sábado, 27 de septiembre de 2008

ACTUALIDAD DEL MOVIMIENTO ESPÍRITA EN ESPAÑA

Queridos compañeros y hermanos en el ideal espírita. Tras 146 años del nacimiento del Espiritismo pasamos a hacer un recorrido histórico hasta la actualidad del moviento espírita en nuestro país.
La idea de agrupar a todos los espíritas en una gran asociación es tan antigua como el Espiritismo. Allan Kardec ya habló de ello. El gran maestro comprendió perfectamente, cuan imprescindible sería agrupar los esfuerzos de los adeptos para que la propaganda diese los resultados apetecibles y la doctrina en sí se mantuviese en su cristalina pureza. Así vemos como se preocupa de ello en el capítulo “Constitución del Espiritismo”, al cual pertenecen los siguientes párrafos:
“…en lugar de un jefe único, la dirección debe conferirse a un comité central permanente, cuya organización y cuyas atribuciones le serán definidas de modo que nada quede en su arbitrio. El comité central será, pues, la cabeza, el verdadero jefe del espiritismo; jefe colectivo que no podrá nada sin el asentimiento de la mayoría. La autoridad del comité será atenuada y sus actos revisados por los Congresos o asambleas generales convocadas al efecto…”

Pasaron, no obstante, los años sin que estas aspiraciones del fundador del espiritismo tuviesen eco. Las agrupaciones espiritistas vivían completamente al margen las unas de las otras. A lo sumo se habían constituido algunas federaciones regionales y nacionales, pero ninguna demostraba sentir la necesidad de una comunión de esfuerzos. Cabe la honra de haber hecho los primeros esfuerzos hacia una colaboración internacional a la Sociedad Espírita Española, que en 1873 y en 1875 se dirigió a los espiritistas de Viena y de Filadelfia proponiéndoles que, con motivo de las exposiciones universales que en dichas ciudades iban a celebrarse, organizasen el primer congreso espiritistas internacionales.
Razones diversas impidieron que sus sugerencias fuesen llevadas a cabo, pero la semilla sembrada fructificó, y más tarde el Centro barcelonés de estudios psicológicos y la federación espírita del Vallés, reprodujeron y llevaron a cabo el proyecto de la sociedad espírita española.
El primer Congreso Espírita Internacional tuvo lugar en Barcelona durante los días 8 al 13 de septiembre de 1888.
Posteriormente en el Comité general de la Federación Espírita Internacional del año 1930, el delegado de la Federación Espírita Española, doctor León Lemmel, pidió que el congreso de 1934 se celebrase en Barcelona, donde la Federación Espírita Española dispondría de los medios suficientes para dar a esa gran manifestación internacional la organización necesaria para que pudiese llevar a cabo su misión. Posteriormente en el Congreso de la Haya se mantuvo la solicitud española y se tomó el acuerdo definitivo. Y esta espléndida ciudad contó nuevamente con un maravilloso Congreso Espírita Internacional.
Ciertamente no se engañaba el Espíritu de Verdad cuando preveía que el auto de fe con la quema inquisitorial de 300 volúmenes, enviados por Allan Kardec al señor Lachatre establecido en Barcelona, produciría mas beneficios que el de la lectura de esos volúmenes y que convenía esta persecución ridícula para que el espiritismo progresase en España.
Apenas dos años después la guerra civil marcó una difícil prueba para todo el pueblo español y un esfuerzo redoblado de los Centros espíritas que se mantuvieron en activo. Consolando y distribuyendo conocimiento espiritual a encarnados y desencarnados. Ofreciendo el espiritismo a todos de la mejor forma posible, a través de la caridad.
Finalizada la guerra civil se instaura el régimen de Franco y el Espiritismo se persigue en nuestro país, los principales dirigentes espíritas fueron sacrificados o desaparecieron, perseguidos al igual que los antiguos cristianos y la poca actividad espírita que existió se tuvo que mantener en la clandestinidad.
Y pasaron los años y con ellos el régimen de Franco que empieza a resquebrajarse antes mismo de su desaparición física. Se consigue instaurar la democracia y con ella vuelve un aliento de libertad para los espíritas.
De libertad por la que todavía hubo que trabajar y por la que tenemos que expresar nuestro sincero reconocimiento y admiración a la figura de Rafael González Molina, con sus mas de 40 años de trabajo y dedicación a la Doctrina Espírita. Años en los que conquistó grandes logros para el espiritismo de nuestro país.
Entre ellos, la fundación, casi 50 años después de la desaparición de la Federación Espírita Española, en el 1984, con la intención reflejada en sus estatutos de unir a las sociedades espíritas y a los espíritas, difundir el espiritismo en su triple aspecto científico, filosófico y moral, y la práctica de la caridad espiritual, moral y material. Las actividades que la Federación impulsa se desenvuelven a través del Centro Espírita, célula fundamental multiplicadora del mensaje espírita que fija su norte en el progreso espiritual del hombre en su camino hacia la perfección.
Con similares intereses y estatutos pero a nivel internacional se crea en Madrid el consejo espírita internacional el 25 de noviembre de 1992. Cuyas finalidades y objetivos esenciales son:
- Promover la unión solidaria y fraterna de las instituciones espiritistas de todos los países y, la unificación del movimiento espírita mundial.
- Promover el estudio y la difusión de la doctrina espírita, en el mundo, en sus tres aspectos básicos científico, filosófico y moral.
- Promover la práctica de la caridad espiritual, moral y material, a la luz de la doctrina espírita.

A partir de ahí los Congresos han marcado las actividades más importantes en España, destacando el Congreso Mundial celebrado en Noviembre de 1992 en Madrid, y los congresos nacionales celebrados hasta hoy, que comenzaron en el I Mini Congreso Espírita en Montilla en 1993.
Durante estos años distintas sociedades y centros se han unido a este trabajo común en la Federación Espírita Española, mientras que otros han optado por marchar en solitario. Aunque el ideal siempre será el de trabajar juntos aunando esfuerzos, el interés de esta federación, sin embargo, no será el de acoger a un gran número y sí el de dar apoyo a todos los que esté en nuestra mano, grupos o personas, formen o no números o estadísticas que de nada valen ante nuestro trabajo y nuestra conciencia.
La sociedad española necesita de nuestro trabajo, de nuestra divulgación entre el materialismo y la mediumnidad de prueba, entre la ignorancia y la obsesión, ofreciendo este punto de vista del espiritismo que interesa más de lo que nos podamos imaginar. En esta tarea habremos de armarnos de valor pues nuestras dificultades ya no son políticas sino sociales, por el rechazo que ofrece la equívoca relación del espiritismo con tendencias esotéricas que nada tienen que ver con él.
Pensamos con Emmanuel que la actividad en la divulgación es urgente pero sin apresuramiento. Hoy en día, por ejemplo, asistir a un programa de televisión a nivel nacional es asegurarse la contienda y el ridículo. Nuestras metas serán entretanto otras para las cuales tendremos que trabajar sin desfallecimiento en la convicción de que somos sumamente afortunados de poder participar de esta gran obra.
Recordemos, por ejemplo, cómo divulgaron en esta ciudad el Congreso Internacional de 1934 los espíritas que hoy trabajan desde el plano invisible intentando imprimir en nosotros su ímpetu y fortaleza que demostraron en aquellos tiempos difíciles. Las cartas que escribieron para divulgar el congreso sumaron más de dos mil, las circulares repartidas en diferentes ocasiones entre las organizaciones espiritistas en inglés, francés o español, fueron mas de veinte mil, las hojas volanderas distribuidas por las calles de Barcelona y poblaciones limítrofes eran mas de 100 mil, los carteles anunciadores mas de 3 mil, las convocatorias del congreso en tres idiomas, 10 mil y los programas 5 mil.
A veces pensamos que como ya han enseñado algunos espíritus que los mayores enemigos del espiritismo no están fuera sino dentro de sus propias filas.
Quizá consecuencia de obedecer a la triste inspiración de nuestros enemigos desencarnados a través de ideas de todo tipo, a menudo ideas producto de la falta de conocimiento y fuera de los contenidos doctrinarios, tan sabiamente colocados y claros, en la codificación espírita.
Si hay un tema por antonomasia que ha creado polémica y disensiones, separaciones y enfrentamientos en España en los últimos años ese es el tema espiritismo religión si o no.
Nosotros lo vamos a enfrentar aquí ya que no deja de ser un tema vigente en la actualidad del movimiento espírita en España.
Esperamos y confiamos que nuestras palabras no puedan ser malinterpretadas ni sacadas de contexto. Estamos en la certeza que podrán aclarar a los asistentes nuestra visión del tema que no es otra que la reflejada en la revelación espírita a través de la obra de Allan Kardec. En la búsqueda de unir criterios y aunar fuerzas en beneficio de la implantación de la verdad en las conciencias de la sociedad actual.
Comencemos por ver algunas de las definiciones sobre lo que es el Espiritismo bajo la pluma del propio codificador.
“El Espiritismo es la doctrina que viene a revelar a los hombres, a través de pruebas incontestables la existencia y la naturaleza de un mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal” (Evangelio según el Espiritismo).

En el prólogo de ¿Qué es el Espiritismo?, Allan Kardec define al Espiritismo como:
“Una ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus, así como de sus relaciones con el mundo espiritual”
Y también en este libro el codificador afirma:
“El Espiritismo es al mismo tiempo ciencia experimental y doctrina filosófica. Como ciencia práctica, tiene su esencia en las relaciones que se pueden establecer con los espíritus. Como filosofía comprende todas las consecuencias morales resultado de esas relaciones”
En Obras Póstumas también se aborda el tema por el maestro lionés: “El Espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista, y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido título de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.”
Vemos pues que para Allan Kardec, el Espiritismo se reviste de tres aspectos distintos pero complementarios: Ciencia Experimental, Doctrina Filosófica y las consecuencias morales surgidas de las dos anteriores.
Cuando los Espíritus vinieron a revelar a los hombres las nuevas leyes de la naturaleza que hicieron del Espiritismo una doctrina, ellos dijeron: “He aquí los principios, cabe a vosotros elaborarlos y deducir las aplicaciones”.
El Espiritismo no es sino una doctrina filosófica basada sobre hechos exactos y leyes naturales aún desconocidas, pero en esencia, esta doctrina, al modificar profundamente las ideas, toca todas las cuestiones sociales, y por consecuencia las cuestiones religiosas. Pero de la misma forma que el hecho de que gran parte de las filosofías traten temas de Dios y la inmortalidad, no hace de ellas nuevas religiones. O si no todas las filosofías serían religiones.
El Espiritismo no posee dogmas, ni cultos, ni ritos, ni ceremonias, ni jerarquías; no pide, ni admite ninguna fe ciega, quiere que todo sea comprendido. Del libro ¿Qué es el Espiritismo?:
“El Espiritismo, mejor observado después de que se ha vulgarizado, ilumina una multitud de cuestiones hasta hoy irresolubles o mal comprendidas. Su verdadero carácter es, pues, el de una ciencia y no de una religión; y la prueba está en que cuenta entre sus adeptos hombres de todas las creencias, sin que por esto hayan renunciado a sus convicciones; católicos fervientes, que no dejan de practicar todos los deberes de su culto, cuando no son rechazados por la Iglesia, protestantes de todas sectas, israelitas, musulmanes y hasta budistas y brahmanistas. Está basado, pues, en principios independientes de toda cuestión dogmática. Sus consecuencias morales están implícitamente en el Cristianismo, porque de todas las doctrinas el Cristianismo es la más digna y la más pura, y por esto, de todas las sectas religiosas del mundo, los cristianos son los más aptos para comprenderlo en toda su verdadera esencia. ¿Puede reprochársele por esto? Sin duda puede cada uno hacerse una religión de sus opiniones, interpretar a su gusto las religiones conocidas, pero de aquí a la constitución de una nueva Iglesia hay gran distancia.”
Cuando le pregunta un sacerdote sobre sus evocaciones con fórmula religiosa, Allan. Kardec responde:
-Seguramente nos anima un sentimiento religioso en las evocaciones y en nuestras reuniones, pero no existe una fórmula sacramental; para los espíritus el pensamiento lo es todo, y nada la forma. Los llamamos en nombre de Dios porque creemos en Dios y sabemos que nada se cumple en este mundo sin su permiso, y porque si Dios no les permitiese venir no vendrían. ¿Qué prueba todo esto? Que no somos ateos, pero esto no implica de ningún modo que seamos religiosos.
Y mas tarde en la Revista espírita de diciembre de 1868 dice Kardec: “¿Por qué entonces no declaramos que el Espiritismo es una religión?
Porque no hay una palabra para expresar dos ideas diferentes, y que, en la opinión general, la palabra religión es inseparable de culto, despierta exclusivamente una idea que el Espiritismo no tiene. Si el Espiritismo se dijese una religión, el público no vería ahí sino una nueva edición, una variante, si se quisiese, de los principios absolutos en materia de fe, una casta sacerdotal con su cortejo de jerarquías, de ceremonias de privilegios, no la separaría de las ideas del misticismo de los abusos contra los cuales tantas veces se levantó la opinión pública. No teniendo el Espiritismo ninguno de los caracteres de una religión en la acepción usual del vocablo, no podía ni debía adornarse con un título sobre cuyo valor inevitablemente se habría equivocado. Es por esto por lo que simplemente se dice doctrina filosófica y moral.”
Entonces podemos afirmar con Kardec que el Espiritismo no es una religión.

Escribió León Denis que hay una tendencia de parte de ciertos grupos de dar al Espiritismo un carácter sobre todo experimental, de ocuparse exclusivamente del estudio de los fenómenos, de obviar aquello que tiene un carácter filosófico, quedándose apenas en el terreno científico. Descartando la creencia y afirmación de Dios como superfluas. Pensando con esto atraer a los hombres de la ciencia, a los positivistas, los libres pensadores, todos aquellos que experimentan una aversión por el sentimiento religioso, por todo aquello que tenga una apariencia mística o doctrinal.
Por otro lado, se quiere hacer del Espiritismo una enseñanza filosófica y moral, basada sobre hechos, una enseñanza susceptible de sustituir las viejas doctrinas, los sistemas anticuados y de dar satisfacción a las numerosas almas que procuran antes de todo consuelo para sus dolores, una simple filosofía, popular que amengüe las tristezas de la vida.
En nuestra forma de ver, la misión real del Espiritismo no es solamente de esclarecer las inteligencias por un conocimiento más preciso y más completo de las leyes físicas del mundo, ella procura sobre todo desarrollar la vida moral entre los hombres, la vida moral que el materialismo ha consumido. Vigorizar el carácter y fortalecer las conciencias, tal es la tarea capital del Espiritismo.
Hacer del Espiritismo una ciencia experimental y positiva no se logra eliminando todo aquello que hay de elevado en él, Dios, la oración. Muy al contrario de facilitar la tarea haría estéril y sin acción sobre el progreso de las masas.
El Espiritismo fue dado al hombre como un medio de esclarecer, de mejorar y de adquirir cualidades indispensables para su evolución. Si se destruyese la idea de Dios y las aspiraciones elevadas, el Espiritismo podría tornarse en algo peligroso. Es por esto que no dudamos en decir que entregarse a las prácticas espíritas sin depurar sus pensamientos, sin fortificarlos por la fe y la oración sería inclinarse por derroteros funestos.
El lado más elevado del Espiritismo es su fuerza moral, por ella es inatacable.
Son palabras de León Denis que era consciente de la preocupación de muchos por descartar el aspecto moral del Espiritismo.
Entonces nuestra opinión es la del codificador de la doctrina espírita, y el error está en aquellos que o bien quieren hacer del Espiritismo algo puramente científico o de aquellos que pretenden reducir al Espiritismo al concepto de Religión. Unos y otros están equivocados.
Pero algo que no deja tampoco de perjudicar a la causa del Espiritismo es la crítica de unos hacia otros, del enfrentamiento por sistema, que conocemos y del que hemos sido testigos tanto en este país, como a nivel mundial.
Podemos entender las diferencias pero no entenderemos nunca el interés por el enfrentamiento y la cizaña, ante el hecho de creerse unos en mayor posesión de la verdad.
Todos los errores proceden de la falta de estudio de la doctrina que afirmamos pretendemos abrazar. Sin embargo si nos creemos superiores a ella, si seguimos a autores innovadores fuera de los criterios de universalidad llevados a cabo por el codificador. Entonces sencillamente estaremos comenzando a crear sectas basadas en opiniones personales alejándonos del verdadero carácter de la revelación espírita.
El Espiritismo español siendo el segundo movimiento espírita mas importante a nivel europeo puede y tiene condiciones de cumplir su misión de traer a la sociedad española el mensaje consolador y revelador de la doctrina espírita. Pero para ello los espíritas que lo forman tendrán que trabajar por la humildad, por la auténtica fraternidad comenzando en la propia casa espírita que ha de abrazar a todos los centros espíritas preocupados en el estudio, práctica y divulgación de los principios espíritas contenidos en el Pentateuco Kardeciano.
Para aquellos que creen detentar una verdad superior basada en su propia mediumnidad, o creyéndose en condiciones de reformar el espiritismo no podemos sino mantenernos en nuestra línea con Kardec sin pretender violentar conciencia alguna.
Y es sobre todo con él, entre otros maestros que queremos concluir haciendo estas anotaciones y recomendaciones.
-“Uno de los mayores obstáculos, capaz de retardar la propagación de la Doctrina, sería la falta de unidad.”
-“Solamente el Espiritismo bien entendido y bien comprendido, puede (...) convertirse, según lo anunciaron los Espíritus, en una gran palanca para la transformación de la humanidad.”
-“Se dictará un curso regular de Espiritismo, con el fin de desarrollar los principios de la Ciencia y difundir la afición a los estudios serios. Ese curso tendría la ventaja de cimentar la unidad de principios, de preparar adeptos esclarecidos, capaces de propagar las ideas espíritas, y de desarrollar a un gran número de médiums. Considero que la naturaleza del curso podría ejercer una influencia capital sobre el futuro del Espiritismo y sus consecuencias.”
-“Una publicidad en gran escala, en los periódicos de mayor circulación, podría trasmitir al mundo entero, incluso a las localidades más distantes, el conocimiento de las ideas espíritas; despertaría el deseo de profundizarlas y, al multiplicarse los adeptos, impondría silencio a los opositores, que de inmediato se verían obligados a ceder ante el ascendiente de la opinión general.”
-“Dos o tres meses del año se podrían dedicar a los viajes, para visitar los diferentes centros e imprimirles una buena orientación.”
-“Así sucederá con el Espiritismo organizado. Los espíritas de todo el mundo llegarán a tener principios comunes, que los vincularán a la gran familia con los sagrados lazos de la fraternidad; pero podrán variar en su aplicación de acuerdo con las regiones, sin que por eso se quiebre la unidad fundamental o se generen sectas disidentes, que arrojen piedras o lancen anatemas unas en contra de otras, lo que sería absolutamente contrario al sentido de la Doctrina.”
-De igual modo pasará con los centros generales del Espiritismo: serán los observatorios del mundo invisible y estarán en condiciones de intercambiar entre ellos cuanto obtuvieran de bueno, que pudiera aplicarse a las costumbres de sus respectivos países, ya que el objetivo que habrán de proponerse será el bien de la humanidad y no la satisfacción de ambiciones personales.”
-“El Espiritismo es una cuestión de fondo; aferrarse a la forma sería una puerilidad indigna de la grandeza de su objetivo. De ahí que los centros que se hallen compenetrados del verdadero espíritu de la Doctrina, habrán de tenderse las manos fraternalmente para combatir, unidos, a sus comunes enemigos: la incredulidad y el fanatismo.”
-“Diez hombres, unidos sinceramente por un pensamiento en común, son más fuertes que cien que no logran entenderse.”
-“La tarea de la unificación en nuestras filas es urgente, pero no apremiante. Una afirmación parece contradecir a la otra, pero no es así. Es urgente porque define el objetivo que debemos alcanzar; pero no es apremiante, pues no nos compete violentar conciencia alguna.”
-“La tarea de la unificación es paulatina; la tarea de la unión es inmediata; en tanto que el trabajo es incesante, porque jamás concluiremos el servicio, dado que somos siervos imperfectos y hacemos apenas la parte que se nos ha confiado.”

Misión de los Espíritas:
“Id, pues, y llevad la palabra divina: a los grandes, que la desdeñarán; a los sabios, que os pedirán pruebas; a los humildes y a los simples, que la aceptarán, porque sobre todo entre esos mártires del trabajo en este mundo de expiación, encontraréis el fervor y la fe.”
“¡Que se arme, pues, vuestra falange, con decisión y valor! ¡Manos a la obra! El arado está preparado; la tierra espera, es preciso trabajar.”
“Id, y dad gracias a Dios, por la tarea gloriosa que os ha confiado; pero estad alerta, porque entre los llamados al Espiritismo muchos se han detenido. Atended, pues, vuestro camino, y seguid la senda de la verdad.”

Salvador Martín
Presidente de la Federación Espírita Española
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