viernes, 9 de octubre de 2009

Biografía de Camilo Flammarion


Fue un 26 de Febrero de 1842, en la región francesa de Montigny-Le-Roy, cuando llegó a este mundo un bebe sietemesino llamado Nicolás Camille Flammarion. Descendiente de una gran familia de agricultores, él siempre se consideró “Un hijo de la naturaleza”.

De carácter alegre, activo y emprendedor quiso vivir siempre muy deprisa, pues él decía que no tenía suficiente tiempo para hacer ni la cuarta parte de todas las cosas que quería realizar. Siempre muy curioso y con unas ganas inmensas de aprender.

Su padre se dedicó al comercio, con una pequeña tienda de telas. Su madre se ocupaba de su educación, algo severa, basándose en la obediencia, el respeto, la honradez y la fe religiosa que, aunque su padre era escéptico, para su madre, católica estricta, el que alguno de sus hijos dedicara su vida a la Iglesia era uno de sus deseos. Debido a esta influencia de su madre y a sus ganas de estudiar es que mantuvo una estrecha relación con la Iglesia, llegando a ser monaguillo y cantando en el coro de su parroquia.

Tuvo tres hermanos, Berthe (su favorita), Ernest más tarde conocido por ser fundador del grupo editorial francés Groupe Flammarion y Marie.

A los 5 años de edad, Camilo ya sabía leer y escribir perfectamente. Poco después aprendió aritmética, gramática y un año después comenzaría su interés por todo lo relacionado con la astronomía. Él contaba que, a esta edad, un día, su madre puso dos cubos de agua en el patio de su casa y a través de ellos pudo contemplar un espectáculo fascinante que hasta entonces nunca había visto, un eclipse de sol. A partir de ese momento no paró hasta intentar saber cómo podía producirse aquel fenómeno, por qué la Tierra se sostenía sola y no se caía…

Tuvo una infancia feliz, le encantaba estudiar e ir al colegio. Su familia le apoyaba aunque no compartían sus gustos. Esto le llevó a afirmar en una ocasión que “sus almas no eran semejantes”

Pocos años más tarde ingresó en el Seminario de Sangres, con intención de poder seguir estudiando. Durante esa época su familia se trasladó a vivir a París, debido a que una crisis económica y de salud les obligó a dejarlo todo y empezar de nuevo. Mientras tanto, en el Seminario, Camilo aprendía latín, música y otras materias básicas.

A la edad de 14 años abandona el seminario para reunirse de nuevo con su familia en París, una vez que la situación familiar había mejorado. Allí se incorporó a la Capilla de San Roque donde pudo continuar con sus estudios y colaborar, a su vez, con el coro.

Intentó ingresar, tiempo después, en el Seminario de París, pero era demasiado caro por lo que empezó a trabajar en un taller, de grabador, trabajo que le disgustaba bastante pero donde le ofrecían alojamiento y comida. El tiempo libre de que disponía después de trabajar lo dedicaba a estudiar lo que podía.

Logró entrar en la Asociación Politécnica, donde impartían clases nocturnas y gratuitas de inglés y dibujo, entre otras cosas.

Le apasionaba la historia natural, coleccionaba fósiles, le encantaba el dibujo, la música, la literatura, le gustaba la geología, pero su gran pasión siempre fue la astronomía.

A la edad de 15 años escribió su primer libro llamado “Cosmogonía Universal”. Dicha obra la leyó su médico, un día que Camilo no se encontraba bien y éste fue a examinarle. Quedó tan asombrado que le consiguió una entrevista con el director del Observatorio de París para que optara a una plaza como alumno de Astronomía, plaza que consiguió y que le hizo sentir enormemente feliz. Fue el 28 de Junio de 1858 cuando empezó a trabajar en la Oficina de Longitudes durante cuatro años.

Cuantos más conocimientos adquiría más difícil le resultaba mantenerse en su convicción católica. Su deseo de encontrar la verdad hizo que estudiase otras religiones y filosofías con lo que se hizo una persona muy abierta de pensamiento pero sin encontrar lo que buscaba.

A la edad de 19 años escribe su primer libro conocido “La Pluralidad de los Mundos Habitados” que le situó entre los primeros puestos de divulgadores científicos del país y le reportó una fama impresionante. Recibió muchas críticas por dicha obra, unas negativas y otras positivas. Cabe destacar la de Allan Kardec refiriéndose a él como un espíritu que no estaba al principio de su evolución y que, seguramente, habría sido asistido por espíritus.

Este mismo año, 1862, Flammarion conoce personalmente a Allan Kardec. A partir de este momento entablan una gran amistad, pasando a colaborar con él y siendo asiduo de las reuniones de la Sociedad Espírita de París. Desarrolló la facultad de médium psicógrafo y trabajó intensamente en el fenómeno. En una de las sesiones mediúmnicas a las que asistió, un espíritu le dijo que en una vida anterior había sido el escritor español Alonso de Ercilla y Zúñiga, autor del poema “Araucana”.

Al mismo tiempo, profesionalmente fue nombrado director de la revista “Cosmos” y se hizo cargo del departamento científico Siécle, donde impartió un curso de astronomía para gente no especializada en el tema.

Colaboró con más revistas escribiendo fabulosos artículos sobre astronomía y espiritismo.

En 1880 publicó la que sería su obra más importante de astronomía y por la que fue premiado por la Academia Francesa de las Ciencias, “Astronomie Populaire”. En 1882 fundó su propia revista “L’astronomie”

Se sabe que Flammarion fue el primero en sugerir los nombres actuales de Tritón, satélite de Neptuno y de Amaltea, luna de Júpiter, si bien estos nombres serían aceptados oficialmente únicamente varias décadas más tarde y que debido a sus numerosas observaciones de Marte le otorgaron el honor de que uno de sus cráteres recibiera su nombre.

Se trasladó a vivir a Juvisy, población a pocos kilómetros de París, pero con mucha más tranquilidad. Allí fundó el Observatorio de Juvisy en 1883 y cuatro años después La Sociedad Astronómica de Francia.

Fue el precursor del invento del radar y el descubrimiento del rayo láser así como también descubrió y observó el color de los astros, los aerolitos y estudió los movimientos de rotación de los cuerpos celestes.

Entre los muchos honores que recibió en vida destaca la condecoración de la Legión de honor en 1912 por su labor de popularización de la astronomía.

Dentro de sus obras espíritas, que fueron varias, podemos destacar “Lumen” donde demostró grandes conocimientos sobre la doctrina espírita, “Dios en la Naturaleza” ambas muy elogiadas por Allan Kardec en la Revista Espírita, “Mundos Reales y Mundos Imaginarios” o “La Muerte”.

El día de la desencarnación de Allan Kardec, el 31 de Marzo de 1869, la Sociedad Espírita de París le pidió que diera un discurso frente a la tumba del mismo. Para Flammarion dicha petición fue un honor y el discurso lo podemos encontrar publicado en la “Revista Espírita” de Mayo de 1869.

Seguidamente, la junta directiva de la Sociedad Espírita de París le ofreció el cargo de presidente, cosa que declinó alegando que muchos de los seguidores de la doctrina espírita se referían a ella como una religión, cuando para Flammarion era claramente una ciencia.

Camilo Flammarion, o El poeta de las Estrellas, como también se le conoce, desencarnó a la edad de 83 años, el 4 de Junio de 1925, en la localidad donde vivió sus últimos años, Juvisy-Sur- Orge.

3 comentarios:

Jez3012 dijo...

Simplemente maravilloso,

Atma Pehuenche dijo...

En mi casa encontré hace años una obra de Flammarion, "Urania", como si hubiera salido de lo invisible, a otra persona que conozco le sucedió lo mismo, un libro antiguo que le causó sorpresa y hoy ella pronunció Flammarion, nos sorprendimos las dos. A mí me maravilló, hace poco recordé que no lo he visto, lo buscaré, tengo el raro temor de que se desvanezca y este libro era tan espiritual, como que me transportaba. Algo especial produce este astrónomo

Fervial dijo...

Mi padre me hablaba mucho de este escritor. Varios años pasaron hasta que lo descubrí. No he leído nada, excepto su biografía y me