domingo, 13 de octubre de 2019

El progreso y la armonía

El progreso y la armonía



En lo profundo del alma, como individualidad, se encuentran todas las experiencias que ha vivido y sentido a través de todas sus existencias, todos sus conflictos y todos sus tormentos, todo lo que ha amado y todo lo que ha sufrido.

Así, considerando al espíritu autor de su destino por su libre albedrío, nunca tomará como demasiado repetir reencarnando en los hogares donde mantiene el vínculo afectivo, conforme a su vida anterior.
Viendo la variedad de encarnaciones siempre podrá quedar algún recuerdo de sí misma en forma de tendencias y aptitudes.

Las frustraciones y emociones no asimiladas se imponen en los comportamientos que se van sucediendo, surgiendo disturbios psicológicos de diferentes tipos.

Haciendo un análisis más allá de lo personal, el ser se enriquece de valores que debe multiplicar cada vez más, se autoconoce y se autodisciplina, dando a su conciencia mayor lucidez, ya que el autoconocimiento es el medio práctico más eficaz para mejorar en esta vida. Entonces, se despierta en él perspectivas que antes tenía dormidas, el germen del progreso moral se activa dándole oportunidades en el campo intelecto-emocional, venciendo las secuelas de vidas anteriores, aún predominantes en la psique, que se exteriorizan en forma de desarmonía.

El Ser necesita despojarse, con mucho esfuerzo, de sus ideales, desnudarse ante su propia realidad, convertir su mente en un espejo y observarse sin emociones evitando así la autocompasión, la justificación o la culpa. Para conseguir un retrato de lo que verdaderamente es y de lo que le corresponde convertirse para evolucionar, amando y ayudando más. Cualquier actitud infantil, o cualquier tentativa exterior de aplazar su inevitable autoconocimiento lo desequilibrará y aplazará su progreso. Nadie es culpable de no avanzar o de estancarse, no obstante, la permanencia en esa actitud denota inmadurez psicológica o una manifestación patológica del comportamiento.

Cuando alguien aspira a ser mejor cada día, irradia energías saludables desde el campo mental que le ayudan tanto a él como a su alrededor a continuar. Así, el querer, la voluntad y los continuos esfuerzos crean nuevos condicionamientos que conducen a conseguir la meta propuesta. No es ningún milagro, es la actitud que resulta del empeño individual.

El autodescubrimiento tiene por finalidad concienciar a la persona de lo que necesita, como realizarlo, y cuando dar inicio a una nueva etapa. Ya que, acomodada, no se da cuenta de todas las posibilidades que están esperándola.

El autoencuentro puede ser logrado a través de la meditación reflexiva y la oración, con la ayuda de Dios y los buenos espíritus que le asisten recobrando las fuerzas en su fe para no desistir, fijando la mente en ideas positivas, buscando saber quién se es, cómo poder avanzar, y cuál es la finalidad de su existencia.

Llena de honestidad para mejorar, la perturbación desaparece, dejando al individuo seguir libre y en armonía.

Junto a la oración y la meditación se encuentra la acción solidaria. Siempre tendrá un ser superior que lo guíe y un ser inferior para con el cual debe cumplir los mismos deberes, ya que no todos progresan al mismo tiempo y de la misma manera. Los más adelantados ayudarán al progreso de los otros a través del contacto social sin interés y muy fraternal. Dejando a un lado el miedo, llenándose de amor, abriendo un campo en la afectividad sin apegos, sin deseos, pasiones o neurosis. Posibilitando la armonía personal sin ansiedad, conflicto o culpa. Proporcionando salud mental y emocional, indispensables a la física.

Las condiciones de progreso y armonía del Ser proponen el estudio de las virtudes evangélicas para la posterior aplicación en la conducta personal.

Así el Amor se manifestará en todas las expresiones, comenzando por uno mismo teniendo seguridad en los propósitos y realizaciones. Junto con el perdón regenerador, libertador de resentimientos.
El progreso y la armonía son conquistas del ser humano que se exteriorizan en la forma de comprender la vida y la atracción por ella en el empeño incesante de crecer intelectual y moralmente.
El progreso es una ley divina por lo que el ser mejora a medida que comprende y practica mejor esa ley. Así la armonía resulta de la conciencia despierta para la conquista de su plenitud.

Alma Casarrubios. 

Referencias: 
El libro de los Espíritus, Allan Kardec; 
El Ser consciente, Divaldo Pereira Franco.