domingo, 18 de marzo de 2018

90 años sin el druida de La Lorena

90 años sin el druida de La Lorena



Requería León Denis mientras le dictaba "El genio céltico" a su secretaria Claire Baumard, que llevara cuidado, que fuera a la biblioteca municipal a comprobar ciertos datos, no fuera que al no ser correctos se convirtiera en el hazmerreír de todos. Pues finalizando la existencia del venerado orador espírita, necesitaba de una secretaria que tomara nota de sus dictados, pues ya la opacidad se había posado sobre sus ojos y no podía hacerse cargo directamente de tales menesteres.

La vida de León Denis sería digna de ser plasmada en novela, cine, teatro o incluso ópera. Pues es una existencia llena de lucha y entrega. Denis fue toda su vida un autodidacta. Él no tuvo la suerte de recibir una instrucción adecuada a su despierto intelecto –por ello participaría activamente años más tarde en continuos movimientos en pro de la instrucción de las masas desfavorecidas-. Siendo un niño tuvo que ejercer todo tipo de oficios para poder llevar un sustento a casa, abandonando pronto la escuela. De mozo, tuvo relaciones sentimentales con una joven, a las que decidió poner fin, pese al afecto que por ella sentía. Consciente de su compromiso creciente con la divulgación del mensaje consolador del nuevo espiritualismo, y que le impediría una adecuada atención a la felicidad conyugal. Además de la carga de sus dos progenitores, que de él dependían. Solo después de estar toda la jornada trabajando, es que, robándole horas al sueño, estudiaba todas las cuestiones que su inquieto espíritu necesitaba absorber, como si de un alimento indispensable para su alma se tratara. Preparándose sin saberlo para ser un adalid de la causa espiritista.

A medida que se fue haciendo mayor, y siempre teniendo que mantener a su madre -ya fallecido su padre-, la vista se le fue deteriorando, llegándole a dejar bastante imposibilitado en la recta final de su existencia.

Durante el conflicto armado contra Prusia (1870-71) tomó parte, llegando a subteniente dentro de su facción del ejército francés; siéndole solo explicable, por reminiscencias de vidas pasadas, su gran capacidad de mando, pese a su aparente ignorancia militar.

Toda su vida fue a pie de calle, junto al pueblo llano; codo con codo con gente que era como él, que vivía las mismas necesidades que él, que sentía y sufría lo mismo. Hizo que su preclara inteligencia hermanara con un hondo corazón, comprensivo y empático con las masas obreras. De ahí su ideario social plasmado en obras como "Espiritismo y Socialismo". Siempre tuvo correspondencia con los grupos de mineros del norte de Francia y Bélgica, que lo acogían como a uno de sus mejores cada vez que acudía a dar charlas divulgativas y esclarecedoras sobre la doctrina de los espíritus. Las cuales les llenaban de aliento, fe y esperanza.

Denis arrollaba con su verbo en directo, creando una simbiosis mágica entre los presentes y las palabras que comunicaba. Magnetismo que emanaba de su robusta personalidad que a la par era inspirada por el plano superior, bajo la dirección de su querido guía protector Jerónimo de Praga.
Nuestro preciado druida lorenés tuvo la gran audacia que sin ser un hombre de ciencia, ni un filósofo académico, ni un erudito al uso, supo aunar bajo su prístino espíritu la capacidad de traducir datos áridos y técnicos a un lenguaje comprensivo para las masas, sin perder un ápice de rigor en ello. Rareza que lo convertía en el digno sucesor de Allan Kardec.

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Siempre será un loable ejemplo a seguir, tanto en lo personal –su absoluta entrega a un ideal-; como por su labor de dar a conocer el mensaje espírita, en unas obras donde la mezcla de erudición es amenizada por el verbo amable y poético de su prosa; juntando los datos necesarios para darle un corpus coherente a lo dicho y rematando con una explicación acorde al ideal espírita para mayor solaz del dato frío y aislado. El cual sin el principio racional aportado por el espiritismo, se convierte en una curiosidad especulativa; que crea más escépticos que verdaderos adeptos a la causa de la vida post mortem.

Otro mérito, no menor: las fuentes a las cuales acudía. Hoy, la información la tenemos a mano y comprobar datos es cuestión de segundos. Antes había que fiarse de la labor del autor consultado. O a la hora de citar, las cosas han cambiado un poco: hoy se sigue un riguroso procedimiento normativo. Hace cien años este no estaba tan instituido, y en el caso de Denis, él no era un académico para utilizar tales nomenclaturas. Por tanto a veces podemos hallar en sus obras citas superficiales, del tipo passim, es decir, «aquí y en otras partes». Porque su intención no era más que nombrar algunas, de las que extraía los casos expuestos, ejemplificando así lo tratado; siendo algunas tan conocidas que apenas bastaba con citar el título. O inclusive en otras, citar el número de la página de la edición que usaba -por no haber seguramente más traducciones de la misma al francés- y carecer ello de improbable confusión.
No obstante, en datos bibliográficos alguna errata se ha ido colando hasta nuestros días, llegando a inexactitudes de las cuales León Denis es completamente ajeno. Y sobre este asunto llamamos la atención.

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Para ello cogeremos apenas la obra "En lo invisible" editada por la extinta editora Amelia Boudet, y marcaremos algunas de las erratas halladas para que puedan ser corregidas en futuras ediciones. Dichas erratas no son fruto de la traducción castellana, puesto que son una copia de la original francesa.

Haremos especial mención al último capítulo de la obra «La mediumnidad gloriosa» por no ser exhaustivos, haciendo hincapié en que las erratas suelen estar en las citas bíblicas.
Invitamos a que se haga la comprobación:

Página 356, segundo párrafo de la nota 1. En vez de Números, XII, 67; lo correcto sería Números, XII, 6.
Página 359, sexta línea. En vez de Números, VII, 39; lo correcto sería Números VII, 89. Este dato sí está correcto en la edición francesa.
Página 359, segundo párrafo. En vez de I Reyes, III, 1-18; lo correcto sería I Samuel, III, 1-18.
Página 359, nota 1. En vez de Génesis, XXXII, 30; lo correcto sería Génesis, XXXII, 31.
Página 359, nota 1, segundo párrafo. En vez de I Reyes, XXVII, 7-20;  lo correcto sería I Samuel, XXVII, 7-20.
Página 359, línea 19. No hemos podido comprobar la exactitud de Esdras libro IV, cap. XIV -también conocido como el Apocalipsis de Esdras- porque dicho libro no pertenece al canon bíblico.
Página 147, nota 1. Ignoramos de las dos primeras citas el motivo, puesto que nada tienen que ver con lo referido en el texto. Y en la tercera -Génesis XXXVII, 5, 10- no hace referencia al sueño contado al faraón, sino al que les cuenta a sus hermanos.

No sabemos qué puede haber sucedido para que dichas erratas se produjeran, sobre todo cuando lo único que sucede a veces es un error de libro, pero no de versículos una vez hallado el pasaje. Por desgracia se repite en más de un lugar. Por tanto, llamamos la atención sobre el particular para que llegue a quien corresponda y trate de subsanarlo, o investigue el motivo del mismo. Repetimos que en la edición francesa facilitada por el Centre Spirite Lyonnais Allan Kardec dichas erratas están tal cual. Véase http://spirite.free.fr/ouvrages/invisible.htm.

Tras lo dicho, nos concienciamos de nuestra labor de cuidar el legado que hemos recibido. Dando a conocer el esfuerzo de nuestros antecesores, sin que pierdan lustre sus ideas a causa de fallos insignificantes. Porque como decíamos al principio, León Denis era muy cuidadoso con las cosas que anotaba y decía, y este yerro no se puede, ni debe impugnar, más que al descuido de los editores posteriores.

Por ello, ¡qué el trabajo constante y bien dirigido nos guíe hoy y siempre!

Jesús Gutiérrez Lucas
19 de octubre de 2017

martes, 13 de marzo de 2018

Dios existe

Dios existe



Ante las dudas que todos los que se llaman a sí mismos “ateos” tienen acerca de la existencia de Dios, podemos aportar muchos argumentos a favor del “si”, aunque solo aquel que quiera creer  lo hará y no es nuestra misión intentar convencer a los que no lo desean.

En primer lugar hemos de aclarar un concepto sobre la naturaleza divina.

No hemos de preguntarnos ¿Quién es Dios? ¿por qué no es un ser físico, con un cuerpo material semejante al nuestro? sino ¿Qué es Dios?.

Y a la luz de las enseñanzas que los espíritus nos transmiten hemos de afirmar que Dios es “La inteligencia suprema,  causa primera de todas las cosas”

Esta causa eficiente primera, que no es causada por ninguna otra, a la que están subordinadas todas las demás, es nuestro padre celestial al que denominamos de diferentes formas según nuestras creencias o culturas pero que identificamos con un ser Supremo.

A este ser necesario, que no tiene la existencia recibida de otro, sino que existe por sí mismo, en virtud de su propia naturaleza, es al que todos llamamos Dios.

El hombre puede llegar al conocimiento de Dios de muchas maneras. Todas ellas responden tanto a la capacidad natural de la inteligencia humana de conocer su existencia, como a la Revelación divina que nos ofrece de Él un conocimiento sobrenatural.

“Este Ser –dice Newton- es eterno e infinito, existe desde la eternidad y durará por toda la eternidad”.
Una prueba más de que Dios existe la veo yo en la realidad espiritual del hombre.
El espíritu humano debe remontarnos a otra inteligencia superior que sea divina.
¿De dónde hubiera sacado el hombre el entendimiento de que está dotado? -dice Sócrates.
Sabemos que nuestro vehículo carnal procede de nuestros padres biológicos pero, ¿de dónde hemos tomado la razón, el espíritu, el juicio, el pensamiento, la prudencia y todo cuanto en nosotros es superior a la materia?

La vida espiritual que manda sobre nuestro cuerpo material nos dice a gritos que hay Dios. Porque esa vida espiritual procede de Él.

Tú podrás negar a Dios todo lo fuerte que quieras, pero al pensar en Él, al pronunciar su nombre, le estás reconociendo sin darte cuenta.

Si quieres otra prueba de que Dios existe fíjate en la armonía del Universo.

Hay movimiento, pero es un movimiento regular, uniforme, inteligente.

Hay belleza en el cielo azul, en la puesta del sol dorada,  en las praderas verdes, en la aurora rosada, en la mar hermosa y brava.

En este mundo en el cual tú y yo vivimos hay objetos y seres desprovistos de inteligencia, pero tienden,  a la realización de un fin concreto.

¿Te has preguntado alguna vez  quién controla la dirección del viento, quién orienta las olas del mar,  quién sostiene las bridas que guían sabiamente a la naturaleza? ¿Quién, podría hacerlo sino Dios?
La complejidad de nuestro planeta apunta a un Diseñador quien deliberadamente no sólo creó nuestro Universo sino que lo sustenta hasta hoy en día.

¿Por qué las leyes de la naturaleza  nunca cambian? ¿Tenéis una respuesta que no apunte hacia un Ser Supremo que lo controla todo? Porque yo desde luego no.

Después de todo esto, ¿todavía nos preguntamos si Dios existe? A mí no me queda ninguna duda de que sí.

 Mirando todos estos hechos, uno puede concluir que un amoroso Dios existe y puede ser conocido en una manera personal e íntima. ¿Estás tú dispuesto a descubrirlo?
Espero que así sea, porque esa necesidad de conocerlo y de amarlo que todos llevamos en lo más profundo de nuestro ser, es lo que le da sentido a nuestra vida.

Cielo Gallego
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

viernes, 9 de marzo de 2018

Espiritismos

Espiritismos




A todos nos influye la realidad sociocultural inherente al país donde nacimos, como lo hacen también los contenidos inconscientes que subyacen en los depósitos de nuestra personalidad profunda. Por esto, de una u otra forma, ya sea de una manera expresiva o moderada, podemos transferir argumentos y prácticas innecesarias o claramente perjudiciales, que (aunque estén aceptados por una gran mayoría), en realidad, a poco que las observemos a la luz de la razón, resultan totalmente ajenas a la filosofía espiritista... (No es desacertado reflexionar ante el hecho de que, con frecuencia, el Espiritismo más ampliamente divulgado/aceptado no tiene por qué ser el más acertado).

Por supuesto, todo lo dicho hasta ahora dependerá de factores como el estudio, la comprensión apropiada que de este sacamos o de cómo nos podemos dejar llevar por los movimientos egóticos de nuestro ser.

Teniendo en consideración lo dicho, debemos respetar de corazón la vivencia espírita propia de cada región (fruto de la natural singularidad humana), pero sin por esto tener la obligación de aceptar aquellas desviaciones o agregados que no forman parte del Espiritismo.

Cierto es que, a veces, se juzga de manera condescendiente e irónica el quehacer de los espíritas de otras latitudes (no siendo esto, precisamente, lo que defendemos en este texto, que es básicamente un alerta a los peligros de la falta de estudio y la vanidad).

En estos tiempos es más que habitual que los espíritas naveguen entre el misticismo residual (etapa que el Espiritismo vino precisamente a superar) de unos, y el cientifismo más personalista de otros, resultando en cualquier caso, en un remedo de Espiritismo en ocasiones muy equidistante de las fuentes originales.

Aquellos que viven un Espiritismo al modo de un catolicismo misticoide se equivocan, pero no menos que aquellos otros que, adscritos a movimientos de renovación (sic), apuestan por un Espiritismo sin Jesús...

Una cosa es el libre y natural 'modus operandi' de cada cual y otra muy distinta el reinventar una filosofía y propuesta superior que ya posee todo un cuerpo doctrinario, y hacerlo de dos maneras: a base de reciclar y añadir cuantos elementos nos gusten, o todo lo contrario; quitando o ignorando aquellos que no casan con nuestro entramado intelectual personal. Nunca existió un Espiritismo 'a retales' ni 'a la carta'...

La inercia cultural o la mal camuflada sed de reconocimiento/destaque intelectualoide crea mons-truos innecesarios... Fuimos invitados a despejar el camino de las ideas no para hacerlo más complicado.

Sólo el conocimiento y divulgación de una espiritualidad racionalista (como la que propugna el Espiritismo desde 1857), será escuchada y/o recibida por las mentes nuevas de la cultura contemporánea, ya alejadas de los dogmáticos religiosos y de los clichés esotéricos del pasado.

Juan Manuel Ruiz

martes, 6 de marzo de 2018

“Contemplad las aves del cielo”

“Contemplad las aves del cielo”




Hablar hoy de algo que es tan antagónico a la forma de vida en la que estamos inmersos casi todos, donde raro es el día en que un nuevo acontecimiento emerge y lo que es más sorprendente, ya no nos llama la atención, es traer un poco de “oxígeno” a nuestras mentes, que a veces pierden la ilusión y la esperanza del mañana, viendo y observando nuestro alrededor físico.

Es por ello que deseando despertar a aquellos que aun hoy, aunque sea por unos momentos, permanecemos influenciados por el entorno, nos acercamos a esta enseñanza de Jesús, que el capítulo XXV del Evangelio según el Espiritismo nos dice…”Mirad las aves del cielo; ellas no siembran, ni siegan, y ni amontonan nada en los graneros, más vuestro Padre celestial las alimentan; ¿no sois vosotros mucho más que ellas?  Mirad como crecen los lirios de los campos; ellos no trabajan ni hilan, y Dios tiene el cuidado de vestir de esta manera la hierba de los campos.  No os acongojéis diciendo: ¿Qué comeremos, o que beberemos, o con qué nos vestiremos?; porque vuestro Padre sabe que de ellas, tenéis necesidad. Buscad, pues, primeramente, el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas os serán dadas por añadidura. Por eso, no os acongojéis por el día de mañana, porque el día de mañana cuidará de sí mismo. A cada día basta su mal.”

Este lenguaje íntimo que se dirige a todos los hombres, desde el más humilde hasta el más elevado, esta voz cuyos murmullos pueden turbar el brillo de las mayores glorias, nada tiene de material. Corrientes contrarias se agitan en nosotros.

Ahora bien, si no fuésemos más que materia, no conoceríamos esas luchas, esos combates, seguiríamos sin pesar  y sin remordimientos nuestras tendencias naturales.

En estos días el hombre común se satisface con los fenómenos fisiológicos y los placeres que distraen los sentidos, sin conseguir  beneficio alguno para sus sentimientos. Todas sus aspiraciones y sus planes se centran alrededor de las ganancias que le permitan alcanzar las metas de la sensualidad y del confort. Los apetitos, los deseos apasionados, chocan contra la razón y el sentimiento del deber.
El hombre común ve, oye y vive conforme le place. Ajusta los acontecimientos de acuerdo con sus intereses personales, intentando disfrutar y gozar siempre cuanto le sea posible. Pero su temperamento es inestable, porque está gobernado por la fuerza de la pasión egoísta.

Sin embargo el hombre lúcido entiende la finalidad para la cual ha sido creado. Ve, oye y vive ajustándose y obedeciendo las Leyes que rigen la Vida. Es estable, porque sabe que solamente le sucede  lo que es mejor para él. Cree y ama sin desconfianza, porque su vida es una vida fértil.
Mientras nos aferramos a los acontecimientos del ayer estamos perdiendo los bellos amaneceres que hoy comienzan y que se prolongarán indefinidamente, al tiempo que nuestra voluntad está frecuentemente en conflicto con nuestros instintos.

Así pues, débil o fuerte, ignorante o instruido, un espíritu vive en nosotros y gobierna este cuerpo que no es bajo su dirección más que un servidor, un simple instrumento. Este ser es libre y perfectible y por consiguiente responsable. Puede a su voluntad mejorarse, transformarse, aspirar al bien.
Nada hay,  por otra parte, más justo ni más conforme a la “Ley del Progreso” que esta ascensión, realizándose por medio de etapas innumerables durante las cuales nos vamos formando, distanciándose poco a poco de los instintos y rompiendo la coraza del egoísmo para despertar a la razón, al amor, a la libertad. Son las vías múltiples, los crisoles purificadores; a cada paso el espíritu sale de su envoltura más refinado y cuando la vencido las contingencias de la materia, entonces, libre de las atracciones terrestres vuela hacia otras regiones menos primitivas.

Todos estamos llamados a desenvolvernos siempre, considerando que nuestro planeta no representa más que una etapa en el camino sin fin. Porque quien ama y aspira a la felicidad no se detiene en el pasado, valiéndose de sus lecciones para crecer en el futuro.

Juan Miguel Fernández Muñoz
Asociación de Estudios Espíritas de Madrid


viernes, 2 de marzo de 2018

La vida espiritual en la erraticidad

La vida espiritual en la erraticidad




La Doctrina Espírita nos enseña que "desde el momento que se admite la existencia del alma y su individualidad después de la muerte, es menester también admitir: 1º que es de una naturaleza diferente del cuerpo, pues que una vez separada de éste no tiene ya sus propiedades; 2º que goza de la conciencia de sí misma, puesto que se le atribuyen la alegría o el sufrimiento; de otro modo sería un ser inerte."

Admitido esto, el alma va a alguna parte, "¿en qué se convierte y a dónde va?"
"Es un Espíritu errante que aspira a su nuevo destino, que espera."

A medida que los espíritus iban dictando sus enseñanzas, Allan Kardec, se vio en la necesidad de crear nuevas palabras o neologismos que pudieran definir sin confusión los nuevos conceptos recibidos.

Erraticidad determina el estado de los espíritus no encarnados. Es ell periodo de tiempo que va desde el momento de la desencarnación hasta una nueva encarnación. Al ser ésta un estado transitorio, la erraticidad es, en realidad, el estado normal de ellos. Puede durar desde algunas horas hasta algunos millares de siglos. No hay un límite asignado al estado errante, pero nunca es perpetuo. Esa duración es consecuencia del libre albedrío. Algunos Espíritus piden su prolongación para continuar estudios que sólo pueden hacerse con provecho en ese estado. En otros, que se obstinan en su rebeldía durante muy largos periodos de tiempo, puede  ser obligado.

León Denis, en el libro "Después de la muerte", nos la describe del siguiente modo:
"Se encuentran en la erraticidad multitudes inmensas, siempre en busca de un estado mejor, que se les escapa. Espíritus innumerables flotan en ellas, indecisos entre lo justo y lo injusto; la verdad y el error; la sombra y la luz. Otros quedan sumidos en el aislamiento, la oscuridad y la tristeza, o van implorando acá o allá un poco de benevolencia o de simpatía.

La ignorancia, el egoísmo, los defectos de todas suertes reinan aún en la erraticidad, y la materia ejerce siempre sobre tales espíritus su influencia. El bien y el mal se encuentran mezclados. Es la erraticidad como una especie de vestíbulo de los espacios luminosos, de los mundos mejores. Todos pasan por ella, todos moran en ella, aunque para elevarse más arriba."

Los Espíritus errantes, por tanto, no forman una categoría especial. Recordamos que la clasificación de la escala espírita está basada según el grado de adelanto, las cualidades adquiridas y las imperfecciones a despojarse, siendo tres los órdenes principales:

-Tercer orden. -Espíritus imperfectos
-Segundo orden. -Espíritus buenos.
-Primer Orden. -Espíritus puros.

Según la descripción de León Denis, en la erraticidad, reinan los defectos de todas clases, mezclándose el bien y el mal, por tanto, la erraticidad sólo es una condición en la que pueden encontrarse. Tampoco constituye un significado de inferioridad, ya que, en ese estado, pueden encontrarse de todos los órdenes, excepto del primero que al no tener que pasar por más encarnaciones, se encuentran en su estado definitivo.

¿Cómo se desarrolla la fase de entrada al mundo espiritual?

Son muchos quienes afirman no temer el hecho de morirse, pero sí al momento de la transición. Y es que ese camino lo hemos de recorrer todos, sin distinción de clase, razas o ideologías. Si observamos la calma de ciertas muertes y la agonía dolorosa de otras, podemos darnos cuenta que el momento del tránsito muestra diferentes sensaciones en cada caso.

Que la materia inerte es insensible es un hecho, por tanto, sólo el alma percibe las sensaciones de placer y dolor a través de su periespíritu, al que siempre va unida.

Esta envoltura fluídica semi-material, durante la vida corporal penetra en el cuerpo, en todas sus partes, transmitiendo así, todas las impresiones orgánicas del cuerpo físico al espíritu.

De estas aseveraciones podemos sacar como conclusión que el sufrimiento en el momento de la muerte depende de la fuerza de adherencia que une el cuerpo y el periespíritu, y esta fuerza unión depende del estado moral del alma.

El psiquiatra brasileño, Jorge Andrea dos Santos, en su libro "Psiquismo: Fuente de la Vida", nos narra:

"Desprendido del cuerpo físico, el periespíritu inicia un proceso que se conoce con la denominación de histogénesis periespiritual, que representa una reestructuración de su organización, ya que desligado de sus inserciones en la zona física, necesita adaptarse a la nueva dimensión a la que es elevado".

A medida que el periespíritu empieza a desprenderse del cuerpo físico, necesita reorganizar su estructura para adaptarse al nuevo medio, ya que sus propiedades, durante la unión al órgano material se han encontrado limitadas y ahora empiezan a intensificarse todas sus percepciones.

André Luiz, en "Evolución en dos Mundos", explica que: dicha histogénesis periespiritual se realiza mediante la segregación de sustancias mentales que bajo el influjo de impulsos renovadores, el alma que desencarna, una vez finalizado el proceso histolitico de las células que integraban su vehículo biológico, y fortificado el campo mental que se enmarañara con su nuevo estado, logra liberarse, mecánicamente, de los órgano físicos.

A través del pensamiento y la voluntad, el espíritu va a ir reforzando su campo mental a medida que va tomando conciencia de su nuevo estado, y una vez finalizado el proceso de descomposición del cuerpo físico logrará desligarse de la materia orgánica, a la que ha estado ligado durante la encarnación.

¿Cómo empieza la vida espiritual tras la muerte del cuerpo? ¿Es igual para todos los encarnados?
En el ser primitivo, salvaje, cruel habitante todavía de la selva, que va desarrollando su inteligencia a través de la fuerza, la astucia, la dominación de los seres inferiores de su entorno, despierta en el mundo espiritual horrorizado por lo desconocido, manteniéndose cerca de los suyos, uniéndose con ellos, de tal forma que su único deseo es volver a la vida física. Esta incesante idea de renacer en la tribu, en su propia choza, constituyen su única aspiración, convirtiéndose en una idea, reversible solamente con una nueva encarnación.

En el ser más evolucionado, recapitula durante minutos o largas horas, durante el coma o en la cadaverización del órgano físico, todos los hechos de su propia vida, imprimiendo magnéticamente a las células que se desdoblarán en el cuerpo espiritual, todas las instrucciones a que estarán sujetas en el nuevo medio en el que van a ingresar.

Tras un periodo de ensoñación, o turbación, que puede ser más o menos largo, comienza a acceder al análisis de sus experiencias, encontrando en sí mismo los resultados conseguidos o desaprovechados, accediendo de esa forma a las consecuencias de la ley de causa y efecto.

"Así, el Espíritu errante es feliz o infeliz; según el buen o mal empleo que hizo de su última existencia. Él estudia las causas que apresuraron o retardaron su adelanto; toma las resoluciones que procurará poner en práctica en su próxima encarnación y escoge, él mismo, las pruebas que cree más apropiadas para su evolución; pero en algunas ocasiones se equivoca o sucumbe, porque no mantiene, como hombre, las resoluciones que había tomado como Espíritu".

Testimonios del libro "El Cielo y el Infierno"

Varios testimonios de esta diversidad de circunstancias las podemos encontrar en la Segunda parte del libro "El Cielo y el Infierno", desde el cap. II hasta el cap. VIII.

-Espíritus felices. Samuel Philipe:

Samuel Philipe era un hombre de bien en toda la acepción de la palabra. Nadie recordaba haberle visto cometer una mala acción, ni haber hecho voluntariamente perjuicio a quien quiera que fuese.
Ante la pregunta: "¿Tenéis un recuerdo claro de vuestros últimos instantes en la Tierra?"
Responde: "Perfectamente. Este recuerdo me ha venido poco a poco, porque en aquel momento mis ideas estaban todavía confundidas.

Aunque sufrí cruelmente en mi última enfermedad, no tuve agonía. La muerte llegó como un sueño, sin luchas ni sacudidas. No teniendo miedo al porvenir, no me aferré a la vida, y por consiguiente, no tuve necesidad de luchar para romper los últimos lazos. La separación se verificó sin esfuerzos, sin dolor y sin que me diese cuenta de ello. Ignoro cuánto duró este último sueño. Pero ha sido corto. El despertar ha sido de una calma que contrastaba con mi estado precedente. No sentía dolor y. me regocijaba de ello. Quería levantarme y marchar, pero un entorpecimiento que no era nada desagradable y que hasta tenía cierto encanto, me retenía, y yo me abandonaba a él con una especie de deleite sin darme ninguna cuenta de mi situación, y sin pensar que había dejado la Tierra. Lo que me rodeaba me parecía como un sueño....

....Lo que me aclaró la realidad fue que me vi rodeado de muchas personas que apreciaba, muertas desde mucho tiempo, y otras que no reconocí al pronto, y que parecía que me velaban y esperaban que despertase. Este estado tuvo instantes de lucidez y de somnolencia, durante los cuales recobraba y perdía alternativamente la conciencia de mi yo. Poco a poco mis ideas adquirieron más claridad. La luz, que no entreveía sino a través de una niebla, se hizo más brillante. Entonces comencé a reconocerme y comprendí que no pertenecía al mundo terrestre. Si no hubiera conocido el Espiritismo, la ilusión se hubiera, sin duda, prolongado mucho tiempo más."

- Espíritus de mediana condición. José Bré.

"Expío mi falta de fe. Sufro, no como podrías entenderlo, sino por el sentimiento que tengo de no haber empleado bien mi tiempo en la Tierra.

Entre vosotros se tiene a un hombre como honrado cuando respeta las leyes de su país, cuando no hace mal a su prójimo, quitándole ostensiblemente lo suyo Pero le quita a menudo sin ningún reparo su honor y su dicha, desde el momento en que el código o la opinión pública no pueden alcanzar al culpable hipócrita.

No basta para ser honrado ante Dios dejar de infringir las leyes de los hombres. Es preciso ante todo no haber quebrantado las leyes divinas.

He faltado a muchas de esas condiciones, lo confieso sin avergonzarme. He sufrido bastante por eso cuando lo he reconocido."

- Espíritus sufrientes. Novel

Mi espíritu, retenido en mi cuerpo por lazos materiales, tuvo gran trabajo en desprenderse de aquél, lo cual fue una primera ruda agonía. La vida que dejé a los veinticuatro años era todavía tan fuerte en mí, que no creía en su pérdida.

Buscaba mi cuerpo, y estaba sorprendido y espantado de verme perdido en medio de esta multitud de sombras. En fin, la conciencia de mi estado y la revelación de las faltas que había cometido en todas mis encarnaciones se me presentaron de repente. Una luz implacable iluminó los más secretos pliegues de mi alma, que se sintió desnuda, y después sobrecogida por una vergüenza abrumadora. Trataba de escaparme de ella, interesándome en los objetos nuevos, aunque conocidos, que me rodeaban. Los espíritus radiantes, flotando en el éter, me daban la idea de una dicha a la que no podía aspirar. Formas sombrías y desoladas, las más sumergidas en una triste desesperación, las otras irónicas o furiosas, se deslizaban a mi alrededor y sobre la Tierra, a la cual permanecía adherido.

Arrastrado como por una fuerza irresistible, procurando huir de este dolor encarnizado, salvaba las distancias, los elementos, los obstáculos materiales, sin que las hermosuras de la Naturaleza ni los esplendores celestes pudiesen calmar un instante la amargura de mi conciencia, ni el espanto que me causaba la revelación de la eternidad".

- Espíritus suicidas. Francisco Simón Louvet.
(Esta comunicación fue dada espontáneamente)

“¡Tened piedad de un pobre miserable que sufre hace mucho tiempo los más crueles tormentos! ¡Oh! ¡El vacío..., el espacio..., caigo, caigo, socorro!.... ¡Dios mío, tuve una vida tan miserable!... Era un pobre diablo, sufrí a menudo el hambre en mi vejez, por esto me entregaba a la bebida y me avergonzaba y disgustaba de todo... He querido morir, y me he arrojado... ¡Oh! Dios mío, ¡qué momento!... ¿Por qué, pues, tener deseo de acabar cuando estaba tan cerca del término? ¡Rogad! Para que no vea siempre este vacío debajo de mí... ¡Voy a destrozarme contra estas piedras!..."
La falta de valor, le llevó a sucumbir ante la prueba de pobreza, descendiendo a los niveles de la desesperación. Sin ser un alma adelantada tiene conciencia de la vida futura y pide por su término.
Dentro de esta categoría hay una amplia gama de circunstancias que llevaron al suicidio, cada una de ellas,  tiene consecuencias diversas, teniendo en cuenta el grado de conocimiento y el motivo que les llevó a su realización.

- Criminales arrepentidos.

De las varias comunicaciones recibidas en este apartado, se desprende que el arrepentimiento no es suficiente para eximir de la responsabilidad de los actos. Es el primer paso hacia la rehabilitación, el preludio del perdón y de disminución de los sufrimientos. Pero es precisa la expiación y sobre todo la reparación.
Cuanto más tardío es el arrepentimiento, la pena es más larga. Casi siempre de tipo material, en los casos que están más materializados, ya que es necesario que afecte a sus sentidos, mientras en los otros suele ser de tipo moral, ya que han llegado al grado exigido para comprenderlas.

- Espíritus endurecidos.

Están, después de la muerte, entregados a una duda cruel sobre su destino presente y futuro. Miran a su alrededor, no ven al principio ningún objeto sobre el que puedan ejercer sus fechorías, y la desesperación se apodera de ellos, porque el aislamiento y la inacción son insoportables para este tipo de espíritus: La perspectiva de lo infinito hace su posición intolerable, y sin embargo, no tienen fuerza ni voluntad para salir de ella. Éstos son aquellos que en la reencarnación llevan esas existencias ociosas, inútiles para sí mismos y para los otros, y que a menudo acaban por suicidarse, sin motivos serios. Consideran lo que les rodea, e impresionados al instante por el abatimiento de los espíritus débiles y castigados, se adhieren a ellos como a una presa y les recuerdan sus pasadas faltas, que ponen sin cesar en acción por sus gestos irrisorios. No bastándoles esta burla, se sumergen en la Tierra como buitres hambrientos, buscan entre los hombres el alma más accesible a sus tentaciones, se apoderan de ella, exaltan su concupiscencia, procuran apagar su fe en Dios y cuando, al fin, dueños de su conciencia, consideran su presa asegurada, extienden sobre todo lo que rodea a su víctima el fatal contagio.

Estos espíritus son, en general, más difíciles de conducir al bien que los que son francamente malos, porque en estos últimos hay energía. Una vez instruidos, son tan ardientes para el bien como lo han sido para el mal. Los otros tendrán sin duda que pasar por muchas existencias, para progresar sensiblemente. Pero poco a poco, vencidos por el fastidio, como otros por el sufrimiento, buscarán una distracción en una ocupación cualquiera que más tarde será para ellos una necesidad.


¿El Espíritu progresa en la erraticidad?  

Puede mejorar mucho, siempre según su voluntad y su deseo. No obstante, en la existencia corporal es donde pone en práctica las nuevas ideas que ha adquirido.

Estudian su pasado y buscan los medios de elevarse. Ven, observan lo que sucede en los lugares que recorren. Escuchan los discursos de los hombres instruidos y los consejos de los Espíritus más elevados que ellos, lo cual les brinda ideas que no tenían.

En la literatura espírita encontramos diversas narraciones de estudio y progreso.

Aquí hay algunos extractos:

Sir Arthur Conan Doyle en Historia del Espiritismo (cap. XXV) hace referencia  al testimonio del espíritu  Lester Colman a Lilian Walbrook, que indica "Después de mi fallecimiento estuve indeciso durante algún tiempo respecto a si mi trabajo sería la música, o la ciencia. Tras pensarlo mucho, decidí que la música fuese mi entretenimiento, y mi ocupación la ciencia en todas sus ramas" Y continúa... "—Para progresar En mis estudios, visito frecuentemente un laboratorio, donde encuentro facilidades tan completas como extraordinarias para llevar a cabo los experimentos".

En "Volví", el Hermano Jacobo, a través de la psicografía de Chico Xavier, nos ofrece diversas explicaciones del progreso moral e intelectual:

En el capítulo XIV en "La palabra de un gran benefactor" encontramos la siguiente narración: "el admirable científico declaró que, no obstante hallarse desencarnado, continuaba trabajando sin descanso al frente de los peligros que amenazan la actualidad terrestre. Sumergido en los estudios y realizaciones de la Física en el plano espiritual..."

Y en el Cap. XIX "Sorpresa Sublime": "Siempre que los intervalos naturales de los estudios y de las tareas del instituto iluminativo me favorecían, me dirigía inmediatamente a las zonas de los espíritus desviados, ejercitando mi capacidad de soportar..."

Éstos son dos ejemplos de oportunidades de aprendizaje intelectual y moral.


¿Dónde se realizan estas actividades?

Juan, apóstol de Jesús, en su evangelio nos transcribió estas palabras del Maestro:
"En la casa de mi padre hay muchas moradas. Si así no fuera, os lo hubiera dicho. Voy a prepararos un lugar. - Y cuando me fuere, y os hubiera preparado un lugar, volveré  otra vez, y os tomaré conmigo, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros" (Juan cap. XIV vs.1, 2, 3).

Con estas palabras, Jesús, nos indica que la Casa del Padre es el Universo; las diferentes moradas son los mundos que circulan en el espacio infinito, que ofrecen a los espíritus encarnados estancias apropiadas a su adelantamiento, y así también puede entenderse de los lugares a los que el alma desencarnada se dirige, aún cuando no estén circunscriptas ni localizadas.

A través del ítem 234 de "El Libro de los Espíritus", estos nos confirman:
"- Sí, mundos hay dedicados en particular a los seres errantes y en los cuales pueden éstos residir en forma temporaria; especie de vivaques o campamentos donde puedan reposar en una prolongada erraticidad..."

El eminente científico, teólogo, filósofo y médium Emanuel Swedenborg (1688-1772), miembro de la Real Academia de las Ciencias de Suecia, a través de su visiones encontró que el otro mundo consistía en un número de diferentes esferas que representaban varios grados de y felicidad a los cuales vamos después de la muerte.

Así otros muchos Espíritus que se han comunicado, han afirmado que el plano inmediato a la residencia de los hombres, está subdividido en varias "esferas".

André Luiz aclara que estas "esferas" espirituales se distinguen por distintas vibraciones, más densas a medida que están más cerca del núcleo de la Tierra. Cuanto más cercanas están más, materializados están los espíritus que las conforman. Existen en un mismo plano horizontal o en el mismo nivel, del mismo modo que nuestras ciudades no están unas encimas de otras. Lo que varía es el tipo de vida de cada núcleo.

Según "ese tipo de vida" "....en el espacio hay grupos o familias que se unen por el afecto, por la simpatía y por la semejanza de sus inclinaciones...". Estableciéndose entre ellos una jerarquía cuya autoridad está basada en la ascendencia moral. Entre los espíritus superiores, es natural y benéfica. Respeta el libre albedrío de cada uno. Sin embargo, en las relaciones de los espíritus inferiores utilizan la inteligencia o el poder para subyugar a otros espíritus, estén encarnados o no.

Ana Mª Sobrino
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

Bibliografía: 
El Libro de los Espíritus; El Libro de los Médiums; El Espiritismo en su más simple expresión; Después de la Muerte; Psiquismo: Fuente de Vida; Evolución en dos Mundos; El Cielo y el Infierno; Historia del Espiritismo; Volví; El Evangelio según el Espiritismo.






El retorno a la Tierra

El retorno a la Tierra



Existen ciudades espirituales que rodean nuestra corteza terrestre. En esas ciudades equipos especializados, mirando hacia el mundo físico, estudian intensamente y trabajan, buscando propiciar la situación más adecuada a las necesidades evolutivas de los hermanos que necesitan volver a la Tierra.

Bajo la supervisión de centenares de técnicos especializados en cuestiones de embriología y biología en general, se estudian soluciones para todos aquellos que se les brinda una nueva oportunidad de seguir avanzando y evolucionando. Para ello, será necesario un estudio exhaustivo de sus vidas pasadas e incluso, más importante si cabe, conocer cómo fue su muerte y  las dificultades que tuvo después de desencarnar.

En los Ministerios de Reencarnación, los pabellones dedicados a la preparación del Espíritu dispuesto a regresar a la corteza terrestre, están siempre en actividad continua, pues la reencarnación como sabemos es una muestra más de Amor que Dios no ofrece para seguir avanzando, siendo además obligatoria. Pues bien sabemos de las palabras de nuestro Maestro Jesús cuando nos dice:
“Nadie puede ver el Reino de los Cielos sino naciera de nuevo”

Son muchos los pabellones existentes, cómo también son muchos los espíritus errantes en el camino, que deberán pasar por los procesos especializados.

Cada uno de estos pabellones, dispone de departamentos y equipos, que nos dará paso a todas las pruebas que se deben superar hasta lograr la conexión, con un nuevo entorno familiar, nuevos lazos que nos unirán de inmediato a un nuevo destino, nuevos retos, nuevas pruebas, nuevas expiaciones y un sinfín de obstáculos y adversidades que nos harán, indudablemente, evolucionar.

Así es cómo nos lo explican en la pregunta nº 132 de “El Libro de los Espíritus” de Allan Kardec:
¿Cuál es el objetivo de la encarnación de los Espíritus?

“Dios se la impone con el objetivo de hacerlos llegar a la perfección: para algunos es una expiación; para otros una misión. No obstante, para alcanzar esa perfección deben sufrir todas las vicisitudes de la existencia corporal: en eso consiste la expiación. La encarnación tiene también otro objetivo, que es poner al Espíritu en condiciones de soportar la parte que le toca en obra de la creación. Para cumplirla, el Espíritu toma en cada mundo, un instrumento en armonía con la materia esencial de dicho mundo, a fin de ejecutar allí, desde ese punto de vista, las órdenes de Dios. De ese modo, al participar en la obra en general también adelanta.”

En estos pabellones, se nos mostrará nuestro estado evolutivo y para ello, si fuese necesario, veremos capítulos de nuestras vidas pasadas. Será donde se nos explicará cada punto importante a tener muy en cuenta, para resolver nuestros errores del pasado. Para los efectos del perfeccionamiento de nosotros mismos en obediencia al Amor.

También en este pabellón existen departamentos dónde cuerpos, miembros, órganos, fibras y células son allí esbozados y estudiados, antes de que se definan a los principios de la nueva materialización terrestre. Es importante tener en cuenta todo lo mencionado, porque en esos casos en que el alma oscila entre méritos y faltas de méritos, la reencarnación permanece bajo los auspicios de autoridades y servidores de la justicia espiritual que administra recursos a cada aprendiz de la sublimación, de acuerdo con las obras edificantes que consten en el currículo de su existencia.

Por ello será la explicación perfecta la que allí se escucha, frente a una vuelta inminente en la Tierra o en otros mundos semejantes a ella.

Existen espíritus que necesitan renacer con severas limitaciones físicas, fruto de alteraciones expresivas en su constitución periespiritual y se atemorizan ante una perspectiva que cuesta aceptar. A pesar de todo el trabajo de los mentores espirituales esclareciendo que la exteriorización deformante a nivel del cuerpo físico facilita la eliminación de las anomalías a nivel periespiritual, desde que se acompañe de una postura mental saludable, los recelos y las reacciones muchas veces ocurren.

Cuando el espíritu comprende la grandeza de la vida terrestre, la rectitud de la justicia, su cuadro mental se modifica, con las mejores intenciones orientadas hacia el bien supremo. Es cuanto acepta la necesidad de reencarnar, acepta participar en los reajustes de sus vidas pasadas, que se componen principalmente de:

-MOTIVOS DE NUESTRA ÚLTIMA MUERTE
-IDENTIFICACIÓN COMPLETA DEL ESPÍRITU
-ANALISIS DE LAZOS FAMILIARES
-PROYECCION INDIVIDUAL
-SERVICIO DE DESOBSESIÓN
-TERAPIAS DE REGRESION DE MEMORIAS
-LIBRE ALBEDRÍO
-LEY CAUSA Y EFECTO

Como si fuese un film en alta velocidad, el espíritu al desencarnar, recuerda lo básico de toda la vida en algunos minutos, como si se fuese desgravando el cerebro en los archivos energéticos del cuerpo espiritual. En realidad, una copia del film de la vida es registrada. Y todo lo histórico de las vidas anteriores del Espíritu pasa a ser registrado y recordado en el nuevo cuerpo que se forma. Siempre llevamos todos nuestros códigos en los millones de vidas que arrastramos. Son registros con todos nuestros pensamientos y actos, son registros con nuestras pruebas superadas y nuestras aflicciones, con nuestros miedos e inquietudes a la vez que con nuestros grandes momentos alcanzados.
Genéricamente, todo los espíritus, cuando comprenden dicha programación planificada para ellos, son partícipes de la importancia que tiene la familia material elegida para ellos, pues esa va a ser la parte fundamental de su desarrollo moral e intelectual en la próxima vida. Y a partir de entonces, queda trazado un extenso recorrido extremadamente importante y programado para el ser humano.
Hemos de destacar que existen otros tipos de reencarnación y no en todas, somos invitados a diseñar nuestro próximo destino. Son muchas, las rencarnaciones donde no se le da oportunidad al espíritu de elección a sus designios. Son llamadas rencarnaciones compulsorias. Suelen ser frecuentes en espíritus inferiores, sin olvidar que es el mayor porcentaje de reencarnaciones en nuestra Tierra.
Son magnetizados sin saber que les está pasando. Una especie de anestesia que le deja los sentidos adormilados, los equipos especializados pasan a dar asistencia y promover la progresiva ligación fluídica del mismo con los fluidos periespirituales de la madre.

A medida que sus vibraciones se vuelven más lentas por el desgaste y las dificultades que tiene en reponer las energías, se va procesando una neutralización energética con una reducción progresiva de las actividades del espíritu. Cuando este proceso se instala determina un sopor o somnolencia de la entidad impeliéndola a la Reencarnación.

Por último, mencionar las rencarnaciones especiales. Son aquellas dónde el espíritu viene en misión a la Tierra o destinado a otros mundos dependiendo el gran trabajo que viene a ejercer. Suelen ser espíritus más evolucionados a nosotros y con menos apego material. Son los menos.
Aclarando estos tres tipos de reencarnaciones, la compulsoria, reencarnación con participación y por último la de venir en misión, decir que el velo del olvido lo llevamos todos, por consiguiente, dependiendo del uso que hagamos de nuestro libre albedrío, dará los resultados sobre si completamos o no la programación estructurada para cada uno de los casos que se nos han designado.
La paternidad y la maternidad, son siempre consecuencias de vínculos pasados. Nuestras deudas se hacen muchas veces, dentro del núcleo familiar y volvemos para corregir las distorsiones antiguas, en el mismo medio.

Durante el sueño, habitualmente sucede el desdoblamiento o proyección astral de los encarnados. Nuestros equipos especializados en reencarnación, acceden a través del desprendimiento a reunirse con los futuros padres. Se les muestra el compromiso, cooperación y reconciliación si fuese necesario para el espíritu elegido que será su futuro hijo.

Una vez habiendo sido escogido los padres, por el criterio considerado más adecuado a la situación evolutiva del espíritu y el merecimiento de los progenitores, se inicia una laboriosa asistencia espiritual a las personas implicadas en la programación de esta reencarnación, como pueden ser padre, madre e hijo.

El triángulo constituido por padre, madre o hijo, siempre resulta de una continuidad necesaria para todos, dónde también hermanos y parientes próximos, son normalmente, ligaciones de encarnaciones anteriores.

Se puede dar el caso que futuros progenitores estén bajo la programación inmediata de nuestros equipos espirituales y que ellos no sientan la necesidad de ser padres.
Cuando la resistencia en los padres asistidos es muy fuerte en el sentido de acatar las ideas que les son sugeridas, la espiritualidad pasa a buscar soluciones. Son enviadas sugestiones mentales a parientes, vecinos o profesionales que podrán influir constructivamente en el proceso de la aceptación o amparo al espíritu que viene a reencarnar.

Una vez logrado y establecido el orden necesario entre armonía o desarmonía, con relación a esos vínculos, podremos clasificarlos en vínculos de afecto y de desafecto. Muchas veces, las dificultades vividas por dos personas, generó entre ellas un odio mutuo u otra ligación fuertemente estrechada por las energías deletéreas de sentimientos inferiores. Son los vínculos creados por el desafecto del pasado.

Una vez establecido el cambio recíproco de las vibraciones, se crea un hilo magnético que prenderá mutuamente a los dos individuos. No solo el amor, más también el odio une a las personas. La reencarnación se vuelve realmente eficaz en su función educadora, creándose condiciones para que haya un vínculo de amor entre ambos.

Los renacientes bajo el mismo techo, en el templo del hogar, por el instituto divino de la reencarnación, anestesiados por la sabia ley del olvido del pasado,  aprenderán a amarse y perdonarse.

Debemos reflexionar sobre lo siguiente: -Aquel bebé rosado, (o de color chocolate según el caso) que ahora el padre, la madre abrazan y acarician emocionados, muchas veces es una víctima suya del pasado, que ahora recibirá la atención y los cuidados que le eran justamente debidos. Padre y Madre pueden enternecerse ante la figura dulce, suave del bebé, la ley de la reencarnación, propició condiciones para que en este instante víctimas y verdugos se abracen, lloren de emoción y pasen a desarrollar una nueva experiencia; la experiencia del Amor.

Así es como Dios nos da la posibilidad de enmendar todos los errores que hemos cometido. Su ley de amor, de causa y efecto, de acción y reacción son las que promueven la pluralidad de mundos existentes en el universo, sin olvidar la ley de la caridad que nos ofrece en cada instante de nuestra existencia. Siempre conectados con el mundo espiritual, siempre guiados por nuestros guías espirituales, y siempre arropados, cuidados y mimados sin duda con las leyes inamovibles de Dios.

Susana Herrero
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

lunes, 1 de enero de 2018

Obsesión espiritual en la infancia

Obsesión espiritual en la infancia


Para centrar este tema en la infancia primeramente debemos dejar claro el concepto de Obsesión. En el capítulo XXIII de "El Libro de los Médiums" encontramos una definición clara y concreta: “Dominio que algunos espíritus ejercen sobre ciertas personas. Se produce exclusivamente a través de Espíritus Inferiores, que pretenden dominar, se apegan a aquellos a quien pueden someter y si llegan a dominarlos, se identifican con el espíritu de dicha persona y lo dirigen como si se tratara de un niño.” Al contrario de los espíritus más bajos, los espíritus buenos no imponen ninguna coacción. Estos aconsejan, combaten la influencia de los malos espíritus y si no se les escucha, se retiran, para volver con nosotros en el mismo instante en que les requerimos, siempre dispuestos a ayudar sin juzgar, ni obligar.

Pero, ¿es posible la obsesión en la infancia? Si, lo es. Muchos de los problemas, afecciones, trastornos, sufrimientos… que suceden durante la infancia son consecuencia de procesos obsesivos en los que la presencia de espíritus inferiores provocan dichos estados.

Se tiene la creencia de que los niños no sufren ataques de obsesores debido a que tienen una protección especial por su estado de infancia. Este trabajo de protección se asocia a su guía espiritual o ángel de la guarda y así es en cierto modo, pero esto no significa que mientras sean niños nada malo puede pasarles. El que tengan la protección de un guía quiere decir que hay un espíritu amigo que les cuida inspirando a padres, familiares, amigos… y así ayudar en el desarrollo saludable de estos pequeños.

Sin embargo, la Justicia Divina es imparcial y en los casos de mayor compromiso, el niño puede experimentar sufrimiento físico y/o espiritual en su infancia. En estas situaciones el espíritu protector solo puede ayudarle en la medida de su mérito. No podemos olvidar que el niño es, antes que nada, un espíritu reencarnado, un alma que vuelve a comenzar una nueva existencia en la Tierra, por lo que, como es lógico, solemos encontrar la causa principal de dicha obsesión en vidas pasadas, ya que aquel que momentáneamente habita en un cuerpo infantil, es ciertamente un espíritu con una larga trayectoria, con una gran cantidad de experiencias, muchas de ellas, complicadas. La visión que nos da el Espiritismo en relación al niño, por lo tanto,  es holística, puesto que no hay separación entre su forma actual y el adulto de ayer, cuando contrajo la deuda.

Al respecto de este asunto, “El Libro de los Espíritus” nos aclara en su pregunta número 199-a:
“No es racional considerar a la infancia como un estado normal de inocencia. ¿No vemos niños dotados de los peores instintos, a una edad en que la educación aún  no ha ejercido su influencia? ¿No vemos que al nacer parecen traer consigo la astucia, la falsedad, la perfidia y hasta el instinto del robo y del homicidio, pese a los buenos ejemplos que los rodean? ¿De dónde viene esa perversidad precoz, sino de la inferioridad del espíritu, puesto que la educación no influyó en eso para nada? Los viciosos, lo son porque sus Espíritus han evolucionado menos. Sufren entonces las consecuencias, por  efecto de esa falta de progreso, no por sus actos de la infancia, si no  por los de sus existencias anteriores.”

Pero no siempre el niño en cuestión, es el culpable de esta situación. Hay casos en los que el pequeño, al ser el miembro más vulnerable de la familia, sirve de “blanco” en dicho proceso obsesivo para alcanzar a uno o varios miembros de la familia. No podemos olvidar que todos encarnamos dentro de una familia específica por muchas razones, algunas de ellas muy importantes y positivas como la afinidad, el cariño… otras no tanto, como las deudas contraídas entre sí, por lo que la obsesión no es un problema tan sólo de quien la sufre, sino de todo su entorno más allegado.
Pero… ¿Cómo podemos detectar la obsesión en los niños?

Aunque es muy difícil caracterizar ciertos comportamientos obsesivos en la infancia, sabemos que el niño obsesado presenta un comportamiento diferente, incontrolable, alternando estados agresivos con otros de quietud depresiva e incluso con episodios de autodestrucción.

Una de las psicopatologías graves de origen obsesivo que afecta a la infancia son lo que se conocen como Terrores Nocturnos. Esto ocurre cuando los adversarios desencarnados acompañan al niño y se presentan en el instante del desprendimiento parcial del sueño, haciéndole recordar todas las deudas morales contraídas en vidas pasadas con ellos y provocando su regreso al cuerpo lleno de miedos y gritos. Al contrario de las Pesadillas, el niño sufre estos episodios estando sumido en un sueño de terror, seguido de un despertar sólo parcial desde una fase de sueño muy profundo, donde es muy difícil calmarle y además al despertar completamente no suele recordar nada de lo sucedido.

Otros síntomas que podemos encontrar son pesadillas muy frecuentes, enfermedades sin causa aparente, cambios de humor constantes, malos pensamientos muy habituales, voces que aconsejan malos actos… En muchos casos, cuando la obsesión es grave, lo que se presenta es un cuadro con muchos de estos puntos a la vez.

Y entonces ¿Qué hacemos para acabar con la obsesión? ¿Cómo podemos solucionar este gran problema?

Es fundamental dar una orientación espírita a los padres, para que entiendan mejor la dificultad que experimentan, ya que son quienes deben ofrecer las mejores condiciones de ayuda a su hijo y a sí mismos, en razón de que probablemente, son cómplices en la presente desarmonía  con origen en vidas pasadas, estando ahora unidos para poder superar este tipo de prueba.

Un tratamiento de fluidoterapia, pases espirituales, agua fluidificada y oración es el procedimiento más adecuado al que se deben someter tanto el niño obsesado como la familia del mismo. De esta manera separamos la influencia del obsesor a la vez que cambiamos, aunque momentáneamente, la vibración en la que nos encontramos.

La práctica del Evangelio en el Hogar, junto con la oración sentida desde el corazón y expresada con nuestras propias palabras, nos ayudará en este proceso a mejorar la vibración energética de nuestro entorno y de nuestro día día, siendo además el medio más poderoso con el que contamos para disuadir o ayudar al espíritua que está obsesando.

La presencia del niño en las clases de Educación Espírita Infantiles dentro del Centro es primordial para ayudarle a tener mayor conocimiento y más herramientas para poder salir de esta grave situación y como consecuencia, ayudar también a la espiritualidad que le acompaña.

Es más que recomendable que, en situaciones similares, los miembros de la familia, incluido el niño, hagan algún tipo de trabajo en el bien, es decir, que hagan cosas en favor del prójimo ya que, a través del ejemplo conseguiremos armonizar a los individuos que se odian, poniendo fin a las ideas de venganza, las persecuciones y sufrimientos que de ahí se derivan.

Y por último, y sólo si fuese necesario, tratar al espíritu obsesor en las reuniones mediúmnicas adecuadas.

Por supuesto, AMOR, muchísimo amor y paciencia.

Pero… ¿Todo comportamiento complicado se debe a una influencia espiritual? No podemos achacarlo todo a las influencias espirituales, porque muchas veces  lo que nos ocurre se debe sencillamente a nuestra falta de “higiene mental”. Sufrimos dolencias anímicas normales, fruto de múltiples causas, entre ellas el entorno que nos envuelve y nuestra propia forma de ser, pensar, sentir y actuar.

Como podemos ver, la obsesión espiritual en la infancia o en el periodo adulto no difiere mucho, ni en las causas, ni en las consecuencias, ni en los métodos para solucionarla. Nadie dice que sea fácil pero con voluntad, disciplina, trabajo y amor todo es posible, sin olvidarnos que, al igual que aquí, en el mundo espiritual tenemos a muchos amigos y familiares que nos ayudan, nos quieren y nos cuidan.

Yolanda Durán Ruano
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

domingo, 31 de diciembre de 2017

“No creáis a todos los espíritus”

“No creáis a todos los espíritus”


Hemos hablado en diversas ocasiones de la influencia de los Espíritus en nuestras vidas y en nuestras decisiones. El tema es tan amplio y puede adquirir una dimensión tan grande que en un pequeño artículo no se puede abarcar todos los conceptos a los que estarían sometidos.

La actuación de los Espíritus es determinante también sobre los médiums y hoy es el momento de tratar sobre ello. Recordando una vez más que todos somos médiums, que tenemos esta facultad, unos más que otros y que se desarrolla de forma más activa en determinadas personas.
Sabemos que el médium es un instrumento colaborador del Plano Espiritual y que entre sus funciones se encuentran fundamentalmente demostrar la inmortalidad del alma y que la vida continúa. A través de ellos los espíritus se manifiestan transmitiéndonos mensajes para nuestro progreso moral e intelectual. Colaborando también los médiums de manera importante y decisiva a la hora de esclarecer a aquellos hermanos desencarnados que se encuentran confundidos en el Mundo Invisible en lamentables situaciones de turbación.

Su papel para el “Plano Espiritual” es por lo tanto importantísimo ya que le considera un trabajador.
El médium es un ser sensible, impresionable; tiene la necesidad de sentirse envuelto por una atmósfera de paz, de calma, de benevolencia que tan solo puede crear la presencia de buenos espíritus. La acción fluídica muy prolongada de espíritus inferiores le puede ser funesta, quebrantando su salud y provocando los fenómenos de obsesión. Estos casos son bastantes numerosos. Será bueno repetirlo; la ley de la relación, de la afinidad, es la que todo lo regula en el “Mundo Espiritual”, puesto que nuestros pensamientos y nuestros fluidos son como imanes muy poderosos. Lo mismo para el bien que para el mal. En suma los espíritus inferiores no tienen ni pueden tener en nosotros más influencia que la que nosotros les queramos consentir.

Recordemos aquí y ahora el peligro de aquellos médiums que realizan “trabajos” fuera de los Centros Espíritas, donde el ambiente y la protección espiritual no son los adecuados para estas prácticas.  Muchos de los desequilibrios que padecen algunos médiums, vienen dados por realizar este tipo de “trabajos” fuera de este entorno, ya que son puertas abiertas para los espíritus obsesores. Conocemos que ser médium no significa que estemos vinculados a los buenos espíritus. Es por ello que en el Capítulo XXI del “Evangelio según el Espiritismo” nos habla de ello.

Cierto día nos comentó nuestro amigo José Medrado, el médium psico-pictórico brasileño, un hecho acontecido en una ciudad de Brasil hace algunos años: “Jesús se manifestaba semanalmente en un Centro Espírita, al que transmitía sus mensajes.

El acontecimiento llegó a conocimiento de la Federación Espírita Brasileña que analizó los mensajes recibidos  no encontrando en ellos el contenido que se esperaba de Él. Pero asistían tantas personas al Centro que decidieron realizar una visita al lugar. Después del mensaje recibido, tuvieron la oportunidad de consultar al Espíritu: ¿Eres el hijo de Dios? ¿Eres Jesús? ¿Eres el salvador? A todas ellas el espíritu contestó afirmativamente. Hasta que la pregunta fue ¿Eres Jesús el Cristo? “Yo no he dicho nunca que fuese Jesucristo, estoy muy alejado de Él”, contestó el espíritu.

Todos se sentían muy felices por este acontecimiento que sucedía semana a semana; el médium, los dirigentes del Centro Espírita, los compañeros, es decir todos, ya que estaban predispuestos para “ver” o “escuchar” aquello que deseaban”.

La influencia de los espíritus encarnados que conviven junto a nosotros, nos hacen a veces tomar decisiones equivocadas.

El problema de la identidad de los Espíritus es uno de los más controvertidos…y es que en efecto, ellos no nos presentan un documento acreditativo, y sabemos con qué facilidad algunos de toman nombres que nunca les han pertenecido.

Los Ítems. 262 y 268 del Capítulo XXIV del “Libro de los médiums”, esclarecen acerca de cómo distinguir los buenos espíritus de los inferiores y sobre la naturaleza e identidad de los Espíritus.

Juan Miguel Fernández Muñoz
Asociación de Estudios Espíritas de Madrid


sábado, 30 de diciembre de 2017

Caridad para con el Espiritismo

Caridad para con el Espiritismo


La caridad tal como la conceptúa el Espiritismo es algo mucho más global que el sentido 'asistencial' que, de manera expresiva, se le da en otras latitudes (cuya labor y repercusiones positivas en la comunidad no juzgamos). Como casi todo lo que propone la filosofía de los Inmortales, conlleva por encina de muchas cosas todo un ejercicio de exigencia interna (autorreforma), alejándose del término "limosnero" que muchos le otorgan.

Labor de crecimiento personal, pensamiento positivo, escucha activa, solidaridad, tolerancia sin prejuicios, renuncia del yo, perdón, etc... esta y no otra, es la dimensión de la caridad que los Espíritus propusieron y que, además -como el amor- es algo igualmente bidireccional, es decir: aplicable hacia nosotros mismos (no se puede ser caritativos para los demás si no somos empáticos con nosotros mismos).

Esta caridad integral (en cuanto a seña doctrinaria e identidad específica), es la que realmente debemos resaltar a la hora de divulgar el Espiritismo, porque la otra, la asistencial, también la llevan a cabo ONG's y multitud de organismos, formando igualmente parte del programa de la mayoría de religiones.

Las campañas del kilo están muy bien, pero esto sólo representa una ínfima parte de lo que los Espíritus quisieron comunicar hace 160 años. En este sentido, tiene mucho más que ver con esforzarnos en ser buenos divulgadores del mensaje consolador, en todas las circunstancias que se nos presenten, como (y esto es muy importante), entregados pacificadores y unificadores en situaciones de crisis (tanto a nivel social y general como a nivel organizativo e interno del propio movimiento espírita).

En este último sentido, optar por una propuesta de diálogo y consenso antes que por la opción de juzgar y/o excluir, siempre definirá con claridad el auténtico sello del espírita consciente, aquel que en épocas de conflicto no duda en sacrificar su brillo personal para que sea el ideal el que lo gane.

En "El Evangelio según el Espiritismo", el mensaje de Un Espíritu protector (Cracovia 1861), nos decía que sin el binomio caridad/fe es imposible mantener entre los hombres un orden social capaz de hacerles felices. Y nosotros lo subrayamos; pues sin una mínima capacidad de comprensión y/o entrega hacia el prójimo, así como una fe racional e integradora que nos aporta dimensionalidad y perspectiva ante los desafíos existenciales, el hombre termina siendo un lobo para el propio hombre (un progreso limitado a lo tecnocientífico es una utopía inútil, pues somos seres metafísicos).

El seno del movimiento espirita es un lugar muy necesitado para ejercitar la caridad... pues suele ser habitual blanco de los enemigos desencarnados del progreso (y también porque nosotros mismos aún no estamos liberados de nuestras sombras interiores). Invertimos mucho tiempo en "caridades" hacia afuera, cuando es muy necesario movilizar recursos de apoyo a nivel organizativo interno, (incluyendo aquí la honesta introspección individual que nos lleve, periódicamente, a revisar cual es nuestro papel y si estamos siendo elementos positivos o disgregantes).

Sólo siendo obreros activos y desinteresados, por un lado, y buenos compañeros por el otro, estaremos construyendo Espiritismo.

Dentro de las federaciones y de los centros, el actuar no contribuyendo a alimentar ambientes o situaciones negativos o de vanos enfrentamientos (y sí, por el contrario, favorecer comprensión y paz), tender puentes a favor del diálogo, renunciar al interés propio, etc., indican ejemplos felices donde se irradia la verdadera caridad evocada por los espíritus del Señor.

Juan Manuel Ruiz

¿Religión o espiritualidad?

¿Religión o espiritualidad?


El tema que hoy nos ocupa es la religión, si esta une o divide a los hombres y si hay realmente una necesidad de que la sociedad humana  profese un credo.

La palabra “religión” es de origen latino. Proviene del término “religare” que significa agrupar, reunir y nos trasmite el concepto de un rito o un culto que realiza el hombre a un Ser supremo al cual solemos llamar Dios,  aunque el nombre varía según las diferentes culturas, por lo tanto, cualquier rito o veneración es considerado religión.

Esta característica religiosa del hombre es natural e innata y existe desde los tiempos más remotos.
A veces sin embargo, a pesar de esta certeza de la existencia de un ser Superior, ocurre que el ser humano  no comprende bien el mensaje que ha recibido, por lo cual acaba por ser tergiversado o bien, amoldado al gusto o necesidad de aquel que lo utiliza para obtener poder sobre sus semejantes.

Cuando profundizamos en el estudio de las distintas religiones y comparamos sus enseñanzas y prácticas, reconocemos que en lo fundamental la mayoría comparten unos valores espirituales comunes, así como también ciertas creencias básicas; tales como reconocer la existencia de Dios, como creador de todo lo que existe, la intuición de que hay otra vida después de la muerte de nuestro cuerpo físico y también la convicción de que debemos vivir de una forma altruista por el bien común y la felicidad de los demás.

Entonces, ¿por qué existen tantas dificultades en el diálogo, el entendimiento y la cooperación entre personas que pertenecen a distintas tradiciones espirituales y religiosas?

Tal vez porque hoy en día, con toda la información de la que disponemos y sabiendo que lo que realmente nos beneficiaria a todos en este planeta es la unión, seguimos buscando cosas que nos separan los unos de los otros.

El camino hacia el entendimiento, la comprensión y la unidad llegará en la medida en que todos y cada uno de nosotros profundicemos en nuestra propia fe. Solo entonces podremos empezar a ver el mismo paisaje  común que compartimos con aquellos que recorren un camino diferente, pero con quienes buscamos los mismos ideales y valores y con los que en definitiva encontraremos la misma Verdad y Amor Universal.

Como Dios es invisible e intangible, sus palabras nos llegan generalmente a través de sus mensajeros, representantes y mediadores. Por eso, siempre existe el peligro en ellos y en todos nosotros  de hablar a la ligera en el "nombre de Dios" y creernos los únicos poseedores de la "verdad absoluta".

Esa actitud tan solo nos puede llevar al enfrentamiento y al fanatismo intolerante que provoca guerras, atentados y demás acontecimientos trágicos, como ha ocurrido recientemente.

Nunca nuestra salvación va a estar sujeta a la imposición de nuestras creencias e ideales sobre las del resto de nuestros hermanos y sí, en cambio, en la práctica de las Leyes Divinas y en la búsqueda de todo lo bueno que está dentro de nosotros y que debemos ofrecer a los demás.

Todos sabemos lo que debemos hacer para mejorar este mundo y ser más felices  Pero  nos empeñamos en cambiar al otro en lugar de trabajar nuestros defectos y mejorarnos.

Por lo tanto, creo firmemente que no es la religión “per se“ la que divide a la gente, sino la actitud incorrecta de las personas al interpretarla o vivenciarla.

Dos personas con convicciones opuestas pueden estar en desacuerdo sin recurrir a ataques personales. Desde el respeto y la tolerancia se pueden conseguir grandes cosas.

Mi conclusión es que tendríamos que ser, por encima de todo, más espirituales, esforzarnos en ser cada día un poco mejores, devolver bien por mal, practicar la caridad y ser indulgentes para con nuestro prójimo, con esto y poco más se obraría el milagro del cambio en el mundo y viviríamos en paz.

Cielo Gallego
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

viernes, 1 de diciembre de 2017

Magnetismo humano y Espiritismo

Magnetismo humano y Espiritismo


Durante siglos, el magnetismo humano, también llamado animal, fue utilizado por diversas civilizaciones (por ejemplo, en Egipto, Caldea y Grecia) a lo largo de la historia, pero no fue hasta la llegada de Franz Antón Mesmer (1779 - 1815) en el siglo XVIII, cuando se reconoce oficialmente su descubrimiento.

Mesmer, apoyado en las teorías de Van Helmont y Paracelso, uno y dos siglos anteriores, desarrolló la teoría del "Magnetismo Animal" como fluido nervioso que contiene el Principio Vital que sustenta la vida en todos los seres, que puede ser donado mediante la voluntad.

Este fluido se encuentra en todos los seres vivos y la naturaleza nos da ejemplo de ello a través de ciertos animales como la anaconda y la cobra que inmovilizan ciertos animales para alimentarse de ellos.

Este fluido nervioso se podía proyectar a través de la voluntad de una persona a otra con fines curativos. El fluido era visto por personas sensitivas bajo determinadas circunstancias de luminosidad y sus resultados, en cuanto a curaciones, fueron en muchos casos incontestables. Bajo esta óptica, la enfermedad es la deficiencia de este fluido vital, pudiéndose recuperar a través del tratamiento magnético, por ejemplo a través de pases, donde el fluido animalizado circularía abundantemente a lo largo de las redes nerviosas del magnetizador hacia el magnetizado, proyectándose como irradiación de energía.

Mediante la experiencia se comprobó que la voluntad juega un importantísimo papel en los mecanismos magnéticos, ampliando considerablemente los efectos obtenidos. Por otro lado estos resultados se veían claramente mermados ante la presencia de personas escépticas que de alguna forma bloqueaban la circulación de energías.

Mesmer, con sus demostraciones, consiguió hacer importantes discípulos entre los hombres más influyentes de la época, de forma que el mesmerismo tuvo una importante influencia mas allá del siglo XIX y principios del siglo XX.

Los resultados eran fácilmente comprobados pero no así el agente causante de ellos que fue prácticamente siempre negado por las academias oficiales, alegando que sus efectos eran producidos, al principio por la imaginación y posteriormente, con Braid y la aceptación de la hipnosis (braidismo), por la sugestión. Como la hipnosis, a través de la sugestión, causaba prácticamente los mismos efectos que el magnetismo sin su agente invisible intermedio, las academias lo tuvieron fácil y atribuyeron todos los efectos a la sugestión.

Por encima de las academias se encontraba la opinión pública, que viendo las múltiples curaciones tanto en Viena como en París, elevaron a Mesmer a una alta posición y reconocimiento social que le permitieron seguir con sus trabajos, no sin muchas críticas, ataques y acusaciones de charlatanismo por parte de las academias que le obligaron a cambiar varias veces de residencia. Sin embargo Mesmer nunca desfalleció ni renegó de su descubrimiento, llevando sus curaciones a todas las capas sociales, en aquellos momentos inamovibles. El magnetismo era un símbolo de la libertad social, al alcance de todos independientemente de su condición.

Eran tales sus resultados que pese a las críticas nunca fue condenado. Ninguna de sus curas fue recusada, sólo fue negado el método por falta de evidencias físicas.

Los discípulos de Mesmer curaban a la población indistintamente de su clase social, por lo cual el magnetismo era un símbolo de igualdad, fraternidad y libertad para el pueblo que sentía estos valores reflejados en él. De esta forma proliferaron escuelas de magnetizadores, destacándose en Francia el "Journal du Magnétisme", "Annaes du Magnética", la Sociedad Mesmeriana, la Unión Magnética y Sociedad Filantrópica Magnética, y hospitales especializados como los de Londres, Edimburgo, Dublín y Calcuta.

Nuevos estados de conciencia

En 1787, uno de los principales discípulos de Mesmer, el Marqués de Puysegur, magnetizando a un campesino enfermo de 18 años, descubrió por primera vez el estado de sonambulismo inducido, cuando el sujeto se durmió aparentemente en un sueño profundo pero a su vez demostrando facultades de clarividencia cuando se le preguntaba, siendo capaz de identificar el órgano que se encontraba enfermo y sugerir, inclusive, la medicación que era recomendada en su caso, conocimientos que no estaban al alcance de un campesino de la época y que demostraban un nuevo estado de conciencia más despierta en cierto sentido que el estado de vigilia.
Estudiando estos fenómenos surgieron magnetizadores de renombre como Deleuze, Bruno, Barón du Potet, Charles Lafontaine, y también algunos médicos interesados, como el cirujano inglés James Braid (1841) que, tras quedar impresionado con los trabajos de Lafontaine realizó experiencias hasta obtener similares fenómenos, como sonambulismo, o sueño provocado, letargia y catalepsia, pero mediante la sugestión, sin la aparente utilización de magnetismo animal, denominando esto como un nuevo fenómeno que denominó hipnosis e hipnotismo.

Fue bajo esta forma, la del hipnotismo, que los fenómenos magnéticos fueron aceptados por las academias oficiales e incorporados en muchos tratamientos, como en el caso del médico inglés James Esdaile, que operó en India a 260 personas bajo hipnosis sin sentir dolor o, en 1887, con la fundación de la clínica de Salpêtriere por Charcot, para el tratamiento de la histeria.

El método hipnótico consiguió demostrar que muchas neurosis no eran causadas por problemas físicos orgánicos sino psicológicos, puesto que sujetos en estado hipnótico recuperaban facultades que no poseían en estado de vigilia. Con todo ello, también se definió el término somatización para definir aquellos síntomas físicos que se producían como resultado de ciertos reflejos de la mente humana.

Los nuevos descubrimientos necesitaron a su vez nuevas definiciones como la del Subconsciente, término que definía la zona de la mente que escapaba al consciente, como una memoria oculta, por debajo del consciente, que tenía gran influencia sobre las emociones y que era accesible a través de los nuevos estados.

Por todo ello, los fenómenos magnéticos a través del hipnotismo, contribuyeron de gran manera al surgimiento del psicoanálisis de Freud después de haber estudiado las experiencias de Charcot como discípulo suyo.

El magnetismo y el Espiritismo

Los fenómenos del magnetismo no fueron ajenos al insigne pedagogo y profesor Hippolyte Leon Denizard Rival, más tarde codificador de la Doctrina Espírita con el pseudónimo de Allan Kardec. Según el profesor Canuto Abreu, en su obra "El Libro de los Espíritus y su Tradición Histórica y Legendaria", el profesor Rivail era integrante del grupo de investigadores del Barón du Potet, que a su vez había sido adepto de Mesmer y editor del Journal du Magnétisme y dirigente de la Sociedad Mesmeriana.

Por ello, hacia el 1850, antes de la llegada del Espiritismo, el profesor Rivail ya era un experimentado magnetizador y conocedor de los estados sonambúlicos. Más tarde, en "La Revista Espírita" de marzo de 1858 declararía: “El Magnetismo preparó el camino del Espiritismo (...) De los fenómenos magnéticos, del sonambulismo y del éxtasis a las manifestaciones espíritas (...) su conexión es tal que, por así decir, es imposible hablar de uno sin hablar del otro”. Posteriormente, en "La Génesis", trató la “importante cuestión de las curas a través de la acción fluídica” determinado que "El poder curativo será proporcional a la pureza de la sustancia inoculada", ya fuera de origen espiritual o humano, de forma que "Todas las curaciones de ese tipo son variedades del magnetismo y sólo difieren por la potencia y la rapidez de la acción. El principio es siempre el mismo: el fluido desempeña el papel de agente terapéutico y su efecto se encuentra subordinado a su calidad y a circunstancias especiales."

El Espiritismo, gracias a su codificador Allan Kardec, supo interpretar y estudiar los principales aspectos del magnetismo, del que se alimentó en su origen, para llegar al estudio de la psicología experimental y con ella a la mediumnidad, nexo de unión con el mundo espiritual, que nos permitió desvelar los grandes misterios de la humanidad explicando de forma racional y empírica las principales preguntas fundamentales del ser, qué somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Las sesiones de sonambulismo lúcido no dejaban indiferentes a sus propios magnetizadores, que veían como muchos de sus pacientes hablaban de seres espirituales que les acompañaban, de los que sin su presencia y ayuda alegaban que no tenían solución para ayudarles. Pronto hubo una división en los magnetizadores entre aquellos que no aceptaban la presencia de espíritus acompañantes de los sonámbulos y los que sí la aceptaban. Muchos magnetizadores, guiados por el orgullo humano, negaban la presencia de espíritus, en contra de lo que manifestaban los propios sonámbulos, atribuyendo todo el mérito del éxito de los efectos a sus propias fuerzas magnéticas, rechazando disponer de ayuda espiritual alguna.

Otros muchos magnetizadores, por el contrario, con investigaciones más profundas, consiguieron sondear el mundo espiritual mediante preguntas filosóficas y científicas que eran sabiamente respondidas por los sujetos en estado sonambúlico. Estos magnetizadores comprendieron rápidamente las similitudes entre el sonambulismo y los fenómenos mediúmnicos, cuando estos empezaron a aparecer, abrazando directamente la Doctrina Espírita.

Fenómenos como la exteriorización de la sensibilidad, el desdoblamiento, la clarividencia o visión a distancia, el éxtasis o incluso la bicorporeidad se manifestaban en ambas prácticas, tanto magnéticas como mediúmnicas, diferenciándose principalmente en la necesidad o no del magnetizador. Las prácticas mediúmnicas no disponían de un magnetizador pero por el contrario disponían de un grupo de personas reunidas con la voluntad de colaborar irradiando buenos pensamientos y sentimientos hacia la consecución de los objetivos.


Pruebas sobre la reencarnación

De entre los fenómenos derivados del sonambulismo, los que mayores consecuencias morales conllevan son la existencia del mundo espiritual tutelando a los sujetos en estado de trance y el recuerdo de experiencias vividas en vidas pasadas, demostrando la existencia de la reencarnación. Los sujetos magnetizados en estado sonambúlico tenían capacidad de describir recuerdos de otras vidas anteriores con perfecto detalle. En otros casos mostraban el fenómeno de personalidades múltiples, mostrándose con diferentes personalidades conforme se adentraban en estados cada vez más profundos. Leon Denis, en su libro "El problema del ser y del destino" habla sobre el fenómeno denominado "segunda personalidad", donde el sujeto parece "... un ser muy diferente del ser normal, poseyendo no sólo conocimientos y aptitudes más amplias que las de la personalidad común, y, además de eso, dotado de modos de percepción más poderosos y variados. A veces aun, en los fenómenos de segunda personalidad, el carácter se modifica y difiere de tal forma del carácter habitual, que han habido observadores que se creían en la presencia de otro individuo. Es necesario hacer bien la distinción entre esos casos y los fenómenos de incorporaciones de difuntos. Los médiums, en estado de desdoblamiento, de sonambulismo, prestan a veces su organismo, conservado libre, a entidades del Mas Allá, a Espíritus desencarnados, que de él se sirven para comunicarse con los hombres".

En el mismo libro, León Denis, relata el caso de la Señorita Beauchamp, presentando hasta cinco aspectos de la misma personalidad, "que se revelaran sucesivamente, y fueron siendo denominados, a medida que aparecían, B1, B2, B4, B5. B1 es la Srta. Beauchamp en estado normal, persona seria, reservada, escrupulosa en exceso, B2 es la misma en estado de hipnosis, con más desembarazo, simplicidad y memoria más extensa. B4, que se revela más tarde, se distingue de las precedentes por un estado completo de unidad armónica y de equilibrio normal, mas a quien le falta la memoria de los seis últimos años, a consecuencia de una emoción violenta. Finalmente, B5 que reúne, como en síntesis, la memoria de los estados ya descriptos." Según León Denis, la primera vez que fue publicada, la posibilidad de despertar en la conciencia del sujeto en trace, recuerdos olvidados de su infancia y de etapas anteriores al nacimiento, fue "...en el Congreso Espirita de París, en 1900, por experimentadores españoles". Según el extracto del relato de la sesión del 25 de septiembre: "Entrando el médium en sueño profundo por medio de pases magnéticos, Fernández Colavida, presidente del Grupo de Estudios Psíquicos de Barcelona, le ordenó que dijese lo que había hecho en la víspera, en la antevíspera, una semana, un mes, un año antes, y, sucesivamente, lo hizo remontar hasta la infancia y describirla en todos sus pormenores. Siempre impulsado por la misma voluntad, el médium contó su vida en el Espacio, su muerte en la última encarnación y, continuamente estimulado, llegó hasta cuatro encarnaciones, la más antigua de las cuales era una existencia enteramente salvaje. En cada existencia, las facciones del médium mudaban de expresión. Para traerlo al estado habitual, se hizo que volviese gradualmente hasta su existencia actual; después fue despertado."

Práctica del magnetismo

La práctica del magnetismo animal conlleva ciertos peligros en manos inexpertas que nos lleva a limitar su utilización bajo ciertos condicionantes. Al igual que la hipnosis, la práctica del magnetismo para inducir estados sonambúlicos, despertar otras personalidades, regresión de memoria, etc., solo debería ser practicada por profesionales de la psiquiatría o de la psicología y únicamente en personas donde el diagnóstico lo así aconseje. En tales circunstancias pueden venir recuerdos o experiencias traumáticas que compliquen más la situación actual del paciente. En ocasiones guardamos cosas en el subconsciente que no venimos a trabajarnos en esta vida, dejándolas para las siguientes. Este tipo de experiencias pueden destapar contenidos de los que todavía no nos sentimos preparados para afrontar.

Mediante magnetismo se puede pasar de la catalepsia y la letargia al éxtasis, estado de dicha que puede ser peligroso debido a que el paciente puede no querer regresar de él, poniendo en peligro su vida.

Todo magnetizador debe cumplir unos requisitos previos aunque solamente tenga intención de utilizar el magnetismo para ayudar a mejorar la salud o revitalizar al enfermo, sin buscar otros fenómenos más complejos.

El magnetizador debe ser una persona equilibrada para poder transmitir equilibrio, moralmente elevada para disponer de buenos fluidos que realmente sean beneficiosos al paciente y con una gran fe y voluntad para irradiarlos debidamente.

La ayuda que puede aportar un magnetizador con su fluido humano es bastante limitada y parcial, adecuada solamente a ciertos tipos de enfermedades, siendo inútil a otras en función de las vibraciones del propio magnetizador. Está comprobado que un magnetizador atiende mejor un tipo de enfermedades que otro magnetizador que a su vez está más preparado para atender otras distintas.


El pase espírita

El fluido humano no siempre es suficiente para traernos la salud. Su potencial se ve en gran medida incrementando cuando recibimos ayuda del mundo espiritual con sus fluidos propiamente espirituales. Cuando el magnetizador elevaba su pensamiento a lo alto y solicita ayuda del mundo espiritual en determinadas condiciones, recibe la ayuda necesaria de amigos espirituales que le proyectan fluidos para que él directamente los irradie convirtiéndose en médium pasista. Los pases por lo tanto pueden ser de tres tipos: magnéticos cuando solo interviene el magnetizador, espirituales cuando solo interviene el mundo espiritual y mixtos cuando el magnetizador ejerce de médium pasistas y comunica a través suyo los fluidos espirituales que el paciente necesita. El médium pasista, a diferencia de muchos magnetizadores, no se agota realizando los pases porque es principalmente un intermediario.

En el pase espírita la característica más importante es de carácter moral, por ser lo que determina la calidad de los fluidos y de la ayuda espiritual recibida.

Por todo ello, el magnetismo queda superado en todos los aspectos por el pase espírita bien orientado. Para ello es necesario aprender las técnicas en un centro espírita


Las Técnicas 

Mientras que las técnicas exteriores de los pases son semejantes tanto en el magnetismo como en el pase espírita, no lo son igualmente las disposiciones y preparativos interiores, donde la oración y la búsqueda de la unión con los buenos espíritus del pase espírita marca la diferencia y lleva a otra dimensión la fluidoterapia.

Mientras que un simple magnetizador apenas solo tiene su intuición para saber qué punto tratar y durante cuánto tiempo, incluso asistido por su espíritu guía gracias a su buena voluntad de ayudar, un médium pasista, desarrollando la actividad dentro de un grupo bien orientado, tiene junto a él tanto el apoyo vibraciones mal de sus compañeros como el apoyo de un grupo de espíritus especialistas en la materia, con capacidad de dirigir el tratamiento desde el plano espiritual, bien mediante instrucciones psicográficas previas, buen por incorporación o bien por intuición en el pasista. De esta forma el tratamiento deja de ser simplemente la sustitución de unos fluidos por otros mejores durante cierto tiempo, pasando a tratar al paciente de forma integral, analizando sus desequilibrios biopsicoespirituales y tratándole con las técnicas más apropiadas. Estas técnicas principalmente pueden ser:

- Pases generales: Pases que mantienen el ritmo, intensidad y velocidad constantes en busca de una mejoría general de la vitalidad.

- Pases equilibrantes: recorriendo los siete centros de fuerza principales, el pasista debe sentir el grado de sobrexcitación (hipertensión o hiperdinamia) o de hipotensión (Adinamia) de cada uno proyectando más o menos energía orientada para conseguir el reequilibrio, activando o decelerándolos según sea necesario.

- Pases revitalizantes: incidiendo en aquellos centros de fuerza que se detectaron en estado de hipotensión (baja actividad), habiéndose equilibrado, el pase revitalizante, en un determinado centro, es una corriente de energía forzada por la voluntad y sentimiento del pasista, enlazando su mismo centro  de fuerza emisor con el del receptor, permitiéndole reponer el mismo tipo de fuerzas vitales perdidas y desplazando a la vez los antiguos fluidos estancados por otros nuevos revitalizados.

- Pases activantes: aplicados bien de forma general o bien incidiendo en un determinado órgano físico.

- Pases calmantes: Con efectos opuestos a los pases activantes, igualmente aplicados de forma general o incidiendo en los órganos afectados.

- Pases dispersivos: aquellos que eliminan energías acumuladas mediante la oposición enérgica fluidos de idéntica polaridad mediante el fenómeno de repulsión magnética.

- Pase de limpieza inicial: pase de carácter dispersivo general preparatorio para comenzar cualquier pase posterior.

- Pase de limpieza final: pase de carácter dispersivo cuya finalidad es la retirada de los excesos de fluidos después de todo tratamiento aplicado evitando congestiones innecesarias.

La fluidoterapia espírita promueve la salud integral, abordando todos los aspectos multidimensionales del ser, cuerpo, espíritu y periespíritu.

La ciencia magnética pide del magnetizador una fuerte voluntad y cuidado de la salud, mediante ejercicio moderado y una correcta alimentación sin excesos.

La ciencia del pase espírita además nos muestra la necesidad de la reforma moral, del equilibrio mente cuerpo, de la necesidad de no malgastar nuestros fluidos en vicios o abusos y de la necesidad de nutrir nuestra psique de pensamientos elevados a través de la oración y del estudio de obras edificantes, llevando una vida sana gracias a la higiene tanto física como mental y energética.

José Ignacio Modamio
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"