ultratumba : historia de dos almas de Amalia Domingo Soler

- El espiritismo refutando los errores del catolicismo romano : colección de artículos de Amalia Domingo Soler

- Memoria sobre los fenómenos de materialización y aportes en el grupo Marietta de Madrid



Y también encontramos importantes documentos rescatados (disponibles en .pdf) por la Hemeroteca Digital:  

Agradedemos enormemente esta gran labor de la Biblioteca Nacional

martes, 1 de mayo de 2012

Hay muchas moradas en la casa de mi padre


¿Estamos solos en el universo? ¿No es acaso presunción pensarlo siquiera? ¿Cuantos planetas hay tan solo en nuestra galaxia, cuantos satélites? Lo infinitamente poco que conocemos del Cosmos se asemeja a una gota de agua en el océano. ¿Podemos llegar a imaginar siquiera cuantos millones de sistemas solares existen además del nuestro? Teniendo en cuenta que es de los más diminutos, ¿no es puro  orgullo pensar que La Tierra es el único planeta habitado que existe? ¿Porqué capricho habría creado Dios tal cantidad de mundos si no tuviera previsto darles ninguna utilidad? Todo lo que el crea tiene un fin; nada hay que se haya creado en vano.

Por eso la teoría de la pluralidad de mundos habitados es completamente lógica si partimos de la base de que todo está enfocado a la evolución y al progreso. A esta conclusión racional podríamos llegar utilizando el pensamiento metódico pero por si nos quedamos a medio camino entre la certeza y la duda siempre podemos buscar apoyo  en las propias palabras de Jesús cuando afirmó:

“En la casa de mi padre hay muchas moradas, si así no fuera ya os lo hubiera dicho, pues me voy a prepararos el lugar. Volveré y os llevaré conmigo a fin de que donde yo estuviere también estéis vosotros ahí”

Jesús, con este pasaje estaba enseñando el principio de la pluralidad de los mundos habitados, de una manera clara, para no dejar dudas. Obviamente no se refería viviendas a nivel individual, tal como  aquí las conocemos sino a los diferentes tipos de hábitat  que sirven de refugio a tantos otros seres similares a nosotros, o muy distintos, más adelantados o menos, según su grado  de elevación, por aquello de que de todo hay en los mundos del Señor.

Seres corpóreos o incorpóreos, con envoltura material o sin ella; ¡y qué más da si todos somos hijos del mismo Padre!

Para esclarecer un poco más el tema, me remito a lo que dice al respecto Luis Hu Rivas en su libro  “Doctrina espirita para principiantes”, que considero muy interesante. Cito  textualmente:
Jesús dijo: “En la casa de mi Padre hay  muchas moradas” la casa del Padre es el universo, las diferentes moradas son los mundos que giran en el espacio infinito y ofrecen, a los Espíritus que encarnan en ellos, moradas de acuerdo con su adelantamiento.

En función de esto, la conformación física de cada mundo es diferente, y consecuentemente la de sus habitantes. Cada mundo ofrece a sus habitantes condiciones adecuadas y propias para la vida planetaria. Las necesidades vitales de un planeta podrán no ser las mismas y hasta pueden ser opuestas, que las de otro.

De la enseñanza proporcionada por los Espíritus resulta que son muy diferentes unas de otras las condiciones de los mundos, en cuanto al grado de adelanto o de inferioridad de sus habitantes. Entre ellos los hay en los que estos últimos son inferiores a los de la Tierra, física y moralmente; otros de la misma categoría que el nuestro y otros que son relativamente superiores en todos los aspectos. Evidentemente no podemos hacer una clasificación absoluta  de las categorías de los mundos habitados, pero Kardec nos ofrece una que nos permite una clasificación general sobre el asunto.

Mundos primitivos
Destinados a las primeras encarnaciones del alma humana, la vida es toda material, se limita a la lucha por la subsistencia, el sentido moral es casi nulo y por eso mismo las pasiones reinan soberanamente.

Mundos de expiación y pruebas
Donde domina el mal, se rescatan deudas contraídas delante de la Ley Divina y pasan por pruebas destinadas al perfeccionamiento moral.

Mundos de regeneración
Aún quedan pruebas que pasar, pero no tienen las punzantes amarguras de la expiación.

Mundos dichosos
Donde el bien supera al mal, predomina el bien y la justicia. Los pueblos son fraternos unos con otros.

Mundos celestiales o divinos
Donde exclusivamente reina el bien, es la morada de los Espíritus puros. La felicidad es completa, debido a que todos han alcanzado la cima de la sabiduría y la bondad.

“En los mundos en que es menos material la existencia, las necesidades son menos groseras y menos vivos todos los sufrimientos físicos. Los hombres no sienten las malas pasiones que, en los mundos inferiores, siembran la enemistad entre ellos.”


El planeta Tierra pertenece a la categoría de “expiación y pruebas” porque en ella existe predominio del mal sobre el bien. Aquí el hombre lleva una vida de vicisitudes, por ser todavía imperfecto, hay para sus habitantes más momentos de desdicha que de alegría. No obstante, la Tierra pasará a ser un mundo de “regeneración”, donde los Espíritus se dedicarán al bien, más esto será gradualmente. La época actual es de transición, donde nuestro planeta ascenderá a niveles más altos hasta alcanzar la perfección a la que todos estamos predestinados.

”La Génesis” en  el apartado titulado Diversidad de mundos dice lo siguiente:
“Sabemos, con certeza, que las obras de Dios son creaciones del pensamiento y la inteligencia y que los mundos son la residencia de los seres que los contemplan y descubren en ellos, tras los velos, el poder y la sabiduría de quien los creó. Pero  lo que interesa conocer es que las almas que los pueblan son solidarías entre sí.


La inteligencia humana deberá esforzarse mucho para imaginar a esos mundos radiantes que brillan en la extensión como simples masas de materia inerte y sin vida. Le costará trabajo concebir que en esas regiones lejanas haya magníficos crepúsculos, noches espléndidas, soles fecundos y días plenos de luz. Valles y montañas donde las producciones múltiples de la naturaleza han desplegado toda su esplendente pompa,  y dificultosamente podrá imaginar que el espectáculo divino con el cual el alma puede fortalecerse como con su propia vida, se encuentre desprovisto de sentido y privado de un ser pensante que pueda llegar a comprenderlo.

Más a esta idea eminentemente justa de la creación, debemos agregar el principio de la Humanidad solidaria, pues en él, reside el misterio de la eternidad futura.


Una misma familia humana fue creada en la diversidad de los mundos, y a esos mundos los unen lazos fraternos aún desconocidos por vosotros.


Es la gran familia de los espíritus que pueblan los mundos celestes. Es la irradiación del espíritu divino que abarca la extensión de los cielos y que permanece como el tipo primitivo y final de perfección espiritual.”

“Habituados como estamos a juzgar las cosas en comparación con nuestra pobre y pequeña residencia, nos imaginamos que la naturaleza no ha podido o no ha debido actuar en otros mundos sino por medio de las reglas conocidas aquí. Ahora bien, es precisamente este juicio el que debemos reformar.


Detened vuestros ojos en una región cualquiera de vuestro mundo y en una de tantas creaciones de vuestra Naturaleza, ¿no veis vosotros el sello de una diversidad infinita y la prueba de una actividad sin igual? ¿No reconocéis, acaso, en el ala de un pequeño pájaro de las Canarias o en el pétalo de un botón de rosa entreabierto la fecundidad prestigiosa de esta  bellísima Naturaleza?


Vuestros estudios pueden elevarse a los seres que planean en los aires, descender a la violeta de los prados y llegar a las profundidades del océano, y por doquier leeréis esta verdad universal: la Naturaleza omnipotente actúa según los lugares, los tiempos y las circunstancias. Es una armonía general, pero múltiple en sus efectos. Interviene tanto en el Sol como en la gota de agua. Puebla de seres vivos un mundo inmenso con la misma facilidad con que abre el huevo que deposita la mariposa en el otoño.


Ahora bien, si tal es la variedad que la naturaleza pudo plasmar en los diferentes lugares de este pequeño mundo tan estrecho y limitado, ¡cuánto más debéis ampliar esa concepción al imaginar las perspectivas de los vastos mundos! ¡Cuánto más debéis desarrollarla y reconocer su enorme poder si la aplicamos a los maravillosos mundos que, en mayor medida aún que la Tierra, atestiguan su incognoscible perfección!
No imaginéis alrededor de los soles del espacio sistemas parecidos a vuestro sistema planetario. No penséis que en otros planetas desconocidos existirán los tres reinos naturales que tenéis en el vuestro. Pero pensad que así como no existe un rostro humano idéntico a otro en toda la especie humana, así también una diversidad prodigiosa e inimaginable fue esparcida en las residencias eternas que bogan en el seno de los espacios.


Debido a que vuestra naturaleza animada comienza en el zoófito y concluye en el hombre. En razón de que la atmósfera alimenta la vida terrestre y el elemento líquido la renueva sin cesar, así como vuestras estaciones producen fenómenos que las dividen, no deduzcáis que los millones de millones de tierras que se desplazan por el espacio sean parecidas a la vuestra. Lejos de eso, difieren según las diferentes condiciones que les son propias y de acuerdo a su papel respectivo en el escenario del mundo. Son como las piedras preciosas que componen un gigantesco mosaico, como las flores diversificadas de un admirable jardín.”

Para hacernos una idea de lo sumamente insignificantes que somos dentro de la inmensidad de la creación, no podemos dejar de leer el siguiente pasaje de ”La Génesis” que  debería sumirnos en un baño de humildad, al comprobar lo diminutos que somos en realidad, y no permitir que los arboles no nos dejen ver el bosque, porque, aunque nos cueste admitirlo, no somos más que una pequeñísima pieza dentro del grandioso “puzle” que es el cosmos.

“La Vía Láctea
Durante las hermosas noches estrelladas y sin luna, todos hemos observado ese fulgor blanquecino que atraviesa el cielo de un extremo al otro, al que los antiguos, por su apariencia lechosa, bautizaron con el nombre de Vía Láctea. En los tiempos modernos ese fulgor  difuso fue explorado detenidamente por el telescopio, y así fue como el camino de polvo de oro, o el río de leche de la antigua mitología  se transformó en un vasto campo de maravillas desconocidas. Gracias a las investigaciones de los observadores se llegó a conocer su naturaleza, y allí donde nuestra mirada sólo distingue una débil claridad se descubrieron una infinidad de soles más luminosos e importantes que el nuestro.


La Vía Láctea es, en efecto, una campiña sembrada con flores solares o planetarias que brillan en la vastedad. Nuestro Sol, y todos los cuerpos que lo acompañan, forman parte de esos mundos refulgentes que componen la Vía Láctea. Pero, a pesar de sus dimensiones gigantescas con relación a la Tierra, y a la vastedad de su imperio, él ocupa un lugar poco apreciable en la Creación.


Podemos contar unos treinta millones de soles parecidos a él que gravitan en esta inmensa región, alejados unos de otros por una distancia de más de cien mil veces el radio de la órbita terrestre.
Mediante esta cifra aproximativa podemos juzgar la extensión de esta región sideral y la relación que existe entre nuestro sistema y la universalidad de los sistemas que la ocupan. Se podrá determinar, así mismo, la pequeñez del dominio solar y, con mayor razón, la exigüidad de nuestra Tierra. ¡Cuál sería la relación si considerásemos a los seres que la pueblan!


La Creación se muestra en toda su majestad, creando y propagando manifestaciones de vida y de inteligencia en derredor del mundo solar y en todos los sistemas que existen por doquier.
Conocemos de esta manera la posición que ocupan nuestro Sol y la Tierra en el mundo estelar, pero estas consideraciones adquieren aún más peso si reflexionamos sobre la importancia de la Vía Láctea, que representa apenas un punto insignificante e inapreciable en la inmensidad  de las creaciones siderales, sólo es una entre miles.


Sabiendo que la Tierra poco o casi nada es en  el sistema solar, y éste, igualmente, poca cosa representa en la Vía Láctea, la cual, a su vez, nada o casi nada significa en la universalidad de las nebulosas, así como esa universalidad es muy poca cosa en relación con el inmenso infinito, comenzaremos a comprender realmente que es la Tierra.”


Sólo os pido que reflexionéis apenas un poquito sobre lo que acabáis de leer, y con que solamente salte una chispa de luz en vuestra mente, que os ayude a vislumbrar la magnificencia de todo lo creado y el poder supremo del Creador, ya me daré por conforme. Un abrazo fraterno para todos mis hermanos espirituales.

Cielo Gallego

viernes, 27 de abril de 2012

Instintos y emociones subconscientes (Ciclo control y desarrollo emocional - I)



Empezamos aquí una serie de artículos sobre control emocional que humíldemente pretenden orientar al lector hacia el autoconocimiento, control y desarrollo de las emociones. Si bien marcan una serie de pautas e informaciones que nos podrán hacer reflexionar inmediatamente, el camino se hace andando y le ruego encarecidamente que practique los pequeños ejercicios que iremos proponiendo o se cuestione sinceramente las diversas preguntas que formularemos. Los mayores avances en el nivel emocional conllevan una toma de conciencia. El autoconocimiento será por tanto la premisa fundamental, el estudio nos mostrará los pasos por donde investigarnos y la fe y la oración nos darán la voluntad necesaria para la autotransformación, muchas veces dolorosa por las pérdidas y renuncias que conlleva. "Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá." (Lucas 11,10).

La emoción
Podemos definir emoción, como un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia.
No hay duda de que las emociones forman parte del mecanismo interno que permite adaptar nuestro organismo al entorno que nos rodea.
Ante un suceso imprevisto, una amenaza o expectativa, la emoción surge como señal de alarma alcanzando al hipotálamo, en el cerebro medio, como verdadera sala de máquinas de la emoción, respondiendo al instante impulsando al sistema vegetativo y a las glándulas de secreción interna, a que segreguen las necesarias hormonas que nos permitan prepararnos para la acción (tiroxina, dopamina, adrenalina, etc.).
La emoción es responsable de nuestra palidez ocasional, por la contracción de los vasos sanguíneos, del rubor, por su dilatación, de la dificultad de tragar, cuando sufrimos tensión en la faringe, sofocamiento e hiperventilación debido a la tensión sobre los pulmones, taquicardias cuando es el corazón el que nos oprime e indigestión cuando desviamos la tensión al estómago, normalmente debido a excesivos nervios o fuertes enfados.
Podemos decir que las emociones corresponden a un determinado lenguaje, pues transmiten información de un sistema a otro en nuestro interior. Transmiten desde nuestros sistemas de defensa alojados en nuestro subconsciente, la información precisa a nuestro sistema vegetativo y glándulas de secreción interna para prepararnos físicamente y adaptarnos al entorno hostil.

Las tres regiones de la mente
El subconsciente es una de las tres regiones de la mente, según lo expuesto por André Luiz, en su obra “En el Mundo Mayor”. Dichas regiones son el superconsciente, el consciente y el subconsciente.
El superconsciente es la región más elevada de la mente. Es "la casa de las nociones superiores", donde adquirimos nuestros ideales y metas de la vida, donde conectamos con la espiritualidad superior mediante la intuición o inspiración normalmente y sobretodo, donde tomamos contacto con nuestra conciencia y sabiduria interna de nuetro propio espíritu.
Guarda por tanto materiales de orden sublime que la criatura humana conquista gradualmente, representa la parte más noble de nuestro organismo divino en evolución. En él, permanece el ideal y la meta superior a ser lograda, representando por tanto el futuro próximo a alcanzar.
En el cerebro se localiza principalmente en los lóbulos frontales, detrás de la frente.

El consciente, por otro lado, se localiza en la región del córtex motor y zona intermedia entre los lóbulos frontales y los nervios. El consciente representa el domicilio de las conquistas actuales, donde se yerguen y consolidan las cualidades nobles que estamos edificando, guiados por el superconsciente, influenciado este por los espíritus guías y la propia sabiduría propia de nuestro espíritu.
En el consciente reside el esfuerzo y la voluntad, representando por tanto el presente, la atención y el pensamiento claro.
Cada una de ellas merecería un tratado especial, pero es el subconsciente, la región que tiene mayor relación con las emociones, porque en ella residen los instintos, las pasiones, los impulsos automáticos, memoria, etc.

El Subconsciente
Realmente sólo somos conscientes de una pequeña parte de nuestros procesos mentales, el resto, en su mayoría, son subconscientes, puesto que estamos todavía muy alejados de alcanzar nuestro potencial superconsciente (sabiduría y conciencia superior, intuición y mediumnidad con los espíritus superiores).
El subconsciente es un archivo inmenso con todos nuestros instintos, hábitos, experiencias, de esta y otras vidas, con una función principal: velar siempre por nuestra seguridad y progreso. Como buen guardián no descansa nunca.
El subconsciente aprende utilizando una inteligencia puramente instintiva, no razona pero aprende por asociación, asimilando pautas y experiencias “positivas” y “exitosas” materialmente. Registra todas las acciones que nos llevan a conseguir dichas experiencias “positivas”, automatizándolas y convirtiéndolas en hábitos. Dichas experiencias que pueden ser vistas como “positivas” materialmente no tienen por qué ser igualmente positivas espiritualmente, puesto que el subconsciente en su origen carece de moral, salvo cuando ha recibido una educación previa, poniéndose entonces a merced del conocimiento superior y moralidad del espíritu. Sin educación moral del espíritu, el subconsciente carece de guía y toma normalmente el camino más recto para sus objetivos, aplicando la frase “el fin justifica los medios”.
La finalidad del subconsciente es la conservación, la supervivencia y nuestro bienestar, clara referencia a la Ley de Conservación (que rige el instinto de supervivencia e instinto de conservación, ver “El Libro de los Espíritus” capítulo V) y a la Ley de Progreso (ver “El Libro de los Espíritus” cap. VIII), que tiene en el bienestar y el placer los primeros acicates para nuestra evolución. Por tanto tenemos una correspondencia directa entre los instintos y las emociones, como lenguaje de nuestro subconsciente.

Los instintos: base de las emociones primarias
El instinto de supervivencia es el motor de las emociones primarias: MIEDO, SORPRESA e IRA. Miedo como anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad y de la cual no podemos escapar. Sorpresa como reacción de sobresalto que nos permite focalizar todos nuestros sentidos hacia un punto o indicio. Ira como reacción frente a un obstáculo que nos causa frustración e impide la realización de nuestros deseos u objetivos, infundiéndonos rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad como impulso desesperado de erradicarlo.
El instinto de conservación utiliza la AVERSIÓN como emoción que le permite mantener a raya una posible amenaza. Es un temor a poner en peligro nuestra seguridad o bienestar por entrar en contacto con ello. Origen de los primeros sentimientos de orgullo, racismo, discriminación,...
El instinto de progreso emplea la ALEGRÍA y la TRISTEZA, como lenguaje emocional que nos incita a luchar por nuestra propia evolución. La voluntad de progreso, como poderoso corcel tiene dos impulsos, la zanahoria que es la alegría y la espuela, la tristeza.

Sistemas de defensa
Nuestro subconsciente posee por tanto un complejo sistema de defensa sustentado por los instintos de supervivencia y conservación y basado en las emociones primarias:

Emoción primaria:    Sistema de Defensa:
Sorpresa               -->         Sistema de Alerta
Miedo y aversión    -->         Sistema de huida
Ira                          -->         Sistema de lucha


Automatismos obsoletos
En el hombre primitivo, el instinto de supervivencia le instaba a luchar contra amenazas físicas reales, a huir cuando valoraba que no tenía posibilidad alguna de victoria, de inmovilizarse para no ser descubierto o de permanecer en alerta frente a cualquier indicio de peligro.
El estrés y la angustia eran precios necesarios para afrontar los peligros reales, mediante las transformaciones hormonales correspondientes.
En la actualidad dichas reacciones son completamente desproporcionadas, en la mayoría de las ocasiones y nos pueden causar desastrosas consecuencias de estrés y enfermedad, cuando son mantenidas en el tiempo.
Sufrimos, por tanto, los daños colaterales consecuencia de la inadaptación de nuestro subconsciente a la nueva realidad que nos rodea en la actualidad.

Daños colaterales
No podemos ser felices con algún sistema de defensa “en alto”. Muchas veces no nos damos cuenta pero estamos constantemente huyendo de algo, o bien no nos permitimos relajarnos ante una expectativa de pérdida, lo que nos lleva a fundamentar ciertos miedos e inseguridades.
Normalmente nuestros deseos y pasiones nos crean necesidades que terminan por ser “adoptadas” por nuestro sistema de defensa como objeto que necesitamos conservar, afianzando nuestro materialismo en un nivel subconsciente difícil de trabajar posteriormente.
Por ello tendremos que reaprender nuevas pautas morales automáticas que desplacen en el subconsciente los antiguos automatismos materiales, fomentados durante milenios de errores continuos en el campo de la experiencia.

Sistema de Huida
El Sistema de Huida activo nos puede llevar a sentir miedos y fobias que terminan en ansiedad o en problemas de socialización, con miedos a relacionarnos con los demás, timidez,...
Podemos preguntarnos: ¿De qué huimos? De los demás, por miedo a relacionarnos y exponernos a decepciones o a ser heridos. Huimos también de nosotros mismos, cuando no queremos hacer examen de conciencia y nos abruma la culpa. Huimos de la responsabilidad, por falta de confianza en uno mismo. Y finalmente, las clásicas fobias, claustrofobia, agorafobia, acrofobia, etc., que necesitan normalmente ayuda terapéutica para mejorar o sanar.
Síntomas claros de tener el sistema de huida activo es la timidez, vergüenza, dolores musculares que paralizan y no nos dejan afrontar nuestra responsabilidad. También puede ocurrir incluso que caigamos malos para faltar a ese evento al que no quiero acudir... Nos salen en ocasiones eczemas por callarnos las cosas y huir del enfrentamiento...

Sistema de Alerta
El Sistema de Alerta activo nos puede causar ansiedad como reacción emocional ante un anuncio o peligro que nos amenaza o preocupa.
Debemos preguntarnos: ¿qué tenemos miedo a perder? el bienestar material, posesiones, afectos, etc. Un sistema de alerta activo muestra normalmente una inseguridad o falta de confianza en nosotros mismos o inestabilidad con una situación.
Podemos diferenciar tres tipos de inseguridades: Inseguridad material, que nos lleva a desarrollar estrés por mantener nuestras posesiones. Inseguridad afectiva o emocional que fomenta los celos, la posesividad en la pareja o la manipulación emocional en sus diversas variantes, trabajar la pena, chantaje emocional, etc. Y por último la inseguridad psicológica, que podemos llamarla inseguridad en uno mismo y que es el fundamento principal del orgullo, utilizando el orgullo para crear una falsa seguridad que tape nuestras carencias. Podemos decir que el orgullo es el autoengaño que nos construimos para fortificar la seguridad en uno mismo cuando carecemos de elementos superiores que sustenten nuestra conciencia.

Sistema de Lucha
El Sistema de Lucha activo nos creará problemas de carácter y disminución o pérdida de la capacidad de razonar, así como diversas dolencias físicas musculares, estomacales, úlceras, etc.
La frustración y la insatisfacción son las causas principales de tener el sistema de lucha activo. Como definición “la frustración es una respuesta emocional común a la oposición relacionada con la ira y la decepción, que surge de la percepción de resistencia al cumplimiento de la voluntad individual” (fuente Wikipedia).
Alguien satisfecho no se enfada nunca, no entra en conflicto con otra persona. Es lo suficientemente flexible para no romper a discutir con otra persona gracias a su capacidad de empatizar.
Debemos preguntarnos: ¿Son proporcionales nuestras reacciones frente a las vicisitudes de nuestra vida? ¿Son necesarios todos los deseos que no puedo conseguir y me causan frustración? ¿Mi reacciones son proporcionales frente al objetivo a conseguir? ¿Me puedo permitir perder la razón o disminuir mi autocontrol por algún motivo?
El origen de nuestras insatisfacciones son el egoísmo y el orgullo. El egoísmo por cuanto nos impone necesidades y deseos  superficiales y el orgullo porque nos crea expectativas sobre los demás, como si tuviéramos derecho sobre ellos o ellos deberes hacía con nosotros. Esto es de alguna forma poner la felicidad en las manos de otros.
Debemos centrarnos en nuestros objetivos personales y no dejarnos frenar por las dificultades de los obstáculos. El obstáculo deja de ser el blanco de nuestros esfuerzos, muchas veces podemos bordearlo para acercarnos al objetivo real, el cual requiere normalmente de una buena siembra para garantizarnos una buena cosecha.
José Ignacio Modamio
Centro Espírita "Entre la Tierra y el Cielo"


CICLO COMPLETO (4 artículos)

http://www.elangeldelbien.com/2012/04/instintos-y-emociones-subconscientes.html
http://www.elangeldelbien.com/2012/10/la-alegria-y-tristeza-ciclo-control-y.html
http://www.elangeldelbien.com/2012/12/cerebro-y-emociones-ciclo-control-y.html
http://www.elangeldelbien.com/2013/03/pensamiento-y-voluntad-ciclo-control-y.html